LA NECESIDAD DE SER VALIOSO
Bienaventurados los que eligen ser pobres; bienaventurados los mansos Bonifacio Fernández, cmf y Consuelo Junquera
Necesidades humanas y fidelidad evangélica - VIDA RELIGIOSA MONOGRÁFICO 2/2022/VOL. 134 p. 7 a 49
Comenzamos escuchando un libro sobre el sermón del monte. Las bienaventuranzas.
El mandamiento principal: amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con todos tus bienes...
Dios es mi riqueza, Él es mí bien, Él es la porción de mi heredad: Me encanta mi heredad... Dios es mi dicha... es mi felicidad.
Seguir a Jesús es seguir al Hijo único de Dios que se encarnó y se hizo servidor hasta la muerte de cruz.
Tengo necesidad de ser valioso, de ser tratado como persona, como un sujeto, con respeto y dignidad, sin ser cosificado, sin que me utilicen ni y se sirvan de mí como de un instrumento de usar y tirar… sin que me anulen.
La necesidad de ser válido implica:
Õ Capacidad de valorarme y tratarme con respeto, con amor, con realismo y ser respetado como persona.
Õ Ser especial: mi historia única, personal, original; no soy una fotocopia de nadie.
Õ Tener mi propia opinión, ideas, propuestas y palabras.
Õ Creer en mí mismo: autoestima, recibir la estima de los que nos rodean...
Õ Experimentar autoconfianza: me quiero a mí mismo, confío en mí mismo para manejar mi propia vida; puedo tomar decisiones y hacerme responsable de ellas.
Õ Puedo dar un sentido a mi vida: vivo un proyecto personal de vida que expresa y encarna mis anhelos más profundos de ser humano.
Õ Me acepto a mí mismo: estoy satisfecho de mí como persona.
Õ Creo en mis propios valores: soy fiel a mí mismo.
Õ Me considero competente para hacer frente a los desafíos básicos de la vida y para sentirme merecedor de la felicidad. Me pienso y me siento digno.
Õ Cubro mi necesidad de ser valioso: me quiero, me aplaudo, me premio, me valoro positivamente, tengo unos buenos sentimientos sobre mí mismo.
Y todo esto ha sido posible porque alguien ha creído en mí, ha confiado en mí a lo largo de mi vida.
Si tengo el pensamiento y el sentimiento de que no valgo por mí mismo, viviré buscando la aprobación de los demás. Será mi obsesión obtenerla.
Maslow explicó la existencia de dos tipos de necesidades de reconocimiento y validación.
Õ Una inferior, la necesidad de respeto, fama, amor y dignidad de parte de las demás personas. Ser valorados y reconocidos por ellas.
Õ Una superior, la necesidad de respeto hacia nosotros mismos, directamente relacionada con la autoestima y la autoconfianza.
Todos necesitamos sentirnos validados emocionalmente. No es una cuestión de orgullo, egoísmo o inmadurez. El reconocimiento y el auto-reconocimiento son clave para el desarrollo de la persona.
Reconocernos es tener la capacidad de sentirnos bien con el propio autoconcepto. Y lo hacemos gracias al modo en el que nos tratan los demás y nos tratamos a nosotros mismos. Nos ayuda a crecer con seguridad. Al igual que aceptamos recibirlo, también es esencial saber ofrecer reconocimiento a los otros.
Alguien que es amado desde el inicio de su vida se siente merecedor de ese afecto, de ese reconocimiento. Por él, percibe que tiene potencial y toma el control en la dirección adecuada. La autoestima se desarrolla y ya no mira del mundo desde la carencia, sino desde la posibilidad. Se siente bien consigo mismo y mejora la visión que tiene de sí. Pero cuando se crece en escenarios faltos de aprecio y validación emocional, la persona piensa que no merece. La herida del desafecto y la falta de reconocimiento crea verdaderos problemas.
Hemos visto que el amor es una de las mayores necesidades del ser humano. Sin embargo, el amor puede representar una dificultad seria cuando va acompañado por problemas de autoestima o expectativas difíciles de alcanzar.
Cuando una persona tiene como prioridad de la vida sentirse amada y todo lo que le preocupa es encontrar a alguien que la ame, le es necesario analizar qué situación del pasado lo llevó a ello. Es posible que sufra de una baja autoestima, ya que no sabe quererse así misma. Y si esa búsqueda de amor le genera desasosiego y dependencia, antes de pensar en que la quieran debe pensar en quererse a sí misma para poder querer a los otros.
Para algunas personas, sentirse amadas es solo un paso más para sentirse aceptadas (problemas de autoestima). Solo logran sentirse mejor si se saben amadas. En este caso, lo necesario es fortalecer la autoestima, evitar repetir las frases negativas con las que se autosabotea en su mente. De lo contrario se puede llegar a situaciones de codependencia o violencia muy conflictiva.
En estos casos es necesario buscar la fuerza que todos tenemos dentro y abrazarse al autorreconocimiento. El amor siempre empieza en uno mismo.
Y cuando no nos ofrecemos esta validación podemos caer en la necesidad de aprobación excesiva, es decir, la tendencia de la persona a juzgarse en función de las reacciones de los demás ante ella o de lo que piensen de ella. Constituye una de las actitudes disfuncionales que incrementa el riesgo de desarrollar síntomas depresivos y ansiosos.
La necesidad de aprobación, la expectativa de lograr aceptación por parte de los demás, de nuestras acciones, opiniones o maneras de sentir, nos impulsa a comportarnos con el objetivo de evitar el rechazo y ser aceptados.
Mental: ¿Cómo me pienso?
Afectivo: ¿Cómo evalúo mi vida?
Conductual: ¿Cómo me comporto conmigo mismo? ¿Cuento o no cuento? ¿Me abandono?
¿Tengo tiempo para mí?
