Hno. Adrien Ferdinand (Auguste RANCON TAVERNIERE)
Nació el 5 de agosto de 1918 en Chonareilles, Haute Loire, diócesis del Puy, Francia.
Fue Llamado por el Padre
El sábado 27 de enero de 1968
en la carretera, a 20 minutos de Cd. Obregón, Son. a los 50 años.
Miembro de nuestra Comunidad de Ciudad Obregón, Son., muerto accidentalmente el 27 de enero de 1968, a los 50 años de edad, 34 de vida religiosa y 25 de Profesión Perpetua.
Augusto Félix Rancon vino al mundo el 5 de agosto de 1918, en Haute Loire, en el seno de una familia cristiana, que dio tres de sus hijos al Señor: dos de sus hermanas y él.
Entra al Noviciado Menor de Vals, cerca del Puy, en abril de 1931 y se encuentra allí a su primo Tavernier, quien fue director del Instituto Agrícola. Él se interesa mucho en ayudar a su joven pariente, que tenía dificultades con la lengua francesa, ya que en el campo se hablaba más el patois y la lengua de Oc [1]. Otro novicio menor de ese tiempo y que trabaja en México escribió un largo testimonio:
“De ese tiempo lejano, guardo un recuerdo de nuestro Hermano como un excelente religioso, menos preocupado por la psicología que por su formación. El joven Rancon era de carácter reservado y solo se manifestaba algo más en el juego... De Vals, los dos fuimos enviados al Noviciado Menor misionero de Lembecq, que agrupaba a novicios menores provenientes de Francia, Italia, España, Inglaterra y Malta, a los cuales les esperaban lejanos horizontes. Bajo la dirección del Hermano Jean, conocido de todo el Instituto; nuestras relaciones tomaron un amplio horizonte, nuestras respectivas ideas tenían un cambio y recibíamos una formación social que nos ayudaría para adaptarnos a los diversos países donde realizaríamos nuestro futuro apostolado. Augusto Rancon fue uno de esos que, sin hacer mucho ruido, obtuvo buenos resultados”.
En el Noviciado, el Hermano Geoffroy, Director, con mucha experiencia, supo dar una excelente formación adecuada a sus jóvenes discípulos que se dispersarían a través del mundo. Nuestro Hermano tomó el Santo Hábito en 1934, recibiendo el nombre de Hermano Adrien Ferdinand; después de su año de probación, bajo la mirada atenta de los Superiores mayores, pasó al Escolasticado de Hall, ya con buenos principios de la Lengua de Cervantes. Pronto obtuvo un diploma que le permitía ejercer la enseñanza, siendo enviado, poco tiempo después, a las Antillas e incorporado al Colegio de La Salle del Vedado.
Era un joven simpático, escribió un Hermano del Colegio del Vedado; era jovial, de paso marcial, inteligente, amable y dispuesto a servir. Iniciaba una feliz estancia de 24 años de enseñanza en este célebre establecimiento cubano de la Salle del Vedado, interrumpido por medio año, que como soldado, estuvo en la Isla Martinica a principios de la Segunda Guerra Mundial. Luego estuvo un año en Roma para el curso de renovación espiritual y apostólica.
Sus primeros pasos como profesor fue en las clases elementales, pero con el tiempo fue subiendo rápidamente, ya que su enseñanza era precisa y los resultados notables; sus alumnos, ordinariamente triunfaban tanto en clase como en la organización de los deportes y, siempre mantuvo una excelente disciplina, lo que era garantía de aprovechamiento. Gozaba de una fuerte autoridad, se hacía respetar y amar por su amabilidad y el don innato que manifestaba su presencia,
Su estancia en el Vedado trascurrió sin historia, gracias a un espíritu que se supo adaptar y, sobre todo a su buena formación religiosa y su entrega generosa y sin límites.
Por la Revolución de Fidel Castro, tuvo que abandonar Cuba, el Hn. Ferdinand optó por México para su nuevo campo apostólico, en razón de sus lazos culturales y de lengua entre los dos países, y recibió una comunidad en el Distrito de México Norte. La adaptación fue muy fácil con los Hermanos, un poco laboriosa con los alumnos y, es por eso que tuvo que esperar un poco, pero pronto triunfó y logró tener una buena influencia entre ellos. Los colegios de Hermosillo y Ciudad Obregón van sucesivamente a aprovechar su experiencia y su celo, hasta el día del accidente, el 27 de enero de 1968.
Para los alumnos él era el “Hermano Cepillo” por la forma como tenía su cabello. No dominaba suficientemente el español, por lo cual no buscaba hablar mucho en clase. El silencio le fue beneficioso, como lo enseña el Santo Fundador en la Guía de las Escuelas. Sin ser un brillante profesor y, solamente con una inteligencia mediana, recorrió todo el ciclo Primario y una parte del de Secundaria, ganándose el afecto de los alumnos, demostrando los valores morales, ayudando a la formación de la voluntad y de la generosidad y entrega; sus clases ofrecían una buena organización y un trabajo serio. En su clase los estudios estaban bien dirigidos y los resultados de los exámenes eran excelentes.
