La historia de Juana de Arco (1412 - 1431), la Pucelle, aunque oculta en parte por la bruma del tiempo y la leyenda, es una de aquéllas historias en que el sincero valor e idealismo parecen desafiar y vencer la lógica y la realidad, por lo cual ella se ha convertido en uno de los personajes más populares de la Edad Media.
¿Qué podemos saber con razonable seguridad acerca de Juana? Las principales y más antiguas fuentes que poseemos son:
1) Las actas del juicio contra Juana en Ruan, que culminó con su condena a muerte: cuando se celebró el juicio los notarios redactaron en francés las minutas de las declaraciones: actualmente los originales se han perdido pero subsisten dos copias parciales (el Ms 518 en la Bibliothèque Municipale d'Orléans y el Ms. lat. 8838 en la Bibliothèque Nationale). Poco tiempo después de acabado el juicio el juez Thomas de Courcelles las tradujo al latín y se redactaron cinco copias (no todas idénticas), de las cuales actualmente se conservan tres de estas copias en París (Ms 1119 en la Bibliothèque de la Chambre des Députés; Ms. lat. 5965 y Ms. lat. 5966 en la Bibliothèque Nationale). Estas copias fueron hechas como parte de una ofensiva diplomática para justificar al rey de Inglaterra ante el resto de Europa, que había seguido con admiración las hazañas de Juana. Naturalmente estos documentos deben ser leídos teniendo en cuenta la mala fe de los jueces y su deseo de desacreditar y condenar a Juana a toda costa, y sin embargo en sus respuestas no pueden ocultar su gran personalidad.
Juana cabalgando ante los muros de Orleans, en Les Vies des Femmes Célebres (Ms 17, en el Musée Dobrée de Nantes), escrito (1504) por Antoine Dufour e iluminado (1505) por Jean Pichore, fol. 76 vo. En el estandarte de Juana se lee: "En nom de Dieu".
2) Las actas del juicio de anulación, es decir, el proceso de rehabilitación de Juana de Arco, que fueron escritas en latín y del cual sobreviven dos manuscritos originales: el Ms 5970 en la Bibliothèque Nationale de Paris (completo) y el Stowe 84 de la British Library en Londres. Aunque siempre hubieron partidarios de la inocencia de Juana, la idea de una rehabilitación legal sólo empezó a gestarse en 1450 cuando la victoria se había inclinado decisivamente para los intereses de Carlos VII. La idea fue retomada en 1452 por el legado papal Guillaume d'Estouteville. Pero fue la llegada al papado del valenciano Calixto III lo que finalmente permitió que en 1455 empezase este proceso. Durante varios meses el tribunal recogió documentos y escuchó a 150 testigos, tras lo cual dictaminó la nulidad de la condena, pero no se pronunció sobre su santidad ni impuso castigos a los jueces que aún vivían.
3) Las cartas que dictó Juana (ella no sabía leer ni escribir) fueron numerosas; de ellas nos han llegado cinco originales (tres firmadas por Juana), seis copias y el resto de modo indirecto o fragmentario.
4) La biografía de autor anónimo, que inicia con la frase "Cy commence le Livre de la pucelle", que a veces es llamada Chronique et Proces de la Pucelle d'Orleans, que fue redactada a principios del s. XVI por orden del rey Luis XII († 1515). Esta obra se conserva en el Ms. fr. 518 en la Bibliothèque Municipale d'Orléans y en Ms. fr. 23018 en la Bibliothèque Nationale. Aquí se exalta la figura de Juana y es el primer ejemplo de su conversión en heroína de Francia.
Carta del 9 de noviembre de 1429, de Juana de Arco a los habitantes de Riom. Originalmente la carta, además de su firma, llevaba en el sello de cera un cabello negro (perdido en el s. XIX), una práctica usual en aquel entonces para garantizar la autenticidad.