Antes de definirla, nos detenemos en el autoconcepto. Nuestra autopercepción forma un concepto mental de quién y cómo somos tanto física como psicológicamente. Todos tenemos una imagen mental de nosotros mismos. Nos formamos esa imagen a lo largo del tiempo, empezando en nuestra infancia.
Esta idea de nosotros mismos puede coincidir con la idea que los demás tienen de nosotros o no, puede coincidir o no, con la realidad.
Cuando más realista sea el autoconcepto, más adecuada será nuestra interacción con el ambiente que nos rodea, más nos aceptaremos a nosotros mismos, mayor será nuestra capacidad de crecimiento personal. Y más sólida será nuestra autoestima. Resultado emocional que surge de la aceptación y satisfacción de nuestro auto concepto. La autoestima es el conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno mismo o hacia las actividades que no realiza.
Es la valoración que hace una persona de sí misma. Puede ser una negativa, positiva o estar inflada en función del valor que da a sus ideas y pensamientos. La autoestima es un término muy ligado al autoconcepto.
La autoestima es la base, los cimientos de nuestra salud psicológica. Si nuestra autoestima es adecuada, podremos interactuar con el mundo de forma sana, podremos afirmarnos en cualquier situación y defender nuestros derechos sin alterarnos. Seremos poco vulnerables a los ataques emocionales del entorno y actuaremos con tranquilidad en cualquier situación. Estaremos satisfechos de nuestras reacciones y conductas.
La autoestima es una actitud integrada por tres componentes:
Õ la autoimagen,
Õ laautovaloración,
Õ laautoconfianza.
Y es una dimensión conductual observable, conformada por otros tres componentes:
El autocontrol
La autoafirmación.
La autorrealización.
Tener buena autoestima nos ayuda a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos y actuar con mayor motivación.
Nuestros padres son los encargados de forjar nuestra autoestima desde que nacemos. Si ellos no lo tienen presente, pueden afectarnos de forma negativa con las etiquetas, mensajes o comentarios que nos asignan al dirigirse a nosotros.
La autoestima se irá fortaleciendo o debilitando en base a estas etiquetas que, al igual que los padres, pueden ponernos nuestros profesores y amigos.
En síntesis, podemos decir que la autoestima es una predisposición a saberse apto para la vida, a satisfacer las propias necesidades, a sentirse competente ante los desafíos que van apareciendo. Nos hace merecedores de felicidad, ya que nos capacita para aprender a querernos, respetarnos y cuidarnos. Constituye una actitud hacia nosotros mismos que depende esencialmente de la educación en la familia, la escuela y el entorno.
Autoestima alta y sana
Las personas con ese tipo de autoestima no se ven influidas de forma negativa por lo que ocurre a su alrededor. Son capaces de defender su punto de vista de forma calmada y se desenvuelven de forma exitosa a lo largo del tiempo sin derrumbarse.
La autoestima alta a veces no se mantiene en el tiempo, ya que no en todo momento se tienen las herramientas suficientes para enfrentarse a ambientes estresantes que suelen desestabilizar.
Cuando la autoestima es alta, la persona se siente bien, feliz, segura, confiada; siente que está al mando de su vida y es flexible e ingeniosa; disfruta con los desafíos que la vida le presenta; siempre está preparada para abordar la vida de frente; se siente poderosa, creativa.
Cómo es la persona con la autoestima alta y sana:
1. Sé las cosas que puedo hacer bien y las cosas que puedo mejorar,
2. Me siento bien conmigo mismo.
3. Expreso mi opinión.
4. No temo hablar con otras personas.
5. Sé identificar y sé expresar mis emociones a otras personas.
6. Participo en las actividades que se desarrollan en mi trabajo, comunidad, grupo, etc.
7. Me valgo por mí misma en las situaciones de la vida, me implico, pido y doy apoyo.
8. Me gustan los retos y no los temo.
9. Tengo consideración por los otros, tengo sentido de ayuda y estoy dispuesta a colaborar con los demás.
10. Soy creativa y original, invento cosas, me intereso por realizar tareas desconocidas, aprendo actividades nuevas.
11. Lucho por alcanzar lo que quiero.
12. Disfruto las cosas divertidas de la vida.
13. Me aventuro en nuevas actividades.
14. Soy organizada y ordenada en mis actividades.
15. Pregunto cuando no sé algo.
16. Defiendo mi posición ante los demás.
17. Reconozco cuándo me equivoco.
18. No me molesta que digan mis cualidades, pero no me gusta que me adulen,
19. Conozco mis cualidades y trato de sobreponerme a mis defectos.
20. Soy responsable de mis acciones y asumo las consecuencias.
21. Soy un líder natural.
Reflexiono y escribo
Después de leer este instrumento señaló las definiciones en las que me reconozco. Me doy cuenta de en qué situaciones actúo de esta manera y qué consecuencias vivo de ser así.
¿Siento que puedo mejorar algún aspecto de mí?
Características de la autoestima baja
Tener autoestima baja supone infravalorarse en todo momento, es decir, pensar y sentir que es imposible hacer aquello que se propongan.
Hay indecisión y temor a equivocarse, por lo que siempre se buscará el apoyo de alguien distinto a uno mismo.
Hay una valoración negativa Cierta preferencia para pasar desapercibido en todo momento Sensibilidad especial y evitación de conflictos incluso cuando se tiene la razón.
Las personas con baja autoestima tienen problemas de autoaceptación. Es decir, tienen un juez interno muy severo, no se respetan o no se tienen demasiada compasión. Este perfil se traduce en una relación particular con los demás, ya que siempre ocupan un lugar inferior o de sometimiento.
Las personas con baja autoestima tienen más posibilidades de padecer trastornos mentales, en especial algún tipo de cuadro depresivo.
Muestran dificultades para decidir cosas importantes. Su temor a equivocarse les lleva a decidir únicamente cuando están seguros al 100% de aquello que deciden.