Su gusto lo llevó a realizar actividades deportivas, que tanto agradan a la juventud y se convierte en responsable de la actividad deportiva del Colegio, lo cual le atrajo la simpatía de los alumnos y valió una atención especial de los Superiores. Además, se ofrecía voluntariamente para realizar pequeños servicios comunitarios y era muy fiel en el cumplimiento de los ejercicios comunitarios y a obedecer a las directivas de los Superiores.
Nuestro Hermano quiso ampliar sus conocimientos y buscó otros estudios y títulos a fin de prestar un mejor servicio en la enseñanza. Así, se inscribió para seguir estudios universitarios, obteniendo el grado de Doctor en Pedagogía, que le preparaba para realizar altos puestos y funciones y, pronto llegó el primero, ya que fue nombrado Jefe de División.
En sus nuevas atribuciones, no tuvo mayores dificultades para obtener buen orden y disciplina; su importante influencia contribuyó en mantener en los alumnos los principios cristianos, ahora que las pruebas de su fe se perfilaban en el horizonte. Su autoridad bien fincada y su buena reputación entre los alumnos le valió pronto una nueva promoción, que fue la de Prefecto General de Disciplina del Colegio del Vedado. Su actuación fue muy bien recibida y apreciada por los Padres de Familia y los resultados de los exámenes fueron todos satisfactorios.
Llamado al Segundo Noviciado de Roma, 1960-1961, parecía que se le preparaba para nuevos cargos, pero una prueba, muy cruel para todos los Hermanos y para su Distrito, estaba a punto de llegar y también para el Hermano Ferdinand. Al terminar ese complemento de su formación, de regreso de Francia, supo de la expulsión de los Hermanos de Cuba, que no le permitió el regreso y el rencuentro con sus queridos alumnos del Vedado
w[1] Occitania es el nombre con el que se designa al territorio en el que tradicionalmente se ha hablado el idioma de Oc, el occitano. En su mayor extensión estamos hablando de la zona del Midi francés, es decir, del sur del país. Aunque hay que reconocer que también comprende un pequeñísimo territorio en el Valle de Arán, en Cataluña
Los Hermanos de la comunidad de Cd. Obregón reciben la visita del Hno. Víctor Bertrand, Visitado “que al terminar la visita debe salir a Hermosillo, lo acompañan los tres Hermanos de la comunidad, entre ellos el Hermano Adrien Ferdinand. Después de saludar a los Hermanos de Hermosillo y de convivir con su comunidad, regresando de Hermosillo, al pasar por Guaymas, toman la comida y prosiguen para Obregón; lamentablemente, la muerte los acecha en la carretera, como ladrón experto, en una recta; como a 20 minutos de Obregón, el carro en que iban los Hermanos, antes de rebasar un carro derrapa y su costado se incrusta en el carro que venía en sentido contrario. Cuatro difuntos, con muerte instantánea, quedan tendidos en la carretera, entre hierros retorcidos y, hay tres heridos más. Tres Hermanos llegaron a la presencia de Dios: un francés, el Hno. Ferdinand y dos mexicanos los Hermanos Ignacio Tapia Gálvez y Jesús María De Alba Hernández. Esta muerte accidental vino a cortar el apostolado de nuestro Hermano Ferdinand, en quien se tenían grandes esperanzas para el futuro”[1].
Velados en la Casa de los Hermanos, el domingo 27 se celebró en la Catedral una Misa Pontifical, seguida del entierro, en el panteón de Nuestra Señora del Carmen; en todo momento, las familias y los alumnos estuvieron acompañando los restos mortales de los tres generosos educadores, ahora sin vida, como faros extinguidos:
“Sonora los vio llegar con manos ávidas de trabajar y los vio subir al Señor con manos llenas de méritos”.
Fiel, el Hermano Ferdinand lo fue desde su infancia. En Vals, animado por su primo, lo siguió primero a Lembecq en Bílgica, después en Cuba y mas tarde en México, en su apostolado de religioso educador y discípulo de San Juan Bautista de La Salle.
Estamos conscientes que su recuerdo, conservado por sus alumnos, sus cohermanos y todos los suyos, unido a una ferviente oración, hará resurgir una nueva siembra y cosecha de Hermanos Misioneros.
Tomado de las Noticias Necrológicas del Distrito de Francia, año de 1968.
Traducción hecha por el Hno. Juan Ignacio Alba Ornelas.
[1] La Salle en Mexico III página 220 Bernardo Grousset