Hno. Réginaldien Césaire F.S.C. (Alyre-Joseph-Marie) BOILLOT Y BILLOTTE
+ 19 enero 1978 (Gómez Palacio, Dgo.)
El Hno. Cesáreo es un místico, un hombre de oración no común. Un Hermano que levó de manera excepcional la dualidad oración y acción, vida espiritual intensa y apostolado fecundo
En 1900 inició su Escolasticado en Francia.
En 1904 se promulgaron las Leyes suprimiendo la autorización a las Congregaciones religiosas de enseñar.
El Hno. Cesáreo, junto con otros 70 Hermanos viaja a Canadá.
Acepta la invitación y va con 16 Hermanos a fundar el distrito de Las Antillas.
Excelente maestro de matemáticas, geografía, historia y ciencias naturales.
“El Hermano, decía él, debe ser un maestro competente y actualizado, no solamente para buscar un prestigio de la institución sino como un deber de justicia para con las familias que nos confían a sus hijos.”
En 1911, el 8 de septiembre día de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, emitió su Profesión perpetua.
En 1924 recibe la orden de trasladarse a México e inicia aquí su gran apostolado:
1924 Subdirector del Colegio Francés de San Borja en la Cd. de México.
1930 Director del Escolasticado en México.
1935 Subdirector del Colegio De La Salle, calle Belisario Domínguez, Cd. Mex.
1937 Director de la Escuela preparatoria y comercial calle Lucerna.
1938 Glencoe USA va de descanso.
1940 Subdirector y Cajero en el Simón Bolívar, México y en 1941.
1943 Director del Colegio Ignacio Zaragoza de Saltillo. Gran mejoría en la comunidad y en el colegio. Las clases se llenaron y lograr inscribirse en el colegio se considera como un privilegio.
1947-1958 Subdirector y ecónomo del Colegio Cristóbal Colón de México.
1958 Maestro en el Aspirantado en León, Gto. Pequeños servicios.
1963 a los ochenta años pasa a la comunidad de la Sagrada familia de Gómez Palacio, Dgo.
Sus últimos 15 años tranquilo, de 1989 a 2004, en la comunidad de la “Cueva”, como llamaban a la Comunidad de Hermanos retirados en Gómez Palacio, sus días eran de oración y visitas a la capilla, de lectura, de corrección de miles de pruebas de concursos escolares, de trabajo manual en el rancho atendiendo los gallineros.
Eventualmente recibía visitas que acogía con gran simpatía.
Su conversación era sobre su larga vida de Hermano y se interesaba por lo que su visita vivía.
Su vida era ordenada. Tenía por escrito lo que debía hacer cada día.
A todos los Hermanos los consideraba “muy buenos”.
Los últimos días los pasó con penas físicas y morales.
Físicas porque sus fuerzas disminuían. Caída al suelo. Hospitalización.
Morales “hoy he pasado angustias, Dios quiera purificarme de mis faltas…”
A los 97 años el Señor lo recogió para darle “un cielo muy bonito” así lo pedía él, fue el martes 13 de enero de 2004 en Gómez Palacio Dgo.
INDICE
1. La parábola del Gran Rio
2. La Martinica, una isla esplendorosa.
3. El hombre que dijo SI a Dios
4. Un alma misionera.
5. Misión en Cuba
6. El maestro
7. Director del Colegio San Borja en la ciudad de México
8. Por los caminos de México
9. Atardecer. La voz del testimonio.
10. En un mundo de silencio, de oración y trabajo
11. El anchuroso río llega a la Mar.
1. LA PARABOLA DEL GRAN RIO.
Principia tan solo como un diminuto hilo de plata. Destila como una tímida gota de agua en la cavidad de una montaña. Baja cristalino y puro hacia la llanura, saltando entre las rocas. Nuestro rio es un niño inquieto. Principia su canto. Principia su benéfica influencia al ir regando las praderas y dejando mil flores a su paso.
Sigue creciendo... y sigue caminando.
Retrata a su paso grandes regiones de cielo; guarda en su seno multitud de estrellas y alimenta una infinidad de peces; se ha convertido en una bendición del cielo.
Recibe el tributo de mil riachuelos y su caudal crece inmensamente y los hombres en sus embarcaciones surcan sus aguas y se comunican entre si. Inmenso hilo de plata visto desde la altura, su misión es crecer y crecer, siempre derramar beneficios a su paso, ser Lazo de unión entre los pueblos, llevar sobre sus aguas a las grandes embarcaciones, que llevan alimentos y vida a otras regiones. ¡Ah, los ríos! caminos de la Providencia, rutas de la Divina misericordia. Un río es una bendición de Dios.
Después de guardar en su seno multitud de peces; después de llevar el pan a los pueblos y de retratar el cielo y las estrellas; después de servir de unión entre los pueblos, el rio se acerca al mar, parece envejecer, pero su grandiosidad no envejece. Deja de saltar entre las rocas, ahora se vuelve lerdo y profundo, señorial y tranquilo, el rio se acerca a su destino. Ya parece inmóvil, pero es más profundo, más silencioso, parece más contemplativo, está más cerca de la inmensidad del mar.
Por fin ha llegado... el río se confunde con el mar, con el mar inmenso, toma las dimensiones del infinito.
El río ha cumplido su misión. Regaló bendiciones a su paso.
Dios descendía de su carroza de plata para mitigar la sed de los hombres y dar pan a los pueblos.
Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir.
La vida del Hermano Cesáreo Boillot fue viva imagen de este gran río.
Comenzó su vida en una diminuta isla del Mar Caribe; recorrió un largo camino, siempre haciendo el bien a los demás; creció siempre en santidad; y apacible y tranquilo llegó al océano infinito del amor.
Grande por sus cualidades como hombre, grande como maestro de muchas generaciones; fino y delicado con los demás; íntimo confidente del amor de Dios... vivió convencido de la grandeza y santidad de la vocación del religioso educador.
Quiera el Señor de la vida y de la muerte, que al contemplar la vida de este Hermano nuestro, el entusiasmo llene nuestros corazones y sigamos sus pasos por el largo camino que recorrió.
2. LA MARTINICA, UNA ISLA ESPLENDOROSA.
El Hno. Cesáreo nació el 2 de septiembre de 1883, en la diminuta isla de La Martinica, perteneciente a las Antillas Menores.
La isla forma parte del rosario de islas que une a Puerto Rico con la de Trinidad. Al norte de la Martinica se encuentra la Isla de la Dominica y al sur Santa Lucía.
La Martinica es un dominio francés.
Su padre pertenecía al cuerpo de gendarmería que Francia tenía estacionado en la isla.
En cualquier caso, El Hno. Cesáreo heredó de su familia unos finos modales que lo distinguieron toda su vida. Su padre: Ferreol Vital Boillot, y su madre Leontine Billotte, vivían en Rivière Pilote, pueblito muy cercano a Fort de France, la capital de la Isla.
El Hno. Cesáreo recibió en el bautismo el nombre de Joseph Marie.
