De el blog de El Bibliómano rescato una interesante discusión. Yo estoy a favor de las tesis de uno de los contendientes, ¿y ustedes?
8 de septiembre de 2006, por Pelayo escribió:
<< Personalmente, jamás me ha gustado coleccionar Aguilares. Son la caspa de las bibliotecas burguesas durante el franquismo y ahora mismo vuelven -claro- a ser objeto de colección en estos tiempos de superficialidad y pretenciosa vulgaridad de nuevo rico. ¡Viva la edición limitada y/o numerada! ¡Viva la autoedición y las tiradas en papel de tercera! ¡Viva Gregorio Pueyo!
Añado: los lomos de los Aguilares ensucian siempre una biblioteca con una pátina de sosería, de vacuidad y de mediocridad burguesa. Yo prefiero incluso los lomos de Cátedra, Castalia, Alianza, Austral o cualquier despreciable y proletaria edición de bolsillo. >>
16 de septiembre de 2006, Diego escribió:
<< Sr Pelayo: Al parecer, los lomos de Cátedra y los de la colección Austral también ayudan a la vacuidad que Ud. menciona. Por lo menos en lo referente a su comentario, que no deja de ser similar a lo que dice acerca de las bibliotecas que contienen Aguilares: Muy bonitas en forma y vacías en contenido. Por otro lado las bilbiotecas burguesas durante el franquismo, seguramente no contaban con las obras completas de Stendhal editadas por Aguilar. No se deja de ser burgués con tan sólo repudiar a la burguesía. En fin... no me parece que tenga una significación tan negativa tener aguilares en la biblioteca. >>