5 Educar en el amor, nuevo paradigma
Los llamados por la Providencia a educar a los niños, a los adolescentes y a los jóvenes, deben ejercer con éstos las funciones de Ángeles Visibles,
Como su inteligencia no tiene aún el vigor suficiente para poder comprender las máximas del Evangelio y llevarlas a la práctica; ustedes han de ser para ellos ángeles visibles que los animen a saborearlas y practicarlas, tanto por medio de sus instrucciones, como por sus buenos ejemplos, a fin de que con estos dos medios, estas santas máximas dejen fuerte huella en sus mentes y en sus corazones. MR 197,2,2
Sus alumnos se tropiezan en esta vida con múltiples estorbos para su salvación, que es imposible evitarlos, valiédose únicamente en sus propias fuerzas y guiándose cada uno a sí mismo.
Dios ha provisto a esa necesidad dando, a los niños y jóvenes, Maestros, a quienes confía ese cuidado, y a quienes ha dado suficiente atención y vigilancia sobre ellos no sólo para que no consientan que se apodere de su corazón algo que pueda perjudicar su salvación, sino también para que los guíen en medio de todos los peligros que hay en el mundo, de manera que, bajo la dirección de guías tan atentos, y con la protección de Dios, el demonio no se atreva a acercarse a ellos. MR 197,3,1
"El amor más fuerte y más puro no es el que sube desde la impresión, sino el que desciende desde la admiración." Catalina de Siena (1347- 1380). Laica dominica. Fue una de las grandes místicas de su tiempo (siglo XIV), destacó como predicadora y escritora y por su decisiva contribución al regreso del papado a Roma tras el exilio de Aviñón (1309 y 1377)
Las grandes agencias "educadoras" hoy, son la calle, la televisión, los amigos. En estos escenarios predominan el egocentrismo, la confusión entre el ser y el deber ser y, muy especialmente la violencia.
Urge un contrapunto, otro paradigma de acciones educativas que cultiven el desarrollo de los afectos, del corazón, de la belleza con la música, la poesía, la literatura, la danza, la ética, la estética, la mística, la religión, la filosofía, el silencio, la soledad, la meditación, la alegría, el juego, y, sobre todo, la expresión de los sentimientos, el amor y la ternura. Es verdad que en nuestros Colegios se viven ya muchos de esos aspectos, pero por qué no, y qué importante es tomar conciencia, apoyarlos e implementar lo que falta.
Platón (427 - 347 a. C.) Filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles. Afirmaba que la estética es tan necesaria como la ética. Lo que es nuevo es la pedagogía de la violencia física y psíquica que campea y se ha generalizado sin respetar edades, sexos ni clases sociales y que conscientemente vamos aceptando como algo normal. Esto lo absorben predominantemente los niños y jóvenes que no conocen otro tipo de sociedad.
Tocar los corazones es una pedagogía de la ternura basada en actitudes de empatía y cariño por parte del profesor y que se expresa en un lenguaje afectivo, amoroso, cálido, que sostiene, que acoge, que rompe las barreras de la desconfianza, del desamor, del dolor.
Tocar los corazones es una pedagogía de la ternura que se propone reparar, reconstruir la autoestima de las personas, buscando forjar identidades seguras, individuales y grupales.
Tocar los corazones es una pedagogía de la ternura que emplea un lenguaje universal: no necesita palabras, tan solo gestos, miradas cálidas, risas cómplices, sencillez, espontaneidad.
No requiere de grandes discursos: se construye en lo cotidiano; no requiere de capacitación especial: sólo se trata de entrar en empatía con el otro; como diría Carl Rogers (1902-1987 Psicólogo estadounidense, iniciador, del enfoque humanista en psicología) “situarse en la posición del otro para entenderlo”. El individuo tiene dentro de sí mismo recursos suficientes que pueden ser movilizados, con tal que el psicólogo, el Maestro consiga crear un clima adecuado.