Son exigentes y críticos con los demás. Piensan que las cosas ‘deben’ ser como ellos esperan, y perciben que no son lo suficientemente valorados por los otros.
Las causas de una baja autoestima pueden ser tan variadas como la vida del individuo, pero pueden considerarse las siguientes:
Õ El modelo de crianza durante etapas críticas de la niñez y la juventud. Padres castigadores, que eduquen a sus hijos remarcando sus déficits, pueden impedirle a una persona reconocer sus propios valores.
Õ Los de ser débiles o indignos.
Dificultades sociales. La falta de interacción social, o el miedo a los demás.
Õ Otros factores. Es posible que enfermedades psíquicas, o incluso hormonales, incidan
Fobias. Los miedos irracionales de ellos mismos o de sus progenitores pueden incidir negativamente en la autovaloración.
Eventos traumáticos, particularmente dolorosos o humillantes pueden convencerlos de su poco valor
coincidan en el funcionamiento emocional del individuo y le impidan tener una autoestima saludable.
Mensaje de autorreproche, negativos, descalificadores que se da a si misma una persona de baja auoestima.
1. Soy estupido.
2. He metido la pata.
3. Estoy haciendo el ridículo.
4. No puedo, no valgo, no sé...
5. Todo me sale mal.
6. Soy una persona tibia.
7. Soy perezoso.
8. ¡Qué pensarán de mí los demás...
9. Me considero una persona débil e inepta.
10. No me gusto.
11. Quiero cambiar.
12. Esto no me lo permito.
13. Ya estoy harto.
14. Todo lo que toco lo estropeo.
15. Tires por donde tires...
16. Ya metí la pata.
Para el trabajo personal
¿Qué mensajes reconozco que me repito de manera frecuente? ¿Puedo cambiarlos por otros?
Cómo es la persona con baja autoestima
1. Soy indeciso, tengo dificultad para tomar decisiones, tengo miedo exagerado a equivocarme en una decisión en la que tengo el 100% de posibilidades de tener buenos resultados.
2. Pienso que no puedo, que no sé nada.
3. No valoro mis talentos. Veo pequeños los míos y grandes los de otros.
4. Tengo miedo a lo nuevo y evitar los riesgos.
5. Soy muy ansioso y nervioso, lo que me lleva a evadir situaciones que me dan angustia.
6. Soy muy pasivo, evito tomar la iniciativa.
7. Me aíslo y casi no tengo amigos.
8. No me gusta compartir con otras personas.
9. Evito participar en actividades que se realizan en mi trabajo o comunidad.
10. Temo hablar con otras personas.
11. Dependo mucho de otras personas para hacer mis tareas o realizar cualquier actividad.
12. Me doy por vencido antes de realizar cualquier actividad.
13. No estoy satisfecha conmigo misma, pienso que no hago nada bien.
14. No conozco mis emociones y por eso no puedo expresarlas.
15. Debido a que no tengo valor, me cuesta mucho que me critiquen.
16. Me cuesta reconocerlo cuando me equivoco.
17. Tengo sentimientos de culpa cuando algo sale mal.
18. Cuando obtengo resultados negativos, busco culpables en otros.
19. Creo que soy feo.
20. Creo que soy ignorante.
21. Me alegro de los errores de otros.
22. No me preocupo por mi estado de salud.
23. Soy pesimista, creo que todo me saldrá mal
24. Busco líderes para hacer las cosas.
25. Creo que soy una persona poco interesante.
26. Creo que causo mala impresión en los demás.
27. Me cuesta obtener mis metas.
28. No me gusta esforzarme.
29. Siento que no controlo mi vida.
Analizo y anoto
Después de leer este instrumento con los índices de autoestima baja, marcar en cuáles de esos comportamientos me veo más reflejado .
¿Cómo me siento al constatarlo?
¿Qué me dicen de mi?
Proyección Power Point: Admira (imágenes bellas, sin texto; sirve para relajar la sensación de cansancio).
La autoestima inflamada y su origen
«La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano». San Agustín.
Las personas con una autoestima sana se sienten seguras de sí mismas y esa seguridad nace de su propio interior. No se sienten dependientes del exterior, de sus logros, ni del éxito, ni del propio físico. Es cierto que estas cosas influyen, pero no la determinan.
Por lo tanto, cuando alguien está continuamente buscando alabanzas y valoraciones por parte de los demás, está demostrando que carece de ellas. Quizá no se guste a sí misma o no le guste cómo es su vida. Pero lejos de reconocerlo y cambiar, se disfraza para esconderlo y alardea ante todos de lo maravillosa que es. Un falso reconocimiento que le da seguridad a muy corto plazo. Engaña a los demás ¿Pero es posible que se engañe a sí misma?
En el fondo, es una persona que tiene mucho miedo al rechazo y a fracasar, así como a no ser aprobada ni reconocido por todo el mundo. Su actitud es como un camuflaje.
¿De dónde surge la autoestima inflada?
Como todos los problemas que causan la no satisfacción de las necesidades, surge en la infancia. Cuando un niño no recibió de su entorno aprobación, reconocimiento o amor de forma adecuada se percibirá a sí mismo como un ser carente de valor por lo que desarrollará una autoestima baja.
Este niño, de adulto puede optar por dos caminos diferentes:
Õ Demandar amor y aprobación por parte de los demás siendo sumiso, dependiente, sin poder decir «no» a ninguna petición de los otros, carente de asertividad por ese miedo al rechazo.
Õ Exagerar «su autoconfianza» siendo vanidoso y narcisista como una manera de protegerse de la posibilidad de que alguien le haga daño o le diga que ha fracasado o que ha cometido un error. Considera en su mente que no hay nadie mejor que él. Se caracteriza por una personalidad fuerte y un sentimiento de superioridad hacia las personas de alrededor. Con tendencia a culpabilizarlas en situaciones estresantes. Y con gran dificultad para corregir errores y aceptar críticas. Es materialista, superficial.