Aunque en toda época han habido hombres y mujeres que han afirmado recibir visiones y encargos de Dios, en el caso de Juana fue acompañado por una serie de éxitos militares que en un año cambiaron completamente el curso de la guerra y quizás la historia (¿qué hubiese pasado si Francia no hubiese sido una potencia?). Actualmente los estudiosos están de acuerdo en que Juana no simplemente se limitaba a llevar el estandarte y arengar a las tropas, sino que impuso a los generales su criterio estratégico (uso masivo de la artillería, ataques directos, rápidos y sucesivos).
Mientras toda Europa contemplaba atónita estos hechos, su afirmación de tener visiones y voces celestiales, que era visto como un signo de santidad por sus seguidores, también le atrajeron la acusación de los enemigos de pacto con el demonio y brujería. Finalmente cuando cayó en manos de los ingleses (que pagaron por ella la exorbitante suma de 10,000 libras, valiendo un caballo 10-12 francos), sus jueces la condenaron alegando que era una hereje contumaz. En 1909 fue canonizada por la Iglesia católica.
A continuación podemos leer un breve relato de la historia de Juana, en la pluma del famoso inquisidor Johannes Nider, que escribió pocos años después de su muerte, siguiendo la versión inglesa.
Johannes Nider, Formicarius, 5, 8 (Cologne, Johann Guldenschaff, hacia 1480) p. 223 - 224.
La exitosa serie de TVE "Isabel" (protagonizada por Michelle Jenner) ha conseguido atraer la curiosidad pública hacia los personajes y las intrigas políticas de la Península en el s. XV. Naturalmente tal suceso no podía pasar desapercibido para nuestro blog de latín, pues aunque existen numerosos escritos en castellano de historiadores de la época, sin duda entre las obras más importantes y seguramente la menos conocida se encuentran la Gesta Hispaniensia (Décadas) escrita en latín por el notable humanista español Alfonso de Palencia (1424 - 1492).
Su obra está dividida en 4 partes (que él llama decas), cada una consta de 10 libros, que a su vez están divididos en 10 capítulos cada uno, pero de la Década IV sólo nos ha llegado hasta el cuarto libro.
Su testimonio es de gran valor porque primero fue secretario y cronista de Alfonso IV entre 1456 - 1468. De él se apartó cuando se declaró partidario del infante Alfonso, tras cuya muerte se integró en el círculo de partidarios de Isabel, trabajando activamente por su causa. Tras la coronación de Isabel desempeño el cargo de cronista y diversas misiones hasta que en 1480 se apartó de la corte.
Se trata pues de un testigo privilegiado que no sólo presenció sino también participó en muchos de los acontecimientos que relata. Además Palencia escribió esta obra cuando ya estaba fuera de la Corte y con el firme propósito de mostrar los hechos y personajes sin el maquillaje de los escritores cortesanos y aduladores, tal como él mismo nos dice en el Prólogo de su obra [p.1-b]:
... pero un aguijón no leve me empuja a escribir, cuando veo encumbrados por príncipes indignos a viles aduladores, que con la pluma se esfuerzan igualmente por ensalzar con loas lo ínfimo y ocultar con colorete las infamias, que de palabra reconocieron dignas de condena, o las relatan con disimulo.
Pero yo me encargaré de suprimir esa clase de corrupciones con la verdad misma.
... vero superaddit ad scribendum irritatio haud lenta, quum videam subductos a Principibus indignissimis assentatores pravos, qui nihilominus calamo nitantur cum laudibus efferre infima turpiaque celare fuco, quam verbo vituperanda comprobarunt vel dissimulatione texerunt.
Quod quidem perversionis genus ipsa veritate abolendum curabo.
De hecho, aunque los historiadores de la época tomaron su obra como principal fuente para los años de conflicto entre Enrique IV y su hermanastra Isabel, sin embargo por su atrevimiento en denunciar a los más poderosos, su obra fue relegada al olvido y recién en el s. XX ha comenzado su estudio científico. Por desgracia, de esta obra maestra sólo se conservan pocos ejemplares antiguos, y los que pueden consultarse on line en la Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano, no son los testimonios más importantes.