La pedagogía de la ternura se aprende, se modela y se construye en el diálogo interpersonal.
Ante todo, tomar conciencia y reconocer que la primera huella, que frecuentemente la escuela, la televisión, la familia y la sociedad en general, dejan en el alma del niño, es la competencia, la victoria sobre sus compañeros, el individualismo: ser el primero en todo, el ganador, el triunfador.
Por ejemplo, cuando utilizamos juegos didácticos individuales en el proceso de enseñanza -aprendizaje impulsamos la competencia y el individualismo, cuando nos proponemos que nuestro estudiante sea competente y competitivo, también caemos en la trampa de individualismo triunfador. Esta es una trampa perversa porque estamos enseñando como bien lo que es un mal.
Sucede que la piedra angular de nuestra educación se asienta sobre el individualismo y la competencia, esto genera una gran confusión y dicotomía: pretendemos a la vez educar en el cristianismo y en la competencia; en el individualismo y en el bien común; en la solidaridad y en el colectivismo y todos estos parámetros son excluyentes.
¿Cómo resolver entonces esta contradicción?
Necesitamos educadores que favorezcan el equilibrio entre la iniciativa individual y el trabajo en equipo, que condenen el feroz individualismo que embarga a nuestros alumnos, para que el hombre no sea un lobo para el hombre, lo cual se logra cultivando habilidades axiológicas (Habilidades para lograr una convivencia basada en los valores o derechos humanos, como son el respeto, la tolerancia, la solidaridad, buscando crear la armonía interna de cada persona).
· Nadie puede exigir lo que no da y nadie puede dar lo que no tiene. Para formar valores en los estudiantes debemos primero tener valores los docentes y, en consecuencia, ejercer el liderazgo ético.
· Para favorecer el amor y el respeto en los estudiantes, primero debemos darles amor nosotros a ellos y respetarlos.
· No podemos tratar a los estudiantes como manejamos las cosas o pertenencias materiales.
· Habituados a manipular y mover las cosas en el mundo físico que nos rodea, olvidamos a veces que el trato social es de persona a persona.
· Los estudiantes tienen vida, emociones, intereses y voluntad propios al igual que nosotros.
· Debemos apelar a sus sentimientos e intereses para crear en ellos la voluntad de que cooperen con ellos mismos.
· Para influir educativamente en los estudiantes, es vital cultivar su autoestima y su prestigio. En ocasiones solemos criticarlos delante de los otros, descubrimos sus defectos en público y les proferimos amenazas, hiriendo sus sentimientos íntimos.
· Si por el contrario, contribuimos a que nuestros alumnos se sientan importantes, es decir, considerados, reconocidos y estimados, lograremos en ellos una mayor complacencia para realizar las tareas docentes que les sugerimos.
El psicólogo Henry H. Goddard (1866-1957, prominente psicólogo y eugenista (especialista en el estudio de la mejora de los rasgos hereditarios humanos) estadounidense de principios del siglo XX). usó un aparato llamado «ergógrafo» para medir la fatiga. Observó que cuando dirigía a sus alumnos, que estaban cansados, palabras de elogio, afecto y aprobación en público, el ergógrafo indicaba un ascenso en la energía, y al revés, cuando eran criticados o reprendidos, la curva de la energía decaía notablemente.
Tomemos conciencia de que hay un vínculo estrecho y consistente entre lo cognitivo, lo afectivo, lo emocional y el comportamiento.
Este principio pedagógico se basa en la totalidad de la naturaleza humana: todos los elementos que se integran en la personalidad tienen una naturaleza cognitiva y afectiva a la vez; es imposible delimitar un hecho o fenómeno psicológico puramente afectivo o puramente cognitivo en el funcionamiento normal del hombre.
He aquí, maestro, algunos "tips" para lograr esta unidad:
· Crea un clima socio-psicológico favorable y participativo con los estudiantes, favorezca el aprendizaje activo y desarrollador, y la interacción.