Al tomar el Hábito de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, tomó el nombre de Reginaldien Césaire y fue conocido por todos por: Hno. Cesáreo Boillot.
La familia Boillot dio al Señor tres de sus hijos: Vital, Padre Capuchino, que pasó gran parte de su vida en Tierra Santa; su hermana Anne Marie, religiosa de Portieux y nuestro Hermano.
El Hno. Cesáreo vio los primeros años de su vida en la Martinica, tierra llena de sol y de palmeras, en su ambiente tropical.
La Martinica fue conocida por todo el mundo a partir de 1902, cuando la trágica erupción del volcán llamado "Montaña Pelada" que sembró la desolación y la muerte en la isla, a tal punto que se pensó en abandonarla totalmente. En esta circunstancia, la ciudad de Saint Pierre quedó totalmente destruida por la ira del volcán.
La población está compuesta por criollos, mestizos y muy pocos extranjeros, sobre todo de origen francés.
Sus habitantes se dedican a la pesca, a la agricultura y a la cría de ganado caballar, lanar y vacuno.
En este marco natural lleno de esplendor, pasó El Hno. Cesáreo los primeros años de su vida.
Siempre conservó en su piel el color rosado intenso que le imprimió el claro y ardiente sol de su querida Martinica.
Apenas un punto en el mar inmenso es la isla de La Martinica, pero es de una gran belleza natural.
Poco tiempo permaneció la familia Boillot en la Isla; los hijos crecían y necesitaban una buena educación.
Por los años de 1890 la familia regresa a Francia y se establece en Besançon en la Bourgogne-Franche-Comté.
Joseph Marie frecuenta la escuela de los Hermanos de Besançon.
Los caminos de Dios son los de su amor a sus criaturas.
Sus ojos grandes y vivos contemplaban el quehacer diario de los Hermanos. Su mirada llena de sinceridad veía en sus maestros una vida religiosa auténtica, que no necesitaba ninguna explicación.
El silencio de estos religiosos, hijos de San Juan Bautista de La Salle, le gritaba en su corazón estas palabras: ¡Tú puedes ser como ellos!
Poco tiempo dudó en su interior. Consulta con sus padres y con sus maestros y, por fin, decide ingresar al Noviciado Menor de Besançon, el 26 de septiembre de 1896, cuando contaba 15 años.
Su vida en el Noviciado Menor transcurre como cualquier estudiante; pronto pasa el tiempo y sus superiores lo juzgan ya maduro para ingresar al Noviciado Mayor de la misma ciudad, y esto se lleva a cabo el 26 de septiembre de 1899.
Un mes de Postulantado es suficiente y Joseph Marie reviste el Hábito de los Hermanos de Las Escuelas Cristianas el 22 de octubre de 1899, cuando contaba 16 años. Toma el nombre de Hno. Reginaldien Césaire.
“Los cabellos blancos son una corona espléndida del que ha seguido el camino de la justicia” Prov. 16, 31
3. EL HOMBRE DE DIOS DIJO SÍ A DIOS.
La entrada de El Hno. Cesáreo al Noviciado marcó en su vida la hora de la entrega total, decidida y perpetua en los brazos amorosos del Padre.
Seguramente fue en el Noviciado, y a la luz de la sólida espiritualidad del entonces Beato Juan Bautista de La Salle, donde El Hno. Cesáreo fue fincando los sólidos cimientos de su vida espiritual; cimientos muy sólidos que le permitieron subir muy alto en la construcción de su vida interior.
Hablar de la vida espiritual del Hno. Cesáreo, es adentrarse en un mundo de comunicaciones íntimas con Dios, como las que se realizan en la vida de un gran místico.
Sí, el Hno. Cesáreo fue un gran místico. Sus comunicaciones íntimas con Dios fueron conocidas sólo por sus íntimos.
Hacia el final de sus días dejaba entrever algo de lo que el Señor le decía en posibles revelaciones, en sus horas íntimas de oración.
Repetía con frecuencia: "El Señor está contentísimo con los Hermanos y su obra".
"iOh, qué va! con frecuencia me ha ce notar el Señor que no hay un sólo Hermano en el infierno, que haya perseverado en su vocación".
Estas frases están sacadas de sus conversaciones con Hermanos y exalumnos ya al final de sus días.
Lo afirmo nuevamente, el Hno. Cesáreo fue un místico, un hombre con un grado de oración nada común. Un Hermano que supo llevar esta dualidad sublime: oración y acción, vida espiritual intensa y apostolado fecundo.
¡El 23 de octubre de 1900 El Hno. Cesáreo llega al Escolasticado de Besançon, allí se forma al “Maestro” y qué Maestro! El Hno. Cesáreo fue un auténtico Maestro, como lo probaremos más tarde.
Mostrando una capacidad poco común obtiene en 1901 el Brevet Elementaire; y en 1903 el Brevet Supérieur. Así inicia su brillante carrera de Pedagogo que culminará con el Doctorado en Pedagogía.
4. UN ALMA MISIONERA.
Conozcamos primeramente el marco histórico, dentro de la congregación, en que se desarrolló la vida de El Hno. Cesáreoal principiar el Siglo XX.
En 1897 se reúne en Athis Mons el Capítulo General, para elegir Superior General.
En esta ocasión resultó electo el HNO. GABRIEL MARIE.
Una de las grandes alegrías del nuevo Superior General fue la canonización de San Juan Bautista de La Salle en 1900.
En todas las comunidades lasallistas se celebraron grandes fiestas.
Por estas fechas, El Hno. Cesáreo Cesáreo principiaba su Escolasticado.
Indudablemente que el Instituto pasaba por una edad de oro.
Por esta época se creó una nueva parroquia en el barrio de Vaugirard y su Iglesia fue puesta bajo la advocación de San Juan Bautista de La Salle.
Por último, las muchas y magníficas condecoraciones obtenidas por las escuelas de los Hermanos en la exposición universal de París en 1900 demostraron que, en el campo de la Pedagogía, los Hermanos de las Escuelas Cristianas siguen siendo notables iniciadores y maestros, por doquiera imitados, pero rara vez superados.
El Hno. Superior General Gabriel Marie, gozaba de gran aceptación en el ambiente científico, tanto en Francia como en otros países.
Durante su gobierno se editaron numerosos libros de Matemáticas y de otras materias bajo el nombre de G.M.BRUÑO, que en realidad corresponde a GABRIEL MARIE BRUNHES.
Negros nubarrones, presagio de una gran tormenta, hicieron acto de presencia en el horizonte de Francia.
En 1901, el gobierno sectario de Francia suprimió las Congregaciones que carecían de autorización legal para enseñar.
Los Hermanos de las Escuelas Cristianas sí tenían dicha autorización y por lo tanto no fueron suprimidos.
Pero en 1904 se votó una ley que prohibía la enseñanza a todas las congregaciones religiosas. En aquel momento el Instituto contaba en Francia con 1,500 escuelas, 14,000 Hermanos o jóvenes en formación. Más de la mitad de las escuelas fueron inmediatamente clausuradas y las demás debían serlo en el término de 10 años.
