Toda la información de los cuadros es de:
1950
Óleo sobre cartón
49 x 43 cm
Casa-Museo Antonio Padrón
Dos muchachas nos muestran sus manos abiertas. La más joven tiene en ellas una mariposa. Tras las ninas abren sus alas otros cin co insectos. Verdes y grises constituyen el colorido predominante-.
1954
Óleo sobre lienzo pegado a tabla.
63 x 56 cm
Colección particular
Se trata de un retrato de casi cuerpo entero que representa a José Pablo, uno de los sobrinos, del pintor. Se halla sentado con un barco sobre las rodillas. Tras él, una puerta abierta muestra la playa con dos barcas varadas y un barco de vela navegando. En las paredes de la habitación donde se encuentra el niño vemos un están te con una botella, que en su interior lleva un barquito. La obra ofrece profundidad en el espacio que se divisa a través de la puerta abierta. Del mismo modo, la medida está patente, la casi coincidencia de la línea del horizonte con la de la silla, la distribución de verticales... Violetas, sienas y verdes constituyen la coloración principal.
1954
Encáustica sobre tabla
54 X 45 cm
Colección particular
Representa un retrato doble del sobrino del pintor. Uno de los niños permanece sentado con un barquito sobre sus rodillas. Su compañero contempla, arrodillado, el juguete. Colgados de la pared se ven una cometa y otro barquito. Tras los niños, una ventana abierta nos muestra la visión del mar. La verticalidad enmarca toda esta obra.
Coloración en sienas y grises, básicamente.
Firmado (A. Padrón) y fechado (54) en el ángulo inferior derecho.
1954
Óleo sobre lienzo pegado a tabla
57 x 72cm.
Colección particular
Las figuras rojas desnudas corresponden a unos niños que, ante suaves colinas, tienen entre sus manos los cordeles de las cometas. Otros se disponen a echarlas a volar. La colocación de los primeros personajes guarda horizontalidad, mitigada a su vez por el vuelo de las cometas y la elevación de las colinas. Verdes, grises, blancos sobre los que resalta el rojo, dan el colorido dominante.
1960
Óleo sobre táblex
75 x 89 cm.
Casa-Museo Antonio Padrón
Un niño se halla sentado ante unas cuevas donde descansan tres palomas. En sus manos sostiene una de las aves. Una cabra per manece estáticamente a su lado, quizás en espera de la caricia que el niño no se digna darle. La composición se extiende verticalmente, Los tonos terrosos, ocres, grises y verdes otorgan el cromatismo principal al óleo.
ca. 1960
1961
1961
Óleo sobre tabla
75,5 x92 cm
Casa-Museo Antonio Padrón
Dos muchachos observan una pelea de gallos. Su postura ofrece armonía, pues mientras uno de ellos permanece ligeramente pasivo, su compañero se inclina ansioso hacia los animales. Ambos forman un rectángulo, en medio del cual se establece la diagonal que generan las aves. El esquema que el pintor hace de las mismas se basa en unas curiosas líneas zigzagueantes, con una técnica semejante a la de las palomas-aulagas. Coloración en violetas y grises.
1962
Óleo sobre tabla.
72 x 58,5cm
Casa-Museo Antonio Padrón
En medio de dos mujeres aparece una nina. Una de aquéllas efectúa el rezado. Mientras, su compañera calla. Las santiguadoras sostienen los brazos de la niña, de tal modo que mantienen alzado el derecho y el izquierdo extendido a un lado. Sobre las paredes de la cueva se observan algunas lagartijas. El centro de la composición está definido por la figura infantil. Es de hacer notar la importancia de la aulaga como elemento integrante de un extraño ritual. Coloración en grises, con ocres y tierras tostados.
1965
Óleo sobre tabla
92 x 81 cm
Casa-Museo Antonio Padrón
En primer término el artista representó a dos niños comiendo tunos en un barranco.. Al fondo, seis niñas juegan al corro. Coloración en azules y violetas.
1966
Óleo sobre tabla
69,5 x 60,5 cm.
Casa-Museo Antonio Padrón
En primer término se observa la figura de una jovencita con una vela en sus manos, junto a unas macetas de flores. Tras ella surge una aparición de pesadilla cuya aproximación a la niña adquiere un matiz amenazador. Personalmente, no creo que este cuadro deba incluirse dentro de la temática referente a la brujería. Vuelvo a afirmar que es muy posible que el pintor, instigado por ciertas circunstancias, expusiera la crisis de los sueños ante la realidad hostil. Imprimación en grises y ocres.
1967
Óleo sobre táblex
73 x 59 cm.
Colección particular
Dos niños se disponen a echar a volar una cometa. Uno de ellos la sostiene mientras su compañero examina la cuerda. Imprimación en grises azulados, azules, violetas y toques de verdes.
1968
Óleo sobre táblex (inacabado)
90 x 80 cm.
Casa-Museo Antonio Padrón
os muchachitos observan atentamente un nido de pájaros. Uno de ellos sostiene la jaula. El único detalle que hace referejn cia a la corta edad de los protagonistas es el atuendo, pues sus rostros son máscaras en forma de media luna, insertadas en largos cuellos. Entre estos niños y los de 1960-1965 existe un profundo abismo. Coloración en sienas y ocres.
1968
Óleo sobre tabla
91 x 80,5cm
Casa-Museo Antonio Padrón
Es algo excepcional que este pintor de niños entregados a sus juegos, de niños armoniosos y ajenos a las preocupaciones, lie gara a mostrarnos el presente drama. La madre, loca de dolor, aban dona toda esperanza terrena (la medicina que está sobre la mesa, la ayuda médica) para suplicar a Alguien más poderoso. El pueblo que se divisa a través de la ventana se halla impregnado del sufrimien to materno. El niño, semejante a una masa inerte, reposa sobre el pecho de la mujer. Imprimación en grises azulados y violáceos.
1965
1959
1957
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