El monóxido de carbono, también denominado óxido de carbono (II), gas carbonoso y anhídrido carbonoso (los dos últimos cada vez más en desuso), cuya fórmula química es CO, es un gas incoloro y altamente tóxico. Puede causar la muerte cuando se respira en niveles elevados. Se produce por la combustión deficiente de sustancias como gas, gasolina, queroseno, carbón, petróleo, tabaco o madera. Las chimeneas, las calderas, los calentadores de agua o calefactores y los aparatos domésticos que queman combustible, como las estufas u hornillas de la cocina o los calentadores a queroseno, también pueden producirlo si no están funcionando bien. Los vehículos con el motor encendido también lo expulsan.3 Grandes cantidades de CO se forman como subproducto durante los procesos oxidativos para la producción de productos químicos, lo que hace necesaria la purificación de los gases residuales. Por otro lado, se están realizando considerables esfuerzos de investigación para desarrollar nuevos procesos y catalizadores para la maximización de la producción del producto útil. También se puede encontrar en las atmósferas de las estrellas de carbono.
Representación en 3D de una molécula de monóxido de carbono
estructura de la molécula de monóxido de carbono
Monóxido de carbono
El monóxido de carbono fue descubierto por el químico francés De Lassone en 1776 mientras calentaba óxido de zinc con coque. Erróneamente creyó que se trataba de hidrógeno porque generaba una llama de color azul. Más tarde, en 1800, el químico inglés William Cruikshank comprobó que dicho compuesto contenía carbono y oxígeno.
Las propiedades tóxicas del CO fueron investigadas en profundidad por el físico francés Claude Bernard en 1846. Envenenando perros con el gas detectó que su sangre se tornaba más rojiza y brillante en todos los tejidos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el monóxido de carbono fue usado en los motores de los vehículos ya que escaseaba la gasolina. Se introducía carbón mineral o vegetal y el monóxido de carbono generado por gasificación alimentaba al carburador. El CO también fue usado como un método de exterminio (cámaras de gas) durante el Holocausto en los campos de concentración.
Identificadores
Se calcula que los adultos normales no fumadores tienen niveles de carboxihemoglobina menores de la saturación de 1 %; es decir, el 1 % de la hemoglobina está unida a monóxido de carbono. Esta cifra se ha atribuido a la formación endógena de CO. Los fumadores pueden tener una saturación de 5 a 10 %, de acuerdo a la intensidad de su tabaquismo. Una persona que respira aire con 0,1 % de CO (1000 ppm) tiene un nivel de carboxihemoglobina de 50 %.9
El tratamiento consiste en alejar a la persona de la fuente de exposición, y emprender medidas para asegurar su respiración. El oxígeno funciona como antagonista específico de CO y por esa razón se administra como tratamiento. La vida media del CO en sangre es de 320 minutos; con oxígeno puro se reduce a 80 minutos y con oxígeno hiperbárico (2 o 3 atmósferas) puede disminuir a 20 minutos.
La combustión del CO se da por la siguiente ecuación:
Intoxicación por monóxido de carbono
Si se respira, aunque sea en moderadas cantidades, el monóxido de carbono puede causar la muerte por envenenamiento en pocos minutos porque sustituye al oxígeno en la hemoglobina de la sangre. Tiene una afinidad por el grupo hemo 250 veces mayor que el oxígeno.9
La carboxihemoglobina, producto formado, no puede transportar oxígeno; aún más, la presencia de ese compuesto interfiere en la disociación del oxígeno de la oxihemoglobina restante, dificultando así la transferencia de oxígeno a los tejidos.9
Una vez respirada una cantidad bastante grande de monóxido de carbono (teniendo un 75 % de la hemoglobina con monóxido de carbono) la única forma de sobrevivir es respirando oxígeno puro. Cada año un gran número de personas pierde la vida accidentalmente debido al envenenamiento con este gas. Las mujeres embarazadas y sus fetos, los niños pequeños, las personas mayores y las que sufren de anemia, problemas del corazón o respiratorios pueden ser mucho más sensibles al monóxido de carbono.
Valores en el SI y en condiciones estándar
Compuestos relacionados
Riesgos
Peligrosidad
Termoquímica
Propiedades químicas
Propiedades físicas
Puede causar vómito y diarrea.
Muy peligroso, puede ser fatal.
Inhalación puede causar lesiones cutáneas. Evitar contacto con líquido criogénico.
Inhalación puede causar problemas a largo plazo en la visión.
12.5% - 74.0%
H331, H220, H360, H372, H280
882 K (609 °C)
197,66 J·mol-1·K
81 K (−192 °C)
68 K (−205 °C)
Incoloro
4
4
0
Envenenamiento por monóxido de carbono y otros 4 impactos para la salud pública que tienen los grandes huracanes como Irma
El mayor impacto para la salud pública tras un devastador huracán como Irma es la falta de acceso a los servicios de salud.
