13 Mover el corazón, la pedagogía de Jesús
"¿No sentíamos nuestros corazones arder cuando nos hablaba en el camino?"
(Lc 24,32)
La Salle nos dice: Pues sabemos que Jesús ha de venir hoy a nosotros, y le reconocemos por quien es; preparémosle morada que le sea digna, y dispongamos de tal modo el corazón a recibirle, que gustoso establezca dentro de nosotros su residencia.
Con esta intención, apliquémonos a desocuparle de todo lo profano y terrenal que en él haya: El hombre terreno, dice san Pablo, conversa gustoso de las cosas de la tierra, y no sabe hablar sino de ellas; en cambio, el hombre celestial, afirma el mismo Apóstol, habla de las cosas del cielo, y se sobrepone a todo (6).
Con este fin El Hijo de Dios ha bajado a la tierra y quiere venir a nuestro corazón: con el fin de hacernos partícipes de su naturaleza y transformarnos en personas abiertas a su amor. Med. 85. PARA LA VIGILIA DE LA NATIVIDAD DE JESUCRISTO
Jesús, modelo de Maestro
La vida toda de Jesús y sus enseñanzas son una pedagogía del amor. Los Evangelios nos muestran cómo Jesús comunica la Buena Nueva. Limitémonos a un solo episodio. En la conocida historia de Emaús encontramos el efecto: cuando el maestro habla, mueve los corazones.
Educar es acompañar por los caminos de la vida y tú, como maestro, caminas codo con codo con tus alumnos. Les haces preguntas y escuchas con atención lo que te cuentan, sus alegrías, esperanzas, penas e inquietudes.
Al hablar, tú tratas de llegarles al corazón para ayudarles a que encuentren el sentido de su vida a la luz de Jesús, tal como él vivió.
La Palabra, tu palabra Maestro, es generadora de vida y de dinamismo evangelizador porque, como recuerda De La Salle en la metáfora de la escala de Jacob, primero has subido a encontrarte con Jesús y luego, desciendes y haces que el corazón de tus discípulos, arda y se ponga en camino de regreso, una verdadera, conversión.
¿Cómo llegar al corazón?
¿Por qué y cómo llegó Jesús al corazón de sus discípulos? Porque Jesús, a partir del dolor vivido, les descubre la profundidad del plan de Dios y encuentran la vida y su mundo se hace nuevo.
En un instante comprenden la totalidad del plan amoroso del Padre para con su Hijo en la culminación de su muerte y resurrección. Desde esa perspectiva, el rumbo de su vida cambia, de la confusión y desánimo pasan a la convicción y a la esperanza y comienzan a entender la profundidad del amor misterioso de Dios.
¡Qué experiencia tan profunda y enriquecedora! Y ésta, gracias a que Jesús toca sus corazones.
El relato te ofrece, maestro, un modelo para tu ministerio y muestra la necesidad que todos tenemos de una continua formación en la fe pues vemos a dos discípulos adultos que, encontrándose con el Señor resucitado, crecen y se fortalecen en su amor, conocimiento, compromiso y celo apostólico.
Si bien la Palabra de Dios es siempre eficaz, tú como transmisor de la misma, requieres de formación permanente para transmitirla fielmente y esto debe ser para ti una tarea prioritaria.
Hoy, surgen muchos interrogantes, nuevas formas de pensar y actuar que requieren orientación y criterios actualizados. ¿Cómo estar al día para poder, no sólo responder, sino enfocar nuestra educación toda con criterios correctos y actualizados desde el punto de vista del dogma y de la moral cristiana?
Afortunadamente, hay muchos cursos y diplomados que ofrecen centros especializados y universidades. Desde luego, no se trata sólo de estar al día en cuanto a conocimientos, sino de crecer en la fe para que la hagas más pertinente, actualizada, asequible, viva y más efectiva para tus alumnos.
La fidelidad al Evangelio sólo es posible con la búsqueda constante, unida a la fidelidad al Magisterio de la Iglesia.
Aquí, también, los padres deben recordar que, como en todo el proceso de educación, la familia es la primera educadora e iniciadora en la fe.
En cada época, el cristiano se ha enfrentado a retos y oportunidades para proclamar la Buena Nueva del Reino de Dios. Hoy esto no es excepción.
Oportunidades y retos, presentaré sólo algunos:
1. Vivimos en una sociedad multicultural diversa. En muchos aspectos hemos perdido no sólo la homogeneidad, sino el consenso sobre aspectos básicos como la familia, los valores, la educación. Curiosamente, en su dispersión, nuestra sociedad tiene hambre espiritual, busca un sentido a su vida y ansía una profunda experiencia de Dios y de comunidad. Esta hambre explica, en parte, el gran interés hoy, por la oferta de experiencias religiosas y la proliferación de nuevos movimientos como el "New Age".
Diez barreras que impiden llegar al corazón (inspiradas en Rogers):
1.- Ordenar, mandar, exigir de forma tajante: Vete a tu cuarto... siéntate al fondo...
2.- Amenazar, asustar: Si no paras, te va a ir mal...
3.- Moralizar, sermonear. Ya sabes que no me tienes que interrumpir. Los libros son para estudiar, no los dejes tirados por todas partes.
4.- Dar soluciones prefabricadas: Yo, en mi tiempo le hacía así...
5.- Juzgar, censurar, criticar: Tú nunca prestas atención. nada te interesa.
6.- Dorar la píldora: Ay, qué amable eres.