Fuera de Francia había entonces cerca de 5,000 Hermanos tomando en cuenta los jóvenes en formación.
¿Qué suerte corrieron los Hermanos que se hallaban así privados de ejercer su ministerio?
a) Algunos Hermanos se secularizaron para salvar algunas obras.
b) Otros Colegios se establecieron cerca de las fronteras y una gran mayoría de alumnos siguió a sus maestros al destierro. Un ejemplo elocuente fue el gran internado de Passy Froyennes, que se fundó en territorio belga, pero muy cerca de Francia.
En esta época la casa Madre pasó de París a Lembecq-lez-Hal en Bélgica, allí se trasladaron las reliquias de San Juan Bautista de La Salle que se veneraban en la capilla de los Hermanos de Rouen.
c) Muchos Hermanos prefirieron la expatriación y reforzaron muchas comunidades en el extranjero que los recibieron con mucho cariño.
d) En otros países se fundaron nuevos distritos como el de México, Antillas, Centroamérica, Brasil...
"No éramos bastante apostólicos, decía el Hno. Superior General Gabriel Marie, Dios nos obliga a mirar más allá del país donde nacimos, y a trabajar en todo lugar, ya que toda la tierra es del Señor".
La Providencia esparcía así por las cinco partes del mundo la semilla que los enemigos de la Iglesia arrojaban de su suelo natal.
El Hno. Cesáreo fue de los que abandonaron su patria, para seguir el sublime ideal misionero.
El Hno. Cesáreo, deseoso de ejercer su apostolado en un clima de libertad, se ofreció para ir a Canadá.
Se despidió de sus familiares. Y el 20 de febrero de 1904 deja su querida Francia y se embarca en el puerto de Le Havre.
El grupo estaba formado por 70 Hermanos; la ruta era: Le Havre, New York, Montreal.
Los primeros Hermanos llegaron al Canadá en 1837 mandados por el Hno. Anacleto, octavo Superior General, con el propósito de fundar en este país un nuevo centro de apostolado. En 1904 las fundaciones canadienses gozaban de un singular prestigio.
Tan pronto como llegó el grupo a Montreal, el Hno. Asistente Reticius mandó una circular a las comunidades canadienses, pidiendo voluntarios para una nueva fundación en las Antillas, precisamente en Cuba.
Nuevamente el espíritu misionero del Hno. Cesáreo, con la generosidad que le es propia, le inspira ofrecerse para una nueva aventura apostólica.
5. MISION EN CUBA.
Cuba, la de la Virgen del Cobre, la patria de José Martí tenía tres años de vida independiente cuando el primer Hermano Lasallista pisó suelo cubano.
El Hno. Superior General Gabriel Marie envió al Hno. Adolfo Alfredo para explorar las posibilidades de una nueva fundación.
El Delegado del Hno. Superior General llegó a Cuba el 1° de febrero de 1905. El país acababa de nacer a la vida independiente y vivía las expectativas de un pueblo joven en busca de su identidad y de su destino. Este hecho es importante para comprender mejor el papel extraordinario de los Hermanos Lasallistas en la formación de la primera generación en la naciente República.
Poco tiempo después llegó el Hno. Rogatien para ayudar al Hno. Adolfo Alfredo que desempeñará el cargo de Visitador del naciente Distrito.
El Hno. Rogatien y el Hno. Visitador Adolfo Alfredo recibieron, en el puerto de La Habana, al contingente de 15 Hermanos venidos del Canadá y pioneros de las obras Lasallistas en Cuba.
En este contingente se encontraba El Hno. Cesáreo Cesáreo Boillot.
He aquí la lista de los 15 fundadores del Distrito de Las Antillas, para que sean recordados siempre por la Fe y el valor con que trabajaron para extender el Reino de Dios en Cuba:
Hacemos la aclaración que el Hermano Rogatien se adelantó unos días al gran contingente venido de Canadá, para preparar la llegada de los otros 14 Hermanos.
Los Hermanos fundadores eran de nacionalidad francesa y canadiense.
He aquí sus nombres:
Brother Rogatien. Nativo del Canadá. Volvió a su país en 1910. Murió en Toronto, Canadá, el 31 de julio de 1954.
Fr. Misael Arsenius. Nativo del Canadá. Volvió enfermo a su país, donde murió el 1914.
Fr. Melian Sergius (Hno. Sergio). Nativo del Canadá, murió en Santi Spiritus, Cuba, el 6 de octubre de 1911.
Fr. René Edmond (Hno. Edmundo). Nativo de Francia, del Distrito de Besançon. Murió en Besançon, el 23 de junio de 1971.
Fr. Gemel (Hno. Alfonso). Nativo de Francia, del Distrito de Clermont Ferrand. Murió en Santa María del Rosario, Cuba, el 21 de marzo de 1961.
Fr. Martinus Adrias (Hno. Adrias). Nativo del Canadá. Murió en Guatao, Cuba, el 25 de noviembre de 1947.
Fr. REGINALDIEN CÉSAIRE (Hno. Cesáreo Boillot). Nativo de la Martinica. Estudió en Francia; del Distrito de Besançon. Murió en Gómez Palacio, Durango, México, el 18 de enero de 1978. Ultimo de los sobrevivientes del grupo de los fundadores del Distrito de Cuba.
Fr. Joseph Cassien (Hno. Casiano). Nativo de Francia. Murió en Guatao, Cuba, el 28 de septiembre de 1939.
Fr. René Gustave (Hno. René). Nativo de Francia, del Distrito de Besançon. Murió en Besançon, el 28 de julio de 1943.
Fr. Hioram Jean (Hno. Juan). Nativo de Francia, del Distrito de Clermont Ferrand. Murió en Guantánamo, Cuba, el 13 de enero de 1936.
Fr. Nymphas Victorin (Hno. Victorino). Nativo de Francia, del Distrito del Puy. Murió en Bayamón, Puerto Rico, el 16 de abril de 1966.
Fr. Henri Joseph (Hno. Enrique). Nativo de Francia, del Distrito de Clermont Ferrand. Murió en Moulin, el 30 de octubre de 1969.
Fr. Hadelin Marie (Hno. Adelino). Nativo de Francia, del Distrito de Clermont Ferrand. Murió en La Habana, Cuba, el 21 de marzo de 1948.
Fr. Sulpice (Hno. Sulpicio). Nativo de Francia, a donde regresó muriendo algunos años más tarde.
Fr. Quadrat Leon (Hno. León). Nativo de Francia, del Distrito de Besançon. Murió en La Habana, Cuba, el 20 de noviembre de 1955.
Esta lista quedaría incompleta si junto a ella no aparecieran dos nombres de excepcional importancia para la historia lasallista de las Antillas: el Hno. Adolphe Alfred (Hno. Adolfo Alfredo) organizador de la llegada de los Hermanos a Cuba, y primer Visitador. Fr. Hilaire Joseph (Hno. Hilario José), precursor de la fundación en Cuba, a través de una asidua correspondencia con las autoridades eclesiásticas del país. Fue el segundo Visitador de las Antillas.
