El escudo de Andalucía

A lo largo de la mayor parte de su historia Andalucía nunca tuvo ningún símbolo ni emblema que representara al conjunto de su territorio. Ni siquiera durante la época del Califato, cuando algunos consideran que existió algo parecido a un estado andaluz independiente, se tiene constancia de ningún emblema que pueda considerarse representativo de Andalucía.

Tras la conquista castellana, Andalucía nunca constituyó un reino único ni un título de la Corona, sino que su territorio siempre estuvo distribuido entre los reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada, aparte de otros títulos menores como Gibraltar, Algeciras y, en parte, los Algarves.

Los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén solían recibir la denominación conjunta de Andalucía, mientras que el reino de Granada (que comprendía aproximadamente las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería), eran consideradas un territorio aparte.

El reino de Sevilla era representado heráldicamente por medio de las armas de la capital, con las múltiples variantes que este escudo ha presentado y sigue presentando. Lo mismo ocurría con el de Córdoba, aunque a menudo eran las armas del linaje Fernández de Córdoba las que representaban al reino. El escudo de la capital también fue siempre el emblema del Reino de Jaén, mientras que el Reino de Granada se representaba por medio de la fruta homónima.

A partir del siglo XVI, el conjunto de Andalucía y Granada era representado en la cartografía mediante el conjunto de estos escudos, aunque se solía omitir a Jaén y a veces un único escudo, generalmente el de Sevilla, simbolizaba a Andalucía (es decir, Andalucía Occidental)

Es interesante el hecho de que a veces, en las representaciones cartográficas de ls territorios andaluces, se añadieran las columnas de Hércules, e incluso hubo alguna propuesta de escudo para toda Andalucía consistente solo en estas columnas, lo cual puede considerarse como un precedente para el emblema actual.

El escudo de Andalucía, al igual que la bandera, fue adoptado por la Asamblea de Ronda en 1918. Representa a un Hércules joven acompañado de dos leones, las tres figuras enmarcadas por dos columnas que sostienen un arco de medio punto compuesto por tres franjas verde, blanca y verde, sobre las que está inscrita la leyenda “Dominator Hercules Fundator”; todo el conjunto está situado sobre un zócalo también dividido en franjas verde, blanca y verde y donde consta la leyenda “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”

Blas Infante explicó su significado en estos términos: "Para acordar el escudo de Andalucía, se inspiró en el de Cádiz, cabecera de nuestro Pueblo, después de Tartesos, en los tiempos primitivos; símbolo también adecuado para la expresada obra de restaurar un País, siempre cultural; figurando un Hércules juvenil, expresión de la fuerza eternamente joven del Espíritu, domando o coordinando la fuerza instintiva de los estímulos animales, representada por los leones; e inscribiendo al pie del escudo, esta leyenda: "Andalucía, por sí, para España y la Humanidad". En esta descripción sólo falta añadir el lema latino ("Dominator Hercules Fundator") que figura sobre las columnas y que como el Hércules y los leones está tomado del escudo de Cádiz.

Según este testimonio del padre del andalucismo, el motivo de adoptar el escudo heráldico de Cádiz como símbolo de toda la región andaluza se debe a la consideración de aquélla como la primera ciudad de Andalucía (y de la Península Ibérica, si se aceptan las fuentes escritas), si se exceptúa la mítica Tartessos, de la que no hay constancia arqueológica. La tradición fija hacia el año 1200 antes de Cristo la fundación de Gadir por los fenicios, si bien no se han hallado restos arqueológicos anteriores al siglo VIII a.C., y en cualquier caso no cabe duda de que los primeros asentamientos con un cierto carácter urbano que existieron  en la Península Ibérica surgieron en el territorio de la actual Cádiz. Hasta qué punto esta circunstancia justifica la extensión del símbolo de esta ciudad a todo el conjunto de la región, es un asunto discutible y discutido, ya que ni siquiera se puede decir que el escudo de Cádiz sea el más antiguo de los de las ciudades andaluzas.

Aunque no parece haber constancia documental de la concesión de escudo de armas a Cádiz, se suele aceptar que la misma debe datar de la época de la toma de la ciudad por Alfonso X en 1262. Resulta curioso que en plena época medieval se recurriera a un motivo tomado de la mitología clásica para un escudo heráldico, si bien la representación utilizada no se corresponde con la iconografía clásica de Hércules. Por ello, es interesante buscar en la mitología el origen de esta imagen.

Hércules, Heracles o Alcides, es el más célebre de los héroes griegos. Ejecutó hazañas milagrosas, sobre todo combatiendo a todo tipo de monstruos y ayudando a los mortales, hazañas que le valieron el alcanzar la divinidad y ascender al Olimpo tras su muerte, donde se incorporó al número de los dioses. Era fruto del adulterio de Zeus (Júpiter para los romanos) con la mortal Alcmena, motivo por el cual fue perseguido por Hera (la Juno romana), esposa de Zeus, y obligado a realizar los llamados doce trabajos, doce colosales pruebas de las que siempre salió victorioso, y que finalmente, junto a sus demás proezas, le valieron la inmortalidad.

Precisamente uno de esos doce trabajos tiene como escenario según algunas fuentes los alrededores de Gades / Cádiz: Gerión, rey de la Bética, era un gigante constituido por tres cuerpos, que tenía custodiados día y noche sus ricos rebaños por un can de siete cabezas. Hércules recibió orden de entablar combate con este rey, arrebatarle sus rebaños y conducirlo a Grecia. Secundado por Yolao, consanguíneo suyo, llevó a cabo este trabajo con éxito completo.

Otro de los trabajos del héroe es el robo de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, que algunos autores sitúan en un indeterminado lugar del Occidente conocido que bien podría ser Andalucía; hazaña para la que Hércules contó con la ayuda de Atlas, titán condenado a sostener el cielo sobre sus espaldas, y que daría nombre tanto a la cordillera del Atlas en Marruecos como a la mítica Atlántida.

