31 de Diciembre: San Silvestre I, PAPA.
1682 A finales del año, el Señor De La Salle discierne el llamado de Dios para que “se dedique completamente a la obra de las escuelas” y responde con toda generosidad.
1992 Fecha del documento de Afiliación al Instituto de Dn. Juan Robinson Bours Almada, por su apoyo al Colegio y a la Universidad, en Cd. Obregón, Son.
+ H. Manuel Marroquín Morales (Benjamín Leopoldo) (México Norte.) (1940-1964) y
+ H. Marcelino Jiménez Villa (José Guadalupe), (México Norte), en la carretera Guadalajara-Cocula, Jal.
(1942-1964).
SALMO DE AGRADECIMIENTO
Antífona:
(TODOS) Te damos gracias, Señor, porque Tú eres la luz que ilumina a todo hombre y nos ha llamado a ser testigos de tu luz.
EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 1, 1-18
En el principio ya existía aquel que es la Palabra y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció. Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: “A éste me refería cuando dije: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’ ”. De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.
PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL:
En el principio: son las primeras palabras de la Biblia, las mismas con las que comienza el relato de la creación: «En el principio creó Dios el cielo y la tierra» (Gn 1,1). Hoy el Evangelio dice que Aquel que hemos contemplado en su Natividad, como niño, Jesús, existía antes: antes del comienzo de las cosas, antes del universo, antes de todo. Él está antes del espacio y el tiempo. «En Él estaba la vida"» (Jn 1,4) antes de que apareciera la vida. San Juan lo llama Verbo, es decir, Palabra. ¿Qué quiere decirnos? La Palabra sirve para comunicar: no se habla solo, se habla con alguien. (…) Así pues, el hecho de que Jesús sea desde el principio la Palabra significa que desde el principio Dios se quiere comunicar con nosotros, quiere hablarnos. El Hijo unigénito del Padre (cf. v. 14) quiere decirnos la belleza de ser hijos de Dios. (…) Este es el mensaje maravilloso de hoy: Jesús es la Palabra, la Palabra eterna de Dios, que desde siempre piensa en nosotros y desea comunicar con nosotros. Y para hacerlo, fue más allá de las palabras. (…) Se hizo carne y no se volvió atrás. No asumió nuestra humanidad como un vestido, que se pone y se quita. No, nunca se separó de nuestra carne. Y jamás se separará de ella.
EXPRESIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS Y PERDÓN:
ORACIÓN FINAL:
Al terminar este año queremos darte gracias por todo aquello que recibimos de ti.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrecemos cuanto hicimos en este año, el trabajo que pudimos realizar, las cosas que pasaron por nuestras manos y lo que con ellas pudimos construir.
Te presentamos a las personas con las que a lo largo de estos meses compartimos la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
También Señor, hoy queremos pedirte perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, por la oración rutinaria y despistada, por vivir sin entusiasmo. También por todos los olvidos, descuidos y silencios, nuevamente te pedimos perdón.
Hoy te pedimos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Queremos vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz. Amén.