Ediciones críticas del texto latino y con traducción al castellano sólo existen de la Década IV (José López del Toro († 1972), 2 volúmenes publicados en1971 y 1974 por la Real Academia de la Historia. Y la edición de la Primera Década por Brian Tate († 2011) y Jeremy Lawrance, publicado en 2 volúmenes en 1999 por la Real Academia de la Historia.
"La Virgen de la mosca" (finales del. s. XV, en la colegiata de s. María la Mayor, Toro, Zamora). Se piensa que la joven a los pies de la Virgen representa a la reina Isabel. Se atribuye al pintor Michael Sittow († 1525), que trabajó en la corte española.
A continuación les presento unos fragmentos de la Segunda Década, en los que Palencia relata la coronación de Isabel, en la cual él participó. El texto latino está tomado del Manuscrito 1636 (entre el s. XVI - XVII) de la Biblioteca Nacional de España. Este manuscrito es el único on line que contiene completo el capítulo del que extraigo el fragmento, pues el Mss 1741 (anno 1774) sólo contiene un resumen fragmentado. Lamentablemente la caligrafía del copista del Mss 1636 es bastante descuidada, por lo cual he omitido algunas secciones en las que no estaba seguro del tenor del texto.
Alfonso de Palencia, Gesta Hispaniensia, Decas II, liber XX, cap. 10 (Mss 1636, p. 382a - 383a).
En la Historia Karoli Magni, según la versión del Codex Calixtinus, encontramos un rico folclore medieval de Francia y algo del norte de España. El autor sin duda fue un monje: eso lo notamos en la insistencia en extraer lecciones morales de sus relatos: no sólo quiere entretener a sus lectores con relatos heroicos sino también quiere edificarlos como buenos cristianos. De su relato también podemos deducir que era benedictino, francés y probablemente que nunca llegó hasta Santiago de Compostela: siempre habla elogiosamente de los galos, de hecho el héroe de su relato es Carlomagno, siente gran aprecio por la abadía de saint-Denis de París, los detalles que ofrece suelen ser de lugares del camino de Santiago donde hay abadías benedictinas, no contiene ninguna descripción de Compostela, etc. En el mejor de los casos quizás realizó una parte del camino de Santiago y completó el resto del relato, cual Julio Verne medieval, a partir de los relatos recogidos por otros compañeros monjes y las populares canciones de los trovadores acerca de Carlomagno y Rolando.
Un ejemplo de ese folclore medieval lo tenemos en el relato De exemplo elemosinae mortui. Una de las principales fuentes de ingresos económicos para el clero eran los testamentos: aterrorizados ante la proximidad de la muerte, y convenientemente azuzados por frailes y confesores, muchos moribundos dejaban sus bienes a la Iglesia, en concepto de sufragios por su alma. Sin embargo todos estos esfuerzos muchas veces caían en saco roto porque no todos llegaban a poner por escrito su última voluntad y los herederos solían mostrarse poco dispuestos a soltar la imprevista ganancia. Aunque el confesor supiese cuál era la última voluntad del difunto, tenía que contemplar impotente cómo los herederos se lo llevaban todo. ¿Cómo solucionar esto? Con el relato de un caso ejemplar.
Monjes orando ante un féretro. Libro de las Horas de Isabella Chiaromonte (finales del s. XV). Ms Typ 0463, fol. 97, en Harvard University, Cambridge.
Cuando surgieron las primeras comunidades cristianas no existía un "idioma oficial" para la liturgia y devociones. Siendo el latín y el griego las lenguas predominantes en el territorio donde se extendió, estas lenguas también predominaron en la Iglesia, con un cierto predominio del griego, pues en esa lengua se escribió el Nuevo Testamento y la gran mayoría de escritos de los primeros Padres de la Iglesia y Concilios. Sin embargo en estos primeros siglos también existió liturgia en sirio, copto, y otros lenguas regionales.
