VENGAN A DESCANSAR UN POCO…
Mc. 6, 30-34
Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dijo: «Vengan también ustedes aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero los vieron irse y muchos se dieron cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, Jesús vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
El protagonista del texto es
JESÚS…
Un Jesús que cuida de los suyos.
El narrador comienza con la frase “Los apóstoles se reunieron con Jesús” (6, 30).
Ellos regresan de la misión en el nombre de Jesús, para la que habían sido enviados
(6, 7-13).
Ellos vuelven donde partieron, (no tanto a un lugar, sino a una persona) donde Jesús, y es a Él a quien dan cuenta de todo lo que han hecho (6, 30).
A continuación, vemos cómo Jesús se los lleva aparte y los invita a descansar en un lugar solitario
y es con esta intención que se van juntos en la misma barca (6, 31-32).
EL DESCANSO DE LOS MISIONEROS
Es curioso que sólo hasta el momento de su regreso el narrador les dé a los misioneros de Jesús el título de “enviados” (en griego “apóstoles”).
Cada vez que decimos apóstol estamos hablando en griego.
“Apóstol” es una forma verbal que se ha convertido en el nombre de una identidad. Es una palabra fundamental.
El título “Apóstol” pone de relieve que de Jesús se parte, de Jesús se depende, a Jesús se vuelve y que es a Él en primer lugar a quién se da cuenta de la tarea.
Esto último es lo que ahora hacen:
los “enviados” (o “apóstoles”)
le comunican a Jesús “todo”.
Ellos dan cuenta de “todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado” (6, 30; ver 6, 13).
Se destaca el hecho de dar cuenta de lo "enseñado”.
La tarea de “enseñar”, que es propia de Jesús como Maestro (15 veces se recalca en el evangelio; desde 1, 21 hasta 14, 49), también ahora les compete a los apóstoles y por esa tarea de enseñar tienen que responder.
Nota:
En Marcos 6:7-13, Jesús llama a los Doce y los envía de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.
Marcos 6:13 : "Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban".
Una vez que los misioneros han dado su reporte, el centro de atención del relato vuelve a ser Jesús y sus acciones.
Primera acción.
Jesús dice: “Vengan también ustedes aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco” (6, 31).
El verbo “venir”, muy discipular, vuelve a resonar.
Lo primero que Jesús hace es congregar estrechamente a sus discípulos-misioneros en torno a él.
Esta vez los llama para recogerse junto con él en un lugar solitario (“érēmos”, en griego) con el fin de descansar un poco.
De ahí viene la palabra castellana eremita.
Este “vengan aparte”, en labios de Jesús, suena ante todo como un devolver al verdadero sentido de las cosas, a una sana vuelta a la realidad.
La gestión de la misión corre el riesgo de caer en una dinámica empresarial hecha de metas, acciones y resultados que se recogen en los informes.
Jesús tiene otro punto de vista, mucho más amplio.
Intenta separar temporalmente a sus Doce del torbellino de gente, pero también de la dinámica que traían.
Se da cuenta del cansancio y de los esfuerzos continuos de sus Doce apóstoles, ¿para qué? Para volver a lo fundamental.
El grupo misionero toma distancia de la multitud subiendo a la barca y marchando con Jesús: “Y se marcharon en la barca ellos solos a un lugar apartado” (6, 32).
El detalle de la barca hace pensar que cuando los misioneros regresaron, Jesús estaba en las inmediaciones del lago, era allí donde los esperaba.
El único espacio donde consiguen estar a solas es en la barca.
De hecho también en el episodio en el que la gente apretuja a Jesús, lo que permite cierto distanciamiento es subirse a la barca (Mc 3, 9).
"Por causa del gentío, y para evitar que lo apretujaran, Jesús pidió a sus discípulos tener siempre lista una barca". Mc 3,9
Esa misma barca ha mantenido unidos a Jesús con sus discípulos en los trayectos de su misión de enseñanza y de acciones poderosas del Reino (ver 4,1 – 5,21).
La barca los volverá a congregar dos veces más (6, 32-53 y 8, 10-22).
Importante recalcar ese detalle para que caer en cuenta de que la barca se transformó en un lugar de comunión estrecha y exclusiva con Jesús.
LA BARCA ES IMAGEN DE UNA FUERTE INTIMIDAD ENTRE EL MAESTRO Y LA COMUNIDAD,
ESA COMUNIÓN ES LO QUE VERDADERAMENTE RESTAURA LA COMUNIDAD.
La misión tiene su fuerza propulsora en la mirada, la misericordia y la enseñanza de Jesús serenamente asimilada.
No es posible cuidar de nadie si no se está habitado por una mirada de misericordia, por esa capacidad de ponerse en los zapatos de los interlocutores, para convertirse en pan partido para ellos.
JUNTOS…
F. S. C.