Al llegar el Hermano Cesáreo principió su labor educativa en el Colegio de La Salle, en el barrio del Vedado.
Como pez en el agua, así se sintió El Hno. Cesáreo entre sus alumnos; muestra inmediatamente sus singulares dotes de educador, como veremos en el capítulo siguiente.
Hermano Cesáreo permaneció en Cuba por espacio de 19 años, cuando fue llamado por los superiores al Segundo Noviciado.
En La Salle del Vedado ascendió por los diferentes cargos desde maestro de Primaria, Ingreso, Bachillerato, Prefecto de Estudios y Subdirector.
6. EL MAESTRO.
El Hno. Cesáreo irradiaba entusiasmo cuando enseñaba. Sus alumnos esperaban ansiosamente sus clases. Cuando se presentó por primera vez arte sus alumnos del Vedado tenía algo más que promesas que ofrecerles; el Hermano Cesáreo contaba 22 años, y a pesar de su corta edad sus recursos pedagógicos eran los de un maestro experimentado.
Era notable su cultura general: Matemáticas, Geografía, Historia, Ciencias Naturales, no eran materias extrañas a su acervo cultural.
Sus lecciones eran objetivas e interesantes, tenía una preocupación constante por el adelanto académico de sus alumnos.
¿Cuál era el secreto de su éxito pedagógico? Sin duda su capacidad personal, su preocupación por actualizarse siempre.
Repetía con frecuencia: "El Hermano debe ser un maestro competente y actualizado, no solamente para buscar un prestigio personal o de la institución sino como un deber de justicia para con las familias que nos confían a sus hijos; debemos responder a tal confianza.".
Hno. Cesáreo repetía que el Hermano debe ser experto en el arte de exponer, de leer y de escribir.
Su preocupación pedagógica ocupó el primer puesto en sus estudios.
El Hno. Cesáreo fue el primer Hermano que se graduó en la Universidad de La Habana con el grado de Doctor en Pedagogía. Presentó brillantemente su tesis titulada: "La Obra de San Juan Bautista de La Salle". Esto fue en 1919.
El Hno. Cesáreo encarnó en su vida la sublime dualidad: Religioso Educador. Dio vida al Educador mediante una vida religiosa realizada en plenitud.
Las cualidades que sobresalieron en él, como educador frente a sus alumnos fueron:
Su dignidad exterior y su porte siempre digno. Esta dignidad y porte exterior se notaban en sus miradas, su calma, su sencillez; y las cualidades que irradia una persona que tiene una habitual posesión de sí misma.
Su urbanidad y sus buenas maneras eran como la flor de su bondad. Era cortés y abnegado para con los demás.
El Hno. Cesáreo tenía una autoridad indiscutible ante sus alumnos. Una autoridad hecha de serenidad, de cortesía, y de respeto para el alumno que recibía la corrección. Sus correcciones eran cortas, precisas, muchas veces cortantes y enérgicas, pero no perdía la posesión de sí mismo.
Su presencia entre los alumnos era continua, activa, tratando de prevenir cualquier indisciplina en sus alumnos.
Más tarde, cuando ocupó el puesto de Director del Escolasticado, trató de orientar a los Hermanos jóvenes en el ar te sublime del magisterio.
En los últimos años de su vida recibía visitas frecuentes de Hermanos que le expresaban su gratitud por los sabios consejos que de él recibieron. Recibía invitaciones frecuentes para dar conferencias a los escolasticos, invitación que no aceptaba por su avanzada edad.
El Hno. Cesáreo era muy exigente en la corrección de las tareas que encomendaba a sus alumnos; sobre todo las composiciones literarias. Usaba diferentes colores para marcar las faltas de ortografía o de sintaxis. Las medianías no las aceptaba. Cuando algún alumno obtenía el total de puntos, agregaba algunos puntos extra con algunas apreciaciones estimulantes: "Excelente" "Muy buen trabajo"... Sus alumnos se sentían estimulados y con la creencia que el Hno. Cesáreo tenía una atención especial para ellos.
Su celo y abnegación estaban enraizados en la fe que tenía en su misión, en ese sentimiento profundo de correspondencia al llamado del Señor.
El Hno. Cesáreo era un idealista, siempre en busca de lo mejor, de lo grande, de lo perfecto, tanto en lo material, en lo pedagógico, como en lo espiritual.
Esta forma de ser le atrajo muchas incomprensiones de parte de los "realistas" y muchas veces de sus responsables directos.
Su celo lo llevó a soportar las fatigas y las decepciones que no faltaron en su vida de educador.
El Hno. Cesáreo conservó toda su vida una gran influencia sobre sus exalumnos y sea por carta o personalmente, se comunicaba con ellos y les daba saludables consejos.
El 8 de septiembre de 1911, día de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, El Hno. Cesáreo pronuncia ante Jesús Sacramentado su Profesión Perpetua: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, me consagro enteramente a Vos, en cuanto me fuere posible y lo exigiereis de mí..."
Expresó su donación total por medio de su fórmula de votos, pero seguramente ya se había dado al Señor, mucho tiempo antes, al abandonar a su familia y a su querida Francia.
El Hno. Cesáreo tenía 28 años cuando pronunció sus Votos Perpetuos.
En 1923, El Hno. Cesáreo es llamado al Segundo Noviciado, que en aquel entonces se hacía en Lembecq lez Hal, Bélgica, bajo la dirección del Hno. Athanase Emile, futuro Superior General.
El Hno. Cesáreo siguió el curso abreviado, si le pudiéramos llamar así, ya que duraba únicamente tres meses, en contraposición del que duraba nueve.
Fue una excelente oportunidad para renovarse en el cono cimiento de la Doctrina Espiritual de San Juan Bautista de La Salle.
Terminado el Segundo Noviciado, visita por corto tiempo a sus familiares en Besançon y regresa a La Habana.
Muy poco tiempo vive en el colegio que lo vio nacer a la vida apostólica, su querido Vedado, que tanto recordará posteriormente; ya que en 1924 recibe la obediencia para trasladarse a México, al Colegio Francés de San Borja, en la Ciudad de México.
Un nuevo capítulo en la vida del Hno. Cesáreo. Una nueva nación que lo acoge en su seno y que recibirá su saludable influencia. El agitado México... El México de los años veinte; el de las grandes convulsiones en tiempo de Obregón y de Calles...
El Hno. Cesáreo es el hombre que necesita la obra más sobresaliente del Lasallismo en México: El Colegio Francés San Borja.
7. DIRECTOR DEL COLEGIO SAN BORJA EN LA CIUDAD DE MEXICO.
El Hno. Cesáreo llegó al Colegio San Borja como Subdirector el año de 1924. Al parecer se encargó también de un grupo de internos.