A partir del s. VII, en parte por la expansión del Islam en Asia y el norte de África, en parte por los conflictos de autoridad entre Roma y Constantinopla, que culminarán en el cisma de Oriente (1054), poco a poco el latín fue quedando como la única lengua dominante en la liturgia, en la teología y documentos oficiales de la Iglesia católica.
El conflicto con las Iglesias protestantes en el s. XVI provocó que la Iglesia asumiese algunas posturas rígidas como que la Vulgata era la única traducción de la Biblia que podían leer los católicos, y que el misal romano (según la reforma de Pío V) debía ser el único que debía usarse en la liturgia católica (con pequeñas excepciones).
Aunque esto favoreció en cierto modo el uso del latín, por otro lado, con el paso de los siglos y el auge de las lenguas nacionales, fue creándose entre muchos la sensación de algo artificial, anticuado e incomprensible, y fue detestado como todas las cosas que se cumplen por mera imposición. Por eso cuando en la segunda mitad del s. XX se realizó la reforma litúrgica del Vaticano II, el latín fue una de las infortunadas víctimas. Actualmente se busca una visión más ecuánime, teniendo en cuenta que, ante todo, el latín es la llave de siglos de cultura: filosofía, derecho, historia, y también teología y liturgia. De hecho hace poco el actual Papa ha recordado su importancia y su deseo de impulsar su estudio (Motu proprio "Latina Lingua", 10 nov. 2012).
Grabado xilográfico de un "blockbuch" del Canticum Canticorum (hacia 1465), en la Hofbibliothek en Aschaffenburg (Alemania), Inc. 160. El cristianismo solía aplicar este libro del A.T. a la Virgen María.
Aunque pensando en los cultores de la música coral ya he escrito varios artículos sobre la pronunciación de varios himnos religiosos, ahora, atendiendo al interés de muchos lectores de este blog sobre la pronunciación de oraciones en latín, quiero suplir ese vacío.
Siendo esta materia casi infinita, he seleccionado solo aquellas oraciones más populares. Pero ya que la extensión de tal tarea es impropia para un blog, la versión larga la adjunto en el siguiente archivo PDF (actualizado y ampliado en abril de 2016): pdf-oraciones
Ahí el lector interesado encontrará: Signum Crucis, Pater Noster, Ave Maria, Gloria Patri, Angele Dei, Actus Contritionis, Salve Regina, Memorare, Sub Tuum Praesidium, Angelus, Regina Caeli, Anima Christi, Sancte Michael Archangele, Confiteor Deo, Symbolum Apostolorum, Gloria in excelsis, el Credo niceno-constantinopolitano y las letanías lauretanas.
Y para ilustrar este artículo a continuación podemos ver dos hermosos himnos latinos en honor de la Virgen María: Salve Reginay la antiquísima Sub tuum praesidium.
En la primera columna va el texto latino, en la segunda la pronunciación y en el tercero una traducción, que a veces se aparta de la versión "oficial": con ella simplemente pretendo que el lector comprenda cabalmente el texto latino. También por ese motivo trato de mantener la correlación línea por línea entre ambos textos.
El afamado film Braveheart (Mel Gibson, 1995, 5 veces ganador del Oscar) popularizó en todo el mundo la figura del héroe escocés William Wallace († 1305). También se ha escrito bastante respecto a los errores históricos que contiene la película, como el hecho que los escoceses en esa época no usaban la "falda escocesa" (el scottisch kilt no se introdujo hasta el s. XVI y su forma actual es de principios del s. XVIII) o que la victoria de Wallace en el puente de Stirling en la película aparece ambientada en un lugar con unas características completamente diferentes.
