Hermanos Grimm (1785-1863)
Enseñanza: La historia de Blancanieves nos deja varias lecciones importantes. Primero, nos enseña que la bondad y la amabilidad son muy valiosas, pues Blancanieves siempre fue buena a pesar de la crueldad de su madrastra. También nos muestra que la envidia es un sentimiento feo que puede llevar a las personas a hacer cosas malas. A pesar de los peligros, Blancanieves nunca se rindió y tuvo esperanza, y gracias a la ayuda de sus amigos (los enanitos) y su buen corazón, encontró la felicidad. Así, aprendemos que ser bueno y tener esperanza siempre es lo mejor.
Érase una vez, en un reino muy lejano, una hermosa princesa llamada Blancanieves. Su madre, la reina, murió cuando ella era pequeña, y su padre, el rey, se volvió a casar con una mujer muy hermosa, pero también muy vanidosa. La nueva reina tenía un espejo mágico al que le preguntaba todos los días:
—Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa de este reino?
Y el espejo siempre respondía:
—Tú, mi reina, eres la más hermosa.
Pero un día, el espejo respondió:
—Blancanieves es más hermosa que tú.
La reina se puso muy enojada y decidió deshacerse de Blancanieves. Llamó a un cazador y le ordenó llevar a la princesa al bosque y acabar con ella.
Sin embargo, cuando el cazador llevó a Blancanieves al bosque, no pudo hacerle daño. La princesa era tan dulce y amable que le pidió al cazador que la dejara ir.
—Por favor, no me hagas daño. Prometo nunca volver al castillo —suplicó Blancanieves.
El cazador, conmovido, la dejó escapar y le dijo que se escondiera en el bosque. Blancanieves corrió y corrió hasta que encontró una pequeña cabaña. Al entrar, vio que estaba desordenada, pero decidió quedarse allí.
Esa noche, siete enanitos que trabajaban en la mina regresaron a su casa. Al entrar, se sorprendieron al ver a Blancanieves.
—¿Quién eres tú? —preguntó uno de los enanitos.
—Soy Blancanieves —respondió ella—. He escapado de la malvada reina. ¿Puedo quedarme aquí?
Los enanitos, que eran amables, aceptaron y le dijeron que podía quedarse con ellos. A cambio, Blancanieves se encargaría de la casa y cocinaría para ellos. Todos estaban muy felices juntos.
Mientras tanto, la reina malvada descubrió que Blancanieves seguía viva. Furiosa, decidió acabar con ella por su cuenta. Se disfrazó de anciana y fue a la cabaña de los enanitos. Llevaba una cesta llena de manzanas.
—Hola, querida —dijo la reina disfrazada—. He traído unas deliciosas manzanas. ¿Te gustaría probar una?
Blancanieves, confiada, tomó una manzana y la mordió. En ese momento, cayó al suelo, envenenada. La reina, riendo, se fue, pensando que había ganado.
Cuando los enanitos regresaron a casa, encontraron a Blancanieves en el suelo. Se preocuparon mucho y trataron de despertarla, pero no pudieron. La llevaron a una hermosa caja de cristal y la cuidaron, esperando que despertara.
Un día, un príncipe que pasaba por el bosque vio a Blancanieves en la caja de cristal. Quedó tan impresionado por su belleza que decidió darle un beso. Al hacerlo, Blancanieves despertó de su profundo sueño.
—¿Dónde estoy? —preguntó ella, mirando al príncipe.
—Estás a salvo —respondió él—. Te he encontrado y te he despertado.
Blancanieves y el príncipe se miraron a los ojos y se enamoraron. Juntos regresaron al castillo, donde la reina malvada, al ver que Blancanieves estaba viva, se llenó de rabia. Pero su maldad no tenía poder sobre el amor verdadero.
Finalmente, Blancanieves y el príncipe se casaron en una hermosa ceremonia, y vivieron felices para siempre. La reina malvada, al verse derrotada, se alejó del reino.
Moraleja:
El amor verdadero y la bondad siempre triunfan sobre la maldad.
Fin