Esta actitud, vivida de manera exagerada, da lugar al narcisismo patológico.
Si opta por esta segunda manera de actuar, seguirá con sus creencias sobre sí mismo, con su disfraz, con su autoengaño a lo largo de los años sin atreverse a reconocer su problema. Exponerse a que alguien le corrija o le señale un error es una tragedia. Su actitud hostil y agresiva provoca el rechazo de las demás personas y refuerza su autoestima baja. Las relaciones sociales de estas personas son muy tóxicas y los demás tienden a distanciarse de ellas.
Y aunque la autoestima se va modificando a lo largo de nuestra vida conforme vamos creciendo y desarrollándonos, cuando no se reconoce el problema, permanecerá inaccesible a ser tratado y cambiado.
Tener una autoestima sana es muy necesario para llevar una vida plena, sentirnos capaces de superar obstáculos, plantearnos metas y tener logros a nivel personal y profesional.
Cómo es la persona con autoestima inflada
1. Pienso que puedo hacerlo todo, no hay nadie mejor que yo.
2. Creo tener siempre la razón y no me equivoco.
3. Creo que todas las personas me aman.
4. Tengo seguridad en mí misma en extremo.
5. Hablo mucho y soy escandalosa.
6. No tomo en cuenta a nadie para hacer mis tareas o realizar cualquier actividad.
7. Por lo general la gente me rechaza por sabelotodo.
8. Me «amo» de forma enfermiza.
9. Soy vanidosa (en caso extremo llegó al narcisismo).
10. Me siento atractiva (no necesariamente en el plano físico).
11. Creo que soy la persona más interesante de la tierra.
12. Tengo mucha seguridad en mí misma.
13. Creo que le gano a cualquiera en todo.
14. Creo que impacto a cualquiera que me conoce.
15. Me gusta que me elogien.
16. Creo que todas las personas están obligadas a amarme y reconocerme.
17. Siento que soy mi mejor amiga.
18. Creo que nunca me equivoco, pero atacó a los demás cuando se equivocan.
19. Siento que nadie es más que yo como persona.
20. Cuido de forma enfermiza mi salud.
21.Soy optimista en extremo.
22. Siento que merezco tener más que los demás.
23. Quiero tener lo mejor en ropa, perfume, objetos materiales.
24. Soy ególatra. Megalómana.
Reflexiono y personalizo
¿Me reconozco en alguna de estas definiciones?
¿En cuales?
Señalo algunos momentos de mi vida en los que me percibí o me viví de ese modo.
Debajo de todo sufrimiento hay una autoimagen negativa que hace que se vivan los hechos y situaciones con miedo, haciendo tragedia, con inseguridad. La autoimagen negativa es la fábrica de nuestro sufrimiento.
En lugar de aceptar la propia inseguridad, la persona se enoja contra sí misma, se descalifica y su propio autorrechazo aumenta la sensación de que no vale. La salida es aceptar la inseguridad.
Cuando no se acepta y cuando la autoestima es baja o es inflada se vive con necesidades exageradas, no naturales, que derivan en conductas inadecuadas para obtener seguridad. Es decir, las personas descontentas y ansiosas en su interior, como se sienten carentes de valía y seguridad, buscan como compensación una serie de necesidades exageradas que dan lugar a ciertas conductas defensivas con las que creen obtener «seguridad», la solución a sus problemas. Estas conductas son nacidas de una situación interior: yo estoy mal.
En “El autoanálisis” Karem Horney explica que las estrategias utilizadas para hacer frente a la ansiedad pueden ser tan exageradas, que toman la apariencia de necesidades. Y ofrece una lista de estas necesidades exageradas y compensatorias: necesidad ansiosa de poder, de saber, de tener, de placer, necesidad casi patológica de agradar a los demás; necesidad exagerada de afecto y aprobación, necesidad exagerada de protagonismo, de explotar a los demás, de admiración, de perfección e inexpugnabilidad, etc. que impiden la entrega verdadera a la fraternidad y a la misión.
De acuerdo con Horney, la ansiedad básica podría ser el resultado de una variedad de situaciones interpersonales críticas vividas a una temprana edad, entre ellas: ‹... la dominación directa o indirecta, la indiferencia, el comportamiento errático, la falta de respeto por las necesidades individuales del niño, la actitud despectiva, el exceso de admiración o la ausencia de ella, la falta de afecto fiable, tener que tomar partido en los desacuerdos de los padres, demasiada o muy poca responsabilidad, la sobreprotección, el aislamiento, la injusticia, la discriminación, las promesas no cumplidas, un ambiente hostil, y así sucesivamente..» (Horney, 1945).
Es lo que nos pasa y como lo procesamos lo que empieza a convertir lo sano en tóxico
y nos deja mayor malestar del que estamos pretendiendo escapar. Creemos que al satisfacer esas necesidades seremos más felices, pero solo estamos huyendo, de forma momentánea, del sufrimiento y estamos convirtiendo la huida en algo tóxico.
Es decir, estamos transformando en tóxicas (que nunca serán satisfechas), las necesidades sanas. Solamente estas necesidades sanas nos harán crecer, sentirnos mejor y compartir con los demás, mientras que las necesidades tóxicas nos generarán un gran vacío, aparecerán emociones como la culpa o frustración y nos alejará de las personas a las queremos, llenando de conflictos nuestras relaciones.
Compensación con necesidad exagerada de poder
Tiene esa necesidad exagerada de poder la persona que vive en la sensación de haber sido pisada en su dignidad, de haber sido avasallada, no respetada. Ante esta sensación intenta compensarla desarrollando el ansia de dominio y control sobre los otros.
Es así como cree que no será amenazada ni humillada por ellos, que es lo que en el fondo teme. Pretende protegerse mediante el recurso del poder. Siendo importante, teniendo cargos, mostrando autoritarismo y despotismo.
