Consagrados
“La cercanía con el Señor es crucial en los momentos oscuros de la vida: “Sin la intimidad de la oración, de la vida espiritual, de la cercanía concreta con Dios a través de la escucha de la Palabra,
de la celebración de la Eucaristía, del silencio de la Adoración, de la consagración a la Virgen, del acompañamiento sapiente de un guía, del sacramento de la Reconciliación, el consagrado es, por así decirlo, solo un ‘obrero cansado’ que no goza de los beneficios de los amigos del Señor”.
“Que todas las acciones y las actitudes del consagrado, sean útiles o buenas, tengan siempre “sabor a Evangelio”.
“Hacerse cargo con confianza de la realidad anclada en la sabia tradición viva y viviente de la Iglesia, que puede permitirse remar mar adentro sin miedo”.
“No caer en “espiritualismos desencarnados”, “discernir la voluntad de Dios es aprender a interpretar la realidad con los ojos del Señor, sin necesidad de evadirnos de lo que acontece en nuestro derredor…”
“Sin una relación significativa con Dios nuestro Padre, nuestro apostolado es estéril.
La cercanía con Cristo Jesús, el contacto con su Palabra, nos permite confrontar nuestra vida con la suya y aprender a dar sentido a todo lo que nos sucede”.
“Muchas crisis tienen precisamente origen en una escasa vida de oración, en una falta de intimidad con el Señor, en una reducción de la vida espiritual a simples prácticas religiosas”.
“Tener espacios de silencio durante el día. “Sustituir el ‘hacer’ de Marta para aprender el ‘estar’ de María”.
“Dejar que el Señor siga realizando su obra en cada uno y que pode todo aquello que es infecundo, estéril y que distorsiona su llamado”.
“Dejar que el Señor siga realizando su obra en cada uno y que pode todo aquello que es infecundo, estéril y que distorsiona su llamado”.
“Tener “humildad, capacidad de escucha, capacidad de autocrítica y de dejarse ayudar”.
“No tenemos necesidad de presumir, ni mucho menos de pavonearnos o, peor aun, de asumir actitudes violentas, faltando el respeto a quien está junto a nosotros. Porque también existen formas religiosas de bullying”.
El bullying religioso es la burla o ridiculización de las prácticas religiosas de una persona.
Es fatal acosar a alguien por su vivencia religiosa, especialmente si el acoso es tan frecuente o grave que genera un ambiente hostil o ofensivo
“El celibato es un don que la Iglesia custodia, pero es un don que para ser vivido como santificación requiere relaciones sanas, vínculos de auténtica estima y genuina bondad que encuentran su raíz en Cristo.
Sin amigos y sin oración el celibato se convierte en un peso insoportable y en un anti-testimonio de la hermosura misma del llamado a la vocación religiosa”.
”Ser “Hermanos auténticos y no simples organizadores de eventos”, ser
“Hermanos que sepan de compasión, de oportunidad; hombres con valentía capaces de detenerse ante el caído y tender su mano; hombres que en la cercanía con sus alumnos puedan anunciar en las llagas del mundo la fuerza operante de la Resurrección”.
“Para mantener viva y fecunda la vocación es necesario permeances cerca de Dios, cerca de los hermanos y cerca del Pueblo de Dios. “Estas tres cercanías son una buena escuela para jugar en la cancha grande a la que el religioso es convocado sin miedos, sin rigidez, sin reducir ni empobrecer la misión”.