Es sabido que el guionista Randal Wallace (aparte sus propios errores) se inspiró principalmente en los relatos del poeta escocés llamado Hary (o Blind Harry o Henry the Minstrel) que compuso una larga epopeya en verso conocida como The Wallace, escrita en inglés medieval hacia el año 1485, en la cual se exalta la figura y hazañas de Wallace y de forma ficticia se "completa" muchos datos biográficos, anécdotas y dichos de su héroe. Por ejemplo allí se narra que Wallace tuvo un encuentro con la esposa del rey inglés Eduardo I, para rogarle que no siguiese devastando Inglaterra, pero la primera esposa del rey había muerto en 1290 y la segunda, Margarita de Francia, no llegó a Inglaterra hasta 1299, cuando Wallace ya había sido militarmente derrotado. Y en el film, de un modo absolutamente injustificado, se dice que fue Isabel de Francia (ella tendría dos años cuando estalló la revuelta de Wallace) la esposa del hijo del rey, la que se encuentra con Wallace.
Una forma de tener una idea históricamente más exacta de William Wallace es acercarnos a los textos de los escritores más antiguos. Muchos escribieron sobre este personaje, pero de los que escribieron en latín destaca el escocés autor delScotichronicon, en el cual naturalmente se presenta a Wallace bajo una luz favorable, pero lejos de las fantasías del The Wallacede Hary. A continuación podemos leer algunos fragmentos en los que se relatan los inicios de la revuelta.
Vidriera representando a William Wallace. Obra de Alexander Ballantine († 1906), en el Wallace Monument, Stirling, Escocia.
Joannis de Fordun, Scotichronicon, cum supplementis Walteri Boweri, lib. 11, cap. 28 (Cura: Walterius Goodall, Edimburgi 1759, vol. 2, p. 169 ss)
Al hablar de la Carta Magna y del rey Juan "sin Tierra" es casi inevitable pensar en la historia de Robin Hood, el amable bandido "que roba a los ricos para dar a los pobres".
Aunque históricamente se ha demostrado la existencia de varios personajes de nombre parecido ("Robertus" y su diminutivo "Robin" era un nombre común en esa época), actualmente se piensa que Robin Hood es un personaje ficticio cuya leyenda se fue formando poco a poco a partir de diversos personajes y acontecimientos reales y ficticios. Es un dato seguro que el Juan "sinTierra" fue un tirano despiadado que llevado por su desmedida avaricia no dudó en cometer todo tipo de abusos contra sus nobles, confiscándoles los bienes y poniéndolos fuera de la ley. Pero incluso después de esos años aciagos, para el pueblo llano las cosas no cambiaron mucho, pues las libertades y seguridades conseguidas por la Carta Magna y sus siguientes ediciones protegían solo los intereses de la nobleza.
El rey Ricardo "Corazón de León" une las manos de Robin y Marion. Placa de bronce en el muro del castillo de Nottingham, obra de James Woodford (1873 - 1976)
En ese contexto ya desde el s. XIII surgen relatos sobre las hazañas de hombres que injustamente han sido puestos fuera de la ley y que dejan en ridículo a los crueles pero ineptos oficiales del rey, así como la presencia de una doncella (Marian) que necesita ser rescatada de un lascivo señor feudal. Se discute hasta que punto la historia del Robin inglés haya sido inspirada en la obra del francés Adam de Halle, Li Gieus de Robin et Marion (1282-3), en la que también un Robin debe liberar a su amada Marian de un malvado noble.
No fue hasta el s. XVII que se formó el personaje tal como hoy lo conocemos: Robin se convirtió en hijo de un conde, maidenMarian en una lady, el botín no fue para misas sino para los pobres y para el papel de "malos" se escogió al rey Juan y al sheriff de Nottingham.
Aunque los relatos más antiguos que han llegado hasta nosotros están en inglés medieval (Robin Hood and the Monk, en un manuscrito del a.1450, Robin Hood and the potter, en un manuscrito hacia el a. 1500), sin embargo aquí quisiera presentar un texto en latín en el que se hace referencia al legendario bandido.
La obra en la que aparece este pasaje merece una pequeña introducción. El clérigo escocés John Fordun († 1387) se impuso la tarea de recopilar toda la historia del reino de Escocia, llegando a escribir 5 libros que abarcan desde los orígenes legendarios hasta la muerte del rey David († 1153). Un sexto libro quedo inconcluso, junto con otros materiales. Esa obra se llamabaChronica Gentis Scotorum. Un siglo más tarde el abad Walter Bower († 1449), continuó el relato hasta formar un total de 16 libros, hasta el reinado de Roberto I. La obra así modificada e interpolada por Bower es conocida como Scotichronicon.