Sentimientos negativos: Mucha inseguridad. Mucho miedo, indefensión, impotencia, desamparo. Rabia, enfado interior. Rebeldía ante el poder de otros.
Sus conductas defensivas: Utiliza. Manipula. Ordena. Aplasta. Descalifica. Domina, critica, calumnia.
Se ve a sí misma, avasallada.
Ve a los otros como invasores de su vida.
Cuál es la salida:
- Elaborar sus experiencias dolorosas.
- Desarrollar la sensación de poder ante sí misma, respetándose, dándose autoridad, derechos.
- Liberar toda la rabia interior y exterior. Ser consciente del trato que da a otros. Trabajar su manera de relacionarse.
Compensación con necesidad exagerada de saber mucho.
Por el propio malestar interior, por su inseguridad, la persona tiene fe exagerada en la omnipotencia de la razón, le da un valor exagerado a la inteligencia, al razonamiento para compensar los déficits que cree tener. Tiene verdadera obsesión por conseguir logros (titulitis). Estas personas suelen negar, reprimir las emociones. Hasta pueden despreciarlas.
Sentimientos negativos
Malestar interior/ inseguridad. Sentimientos de superioridad (compensatorios) sobre otros por «su saber», por su buen hacer.
Sus conductas defensivas .
Su humanismo: es la razón, la lógica, ser autosuficiente.
Se cree una persona muy razonable.
Nadie podrá convencerla de que está equivocado.
Cuál es la salida:
Sentir sus emociones que niega o reprime.
Aceptar que también otros piensan y pueden tener razón, Asumir que puede estar equivocado.
Compensación con el ansia de poseer, la codicia y la explotación.
¿Por qué acumulamos cosas, propiedades, etc? En uno mismo hay pobreza y la persona trata de enriquecerse mediante la acumulación de bienes.
Las posesiones con las que podemos tratar de compensar son muchas y variadas. El que no posee cosas materiales puede estar apegado al conocimiento, a las ideas; otro puede estar apegado a la virtud; otro a la experiencia, el otro al nombre y a la fama, etc. Sin posesiones, el ’yo’ no existe; el ’yo’ es la posesión, la virtud, el nombre.
La búsqueda y acumulación de bienes y seguridades, bienes materiales, títulos académicos, saber más que los demás; buscar cargos y puestos relevantes, etc son formas compensatorias del déficit de la necesidad de valía.
En definitiva, es una búsqueda de protagonismo social por la riqueza y/o por la fama: todo que me da prestigio lo acepto; lo que puede desprestigiarme, lo rehúyo... típicos ganadores...
Es la codicia para acumular: consumismo de cosas, de ideas, de sensaciones extraordinarias... tanto en el plano personal como institucional
La publicidad nos hace creer que el tener es más importante que el ser, que al parecer es más importante que el ser. El miedo a no tener bastante para vivir: y por eso el guardar, buscar seguridad y apoyo en el dinero y en los bienes.
Miedo a depender de otras personas: por falta de salud. y eso hace asegurar la vida con toda clase de seguros y para cubrir todo tipo de riesgos. (Pero no hay seguros de vida contra la seguridad de la muerte).
Hay personas que han aprendido a hacer depender su sentimiento de valía personal del éxito profesional que adquieren o del cargo que ocupan. Es una creencia irracional básica. Si no logro ser rico y famoso es señal de que no valgo. Hay personas que se sienten avergonzadas si no consiguen esas metas. Si ven que van a perder porque la obra que realizan no va bien, procuran renunciar; si eso no es posible, procuran culpar a otros.
Compensación con conducta sexual compulsiva.
Al comportamiento sexual compulsivo se le llama también trastorno de hipersexualidad o adicción sexual (masturbación, excitación sexual mediante comunicaciones por internet, pornografía, pagar por tener relaciones sexuales...). Consiste en una concentración profunda en fantasías, impulsos o conductas sexuales que son incontrolables.
Cuando estas conductas sexuales se convierten en la principal y constante preocupación en la vida, son difíciles de controlar, causan problemas o perjudican a la persona o a otros, es probable que se trate de un comportamiento sexual compulsivo.
El riesgo comportamiento sexual compulsivo puede ser mayor en personas que tienen:
Õ Problemas con el uso de alcohol o drogas.
Õ Enfermedades de salud mental, como depresión ansiedad o adicción al juego.
Õ Conflictos familiares o familiares con problemas como la adicción.
Õ Antecedentes de abuso sexual o maltrato físico
El deseo desmesurado de poder, de placer, de tener puede convertir los bienes en una idolatría. Las riquezas son verdaderos ídolos que piden sacrificios humanos, piden toda la vida. Su búsqueda y conservación resulta esclavizante.
Poderes, haberes y superioridades. La búsqueda de poder en nuestra vida de relación, comunitaria. Los tres hhh: head (cabeza), heart (corazón), hands (manos): poder ideológico (sea en posiciones inmovilistas o en posiciones renovadoras), poder práctico (de las manos por ejemplo el poder del mando de la TV), poder afectivo, poder de dar premios y castigos, de dar la palabra y de negar, de alabar o criticar.
El activismo es también una forma de llenar el vado de la falta de valía personal Se trata del principio:
[Tanto haces, tanto vales] Por eso hay personas que se sienten y se viven como hipnotizadas por el trabajo por las preocupaciones; le dan mucho poder sobre sí mismos a las preocupaciones, trabajos y quehaceres. «Se justifican por lo que hacen.
Compensación con la necesidad exagerada de admiración. Narcisismo Reflexión personal:
¿Cómo vivo el poder en las relaciones familiares, sociales, comunitarias?
¿Cómo vivo el tener, el saber, la posesión, el activismo?
¿Cuál es mi autoridad moral, mi influencia en la comunidad? (recuerda la triple hhh, cabeza, corazón y manos). ¿Cómo la ejerzo en la comunidad?
¿Cómo tengo las cosas que tengo en la comunidad?: ¿me las apropio?, ¿las comparto, las ofrezco a los demás?
