Hno. Jesús María DE ALBA HERNÁNDEZ (Pepecho).
Nació en Lagos de Moreno, Jal.
El 18 de febrero de 1939.
Fue llamado por el Padre
el sábado 27 de enero de 1968
en la carretera de Hermosillo a Cd. Obregón, Son.
El tenía 29 años
La familia Alba Hernández estaba formada por Don Jesús María Alba y su esposa, doña Natalia Hernández, que hicieron un cristiano hogar donde el nombre de Dios y su presencia era recordada diariamente y, donde María Santísima tenía un lugar de honor, en especial por las tardes en el rezo del Santo Rosario.
Este hogar se vio bendecido con cinco hijos: dos varones y tres mujeres; Jesús fue el mayor de los dos varones y Miguel Ángel fue el último regalo que Dios les envió.
Jesús nació en la ciudad de León, Guanajuato y desde muy niño fue llevado a Lagos de Moreno, donde su papá tenía una fundición de metales, un taller mecánico, una huerta por la estación del ferrocarril, donde sembraba hortalizas y cultivaba árboles frutales y, su hogar.
Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal y los primeros contactos con los Hermanos los tuvo gracias al Hermano reclutador que visitaba su ciudad de residencia; cuando en 1953 los Hermanos llegaron a Lagos para la fundación del Instituto Laguense, el contacto con sus papás fue mayor; la relación entre su familia y los Hermanos estableció una fuerte amistad, que perduró por muchos años. El encuentro con ellos fue mayor para ‘Pepecho’, como era conocido en su casa y, después entre los Hermanos, decidiéndose por seguir los pasos de los religiosos recién llegados, dedicados a la educación, e ingresó al Noviciado Menor de Tlalpan el 21 de junio de 1951.
Hizo su Noviciado bajo la dirección del Hermano Javier Bordes que, con su experiencia y su buen saber guio atinadamente la formación del joven Hermano que, el 25 de enero de 1957 tomó el hábito de Hermano de las Escuelas Cristianas y recibió el nombre de Hermano Héctor de Jesús.
En unas notas del tiempo del Noviciado se escribió lo siguiente: “es un joven de buena salud, fuerte tendencia de dejarse vencer por el sueño, buen carácter, sociable, buen elemento para la vida comunitaria: sacrificado, hábil en muchos aspectos, es trabajador, sencillo y sumiso, generoso y desinteresado”; ello parece ser una enumeración de un capítulo de profesión, pero provienen de un cuaderno de notas del Hermano Director Javier.[1]. “Terminado su Escolasticado fue enviado a la Comunidad de Guadalajara, donde le toca la División del Distrito. Llegó a la comunidad como regalo de navidad el 24 de diciembre, después de haber terminado su retiro anual; su primer Hermano director fue el Hermano Guillermo Alba y, en enero de 1960 llegó el Hermano José Manuel Ramírez, más conocido como Hermano Antonino.
[1] Archivo del Distrito Antillas México Sur en apuntes sobre los novicios. Javier Bordes V.
Nota: En el título de la foto dice: José de Jesús Alba, y esta équivocado. El Hermano es el Hno. Jesús María de Alba Hernández (Pepecho)
Los años que estuvo el Hno. Jesús María (Pepecho) en la comunidad del Febres Cordero fue titular de sexto de Primaria, grupo B, compartiendo con los Hermanos Pedro Fernández, cubano y Javier Alba, los cursos escolares 1960 – 61, 1961 – 62 y 1962 – 63
En comunidad era un Hermano muy activo, como se refleja en los reportes del histórico de esa comunidad; se ve que gozaba los paseos, la ascensión al nevado y volcán de Colima, el Pericutín, los paseos a la Primavera o a Mazamitla, donde disfrutaban de las bellezas del bosque. En una semana de Pascua, después de haber vivido los días santos en Gómez Palacio, con todo el Distrito, disfrutaron comunitariamente de Monterrey, donde visitaron la Cervecería y otras fábricas, además de no dejar de visitar la famosa cascada regiomontana de Cola de Caballo.
Llegando a Guadalajara se inscribió como estudiante de Físico Matemáticas en la Normal Superior Nueva Galicia, lo que le implicó tener que ir diariamente a estudiar en dicha escuela”[1].
Participó durante esas vacaciones en el retiro anual, presidido por el Hermano Superior General, Nicet Joseph, en Tepatitlán y, el 15 de agosto la comunidad del Febres tuvo el gusto y el honor de recibir al Hermano Superior General en su casa.
“La comunidad perdió a los Hermanos Gabriel Sarralde, que pasó a ser subdirector del Noviciado y al Hermano José de Jesús Alba que fue trasladado a la comunidad de Zacatecas”[2]. Así se anunció el cambio.
Zacatecas, la ciudad señorial, de hermosa arquitectura, rodeada de montañas, lo recibió con gusto. La presencia de La Salle en esa ciudad data de 1907, en que se fundó la comunidad que animó cuatro escuelas y que la Revolución Mexicana sembró la sangre lasallista en esa tierra.