Pues bien, en uno de los libros añadidos por Bower es donde encontramos una cita en la que el autor asume que Robin Hood se trata de un personaje real que vivió durante el reinado del rey escocés Alejandro III († 1286), poniendo incluso el año 1266 como fecha de inicio de la actividad del héroe de la foresta.
Estatua en bronce de Robin Hood . En los jardines del castillo de Nottingham. Obra de James Woodfort.
Joannis de Fordun, Scotichronicon, cum supplementis Walteri Boweri, lib. 10, cap. 20 (Cura: Walterius Goodall, Edimburgi 1759, vol. 2, p. 104)
Cuando hablamos de la Constitución de una nación o su Ley fundamental muchas veces suele usarse como sinónimo la expresión "Carta Magna". Este término viene de un documento firmado el año 1215 entre el rey de Inglaterra Juan I, más conocido por su apodo de Juan "sin tierra" (en inglés, John Lackland), y los nobles de su reino. Este documento ha ocupado un lugar importante en la historia porque es uno de los primeros intentos de delimitar los poderes del rey y fijar los derechos de sus súbditos.
Desde 1209, cuando fue excomulgado por el papa Inocencio III, el descontento contra el rey Juan era creciente en todo el reino por los altos impuestos y por la desastrosa guerra contra Francia, lo cual se tradujo en pérdidas de tierras de los nobles ingleses. En 1215 los principales nobles se rebelaron abiertamente contra el rey, con la peculiaridad que no presentaban otro candidato al trono, sino que exigían un documento que les protegiera contra las opresivas medidas del rey. Ante la difícil situación interna y externa el rey se vio obligado a aceptar las demandas de la nobleza secular y eclesiástica.
Una de las 4 copias existentes de la Charter of Liberties de 1215, Cotton MS Augustus II, 106 en The British Library.
Para esto los nobles se inspiraron en la Carta de Libertades (Carta Libertatum o Charter of Liberties), un documento más breve y genérico que en 1100 había sido firmado por Enrique I, comprometiéndose a respetar los derechos de la Iglesia y los nobles, aunque nunca se pasó de las buenas intenciones.
En realidad tampoco la Carta de 1215 fue respetada. A los pocos meses el rey, después de ganarse de nuevo el apoyo del papa Inocencio III, el cual declaró que la Carta era inválida, restableció las hostilidades contra los rebeldes. La muerte de Juan en octubre de 1216 y la ascensión de su hijo Enrique III, de solo 9 años de edad, crearon las bases para una solución. La Carta fue confirmada, aunque con recortes respecto a la original, en 1216 (ésta fue la primera que fue llamada Magna Carta) y en 1225 por Enrique III, y con nuevos recortes y su formato más duradero en 1297 por Eduardo I.
Si quieres leer el texto completo, puedes hacerlo en:
https://sites.google.com/site/magisterhumanitatis/escritores-latinos/carta-magna-de-1215
A continuación algunos fragmentos de la Carta firmada en 1215 por Juan "sin tierra".
Mientras que en Sudamérica se ha dado gran importancia a los escudos de armas, en los Estados Unidos de América, siguiendo la tradición británica, se valoró más el sello (seal) como distintivo de cada ciudad o estado.
La costumbre de llamarlo "Gran Sello" (Great Seal) proviene del hecho que en Inglaterra, desde la época del rey Juan I "sin tierra" ( † 1216), existía un "gran sello" del rey para los asuntos de gobierno y un "sello pequeño o privado" (privy seal) que se usaba para los asuntos privados del soberano.
De todos modos muchas veces estos distintivos que aparecieron como sellos para los documentos oficiales, con el tiempo se han convertido en auténticos escudos de armas. Veamos algunos ejemplos.