¿Me considero consumista? ¿En qué sensaciones, sentimientos, corrientes espirituales, autoayuda? ¿Qué obtengo con ello: satisfacción, seguridad, apoyo?
Tiempo para personalizar
Identificar una experiencia personal.
Recuerdo un hecho o comportamiento del pasado en que me vi una persona utilizada, humillada, no tenida en cuenta, ignorada, juzgada negativamente...
¿Qué sentí rabia, agresividad, miedo, impotencia, tristeza? ¿Qué pensé? Qué hice: me quejé, me callé, me vengué, guardé rencor...?
¿Qué otra cosa podía haber hecho de haber sabido lo que sé y de haber tenido la capacidad de ser válido que hoy tengo?
Crecer en autoestima relajación y visualización ante el espejo.
Siéntate... ponte cómodo, cómoda... con los pies tocando el suelo, la espalda erguida. Mira fijamente a un punto y mantén la mirada... suavemente... Pon la atención en tu respiración. Percibe cómo el aire entra y sale libremente de tus pulmones... acompaña este ritmo con tu atención... inspira.. espira...
Ve cerrando ahora suavemente los párpados... siente cómo se relaja tu mirada.
Ve relajando los músculos de tu frente... ordena que se relajen los músculos de tu rostro: tus mejillas, tus ojos, tus labios, tu boca.... Lleva tu atención a tus hombros.. Las cervicales... tu espalda y vete sintiendo cómo tus tensiones se van relajando...
Te vas llenando de paz, de quietud... tu cuerpo se va haciendo ligero... estás relajado…
Con la imaginación mírate en un espejo.. Con mucho amor y ternura... vete reconociendo tu cuerpo... tus ojos, tu rostro.... Cae en la cuenta de la expresión de tu cuerpo: cansado, nervioso, sosegado, inquieto... Cae en la cuenta de si te está costando relajarte, centrar tu mente en tu cuerpo... en el aquí y el ahora... Cae en la cuenta de que estás presente aquí...el ayer ha quedado atrás, las preocupaciones de la semana han quedado atrás...
Ahora estás presente aquí con toda tu mente... con toda tu energía concentrada.
La valía personal está hecha de sentimientos de respeto, consideración, aceptación. Persona que tú eres necesita ser tratada con respeto..., sentir que no está en guerra consigo misma... sentir que no la criticas de manera negativa, que no la culpabilizas insanamente, que vives sus errores aceptándolos y los conviertes en una escuela de aprendizaje.
Esa persona que ves en el espejo necesita sentir que te interesas por ella, que escuchas sus sentimientos... que la tomas en cuenta a la hora de tomar decisiones y de establecer relaciones, de disfrutar y descansar..
Esa persona que ves en el espejo de tu fantasía y que eres tú misma: necesita experimentar que reconocen sus logros, que dedicas tiempo a disfrutar....
Esa persona que ves ahí necesita sentir que confías en sus recursos y capacidades... necesita experimentar que tiene una gran misión en la vida... que su vida es fecunda e importante para los demás, que es una bendición y un regalo para otras personas...
Al ritmo de la respiración vete dándote mensajes de autoafirmación y autoconfianza.
Repite mentalmente muy despacio el mensaje que más resonó dentro y que necesitas repetirte para reafirmarte...
Dios no hace basura.
Soy único, irrepetible.
Soy capaz.
Me gustan mi cuerpo, mis manos, mis pies, mis ojos.
Me gusta mi carácter: generosidad, alegría, creatividad... entrega a los demás. Me gusta mi historia. Quiero vivir mi sueño y colaborar a extenderlo. me gusta mi vida. quiero disfrutarla estando receptivo, escuchando, sintiendo la unidad.
Ahora vuelve la atención a tu respiración. Respira paz, armonía, sosiego... mueve tus Manos, tus piernas... abre los ojos. estírate si te apetece.
Escribo todas las sensaciones, sentimientos y aprendizajes que me ofreció esta visualización.
La autoaceptación se encuentra en el camino de la felicidad, de sentirnos bien con nosotros mismos.
La práctica de la autoaceptación puede ser la mejor manera de aumentar la autoestima y evitar conductas de autodesprecio y sus consecuencias. A mayor estima, mayor aceptación personal.
Una autoestima sana parte de la autoaceptación de manera incondicional, libre de juicios, con un trato de cariño, y con un reconocimiento de que somos valiosos y dignos de ser queridos y respetados a pesar de no ser perfectos.
El famoso escritor francés Julio Verne dijo: La ciencia se compone de errores que, a su vez, son los pasos hacia la verdad.
La aceptación implica cambiar aquello que se puede cambiar y admitir y asumir aquello que no se puede cambiar, sin juzgarlo. Perdonando con autocompasión. Quienes se aceptan y se aman saben poner límites para evitar el maltrato emocional, psicológico y hasta físico en los peores casos.
Para sentirse bien con nosotros mismos es necesario observar cómo nos hablamos y cambiar ese diálogo interno que algunas veces nos atemoriza provoca malestar y autorrechazo. Es preciso hablarnos con el autorrespeto que merecemos, con el cariño con el que tratamos a nuestros seres queridos. Cultivar la relación positiva con nosotros mismos, dosificar las propias autocríticas, aunque sean constructivas, ser pacientes con nuestras debilidades y fracasos, asumir nuevos retos realistas potenciando los propios valores personales, permitir ser elogiados y practicar el quererse tal y como se es, sin olvidar dedicarnos un tiempo para conocernos y crecer más sanos, con una autoestima saludable. Y muy importante, rodearse de personas que sumen.
La autoconsciencia es la llave que abre la puerta a la autoaceptación, la automotivación y la autoestima. Se trata de la capacidad de ser conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.
Para la aceptación de uno mismo: ejercicio de autoaceptación a través del modelado de barro o plastilina de una figura que simboliza a uno mismo: se acaricia, se contempla, incluso se besa, mientras se va diciendo:
Yo soy yo.