Es elocuente el testimonio de uno de los formandos que se encontraba en esta circunstancia en el sector vecino del Colegio: "Cuando el Hermano Cesáreo fue a saludarnos en la casa de formación, ganó nuestra simpatía y el comentario fue: !Qué fino, qué delicado, qué amable es el Hno. que va a San Borja como Subdirector!. Quizá el internado de San Borja estaba pasando por una crisis, puesto que nos contaron que el Hno. Subdirector le pedía a la 'Beata Teresita del Niño Jesús' (que estaba de moda) ayudara para que aumentaran los alumnos; y lo consiguió, según nos contaron.
Para mí siempre fue un hombre de fe, de optimismo y de respeto a los demás."
Un año solamente duró como Subdirector el Hno. Cesáreo en San Borja, ya que en 1925 lo encontramos como Director General de la misma Institución. Nuestro Hno. tenía 42 años cuando fue nombrado Director. Su vida era ya un relicario de experiencias.
Recibía el Directorado del Hno. Berthier que en 1920 reabrió el Colegio. Lo dejaba por lo tanto en buenas manos.
Hizo progresar notablemente el Colegio a pesar de los tiempos tan calamitosos como los que le tocó vivir.
Todos recordamos los años sangrientos de la persecución religiosa; 1926 a 1929. ¡Años de catacumbas! en que los objetos religiosos tenían que ocultarse. Cuando en el momento me nos pensado se presentaba un enviado del Gobierno con mil sospechas sobre la institución y los que vivían en ella. Misas a las cuatro de la mañana o en casas particulares, etc...
Un día como éstos, se presenta un periodista del diario Excelsior, con la amenaza de que publicaría un artículo denunciando la existencia de una capilla en el colegio, y el funcionamiento de un "seminario".
Le pedía al Hno. Director cierta cantidad de dinero por su silencio. El Hno. Cesáreo tuvo que entregar la cantidad pedida para evitar mayores males.
Ciertamente hizo ver en este calamitoso tiempo sus singulares dotes de diplomático, para poder salvar las obras.
Con profundo dolor sufrió la muerte de su compatriota, el Hno. Emilio, asesinado en Tacámbaro, Mich., en el fiel cumplimiento de su apostolado como reclutador; esto sucedía en 1929.
8. POR LOS CAMINOS DE MEXICO.
Sigamos a El Hno. Cesáreo por los caminos de nuestra Patria después de su primer nombramiento.
En el año de 1930 termina como Director de San Borja y recibe la obediencia para dirigir el Escolasticado.
El Escolasticado se encontraba por aquel entonces en la finca de los "Amores" calle de por medio con San Borja. En el desempeño de este puesto El Hno. Cesáreo volcó toda su experiencia pedagógica.
Sus conferencias sobre asuntos pedagógicos eran muy gustadas.
Su autoridad moral, religiosa e intelectual era indiscutible frente a sus escolásticos. ¡Con cuánta delicadeza y al mismo tiempo con cuánta energía dirigía a sus formandos al dar los primeros pasos por el camino de la escuela!
Este es el testimonio de uno de sus escolásticos de este tiempo:
"Yo sacaba muy buenas notas y siempre estuve entre los primeros lugares. Allí supe en carne propia lo que todos notábamos: que El Hno. Cesáreo Director Cesáreo era maestro en el arte de reprender. Me sometió a una 'revisión de vida' que fue de gran provecho para mí. Eligieron a 6 Escolásticos para ir a estudiar el idioma inglés en los Estados Unidos, (dos grupos de tres). Al nombrar el segundo grupo, el Hno. Director, tal vez inspirado por Dios, me humilló: 'el Hno. Víctor cree que él va a ir ... pero no'. Fue de gran provecho para mi espíritu, pues conservé la paz total. Tal vez el Hno. Cesáreo había orado para que su ironía me fuera provechosa. Para mí sus clases y sus conferencias eran más saboreadas que el mejor de los recreos. Realmente eran creaciones al doble. Magistral su forma de enseñar álgebra; procedimientos mnemotécnicos ingeniosos como el logaritmo de la raíz cuadra da de dos: "tostón, tostón menos uno'. Su espiritualidad, sin perder su reciedumbre, era muy pintoresca y no desmerecía en calidad. Sensible al 'Mundo que nos vigila', no al de los OVNIS, sino al sobrenatural, fue siempre afecto a las apariciones, estados de víctima, manifestaciones. Eso no nos llevaba a sensiblerías sino a una fina atención y sensibilidad por el Dios Escondido; y a penitencias muy viriles instrumentadas con cilicios y disciplinas en espíritu de reparación. Hay que recordar los tiempos, las circunstancias, las tendencias de entonces."
Este es otro testimonio de otro de sus escolásticos que estuvo bajo su dirección por el año 1932.
Tan sólo duró cinco años como Director del Escolasticado, ya que en diciembre de 1935 lo encontramos como Subdirector del Colegio De La Salle en la calle de Belisario Domínguez.
En 1937 desempeñó el cargo de Director del EPC (Escuela Preparatoria y Comercial) en la calle de Lucerna # 24. Es la época llamada de los "Grupos". Nervios de acero son necesarios para resistir tantos problemas.
Su fina sensibilidad lo hacía sentir en carne propia las desgracias de los demás.
Siendo Director, los maestros organizaron un paseo al Ajusco, con un grupo numeroso de alumnos. Después de la comida se desató una tormenta con numerosos rayos; de pronto un alumno fue afectado por un rayo y desplazado algunos metros, perdiendo completamente el sentido. Rápidamente un Hermano viene a avisar al Hno. Cesáreo que un alumno había muerto. Ante tan fuerte impresión el Hno. Director cayó al suelo teniendo que ser hospitalizado por tres días.
Termina el año escolar de 1937 muy fatigado. En febrero de 1938 los superiores lo mandan a descansar a Glencoe, Missouri, U.S.A.
Pocos meses pasa en este lugar, ya que en octubre del mismo año encontramos al Hno. Cesáreo como profesor del Escolasticado en Las Vegas, en la misma Unión Americana.
En 1940 regresa a México, esta vez a la comunidad del Simón Bolívar, en la calle de Galicia No. 8 en el viejo Mixcoac.
Desempeña en este Colegio el oficio de cajero.
En 1941 pasa a ser Subdirector del mismo Colegio, puesto que ocupa durante dos años.
En 1943 es nombrado Director del Colegio Ignacio Zaragoza, en la ciudad de Saltillo.
Principia una página muy importante en el libro de su vi da; llena de luces, pero quizá también con alguna sombra. No todo fue goza y optimismo, también tristezas y crudo realismo.
Estos son los hechos y el espíritu con el que se realizaron:
Saltillo... capital del Estado de Coahuila, conoce a los Lasallistas desde 1907, cuando animaban el "Asilo de la Inmaculada Concepción" fundado por el Hno. Netelmo de Jesús, a quien tanto le debe el Lasallismo en México, acompañado por los Hermanos Agathón, Etienne, Alix Pierre, y Nanthier Marie.
La tormenta revolucionaria hizo que los Hermanos abandonaran esta humanitaria obra.
