Juan Bautista De La Salle da un giro definitivo a su vida a los treinta años de edad, cuando decide comprometerse a plenitud en laformación de Maestros para asegurar la educación de los hijos de los artesanos y pobres de su ciudad. Comprendió que Dios le hablaba a través de una realidad de pobreza y exclusión que afectaba el futuro de niños y jóvenes sin opción para salir de su analfabetismo cultural y religioso. Él mismo expresó esta experiencia inicial, sorprendido por la acción de Dios en su vida:
Se siente llamado a conformar una comunidad de maestros, a quienes dedica largas horas de estudio, oración, reflexión y práctica educativa; con ellos conforma un proyecto, una identidad y un hábito que los distingue; con el correr del tiempo se llamarán Hermanos de las Escuelas Cristianas, para significar ante los demás el compromiso que van adquiriendo a partir de la vivencia de una fraternidad dedicada completamente a la educación cristiana.
Por supuesto, tanta audacia incentiva la preocupación y hasta -no cabe duda- la indisposición de las autoridades religiosas y de los gremios de maestros de París, quienes se sienten amenazados por una comunidad capaz de desarrollar un proyecto de vida religiosa y educativa totalmente novedoso. Las continuas persecuciones y juicios contra la persona de Juan Bautista De La Salle y de los Hermanos hacen, en algunos momentos, dudar de la viabilidad del proyecto abrazado. No era para menos: una comunidad de cristianos comprometidos públicamente a vivir asociados para el servicio educativo de los hijos de los artesanos y de los pobres al frente de escuelas gratuitas que funcionaban bien era poco comprendido en el momento.
"No sabrás todo lo que valgo hasta que yo no pueda ser junto a ti, todo lo que soy" Gregorio Marañón.
El cine, entre sus múltiples producciones nos presenta paradigmas, selecciono aquí dos. El primero es el paradigma del amor que cambia, transforma y logra, entre estudiantes en riesgo, lo que ni ellos se atrevían a soñar. El segundo es todo lo contrario, muestra cómo la falta de contacto, de cariño y ternura, destruye a la persona.
La Chorale
"La Chorale" es una película francesa que lleva al educador a analizar y examinar sus procedimientos como maestro.
Presenta múltiples consecuencias de la guerra (en el caso de la 2da. Guerra mundial), que es la más devastadora respuesta del ser humano frente al conflicto: destrucción, muerte, desamparo, desempleo, miedo, odio, hambre, enfermedad, desesperanza. Esta dramática circunstancia es la que explica la proliferación de instituciones de carácter segregativo para brindar atención y "protección" a niños, niñas y adolescentes, altamente vulnerables.
Tal es el caso del Centro denominado "El Fondo del Pozo", cuyo nombre, lo dice todo. Allí, como es característica de los sistemas cerrados, como las prisiones, los hospitales, los cuarteles; las personas deben resolver todas sus necesidades. Un grupo de niños y adolescentes, son sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes, utilizando la fórmula "acción/reacción", de perfil conductista, para "educar y controlar las indisciplinas de los muchachos": mediante el manotazo, el calabozo, el golpe, los gritos, la ridiculización, que son parte del arsenal sancionatorio utilizado por el director del establecimiento y el personal de custodia, por todos, convencidos de que el rigor es la herramienta más efectiva para contenerlos.
La desconfianza, la distancia, el desamor y el desencuentro de las autoridades con estos jóvenes, no da lugar a que florezca ni por asomo la esperanza, la alegría y mejores propósitos institucionales en su favor. En ese contexto enfermizo, todos los días son iguales para ellos, caracterizados por la existencia de un clima de autoritarismo y violencia intimidante, que se rompe frecuentemente, con acciones de protesta por parte de los chicos que cuestionan, sin percatarse, ese orden establecido.
Éste es el retrato típico de estas instituciones, presentes en todas las latitudes del planeta, incluido nuestro país. Basta revisar la historia de la situación general de la infancia de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, para "descubrir las características y la naturaleza de las instituciones de internamiento y segregación infantil", (hospicios de huérfanos, asilos de la infancia, reformatorios de mujeres y de varones, entre otros), expresión de la conflictividad social en ascenso, cuyas consecuencias negativas las han experimentado y las siguen viviendo en la actualidad, millones de niños, niñas y adolescentes, sujetos a diversas formas de control social institucionalizado.
Enfrentarse a una realidad como la que nos muestra la película, es una tarea dificil, sobre todo cuando se es minoría frente a una estructura institucional verticalista, autoritaria e inhumana, obsesionada en vigilar y castigar tal como lo plantea Michel Foucault, en la que los propios adultos se esfuerzan por competir en el sentido más negativo, esgrimiendo las formas más insanas para mantener el orden en el establecimiento.
La llegada de un nuevo celador (un maestro desempleado) al Centro, marcará un cambio entre él antes y el después del mismo.
