7. La ternura educativa
Son impresionantes las palabras de La Salle:
Aunque san Pablo aconseje a su discípulo Tito que reprenda con severidad a los insumisos, para que no se corrompa su fe (Tt 1,13),
y aunque diga también a Timoteo que lo haga para inspirar temor a los demás (1 Tm 5,20), al mismo tiempo le dice que debe ser paciente y moderado al reprender a los que se resisten, pues tal vez les conceda Dios el espíritu de penitencia (2 Tm 2,25 )
Éste, en efecto, es uno de los mejores medios para ganar y mover el corazón de los que han incurrido en falta, y para disponerlos a que se conviertan. Así procedió el profeta Natán cuando vino a ver a David de parte de Dios para que recapacitara y reconociera los dos pecados que había cometido, el adulterio y el homicidio. MR 204,2,1
La mansedumbre y ternura con el prójimo fue lo que permitió a san Francisco ganar tantas almas para Dios; de modo que se calculan en unos setenta y dos mil los herejes que apartó de sus errores. Esa virtud le conquistaba, efectivamente, el corazón de cuantos tenían trato con él, y del afecto que despertaba en ellos se servía el Santo para conducirlos a Dios. Un apóstata llegó a confesar que la dulzura y paciencia de san Francisco le habían determinado a volver al seno de la Iglesia. ¿Tienen ustedes, maestros, tales sentimientos de caridad y ternura con los alumnos que les corresponde educar? ¿Y aprovechan el cariño que les tienen para ganarlos a Dios?
Si emplean con ellos firmeza de padre para sacarlos y alejarlos del desorden; deben también tener la ternura de madre, para acogerlos, y procurarles todo el bien que esté a su alcance. Med. 101.3 Sobre la vida de San Francisco de Sales.
Dentro de los escritos de La Salle, ésta es una cita desconcertante y no tanto por el contenido, sino por el ejemplo de su vida, tan austera y en la que no toleró muestras sensibles de afecto en su historia personal, pues siendo muy joven mueren su madre y, poco después, su padre. Por estar estudiando, no pudo asistir al sepelio de su mamá. Esto lo hubiera marcado negativamente haciéndolo rudo e insensible. Sin embargo, consta en su biografía el cariño y la ternura que encontraba en su abuela y esto en parte nos explica la cita que precede. La ternura es tan antigua como la humanidad, pero a menudo, la hemos olvidado.
En el periódico, El Siglo de Torreón apareció, hace poco, la siguiente nota:
"Con 50 maestros de nivel primaria capacitados en el programa: Educando con Ternura, concluyó la Segunda Visitaduría de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Se abordó la difusión de los derechos de los niños, la legislación vigente en materia de su protección, así como las características para detectar abuso o abandono del infante".
"El principal maltrato infantil que está recibiendo el menor es la negligencia y la omisión de los padres. Ya no es el acto del golpe, es la omisión de dar alimento a las horas, de revisar su salud, el abandono de los padres que los mandan a la escuela sin entregarlos o sin que les conste que entró a la escuela", comentó Sarah de los Santos, titular del citado organismo".
Agregó que se pretende "Capacitar al maestro para conocer sobre cómo es un niño maltratado, cuáles son los síntomas de abuso infantil, del abandono y al mismo tiempo hacer hincapié en el fundamento legal", refiriéndose a la Ley de Protección de los Niños, las Niñas y Adolescentes del Estado de Durango vigente.
De los Santos señaló que lo que va a permitir el acercamiento de los adultos hacia los menores, es educando con ternura, "pues no está justificada ninguna forma de maltrato, no se justifica ninguna lesión por mucho que sea una llamada de atención, ninguna tortura".
Puntualizó que existen secundarias y preparatorias donde los padres no acuden a las reuniones mensuales con los maestros, pero se enojan si el educador lo reporta, no le permite la entrada a la escuela, "le estamos dejando al maestro la responsabilidad de la educación e incluso hasta la implementación de valores".
Hasta aquí la nota periodística. Qué bien que se tomen medidas remediales, pero ¿No debería ser todo padre, todo maestro, especialista en educar en la ternura? Sí, pero como en tantas cosas una es el debería y otra la realidad. ¿Si nos hemos tornado una sociedad violenta, no será porque el niño, el adolescente ya no encuentra ternura ni en el hogar ni en la escuela?
Muchos dirán que hablar de ternura es para los frágiles, para los debiluchos y poco varoniles, para los desechados o para los fracasados. Ignoran, quienes así piensan, la psicología y las necesidades humanas.
El que se educa en la ternura, vence a la agresividad, cultiva la benevolencia y puede comprender serenamente a los demás y a los acontecimientos. Tierno no se nace, se hace. Lo más fácil es dejarse llevar por la dureza, la recriminación y la aspereza. El ser tierno posee una urdimbre psíquica (La urdimbre afectiva es el trenzado de influencias que la persona humana crea, aprende, asume que le sirven para construir el ser humano, la persona que será en su existencia) que le inclina a la paz en la justicia consigo mismo y con los demás.
