Esopo
Enseñanza: La fábula del Ratón y el León nos deja una lección muy importante para los niños:No subestimes a nadie, sin importar lo pequeño que parezca. El león, siendo grande y poderoso, se burló del pequeño ratón. Pero cuando el león estuvo en problemas, el ratón, con sus dientes pequeños, fue el único que pudo ayudarlo a escapar de la red.Esto nos enseña que todos, grandes o pequeños, podemos ayudarnos mutuamente y que la bondad es siempre recompensada. Nunca sabemos cuándo necesitaremos la ayuda de alguien, por eso es importante ser amable con todos.
Érase una vez, en la selva, un poderoso león que era el rey de los animales. Todos le temían y le respetaban. Un día, mientras el león dormía bajo un árbol, un pequeño ratón pasó corriendo y, sin querer, tropezó con la pata del león.
El león se despertó de repente, muy enojado. Miró al ratón y dijo:
—¿Quién se atreve a molestarme mientras duermo?
El ratón, temblando de miedo, respondió:
—¡Perdona, gran rey! No quise molestarte. Solo soy un pequeño ratón y no significo nada para ti.
El león, en su furia, decidió que iba a comerse al ratón. Pero el ratón, asustado, le suplicó:
—Por favor, no me comas. Si me dejas ir, algún día te podré ayudar.
El león se rió ante la idea de que un pequeño ratón pudiera ayudarlo, pero decidió dejarlo ir.
—Está bien, pequeño ratón. Te dejaré vivir, pero no olvides que eres muy pequeño y frágil.
El ratón se sintió aliviado y agradecido. Se despidió y se alejó rápidamente.
Unos días después, el león quedó atrapado en una red que habían puesto los cazadores. Luchó y luchó, pero no podía liberarse. Su rugido resonó por toda la selva, y el ratón, al escuchar el sonido, corrió hacia el lugar donde estaba el león.
—¡Oh, gran rey! —exclamó el ratón—. ¿Qué te ha pasado?
—Estoy atrapado en esta red —respondió el león con tristeza—. No puedo salir.
El ratón, decidido a ayudar, comenzó a roer las cuerdas de la red con sus pequeños dientes. Tras un rato de trabajo, logró liberar al león.
—¡Lo logré! —gritó el ratón, feliz.
El león, sorprendido y agradecido, dijo:
—No puedo creer que un pequeño ratón me haya salvado. Me enseñaste que incluso los más pequeños pueden ser de gran ayuda.
Desde ese día, el león y el ratón se hicieron grandes amigos. El león aprendió a no subestimar a nadie, y el ratón demostró que la valentía y la amistad pueden venir en cualquier tamaño.
Moraleja:
No subestimes a los demás, porque incluso los más pequeños pueden hacer grandes cosas.
Fin.