Su actitud ante la institucionalidad y ante los jóvenes, es lo que va a marcar la diferencia y el cambio, pues logra convertir cada situación, conflictiva o no, en un momento educativo tanto para aquéllos como para los empleados de ese lugar que es como muchos otros de esta naturaleza, un sitio para no estar.
La escucha, la paciencia, la perseverancia y la música, son las herramientas utilizadas por este maestro, que se encontró con sus muchachos en el pentagrama, con las canciones de la vida cotidiana, para revertir el aburrimiento, el miedo y la desesperanza en un concierto de voces infantiles y adolescentes y reinventar la vida como una apasionante aventura. Es la demostración de lo que significa trabajar con y para ellos. Ciertamente, las casualidades no existen. Este nuevo maestro vibra con sus estudiantes y toca el corazón de sus alumnos.
Así quebró en mil pedazos la tesis de los partidarios de la respuesta inmediata, basada en la acción/reacción, sustentada en el argumento ideológico de la represión, como método para corregir y disciplinar a quienes se asume que carecen de capacidades y habilidades personales y sociales, lo que no los hace merecedores de ninguna oportunidad.
En este sentido, la película es aleccionadora, por cuanto muestra lo que no debe hacerse cuando interactuamos con personas menores de edad, cualquiera que sea su condición, mientras nos enseña los resultados positivos derivados del ejercicio de la autoridad basado en el respeto a la dignidad humana y la pedagogía de la ternura, que alcanza su máxima expresión con la adopción del niño más pequeño que llegó al Centro.
Este docente, que experimenta las mismas preocupaciones, sueños, ilusiones, fracasos y problemas que nos desafían cotidianamente a ti y a mí, como maestros, fue capaz de mostrar, en un ambiente dramáticamente adverso, cuánto se puede hacer, gracias a la ternura y al amor, para que el presente y el futuro sean más prometedores para todos.
Con su estrategia basada en la enseñanza inclusiva y cuestionadora, logra crear un ambiente de paz y de regocijo, tan necesario en las aulas de las escuelas y colegios, donde el niño, niña o adolescente más vulnerable, es firme candidato a la expulsión.
La pregunta que debemos hacernos es si estamos marcando la diferencia, para contribuir al cambio positivo en nuestras familias, en las instituciones que representamos y en nuestras comunidades educativas, especialmente en lo que respecta a nuestra relación con las personas menores de edad.
Literalmente, como lo muestra esta película, la pedagogía del amor, hace milagros. Transforma a un grupo agresivo, atomizado y negativo en un conjunto sensible, armónico y que expresa la belleza, que experimenta el regocijo de actuar coordinadamente, crea una nueva sinergia lograda por la contribución de todos.
L'enfant sauvage
Esta película de Truffaut, presenta magistralmente un caso histórico muy estudiado sobre la socialización.
En 1799, cuando el "siglo de las luces" agonizaba, en un bosque del Languedoc, Francia, muy cerca de los Pirineos, un grupo de cazadores encontró a un niño salvaje, de unos 12 años.
Aquella pobre creatura llevaba la mitad de su vida fuera de la sociedad, alimentándose de raíces y frutos, porque sus padres lo habían abandonado a su suerte allí. Era poco menos que un animal.
Lo trasladaron a París y a punto estuvo de ser internado en un manicomio, pues las autoridades médicas creyeron que se trataba de un deficiente mental.
Sin embargo, un joven doctor, Jean Marc Gaspard Itard, especializado en trastornos de la comunicación, estaba convencido de que había posibilidades de reinsertar al niño en la sociedad. Consiguió su custodia, le dio un nombre, Víctor, y durante cinco años se empeñó en educarlo.
El niño se hizo hombre, pero jamás pudo hablar ni reinsertarse en la sociedad. Murió en 1828. Itard publicó dos informes, maravillosamente escritos, sobre el proceso de educación de Víctor, pero, ante su fracaso, se centró en el cuidado de ciegos y sordos, poniendo las bases del método Braille.
Ésta es la historia. Y también el argumento de esa extraordinaria película que es "El pequeño salvaje" del añorado François Truffaut.
Sin embargo, el director francés se detiene pronto, antes de que el niño alcance la pubertad, cuando todavía es un adolescente, cuando Itard descubre que el salvaje entiende el concepto de justicia, cuando todos comprenden que Víctor ya no pertenece al bosque, pero posiblemente nunca pueda volver a la sociedad. Lo demás no importa.
"El pequeño salvaje" es única en su género. Salvo el prólogo, la captura y el epílogo, el intento de fuga, toda la película se centra en el proceso de educación de Víctor. Es una película pedagógica, una canción de amor, no al buen salvaje, sino al buen maestro. Itard no levanta su mano, no pega, sus castigos son medidos y justos, salvo en una ocasión en la que Itard, interpretado por el mismo Truffaut, siente asco de sí mismo.
Truffaut juega con dos conceptos, dos ideas: Justicia y Educación. Pocas películas hay tan teóricas como ésta, sin embargo apenas se habla, lo justo, quizás lo necesario, con voz en off de Itard, leyendo trozos de sus informes. Las ideas llegan a nuestra cabeza a través de las imágenes. Es cine puro, puro cine.