Está bien que sea así.
Dios me ha creado. Soy feliz.
Visualizar. Autoaceptación.
Siéntate... ponte cómodo., cómoda... con los pies tocando el suelo... espalda erguida. y la mirada fijamente a un punto y mantén la mirada... suavemente... Pon la atención en tu respiración.
Percibe cómo el aire entra y sale libremente de tus pulmones... acompaña este ritmo con tu atención... inspira... espira... Ve cerrando ahora suavemente los párpados... siente cómo se relaja tu mirada.
Ve relajando los músculos de tu frente... Ordena que se relajen los músculos de tu rostro... los hombros.... la espalda...
Te llenas de paz, de quietud... tu cuerpo no pesa... estás relajado... Ahora agarras con tu mano un trozo de plastilina o de barro.
Construyes una figura con ella: una línea quebrada, una figura, una letra del abecedario que inicie una palabra con la que te identificas. La sientes en tu mano...
Te identificas simbólicamente con esa figura construida... Piensas que esta figura simboliza tu vida... así eres tú. Tu vida se te ha dado como una materia para hacer de ella una obra de arte... Tu vida es moldeable, flexible... puedes hacer muchas cosas con tu vida, muchas figuras, puedes hacer con ella una obra de arte... la puedes modelar, se deja modelar, está llena de posibilidades a desarrollar.
Tu vida está en tus manos.... eres el dueño, dueña de tu vida. Eres responsable de vivirla. Eres responsable de hacer de tu vida una obra hermosa...
¿Cómo estás sintiendo tu vida en este momento?
¿Como un peso? ¿La sientes llena de energía, de agilidad, de fuerza?
Trata de ver cuál es la línea conductora... los hilos que dan continuidad... ¿Te gusta tu vida? ¿No te gusta? ¿La aceptas? ¿La rechazas?
Eres consciente también de que tu vida, simbolizada en esta figura flexible, está en contacto con otras vidas. A veces el contacto con los otros hiere, hace daño, impulsa a elegir el propio camino. Otras veces estimula, llena de vida, de aprecio y estima, de fuerza. Dios te ha hecho libre. Te quiere libre, capaz de decidir, de arriesgar, de aceptar tu vida tal como es.
Acaricia tu vida entre tus manos....
La quieres, la aprecias; es muy valiosa. Tu vida es una maravilla. Eres criatura de Dios. Él te acepta como eres; cuenta contigo; actúa a través de tu vida. Acepta y acoge agradecidamente este gran don de Dios. Intensifica la sensación de amar tu vida, de aceptarla.
Te sientes feliz de ser tú. Cree que estás llamado a la felicidad y que tu vida es una buena noticia para los demás.
Vuelves a tomar contacto con tu respiración...
Escribe las sensaciones, sentimientos, llamadas personales de este ejercicio.
Mensajes positivos y alentadores de autoaceptación.
1. Me cuido.
2. Me lo merezco.
3. Soy una persona normal.
4. Soy único e irrepetible.
5. Me siento satisfecho de ser quien soy.
6. Soy digno de amor.
7. Soy capaz de hacerlo.
8. Lo he hecho bien.
9. He sido muy oportuno.
10. Me gusto.
11. No me cambio por nadie.
12. Me lo permito.
13. Soy fantástico.
14. Soy feliz.
Señalo los mensajes que ya tengo incorporados en mí y añado otros que decido repetirme para superar las dificultades, desarrollar las posibilidades para creer en mí.
Visión teológica
Somos infinitamente queridos y amados por Dios.
Hemos sido creados por amor, en el amor, para amar.
El amor es nuestro fundamento, el sentido y la meta de nuestras vidas.
Podemos amarnos a nosotros mismos, aceptarnos a nosotros mismos con alegría y gratitud...
La autoaceptación incluye mi historia, mi cuerpo, mi identidad.
La aceptación creyente de mí mismo incluye contemplar mi vida concreta y cotidiana como historia de salvación.
Bienaventurados los pobres, los que eligen ser pobres.
El camino de la felicidad que nos propone Jesús es el camino de liberarnos de la compensación mediante el tener y el poder. Bienaventurados los que asumen su necesidad de ser dignos y la satisfacen con valores auténticos: la aceptación, la confianza.
Bienaventurados los mansos; los que renuncian al poder para dominar, al poder para ejercer al violencia sobre los otros.
Felices, dichosos los que eligen ser pobres, porque suyo es el reino de los cielos. La razón de ser de la felicidad es la llegada del reino de Dios, y con él la nueva situación de fraternidad. Son dichosos los pobres forzosos no por serlo, sino porque van a dejar de serlo y van a participar en la gran fraternidad del Reino.
Pobre es el que confiesa: Oh Dios, tú eres mi bien; tú eres mi riqueza y mi tesoro. Tú eres el lote de mi heredad en la vida.
Por su parte, los bienes, el tener y el poder tienden a absorber la vida entera. Los bienes tienden a ejercer de ídolos. Por ese carácter idolátrico se los llama Mamon. Este ídolo exige muchos sacrificios, esclaviza nuestra vida humana.
La pobreza voluntaria es liberadora. Brota de la fe-confianza en el Dios de la vida, del
amor…
Personalizo y escribo:
Reflexiono sobre el momento de la muerte, el epitafio, la imagen que quiero dejar en herencia a los demás. ¿Qué me gustaría que dijeran de mí…? Evaluación de la necesidad de ser valioso.
La motivación «ser valiosa» es el motor que busca:
Reconocimiento (sentirse importante, alguien, ser respetado). Autoestima (autorrespetarse, amarse, sentirse bien consigo mismo, digno, eficaz, con fe en sí mismo).
Afirmarse (singularizarse, hacerse visible, defender los propios intereses o los intereses del grupo).