Su recuerdo perduró y las súplicas de pronto retorno los acompañaron por muchos años. En 1936 fueron escuchadas y atendidas. El Lasallista H. Andrés Treviño llegó para colocar las bases de la nueva obra. Con lágrimas y sudores la "Academia Comercial N. Bravo" funcionó en locales de fortuna hasta que regresó al primer hogar de Hidalgo Sur 405. El H. A. Treviño entregó la dirección de la institución, con el nombre ya de "Colegio I. Zaragoza", al H. Cesáreo Boillot en 1943.
La casa estaba en la región pobre de Saltillo. La Calle Hidalgo estaba situada en un corredor estrecho y un poco oscuro que desembocaba en otro corredor interior que a su vez rodeaba un jardín cuadrangular.
Árboles, enredaderas, geranios y no sé cuántas plantas más había en aquel jardín, que envolvía en una sombra constante, los corredores, la capilla y las demás dependencias de aquella provinciana comunidad de Saltillo de los años cuarenta.
Una atmósfera de humedad se dejaba sentir en toda la casa. Pero en invierno, aquello se convertía en un congelador. ¡Fríos intensos en aquella casa vieja de Saltillo!
La llegada del H. Cesáreo marcó una singular mejoría en todos los servicios. Se adquirieron reclinatorios nuevos con sendos cojines; unos calentones para aquellas mañanas gélidas.
Se compró una lámpara nueva para el aceite del Santísimo. Se renovaron los ornatos, en fin... se principió por arreglar la capilla.
Fue notable la preocupación del Hno. Director por embellecer en primer lugar la capilla. ¡Nuestro Señor merece lo mejor! decía con frecuencia.
El Colegio progresó en tal forma que pronto las clases se llenaron, y el encontrar lugar en el Zaragoza constituyó un verdadero privilegio.
Los padres de familia se dieron pronto cuenta de la calidad de la enseñanza de los Lasallistas, y le propusieron al Hno. Director un proyecto halagador. Ellos y el Sr. Obispo planearon un gran internado que costearía una escuela gratuita de 400 alumnos, en Hidalgo Sur 405.
El Hno. Visitador y su Consejo estudiaron el proyecto en dos ocasiones y por fin lo rechazaron en enero de 1944.
El castillo de naipes se vino abajo...
Para sus autores la negativa resultó dolorosa, en especial para el Hno. Cesáreo que casi fue intolerable, hasta tal punto que juzgó su presencia en Saltillo imposible. Pidió ser trasladado a otra comunidad.
Los Superiores lo enviaron a Santiago de Cuba en la parte oriental de la Isla. Todo sucedió en los primeros meses de 1944, cuando la segunda Guerra Mundial estaba en su apogeo.
Su estado de salud desmejoró bastante; su sistema nervioso se vio afectado por la serie de contrariedades que le sobrevinieron en esta difícil situación.
Pensó que una visita a su querida isla de La Martinica mejoraría su salud. Así sucedió cuando visitó nuevamente su tierra natal.
A su regreso se quedó en Santiago de Cuba como la obediencia lo había ordenado antes. En esta circunstancia fue maestro de Tercero de Bachillerato.
Poco tiempo duró El Hno. Cesáreo en Santiago de Cuba, ya que en 1946 lo encontramos como ProDirector en La Selle del Vedado, en La Habana.
Un año solamente se queda en La Habana, ya que en 1947 ocupa el cargo de Subdirector en el Colegio Cristóbal Colón en la Ciudad de México, y de Inspector de la Secundaria.
El que escribe estas líneas tuvo la dicha de conocerlo en este puesto. Su prodigiosa memoria guardaba los nombres de casi la totalidad de los alumnos, ya que cuando ameritaban alguna corrección en la formación general, antes de entrar a sus clases, con singular acierto nombraba a cualquiera de ellos.
Su influencia se dejaba sentir en la gran comunidad del Colón, tanto entre los alumnos como entre los Hermanos; que en aquel entonces eran cerca de 35.
El Hno. Cesáreo contaba 64 años de edad, su madurez religiosa y su humildad eran notables. Pasaba la capilla con la mirada fija en el Sagrario el Señor.
Once años permaneció El Hno. Cesáreo en la comunidad del Cristóbal Colón, no siempre como Coordinador, sino como maestro y cajero.
9. ATARDECER. LA VOZ DEL TESTIMONIO.
Principia el río a tomar profundidad. Ha recorrido un largo camino. Su caminar se vuelve lento y majestuoso. Se acerca al mar. En enero de 1958 El Hno. Cesáreo pasa a formar parte de la comunidad del Aspirantado Menor, que entonces se encontraba en León, Gto. Su actividad docente no disminuye, imparte clases de francés y de matemáticas; cultiva el jardín, ayuda en el apiario, es activo vigilante en algunas actividades de los aspirantes menores. Pero sobre todo predica con su testimonio, silencioso, pero elocuente.
Los aspirantes lo contemplan largas horas en la capilla. Es un asiduo lector de temas espirituales; ya sea en la capilla o frente al jardín, con sus lentes tan característicos, que parecían pequeños telescopios. Leyendo… siempre leyendo... y madurando.
La elocuencia silenciosa de su testimonio fue escuchada en el Aspirantado de León tan sólo por cinco años.
En 1963, cuando El Hno. Cesáreo compila los ochenta años, pasa a formar parte de la comunidad de la Sagrada Familia en Gómez Palacio, Dgo.
10. EN UN MUNDO DE SILENCIO, DE ORACION Y DE TRABAJO.
¡Quién no conoció la casa humilde, llamada cariñosamente por los Hermanos de la comunidad del Instituto Francés de La Laguna: "La Cueva"!
En ella pasaban laboriosamente su vida una verdadera Sagrada Familia: los Hnos. Cesáreo Boillot, Bautista Roberto y Aniceto Villalba.
La famosa "Cueva" estaba adyacente a la casa donde vivía la comunidad del Instituto Francés de La Laguna.
Se llegaba a ella descendiendo por una escalera de madera de unos cuantos peldaños. Un pequeño cobertizo donde se refugiaba una enredadera, muy verde y frondosa en la primavera y verano. Llegamos a la puerta que nos permite entrar a la casa propiamente dicha.
Un sencillo comedor siempre en semi oscuridad; una cocina muy reducida, con los utensilios necesarios para hacer la comida.
Un patio central con un frondoso árbol, y en los corredores que lo circundan los cuartos de los Hermanos. La capilla también sencilla, cuidada celosamente por El Hno. Cesáreo.
En esta última época de la vida de nuestro biografiado, demos la palabra a los testigos, quienes convivieron con él:
En primer lugar, del Hno. Visitador de aquella época:
"Yo ahora su Superior... él de 75 años.
Su perfil espiritual, el mismo. Pero una honda angustia que lo atormentaba: se creía dejado de la Mano de Dios; era el Calvario, el 'Dios mío, ¿por qué me has abandonado7'. Dios, que habla nuestro lenguaje, le comunicó su consuelo a través de videntes: Henriette, en La Habana... ... Y, encomendándome todos sus temores, contenidos en varias libretas, me pidió llevarlos al Padre Pío. Este Santo Varón, próximo a morir, le envió el más consolador mensaje por mi conducto en noviembre de 1967.