Maestro, si quieres mejorar la calidad de la convivencia con tus alumnos y entre tus alumnos tienes que valerte de una fuerza muy poderosa, aunque de mínima apariencia: la ternura.
Esta cualidad nace de la nobleza de ánimo, sobre todo en personas maduras, realizadas, capaces de asombro ante lo bueno como las hay en el mundo y entre nuestros semejantes.
"El benevolente, con su fuerza moral, tiende a considerar los aspectos buenos de las personas con las que se relaciona, contribuyendo así a la propia felicidad y a la de los otros como dice Georges Chévrot en su libro “El hijo pródigo”, el benévolo nunca disminuye los méritos ajenos, se alegra de los éxitos de los demás, incluso cuando él fracasó en intentos idénticos. Todo ello sin detrimento del recto espíritu crítico que coadyuva a nuestro sentido de la justicia".
No hay que confundir la ternura con la blandenguería o excesiva debilidad de fuerzas o de ánimo, ni tiene connotaciones despectivas. La ternura no es privativa de un género, de las mujeres o de los hombres, ya que está en la base del perfeccionamiento de todo ser humano. Claro, se expresa de forma diferente en los varones o en las mujeres.
Hablando sin eufemismos, ni buscando expresar lo que es la ternura con términos que parezcan duros, la pedagogía de la ternura nada tiene que ver con amaneramientos ni rebuscamientos. Dentro de la etiqueta "comportarse como un hombre" caben también la ternura, la sensibilidad y el afecto paterno- filial.
El niño es tierno por naturaleza, pero una educación machista o experiencias negativas lo hacen arisco y le hacen perder esta característica. La persona tierna es benévola, amable; lo contrario es la rigidez y la aspereza, el encerrarse en uno mismo egocéntricamente. Sin ternura no hay verdadera humanidad. Desgraciadamente nos encontramos con adolescentes de "corteza huraña", que suelen alejarse, esconderse de la gente, que por pertenecer a familias desorganizadas, en las que ni por asomo se conocen los fundamentos antropológicos de la ternura, no han sido educados armónicamente, quedando acentuadas las actitudes de rechazo, más visibles en esta edad.
Pero esas conductas tan ariscas, pueden, en ocasiones, reflejar una nostalgia de ternura o pedir a gritos la urgencia de ser amado. La persona tierna cultiva la "cultura de la alteridad", opuesta a la "cultura de la homogeneidad", pues nunca uno puede ser asimilado a otro ser.
Existe siempre la eterna tentación de pretender hacer a los hijos a la imagen y semejanza del padre, pero una educación armónica, definitivamente no pretende que el hijo sea el "alter ego" de su padre; el padre debe educar al hijo para que piense por su cuenta y vaya perdiendo paulatinamente la necesidad de apoyarse en su familia, siendo capaz de navegar por sí mismo.
El arte del cumplido:
Reconocer los esfuerzos de tu hijo, de tu alumno es un excelente medio de educación. Produce resultados insospechados. Nada más mírale la cara y comprobarás, de inmediato el cambio de actitud: Expresar este reconocimiento es un arte. A continuación, te comparto unos
* Personaliza: "Fulano, eres... "
* Habla en primera persona: "Me ha emocionado..."
* Mira directamente a los ojos de tu interlocutor.
* Sé positivo y alentador: "Qué fabuloso. qué bien hecho, me parece excelente."
* Sé específico: "Tu trabajo de matemáticas... Tu cuaderno... Tu lectura... Tu proceder..."
* Involúcrate personalmente: "Me emocionó, me conmovió, qué alegría me causó..."
* Finalmente, sé generoso para felicitar y expresar satisfacción. No esperes a grandes hazañas, sino felicita por el proceder diario, aunque sea obvio y aunque creas que es la obligación de tu alumno el proceder así siempre.
P
Para meditar:
Abatir la criminalidad
A todos nos preocupan los altos índices de criminalidad. Esperamos que autoridades y gobierno hagan algo a gran escala, Sin embargo, investigadores recientes han llegado a la conclusión de que hemos alcanzado estos niveles por el permisivismo en que vivimos y que, para abatir la criminalidad, los delitos serios, el robo, el contrabando, la agresión, la violencia, debemos iniciar por combatir los delitos menores y las formas de desorden aparentemente pequeñas en la vida social pues tienen efectos acumulativos.
Maestro, no toleres gritos, empujones, burlas, grafitis, ni basura por todas partes,
Favorece la cultura de la limpieza y el respeto, Cuando el orden púbico decae, surgen muchos males sociales. Tú puedes mejorar el entorno, la calidad de vida y abatir la criminalidad no tolerando estos desórdenes, aunque aparentemente sean pequeños.
Preguntas:
1. ¿Cuál de las frases de La Salle te impresiona más? ¿Por qué?
2. Qué opinas de la frase del texto que dice: “Todo maestro debe ser especialista en educar con ternura.” ¿Crees que sea posible? ¿Crees que sea deseable?
¿Cuál o cuáles de los cumplidos empleas más? ¿Cuál o cuáles te parece buena idea emplearlos más?