"El pequeño salvaje" termina bruscamente, cuando el niño lleva ya unos pocos meses con el doctor. Truffaut ya ha contado todo lo que quería contar. Nos habla de un niño, y cuando el niño crece, ya nada tiene sentido. El pequeño salvaje termina.
La película nos habla del sueño de la razón, no de sus monstruos. Truffaut no hace cine documental y muy posiblemente lo deteste. No rueda la realidad, rueda ideales, ilusiones.
Por esto, quizá, todas sus películas son hermosas declaraciones del amor. Y es esto mismo lo que echamos de menos hoy en día.
¿Conclusión?
¿Son estos dos paradigmas educativos excluyentes? No, ambos presentan el rol típico de la escuela, la socialización. En la primera, ante niños cuya socialización era defectuosa, un maestro-artista sensible los reeduca incorporándolos positivamente a la realidad. En el segundo caso, es la carencia total de la socialización, por desgracia nunca recuperada. Ambas películas tienen grandes elementos de reflexión para el educador.
¿Angustia existencial?
No todo en las dudas y cuestionamientos es negativo. Como decía el antiguo rabino Ben Gabirol, quien plantea la pregunta correcta tiene ya la mitad de la respuesta. Algunas preguntas no tienen respuesta y la búsqueda de la misma nos lleva la vida entera. Tales son las preguntas existenciales que principian a plantearse en el niño y, sobre todo en el adolescente. Son preguntas sobre las que el padre, el educador deben suscitar el planteamiento y, sobre todo dialogar a partir de ellas. Preguntas tales como:
¿En realidad, quién soy? ¿Por qué vine al mundo? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Por qué vivo? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Existe Dios? ¿Por qué se muere uno? ¿Hay vida después de la vida?
Estas preguntas no son ociosas, son, por el contrario, profundamente humanas. De hecho, constituyen nuestra riqueza interior y sus respuestas serán el motor de nuestra vida.
Como educador:
* Acepta o suscita su planteamiento.
* Dialoga con toda honestidad, con los niños y jóvenes que las plantean.
* Ayúdales a situarse en el universo.
* Hazles sentir el lugar privilegiado que en él ocupan.
* Acompáñalos en la conciencia de su finitud.
* Y, sobre todo, encáuzalos a que encuentren el sentido de su vida.
* Muéstrales el camino de su trascendencia y la espiritualidad para andarlo.
Recuérdales que estas preguntas nos las planteamos todos los seres humanos y que, por lo tanto, nos llevará toda la vida el encontrarles respuesta.
Escuela ¿proyecto diferente?
La historia humana siempre ha sido conflictiva, pero hay elementos nuevos que acentúan este riesgo, en particular el extraordinario potencial de autodestrucción que la humanidad misma ha creado.
¿Por qué nuestro modelo de educación no ha podido hacer mucho para modificar esta situación?
¿Es posible concebir una educación que ayude a solucionar los conflictos de manera pacífica?
¿Cómo fomentamos en la escuela el conocimiento de los demás, de sus culturas y espiritualidad?
La actual atmósfera competitiva imperante, nos lleva a privilegiar el espíritu de competencia y el éxito individual. Esto fractura a las naciones, exacerba las rivalidades y da lugar a una guerra económica despiadada.
¿Por qué la educación contribuye a mantener ese clima, al interpretar de manera errónea la idea de emulación?
Para meditar:
Viéndolo, se movió a compasión" Lc 10,33
En la forma de relatar una parola, Jesús sigue toda una dinámica. Ante todo, es preciso tener los ojos abiertos para para palpar la realidad. No hasta con esto para transformarla, pero es un requisito. Se movió a compasión significa experimentar un shock emocional; ser conmovido basta el fondo las entrañas. Es toda una convulsión la que se vive cuando se toma conciencia "del' otro", le su miseria o de su abandono. 'Fuera del enamoramiento, esta toma de conciencia se realiza, a menudo de forma dramática. De golpe dejamos de ser el centro del mundo, el sol alrededor de quien todos giran.
¿Cómo podemos dejarnos conmover por personas que apenas conocemos? Poco antes, Lucas afirma "Dichosos los ojos que ven lo que ustedes no ven" (10.23). Nuestra sociedad niega visibilidad a muchas personas. Los artistas y los jugadores están en primera línea en los medios, los pobres son invisibles. Ni siquiera figuran en las listas de electores, no tienen rostro. Cierto, no basta con conmoverse, pero es el primer paso, como sucedió a De La Salle quien "movido a compasión por el abandono de los hijos de los artesanos y de los pobres" lo dejó todo para atenderlos.
Preguntas.
1. ¿Qué te impacta de la vida y decisiones de San Juan Bautista de La Salle?
2. ¿Qué idea importante nos trasmite la película La Chorale citada en este texto?
3. Tomando en cuenta las ideas expuestas en las películas citadas, expresa alguna idea nos permite hacer de nuestra escuela un “Proyecto diferente”.