· Diagnostica el nivel motivacional de tus estudiantes para las actividades del proceso enseñanza-aprendizaje.
· Comprueba cómo los conocimientos asimilados por parte de los estudiantes se van personalizando progresivamente e influyen en la regulación de su conducta.
· Despierta emociones y sentimientos positivos en los estudiantes en todas las actividades docentes.
· Toma en cuenta los gustos, intereses, motivos y necesidades de tus estudiantes al planificar y ejecutar las actividades docentes.
· Favorece y estimula los éxitos individuales y colectivos de tus alumnos.
Lo sabes muy bien: educar es una obra de infinito amor. El amor auténtico a tus estudiantes siempre está naciendo, si no nace todos los días entonces muere día a día:
· Tienes que encontrar tiempo para divertirte y cultivar detalles con tus alumnos.
· En las relaciones interpersonales con tus estudiantes es necesario afianzar la confianza con la sinceridad.
· Cuida la relación pedagógica con tus alumnos. Esto exige mantener vivo el diálogo, la comunicación y el respeto; así como ser tolerante con los errores de ellos, evitando el perfeccionismo y la posesividad.
· Sabes amar si das al estudiante un espacio de libertad, permitiéndole ser él mismo, en lugar de limitarlo con un egoísmo asfixiante.
· El buen profesor armoniza la seguridad que brinda lo estable con el asombro que despiertan los cambios, es como el árbol: fiel a su porción de tierra, pero con nuevas raíces, nuevos brotes, nuevas flores y nuevos frutos.
· Debes cambiar tu mentalidad y tu actitud, para imprimir una alta carga afectiva y motivacional a tu modo cotidiano de actuación pedagógica.
Por lo tanto, instruir lo hace cualquiera, educar lo logra sólo quien es capaz de amar.
Para lograr lo anterior, como maestro, debes conocer bien a tus alumnos, debes hacer un diagnóstico psicopedagógico integral de tus estudiantes para determinar sus potencialidades y sus dificultades, pero sobre todo las causas y razones que provocan sus problemas, atrasos en el aprendizaje o estados de ánimo cambiantes y así poder eliminarlos, atenuarlos o limitarlos, aprovechando sus potencialidades.
Educar significa comprometerse a mejorar la vida de los demás, es ante todo una cuestión de amor. El buen maestro es aquél que llega al corazón, que comprende, que se interesa por sus alumnos. Un maestro ama tiernamente a sus alumnos.
Gritos de ayuda
• En México, la cantidad de niños y adolescentes obesos ha aumentado en un cincuenta por ciento en los últimos 10 años.
• Las tasas de embarazo en la adolescencia son las más altas en la historia del país.
• Hoy tenemos tres veces más suicidios entre niños, adolescentes y jóvenes que hace veinte años.
• La calidad de la educación es de Ias más bajas en el mundo.
• La tensión, el estrés y la medicación en los niños y adolescentes han aumentado en los últimos años de forma alarmante.
Todos estos datos reclaman a gritos atención, cariño y afecto para estos niños, adolescentes y jóvenes.
Para la reflexión:
1. ¿Qué te impresiona, te llama la atención de lo que significa “Tocar los corazones”? ¿Cómo puedes lograrlo?
2. ¿Cuál o cuáles de los “tips” para favorecer la unidad de los cognitivo con lo afectivo te parece o te parecen más efectivo o efectivos? ¿Por qué? ¿Lo has empleado?
3. Lo sabes muy bien: educar es una obra de infinito amor. El amor auténtico a tus estudiantes siempre está naciendo, si no nace todos los días entonces muere día a día. ¿Cuáles de las ideas que se expresan tú sueles vivirlas más frecuentemente con tus alumnos? ¿Coincides en lo que expresa el texto con respecto al bien que favoreces en tus alumnos?