Aunque el huracán Irma ya pasó, la salud de millones de personas en las islas del Caribe y en el estado de Florida seguirá estando en riesgo durante las próximas semanas y meses.
Más que los daños directos, el impacto más grave que un fenómeno meteorológico devastador como el huracán Irma tiene para la salud pública está relacionado con los daños a las infraestructuras, que pueden tardar años en ser reparados.
De hecho, ciertas partes de Florida necesitaron 20 años para recuperarse totalmente tras el paso del huracán Andrew, en 1992, según un artículo de UN Dispatch, una agencia de noticias de Naciones Unidas.
Estas son algunas de las consecuencias que puede dejar el huracán Irma:
1. Enfermedades relacionadas con aguas contaminadas como diarrea y fiebre tifoidea
Las aguas causadas por las inundaciones pueden contaminar el agua potable. Aunque las autoridades recomienden hervir el agua antes de su consumo muchas personas no tienen acceso a electricidad para hacerlo ni al abastecimiento de gas, que puede estar restringido por motivos de seguridad.
La falta de agua limpia contribuye a la expansión de enfermedades como la diarrea, que para un adulto saludable con acceso a un baño limpio puede no ser más que un fastidio pero que puede ser "un desastre de higiene" en lugares sin acceso a un retrete y a agua potable, especialmente para la población más vulnerable como los ancianos y los niños más pequeños.
Además, en los lugares donde ya está presente, el agua contaminada puede contribuir a la difusión de la fiebre tifoidea (distinta del tifus) e incluso del cólera.
El artículo de UN Dispatch enfatiza que si estos males no existían en las zonas antes del paso del huracán entonces no tendrían por qué aparecer con la devastación.
La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa producida por bacterias del género de la Salmonella, que está presente en algunos países del Caribe, como Cuba, Haití y República Dominicana.
Según la Organización Panamericana de la Salud (PAHO), "con la interrupción del servicio normal de abastecimiento de agua y eliminación de aguas negras, así como del control sanitario de los alimentos y el agua, puede haber transmisión de la fiebre tifoidea y brotes en gran escala si en una población desplazada hay casos o portadores activos".
2. Envenenamiento por monóxido de carbono
Según el departamento de Salud de Florida en 2005 el envenenamiento por dióxido de carbono causó el 13% de todas las muertes relacionadas con huracanes. Asimismo tras el huracán Sandy en 2012 nueve personas murieron de igual manera, según un informe estatal sobre los efectos para la salud de las tormentas tropicales.
Esto se debe a que mucha gente que no tiene acceso a la electricidad recurre al uso de generadores. Pero si no se utilizan debidamente, en espacios seguros y ventilados, pueden causar incendios, explosiones y envenenamientos por dióxido de carbono.
3. Zika, el dengue, malaria y otras enfermedades transmitidas por mosquitos
La fiebre tifoidea se contagia a través de agua y de alimentos contaminados con excrementos.
Tras el paso de una tormenta o huracán y la recesión de las inundaciones suelen quedar muchos lugares de aguas estancadas, que constituyen hábitats ideales para la proliferación de mosquitos que pueden transmitir enfermedades como el dengue o el zika.
En algunas islas del Caribe afectadas por el huracán Irma existe además riesgo de chikungunya y en la República Dominicana y Haití riesgo de malaria.
Qué es la chikungunya, la enfermedad que avanza sin descanso en América Latina
4. Alergias y trastornos crónicos por contaminación ambiental
Según el artículo de UN Dispatch, desde el ácido de las baterías de plomo al combustible de los barcos, todo es diseminado por los vientos huracanados y cuando las inundaciones retroceden atrás queda suelo contaminado.
Miles en República Dominicana se quedaron sin electricidad tras el paso del huracán Irma.
El documento dice que tras el paso del huracán Harvey, el mes pasado, en Estados Unidos más de 40 vertederos con materiales peligrosos para la salud dejaron escapar sustancias contaminantes.
La contaminación no suele causar muertes directas pero sí puede está relacionada con alergias y enfermedades crónicas.
5. Falta de acceso a la sanidad
El mayor impacto para la salud pública tras un devastador huracán como Irma es la falta de acceso a los servicios de salud, asegura el análisis de la agencia de noticias de la ONU.
Los hospitales y centros de salud cuyas infraestructuras están dañadas difícilmente pueden atender a pacientes con cáncer o con ataques al corazón. Asimismo los daños en la red de transporte pueden interrumpir el acceso a medicamentos, y en algunos casos esperar 24 horas puede tener repercusiones graves o incluso ser fatal.