Sic semper tyrannis : en el sello del estado de Virginia. El sello fue creado por una comisión en 1776. La frase no pertenece a ningún autor clásico y probablemente fue ideada por el mismo comité (quizás por George Wythe, 1726 - 1806, un destacado jurista y buen conocedor de la literatura clásica), para sintetizar el espíritu de la revolución estadounidense contra la tiranía del rey de Inglaterra. En cambio es muy improbable la conexión entre esta frase y el asesinato de Julio César, pues difícilmente hubiesen comparado la independencia de Inglaterra con la traición de Bruto. La confusión puede provenir por el hecho que John Wilkes, el asesino del presidente Abraham Lincoln, en su diario cita esta frase y compara su acción a la de Bruto.
Aunque el lema no tiene verbo, la ilustración que la acompaña no deja lugar a dudas: Virginia "siempre [tratará] así a los tiranos".
En el sello del estado de Carolina del Norte.
Esse quam videri : este lema fue elegido por el jurista e historiador Walter Clark y fue introducido por el senador Jacob Battle en 1893. La frase está tomada de un pasaje del ensayo De Amicitia, 98, de Cicerón:
Pero yo no hablo ahora sobre la virtud, sino sobre el aparentar virtud.
Pues muchos no tanto quieren estar dotados de virtud como aparentarla.
Ego autem non de virtute nunc loquor, sed de virtutis opinione.
Virtute enim ipsa non tam multi praediti esse quam videri volunt.
En este contexto el lema se traduce: "ser [virtuoso] más que parecer".
El sello del estado de Carolina del Sur, adoptado en 1776, contiene varios lemas creados por la misma comisión. En torno a la palmera:
Animis opibusque parati : "provistos de ánimos y recursos". Hace alusión a la riqueza de la región y a la rapidez con la que allí prendió del movimiento independentista. De hecho Carolina del Sur fue la primera república de América.
Quis separabit : "¿Quién nos separará?". Referida a la unión de los primeros estados confederados. La frase parece paragonar aquella famosa de san Pablo: "Quis nos separabit a caritate Christi? " (Rom 8, 35).
Meliorem lapsa locavit : "Colocó una mejor que la que cayó" : referencia al derrotado régimen monárquico inglés que es suplantado por un gobierno independiente.
Y en torno a la imagen de la Esperanza:
Dum spiro, spero : "Mientras respire, tengo esperanza". La frase recuerda una de Cicerón: "ut aegroto, dum anima est, spes esse dicitur" (Ad Atticum, lib. 9, litt. 10, 3). También recuerda otra de Séneca: "omnia, inquit, homini, dum vivit, speranda sunt". (Ad Lucillium, li. 7, litt. 70, 6).
En el gran sello de los Estados Unidos (great seal of the United States). Este sello tardó 6 años y pasó por tres comités hasta que finalmente en 1782 Charles Thompson estableció sus elementos. Pero el formato actual fue diseñado en 1885 por James H. Whitehouse de Tiffany & Co. que cambió el estilo realista por el heráldico.
En la parte frontal se lee:
E pluribus unum : "Uno [formado] de muchos ". Una alusión a la confederación que formó la nación. La frase pertenece a san Agustín, el cual hablando sobre la amistad dice: "quasi fomitibus flagrare animos et ex pluribus unum facere" (Confesiones, 4, 8). Pero los creadores del sello quizás lo tomaron de un popular revista de la época (Gentlemen's Magazine) que usaba esa frase como lema.
En el reverso hay dos frases:
Annuit coeptis: "aprobó lo que ha comenzado". frase que alude al auxilio de la providencia divina (representada por el ojo en un triángulo) en la lucha por la independencia.
Novus ordo seclorum: "un nuevo orden para el mundo" o "una nueva era". Que está acompañado (al pie de la pirámide) con la inscripción del año de la revolución: 1776, el cual fija el inicio de una nueva era. De hecho saecla (= saecula) no significa solo "siglo" (o sea 100 años), sino también "época", "el mundo" o "la vida del mundo".