El Colegio Margil se había fundado en 1952, como escuela primaria y, tuvo que pasar un lustro para que la secundaria abriera sus puertas; era a la vez un internado donde llegaban niños para terminar su primaria y, más tarde para estudiar su secundaria. El Colegio Margil destacó por su internado y la buena preparación que ofrecía, así como por sus actividades de banda de guerra y, sobre todo, por su formación a la piedad cristiana por medio de la Congregación Mariana y del Niño Jesús.
El Hermano Jesús, Pepecho, aquí se inició como maestro de secundaria, ya tenía experiencia en clase y una buena preparación académica recibida en la Normal Superior; sus clases, bien preparadas y sus tareas y cuadernos escrupulosamente corregidos, dieron como resultado el éxito en su acción pastoral educativa. Su estancia en Zacatecas fue de dos años.
En esos tiempos, el descanso de los Hermanos era el paseo semanal, muy apreciado y deseado, pero el paseo mensual de todo el día era toda una aventura, pues se presentaban retos, como la ascensión a las montañas y conocer nuevos lugares.
[1] Datos extraídos del Histórico de la Comunidad de Guadalajara páginas 12 a 19.
[2] Ibid-
El Hermano Pepecho no estuvo ausente de estos paseos ni del campamento en la Sierra de Durango, durante el verano.
En el Histórico de la Comunidad de Guadalajara se encuentran muchas fotografías, como testigos de estos buenos momentos de esparcimiento, de esos tiempos y de la actividad de los Hermanos, en las cuales participó como entusiasta Hermano joven.
La estancia en Zacatecas del Hermano Jesús María fue de dos cursos escolares. En el año de 1964 a 1965 su labor educativa la realizó en el Colegio Fresnillo.
Este colegio tenía poco de haber sido fundado, primero como parte de la comunidad de Hermanos de Zacatecas, después como comunidad independiente. La pobreza y las limitaciones materiales reinaban en esa comunidad, pero la entrega generosa y el ansia apostólica de los Hermanos hacían que aquello progresara y fuera una fuente de esperanza. El Hermano Jesús llegó como titular de 2º de secundaria y trabajó con entusiasmo y empeño, pero al fin de curso fue enviado a Ciudad Obregón, también a trabajar con los adolescentes de secundaria.
El sonorense es franco, abierto, un poco revoltoso, pero muy noble; el Hermano Jesús trabajó con entusiasmo en la enseñanza de las Matemáticas, en la secundaria. Sus relaciones en comunidad eran buenas, se mostraba un Hermano positivo y generoso, tanto en su trabajo en la escuela como en la comunidad.
El Hermano Visitador, Víctor Bertrand, fiel a su deber fue a hacer la visita a la Comunidad de Cd. Obregón, platicó con cada Hermano, dio sus indicaciones tradicionales al final de su visita y se despedía para proseguir su gira: “El Hno. Visitador debe salir a Hermosillo, lo acompañan tres Hermanos: Ignacio Tapia, Ferdinand Rancon y Jesús María de Alba; llegan a la comunidad, intercambian saludos y conviven un poco de tiempo y llega el momento de despedirse y retomar el camino a su comunidad. De regreso de Hermosillo, al pasar por Guaymas, toman la comida y prosiguen para Obregón, el Hermano Jesús pide ser el chofer pero, sin saber que, lamentablemente, la muerte los acecha en la carretera, como ladrón experto, en una recta, como a 20 minutos de Obregón; el carro en que iban los Hermanos, antes de rebasar un carro, derrapa y su costado se incrusta en el carro que venía en sentido contrario... cuatro cadáveres, con muerte instantánea quedan tendidos en la carretera, entre hierros retorcidos y, hay tres heridos más. Tres Hermanos llegaron a la presencia de Dios: un francés y dos mexicanos. Era el 27 de enero de 1968. Esta muerte accidental vino a cortar el apostolado de nuestros Hermanos Ignacio Tapia, Ferdinand Rancon y Pepecho, en quienes se tenían hermosas esperanzas para el futuro”.[1].
La familia del Hermano Jesús María salió de Lagos acompañada del Hermano Bernardo Grousset que, con gran caridad acompañó a los afligidos padres del Hermano, para darle el último adiós y ofrecer al Señor el sacrificio de su hijo; viaje doloroso, sin otro consuelo que la fe y la esperanza, vuelo que se hizo largo hasta ciudad Obregón y, tristeza al llegar; en todo tiempo demostraron fortaleza y conformidad a la voluntad divina.
[1] La Salle en Mexico III página 220 Bernardo Grousset
Velados en la Casa de los Hermanos, el domingo 28 se celebró en la Catedral una Misa Pontifical, seguida del entierro en el panteón de Nuestra Señora del Carmen; en todo momento las familias y los alumnos estuvieron acompañando los restos mortales de los tres generosos educadores, ahora sin vida, como faros extinguidos.
¡Descansen en paz!
Un verso nos dice algo de la realidad de este hecho:
Sonora los vio llegar...con manos ávidas de trabajar y los vio subir al Señor con las manos llenas de méritos.
Hno. Juan Ignacio Alba Ornelas