Durante alguna de estas hazañas, o en otro momento según los diferentes autores que han recogido el mito, Hércules pensó haber llegado a los limites del mundo y separó dos montañas llamadas Calpe y Abila para poner en comunicación el Atlántico con el Mediterráneo. En la cima de estas montañas levantó dos columnas destinadas a mostrar a las generaciones futuras que hasta allí había llevado sus gestas gloriosas, y grabó en ellas esta lacónica inscripción: Non plus ultra (No más allá). Dichas montañas se identifican respectivamente con el Peñón de Gibraltar, en la costa europea, y Ceuta, en la africana. Las columnas de Hércules serían representadas por primera vez en el escudo imperial de Carlos I de España y V de Alemania, donde la mítica inscripción fue sustituida por Plus ultra, como símbolo de los nuevos horizontes que los descubrimientos españoles habían abierto al mundo occidental. Con diversas variantes siguieron figurando en escudos y banderas españolas hasta que la I República las incorporó oficialmente al escudo nacional, donde han permanecido desde entonces. Asimismo, son las columnas que figuran en el emblema diseñado por Blas Infante.

En cuanto a los leones, de nuevo encontramos diversas interpretaciones según las fuentes, pero las más extendidas identificarían a uno de ellos con el león del monte Citerón, al que Hércules habría matado a los 18 años, la primera de sus hazañas, y el otro sería el león de Nemea, cuya muerte constituyó el primero de los doce trabajos, ambas fieras terribles y devastadoras. La piel de uno de ellos,  impenetrable, le sirvió de vestido.

Finalmente, existe una leyenda, no recogida por los autores clásicos, según la cual la misma fundación de la  ciudad de Gades / Cádiz habría sido obra de Hércules, a los que haría alusión el título de “Fundator” que le atribuye el lema. Lo que sí es seguro es que en la ciudad fenicia existió un importante santuario dedicado a Melkart, la versión fenicia de Hércules, santuario que siguió existiendo y gozando de gran devoción durante la dominación romana. El culto a Hércules, dios de origen humano, benefactor y de carácter simpático y campechano, llegó a estar muy extendido, especialmente entre las clases populares y entre los soldados que lo llevaron a todos los rincones del Imperio.

Por lo tanto, la vinculación de este héroe con Cádiz, y por extensión con el sur de la Península Ibérica, parece suficientemente fundada en la mitología, con todas las reservas que la diversidad de fuentes y versiones imponen en estos temas. Sin embargo, la forma como se representa en el escudo de la ciudad, y por extensión en el de Andalucía, difiere bastante de la iconografía usual de las fuentes clásicas. En efecto, en las representaciones grecorromanas nunca aparece Hércules junto a los dos leones, sino luchando con uno de ellos y en todo caso con la piel del otro a modo de túnica. Y mucho menos conforme con el mito es la actitud de sumisión con que se les representa en el escudo de Andalucía. Además, parece que la interpretación que tradicionalmente se ha dado al escudo de Cádiz ha sido la de que los leones representarían no a los dos animales citados, sino a las dos montañas separadas por el héroe. Por otra parte, cabría preguntarse si en dicha imagen no existirá una influencia de la representación del relato bíblico de Daniel en el foso de los leones, un motivo frecuente en la iconografía medieval, con lo que tendríamos la identificación de un mito pagano con unas formas cristianas.

Resumiendo, en el escudo / emblema de Andalucía nos encontramos la representación de un mito clásico, transmitido a través del escudo de Cádiz mediante una iconografía quizá influida por el relato bíblico de Daniel, y que es finalmente plasmado por Blas Infante con un diseño que se aparta considerablemente de las formas generalmente aceptadas por la Heráldica para este tipo de símbolos. El modelo oficialmente sancionado por la Junta de Andalucía se corresponde casi exactamente con el que Infante hizo colocar en forma de azulejos en su casa de Coria, y que difiere levemente del primer boceto, donde en lugar de la expresión “para España” decía “para Iberia”, un rasgo típico del primer federalismo. La única diferencia entre el modelo oficial y el del azulejo es que en el primero se añadieron unas garras de león anudadas alrededor del cuello de Hércules, sugiriendo así que lleva puesta la piel de un tercer león, lo que complica aún más la identidad de los felinos.

En cuanto a las críticas que este símbolo ha recibido, por una parte está quienes le achacaban el ser el emblema de la Junta Liberalista, y como símbolo de un grupo político inapropiado para representar al conjunto de la población andaluza sin distinción de ideología. También se la ha achacado la falta un diseño adecuado, siguiendo unas normas heráldicas elementales que rigen a escala universal, esto es, dotándolo de forma, proporción, estructura y esmaltes congruentes, por todo lo cual, como ya se indicó al principio, no sería correcto llamarlo “escudo”. Otro aspecto negativo que se ha señalado ha sido su excesiva dependencia e imitación del escudo de Cádiz, ignorando otros símbolos que a lo largo de los siglos han servido para representar a Andalucía, y principalmente la granada, figura parlante de la última “ciudad libre andalusí” (si bien como tal figura fue creada por los heraldistas castellanos al servicio de los Reyes Católicos), y que es el único signo que en los diferentes escudos de la monarquía o la nación española, ha representado y representa a los antiguos reinos de Andalucía.


Versión oficial usada actualmente



Escudo presentado originalmente en la Asamblea de Ronda de 1918


Propuesta alternativa presentada y rechazada en la Asamblea de Ronda de 1918


Versión utilizada en 1922, sustituyendo "España" por "Iberia"



Azulejo conservado en la casa de Blas Infante, Coria del Río
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