Satisfecha esta necesidad ofrece a la persona satisfacción, energía, interés, sentimientos de ser útil y valiosa, autoconfianza. La frustración de la misma produce sentimientos de inferioridad, debilidad, impotencia, desánimo, y desarrolla la necesidad de buscar el modo de compensar dicha frustración.
1. ¿Cómo me comporto para satisfacer esta necesidad de validez? Con mi propio crecimiento personal, cultivo la autoestima, me siento segura de mí misma, con el desarrollo de potencialidades...
2. ¿Dónde intento satisfacerla? En las relaciones afectivas (amigos y familia), en la comunidad, el trabajo, el desarrollo personal, en la experiencia religiosa, en la oración...
3. ¿En qué medida me siento satisfecho en cuanto a esta necesidad? Concreto mi respuesta: activo mi valía personal, vivo autoconfianza, me siento seguro de mí mismo.
4. ¿Cómo ayudo a los otros a experimentar su valía personal? Reconozco, alabo, animo, agradezco…
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5. ¿En qué grado mueve mis comportamientos esta necesidad de ser válido?
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6. ¿En qué medida compenso esta necesidad de sentirme valioso? Busco notoriedad, busco admiración por lo que hago, busco ser perfecto en todo, intento hacerme notar….
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DOS NECESIDADES COMPLEMENTARIAS.
La necesidad de amar y ser amado se complementa con la necesidad de ser válido. Son dos necesidades complementarias. Lograr esa complementariedad es una tarea a realizar. Hay quien suele sacrificar la valía para sentirse amado; y hay quien renuncia a la sensación de ser amado en favor de ser valioso, asertivo. La alternativa se plantea: perderte o perderme
Una persona que habitualmente se presenta válida, ha de trabajar el dejarse amar
Pedir y dar afecto y ternura
Evitar discusiones interminables
Confirmar al otro en lo que necesita para crecer
Animarse a expresar la amplitud de su tristeza
Decir “gracias”
Animarse a abandonar un plan
Comenzar una confrontación sin críticas ni reproches
Ser el primero en tender la mano
Pedir perdón
Pedir ayuda
Confesar cansancio y falta de coraje
Respetar el ritmo del otro
Permitirse una debilidad sin justificarse a toda costa.
Hacer sentir que se tiene necesidad del otro
Subrayar y ser más generoso sobre lo positivo del otro
Decir yo soy en lugar de tú eres
No querer siempre tener razón a toda costa.
Abandonar las ganas de decir la última palabra.
Decir las cosas con tono menos duro
Cesar de criticarse,
Morderse la lengua antes de hablar
Mostrarse vulnerable, decir más lo siento
Una persona que habitualmente se deja amar, ha de trabajar el hacerse valida.
Diferenciar entre hacerse mimar y amar
Tornar y ser activa en la conversación
Discernir y expresar claramente los deseos
Decir claramente la opinión sin doble mensaje
Animarse a evaluar juntos
Hacer planes juntos
En la confrontación ir hasta el final
No perdonar con el solo fin de terminar el conflicto
Al pedir perdón fijar previamente la responsabilidad
No dejar al otro la responsabilidad
No dejar las cosas para mañana
Ser auténtico sin dejar de ser amable
No prometer más de lo posible
Animarse a desafiar en lugar
de solamente acompañar
Escuchar activamente y con confianza
Decir «<yo>> en lugar de nosotros
Tomar iniciativa en lo que Yo quiero personalmente
Ser el primero en proponer, sin pedir antes opinión
Estar en contacto con los propios sentimientos de cólera.
Creer que soy amado sin tener que merecerlo.
Para seguir pensando en la felicidad y la salvación.
Es el proyecto más importante de tu vida, sólo tú puedes lograr que sea éxito y no fracaso.
Hay muchas personas que te necesitan, te admiran y te quieren.
Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todas las crisis, incomprensiones y desafíos.
Ser feliz no es un capricho de la buena suerte, sino un logro de quien sabe adentrarse en su propio ser.
Ser feliz es dejar de ser la víctima de los problemas y tragedias y volverse el protagonista de la propia historia.
Ser feliz es sentirse agradecido al despertar cada mañana por el milagro de la vida propia y la de todos los seres humanos que encontramos cada jornada.
Ser feliz es no tener miedo a los sentimientos. Es saber hablar de uno mismo. Es tener el coraje para oír “No”. Es tener la seguridad y la serenidad para recibir una crítica, justa o injusta.
Para ser feliz es tener la madurez para poder decir me equivoqué.
Es tener la osadía de decir perdóname. Es tener la confianza para decir te necesito.
Es tener el compromiso de decir te amo.
Ser feliz es ver la vida como un jardín de oportunidades y no como una selva de problemas.
Ser feliz es vivir apasionado por la vida y descubrir que la vida no es perfecta y, por ello, hay que cultivar con tenacidad la tolerancia.
Ser feliz es necesitar y ser capaz de escuchar y responder al Dios de la vida.
Tarea personal: Leyendo esta lista de características, ¿Qué echo de menos en mi propia manera de ser feliz?
Relato: Tras los pasos de Moisés
El rabino Zuya quería descubrir los misterios divinos. Por eso resolvió imitar la vida de Moisés. Durante años intentó comportarse como el gran profeta. Pero no conseguía parecerse a él en el conocimiento de Dios, no conseguía conversar cara a cara con Dios.
Una noche, cansado ya de estudiar, se quedó dormido. Y tuvo un sueño: en él se le apareció Dios y le preguntó: « Por qué estás perturbado, hijo mío»? «Mis días en la tierra terminarán y estoy muy lejos de llegar a ser como Moisés», respondió el rabino Zuya. «Si yo necesitara otro Moisés ya lo habría creado», dijo Dios.
Cuando tú aparezcas ante mí para el juicio, no te preguntaré por qué no fuiste como Moisés; te preguntaré quién fuiste tú.
Procura ser tu mejor tú.