La única respuesta convincente es la radicalidad evangélica.
Con ideas claras sobre qué somos y qué queremos, con una vida que hable por sí misma.
Una vida que no parta de la fe y no se apoye y no se realice en la fe no tiene sentido ni consistencia.
La vida es esencialmente
Seguimiento de Cristo
Ver hombres (Hermanos sin necesidad de muchas explicaciones)
Testigos del Evangelio
Muy humano y muy cristiano.
3 Pilares de la Espiritualidad cristiana.
La Experiencia de Dios
La Comunidad
La Misión
El primer rasgo de la experiencia de Dios es:
Una vida de oración transformante personal, habitual, prolongada, hecha con un corazón limpio.
No simplemente "en común" Relaciones personales de amistad en el Señor.
Amándose de verdad unos a otros de modo que haga exclamar a quienes
nos vean “miren cómo se aman".
Apostolado testimonial y comprometido.
Acompañamiento espiritual es absolutamente vital
El enemigo principal:
la Mediocridad
Vocación a medias…
Una vida incolora e insípida,
llena de ambigüedades y con un bajo nivel de amor y fe.
Pasar de la imagen de hoy:
de poder, de grandes obras, de eficiencia.
A una vida sencilla
y testimonial, de mayor cercanía al pueblo, en actitud de servicio.
Lograr una formación profunda y encarnada
Integración vital
A nivel personal
Cabeza-corazón y manos
A nivel comunitario:
Proyecto personal y Proyecto comunitario
Coherencia entre Teoría y Praxis
Hoy lo único que convence,
especialmente a los jóvenes
es el testimonio de
vida personal y comunitaria
Oración, caridad y trabajo
Ser signo claro
que no necesite explicación.
Nos ponemos en camino... con María,
nuestra Señora de la Estrella, Reina y Madre de las Escuelas Cristianas.
¡¡MUJER DEL SÍ!!
Habitados por el Amor.