Su diario vivir de fidelidad lo llevó a actitudes de inmensa delicadeza con el Señor...
Actitudes muy caras a veces, pues su insistencia porque el Señor fuera "Primer Servido" (Juana de Arco) nos condujo a derrochar mármoles en la Capilla del Aspirantado de León, por muchos, pero muchos miles de pesos... La Calima Capilla, la de la "Cueva" fue exigida también por él y a mí me tocó ir a comprar el Sagrario, el altar y las estatuas.
Evidente: sus días transcurrían entre la:
- oración y visitas a la Capilla
- trabajo manual o intelectual
- lecturas
todo regulado de acuerdo con una mezcla de espiritualidad voluntarista que no destruía su mística:
- Su llegada a los gallineros, con un Ave María dirigida a las gallinas y asperges con agua bendita
- barrer el corredor, cultivar praditos
- corregir miles de pruebas de concursos interescolares
- lecturas de lo más selecto y siempre espiritual, nunca de simple pasatiempo."
Otro valioso testimonio es el del Hermano que vivió con El Hno. Cesáreo los últimos días de su vida:
"No sé si su mirada era de una rara dulzura o simplemente expresiva. La línea de sus labios recta, como quien denota energía y sabe lo que hace, aunque no siempre se entendiera lo que dice. Su caminar a paso corto, inseguro, rápido a veces, con la impaciencia del que quiere llegar pronto y no quiere causar molestias. A veces sentado en una silla layen do lo suyo, recorría sus apuntes, o sus libros amarillos, que así los pintó el tiempo. O simplemente dormía como ensayando a morir.
Hace tiempo, cuando llegué a Gómez, los vecinos sabían por qué la calle estaba limpia, a quiénes daba clase de francés, a qué hora iba a Misa con su casco de cazador, con sus botas de bombero, con su nariz escurriendo un catarro, con su gran pañuelo que le asomaba por el bolsillo como queriendo escapar.
Los de casa conocimos el jardín que cultivaba: la palmera que año con año amorosamente podaba; me imagino que él sentía que el transcurrir de la vida de la palmera era también la suya: cada hora un niño, cada espora una palabra suya, de esas que van al corazón, cada célula, en fin, una clase dada, un violento gesto salvador, un libro de matemáticas escrito por él con mil y más problemas resueltos... porque así cuidaba su pequeña propiedad, como el reflejo de su alma. Las veredas siempre limpias, la tierra oportunamente abonada, cada yerbecilla conocida. Por eso, hojas, frutos y tierra se mueven con precisión y a tiempo. Barrer, cosechar y arrancar, así es la vida. Así se mueve el ciclo vital. Sólo que al revés. Las plantas hacen una espiral que recorren hasta que llegan al centro y mueren.
Mr. Boillot parte del centro y a través de órbitas cada vez más abiertas llega ahora a captar las estrellas.
Mr. Boillot es ahora una estrella. Y hay quien tiene vocación de planta, y hay quien tiene vocación de estrella.
Yo estuve casi en sus últimos momentos. Una vida de un siglo dejó un cuerpo incapaz de nutrir una agonía tormentosa. En la clínica sólo unas cuantas horas. Las primeras de ellas, yo a su lado, me impresionaron. Sus hermosos ojos azules algo veían, sus labios algo querían expresar, y esto en medio de una rara zozobra. Me asusté unos momentos y al volver respiraba pausado, los ojos cerrados mirándose el alma. Yo entonces regresé a mi ocupación. Pero empezaba la agonía, lenta, apacible, recorriendo un camino ya en mente saboreado y ensayado.
Y así se nos fue hacia el Padre como se apaga un cirio de grueso tronco al que se le acaba la sustancia.
Me ha quedado una duda. Alguna vez oí decir que, si al lado de un moribundo está alguna persona injusta, Dios no llega por él. El moribundo lo presiente y esto lo atormenta. Cuando yo salí vino quedo el Señor y se lo llevó.
De él tengo una espada de hielo: Una clavada en la nuca, otra en el corazón."
Un testigo más de los últimos hechos del Hno. Cesáreo ha confirmado la tesis que he tratado de exponer en esta bio grafía: el Hno. Cesáreo fue un hombre de Dios, por cualquier flanco que se le considere. Aquí se confirma la sentencia que dice: "Como es la vida es la muerte y como es la muerte es la eternidad".
Durante los últimos años de su vida, afirma un testigo, el Hermano Cesáreo leía y releía la numerosa correspondencia sostenida hace años con su hermano Aurele Boillot, llamado en religión Vital de Ducos (18851960), con una espiritualidad muy parecida a la de del Hno. Cesáreo.
El Padre Vital estuvo algún tiempo en Tierra Santa, donde El Hno. Cesáreo lo visitó el 1948.
Leía también sus apuntes espirituales en hojas amarillentas y ya destruidas un poco por el tiempo, que contenían consejos, entrevistas, conversaciones con videntes y personas de reconocida santidad como la Madre Concepción Armida, el Padre Félix Rougière, Mons. Rafael Guízar, el Padre Pío, a quien le escribió varias veces. También, como lo dije antes, mantuvo asidua correspondencia con una vidente llamada Henriette, que vivía en La Habana.
De esta vidente El Hno. Cesáreo recibió un consuelo espiritual muy grande, que guardó en lo íntimo de su corazón. Dicho consuelo espiritual fue el siguiente:
En 1960, cuando murió su hermano Vital, él supo de su muerte antes que su familia se lo comunicara desde Francia. Supo la noticia por medio de una carta enviada por Henriette que le decía en pocas palabras: "Su hermano Vital ha muerto, lo he visto entrar en el cielo, no pasó por el Purgatorio".
Estas palabras fueron para El Hno. Cesáreo un consuelo muy grande por el resto de su vida...
Este es el testimonio de un Hermano que convivió con El Hno. Cesáreo los doce últimos años de su vida: el Hno. Bautista Roberto.
"Viví con él, tuve el gusto de vivir con el Carísimo Hno. Cesáreo durante 12 años. Muy notable y admirable 'su sociabilidad'. A todos acogía con gran simpatía. Más entusiasmo mostraba cuando eran alumnos o antiguos alumnos. En su conversación se notaba que hablaba como si fueran conocidos de largo tiempo. Casi siempre sus conversaciones eran acerca de su larga vida de Religión. La vida en común que había lleva do, sus relaciones tan cordiales con los HERMANOS; el buen recuerdo que conservaban sus alumnos, el bien que realiza la Congregación en todo el mundo. Durante estos doce años mucho me edificó su vida bien reglamentada y ordenada. Tenía escrito lo que debía hacer cada día. Sus recuerdos diarios los escribía; si escribió una carta, si tuvo alguna visita, si le pasó algo en su trabajo, si tenía que rectificar o pedir o mandar. Su estima y sumisión hacia los Superiores en todos sus actos se reflejaba. Por su edad algunos trabajos le eran pesados, más se reanimaba, porque lo hacía por obediencia. 'Cuando ya no pueda más, pediré que me conmuten mi empleo'. Los días de su vida fueron llenos. Al pasar de una ocupación a otra mostraba cierta presteza diciendo: 'he hecho la promesa de no perder el tiempo'. A todos los HERMANOS los consideraba muy buenos. Aunque no tuviera datos de las actividades de alguien que saludaba se quedaba con la impresión: 'Qué bueno es ese HERMANO'; 'sus alumnos lo adoran'; 'las familias lo estiman'; 'en los concursos siempre ganan sus alumnos'. ¡Cómo Nuestro Señor ha de estar contento! Poseía una cualidad muy notoria: adaptarse a las circunstancias sin perder nada de su personalidad y menos aún de los principios antiguos, que sostienen las relaciones humanas: la educación, la austeridad, el gozó sano de la vida religiosa, el compromiso sin Volver las espaldas a Nuestro Señor. Vivió con esta divisa: la Santa Voluntad de Dios. Por su espíritu religioso y su habitual asiduidad a la oración, descubría en todo 'La Santa Voluntad de Dios'. Sus largas visitas a Nuestro Señor manifiestan su fe profunda y la sinceridad de su piedad. Sus conversaciones revelaban que lo principal de sus convicciones se alimentaban de La Di vina Providencia y la Presencia de Dios. La fuerza interior que sostuvo esta larga vida no fue sino: 'El Gran Amor de Dios'. Si el exterior de una persona es el reflejo de su interior, La Mirada Divina se complacía en mirar el alma del Hno. Cesáreo. El encuentro final habrá sido un encuentro de AMOR."
Hasta aquí la información del Hno. Bautista Roberto.
11. EL ANCHUROSO RIO LLEGO A LA MAR
Lento, despacioso, acompasado... profundo, cada vez más profundo, el río se confunde con el mar. Participa de su grandeza y de su magnitud. Paso a paso, así fue la vida de nuestro Hermano, como la de un gran río que llega a la mar.
Hasta sus últimos días permaneció fiel a sus ejercicios espirituales. Su postura en la Capilla, digna y respetuosa, a pesar de sus 95 años. Los últimos 8 días los pasó con penas morales y físicas. Las morales las conservó en secreto, decía: "Hoy he pasado angustias. Dios quiere purificarme de mis infidelidades".
En cuanto a las físicas, sentía que sus fuerzas disminuían, que poco a poco iba siendo un problema. "Dios quiera que se acabe pronto esta vida". "Muy pronto tendré un cielito muy bonito".
El 18 de enero rezó las oraciones del oficio, ya se dirigía al comedor. Un tapete de la capilla obstaculizó su lento caminar y provocó su caída. El 19 de enero se le internó en el Sanatorio a las 8 de la mañana; ya desde ese momento sus palabras fueron cada vez más incomprensibles. A las 12 del día tuvo grandes convulsiones, trataba de alcanzar algo para atraerlo a sí y decía algo que no se entendía. La agonía, muy lenta; poco a poco se extinguió su larga vida llena de méritos.
El Hno. Cesáreo Boillot, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, emprendió el viaje sin retorno el viernes 19 de enero de 1978.
Nos dejó el siguiente TESTAMENTO:
Habana, agosto de 1922.
Yo, Hermano Réginaldien Césaire, encomiendo a Dios mi alma y certifico querer morir Hermano de las Escuelas Cristianas. Todo lo que poseo y pueda poseer, quiero sea propiedad del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
Hno. Réginaldien Césaire. F. S. C.
Si nos preguntamos alguna vez qué es la fidelidad, pensemos en la vida del Hno. Cesáreo Boillot. Él nos ha dado la respuesta en forma elocuente y sincera. Ejemplo durante su vida. Su muerte fue un motivo de gozo, para los que tenemos fe en la vida eterna: ¡Tenemos un intercesor en el cielo!
Si contemplas desde fuera el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, él te abre las puertas para que en esta escuela de santidad, logres tu salvación y la de otros muchos. Si estás en su seno, sigue los pasos del Hno. Cesáreo y llegarás al cielo donde él pide por su Instituto, a quien tanto amó.
Hno. Maurilio Barriga Gaona.
N.V. El Hno. José Cervantes, Consejero General, ha sintetizado la vida del Hno. Cesáreo en estos hermosos versos blancos:
Fino de modales, aristocrático el porte, educador en toda la figura. Dicen, quienes de ello saben: la Martinica te vio nacer, París y Montreal alentaron primeras ilusiones Voluntario entre los primeros doce, escoges por nuevo surco las tierras antillanas.
Sin perder tiempo, sembrador afanado esparces grano con gesto de arrojo y esperanza. La belleza de tus bahías, a manos llenas derrama en tu acción educativa. Tu voz, más profunda que las ondas, se hace vida entre quienes te tratan.
San Borja: un huracán de odio desencadenado te encuentra, toda paz y en Dios confiado: es el grano de trigo que muere, es la vida que exhala por dar la vida. Contemplarás nuevas primaveras: rumores de aleteos, pajarillos asustados miles de niños y jóvenes mexicanos cruzarán cada día en el "Colón" ante tu silla patriarcal.
Te he visto en una foto enmarcado: eres Director del Zaragoza en Saltillo; jóvenes Hermanos te rodean. Paraíso abierto para muchos, tu palabra se abre igual que se abre un pozo en mitad del desierto.
Quisiste ennoblecer una cultura con otra más antigua; una historia con vislumbres de mitología azteca, la voz de un pueblo, con la tuya.
Te veo, al fin en Gómez Palacio entre salmodias de domésticas aves, purificándote cada día para ser siempre tú mismo. Pensativo de penas y destierros, vienes y vas, y luego, de regreso, por tus recuerdos, pensativo cruzas.
Lejos de tí la vulgaridad, serás siempre límpido, claro como el agua transparente de tus islas antillanas. México fue tu tercera, ¿cuarta? patria. Qué importa si, después de todo, como dijera el gran La Salle: "nuestra patria es el cielo".
Te veo, figura solitaria acarreando hojas contra el viento. La limpieza, tu pasión; los árboles y las plantas acaparan tu cariño. Todo ello interrumpido: coloquios al amado. Místico en la serenidad de la edad libras tus jornadas en la espera y la plegaria.
Ya enjuto, pero siempre digno. no arrastras el caminar, y sí tus dedos se deslizan por el despintado pasamanos, recuerdas siempre a los amigos esparcidos como el polvo a los cuatro vientos o como el oleaje del océano milenario, o como el oleaje del océano milenario.
Boillot, Cesáreo, amigo, Hermano: te nos has ido a la "acción de gracias" con el Padre, pero sigues siendo lección encarnada de esperanza. Martinica, Cuba, México, qué importa si la esperanza, al fin al cabo es eso: un cruzar, sembrando siempre, en primavera.
Roma, febrero, 1978.
Hno. José Cervantes Hernández.