7.-Interpretar: Lo que pasa es que estás celoso de Fulano.
8.- Ridiculizar, rebajar: Debería darte vergüenza. mira, Fulano es más dedicado que tú.
9. Tranquilizar, no darle importancia: "No dramatices... ya se te pasará... Qué bonita tarde, mejor vete a jugar...
10.- Ser inquisidor: "Y por qué hiciste eso... y con quién te fuiste... y qué pasó".
No hables, dialoga
• Hay papás o maestros que creen que son buenos si son exigentes. Y no tiene nada de mala la exigencia, siempre que ésta sea proporcionada al cariño y al amor expresado simultáneamente. Esto es un arte no fácil de aprender, pero sí posible.
• No hables con tu hijo, con tu alumno, dialoga con él. Si hablas, realizas un monólogo, si dialogas expresas lo que eres, no lo que piensa, narras experiencias, compartes secretos, descubres lo oculto en tu corazón.
• Cuando dialogas, penetras la cortina de la conducta, desarrollas la capacidad emocional de tu hijo o de tu alumno y también la propia.
• Para dialogar se requiere más valor que para hablar. Al dialogar, el papá o el profesor se hacen vulnerables. Una encuesta demuestra que ni el cincuenta por ciento de los padres llegan nunca a dialogar con sus hijos, por temor a mostrar sus propios miedos y frustraciones.
• Los hijos requieren de un padre a quien amar, no de un gigante a quien temer o rendir culto. Viviendo bajo el mismo techo, no seas un extraño para tu hijo.
• Hay padres que cuidan y reparan el coche o la casa, pero nunca se preocupan de las grietas emocionales de sus hijos.
• Compran seguros contra todo, pero nunca cultivaron la seguridad, la alegría y la sensibilidad de sus hijos.
• Dilapidar el dinero de una empresa o de una familia es algo muy grave, pero ¿No estarás dilapidando tú el capital de la compañía más grande e importante, tu familia, cuyo activo primero es el diálogo? ¿Irás a la bancarrota?
• Dime cuáles son tus ritos familiares y te diré el nivel afectivo de tu familia: ¿Diariamente platicas con sus miembros? ¿Hay libertad para que cada miembro hable sobre sí mismo, no sobre "asuntos"? ¿Las dificultades de relación familiar se ventilan con libertad y honestidad?
• Como papá ¿has contado alguna vez a tu hijo tus sueños más importantes, tus grandes alegrías, tus tremendas desilusiones? Si lo has hecho, construyes una familia, y no son sólo un grupo de gente que viven bajo el mismo techo.
2. La tecnología ha configurado al mundo. No sólo ocurre que las computadoras transforman la manera en que vivimos y trabajamos, sino que hacen posible que muchos adultos continúen aprendiendo para mantenerse al tanto de los rápidos cambios en el trabajo. La informática también ha reducido el mundo con el correo electrónico, redes globales y un creciente contacto con otras culturas. Esta globalización de la sociedad, nos hace más conscientes y más interdependientes de otros pueblos y sociedades. ¿Ya tienes tus cursos en la red? ¿Has creado foros de discusión? ¿Pides a tus alumnos se documenten con lecturas que previamente tú has subido a la red?
3. Estamos viviendo la era de la globalización y con ella el ansia de muchos jóvenes de vivir y servir en regiones carentes de casi todo.
¿Cómo encauzas, maestro, este caudal de generosidad, entusiasmo y liderazgo?
¿Das a conocer los programas de voluntariado existentes? ¿Los acompañas y entusiasmas para servir en los mismos?
Es cierto que encontramos también muchas inquietudes en la ética y en la moral, que el materialismo y relativismo, el ansia del goce instantáneo nos invaden, que hay una tremenda ignorancia religiosa. ¿Y qué hacemos los educadores? ¿Qué alternativas presentamos? ¿Cómo mostramos la incidencia de la ética en toda la vida? ¿Cómo presentamos y vivimos alternativas de auténtica y duradera felicidad?
Una fe viva en el corazón
Lo sabes bien, la virtud característica del lasallista es la fe. La fe es un don de Dios y también una auténtica respuesta humana: un reconocimiento del llamado de Dios en tu propia vida y una libre decisión a seguir ese llamado aceptando y viviendo la verdad del Evangelio.
Por lo tanto, la fe es viva y activa, comparte muchas de las cualidades que tienen los seres vivientes: crece y se desarrolla en el curso del tiempo; aprende por experiencia; se adapta a las condiciones cambiantes, aunque mantiene su identidad esencial; pasa por etapas.
Como todo ser viviente, la fe viva necesita alimento, y tú, como maestro, para madurar debes buscar el encuentro y la unión con "el Camino, la Verdad, y la Vida" (Jn 14,16). De La Salle nos dice que también se cultiva con:
* El recuerdo frecuente de la presencia de Dios. * La lectura atenta de la Palabra de Dios. * La oración personal y comunitar* La vida, desde luego, en tu trabajo, que hecho por Dios es verdadera oración. * Con el testimonio, pues una fe sin expresión no es fe.
Una fe expresada en el celo:
De La Salle explícitamente, al expresar el espíritu de esta institución, une el celo a la fe. Un celo ardiente por la salvación de todos. Una fe adulta no es inmóvil, sino que impulsa a trabajar por la salvación de los demás:
La fe adulta activa produce frutos de justicia y de compasión, llega a los que sufren necesidad. Reconoce también la conexión entre pecados personales y consecuencias sociales. Busca la transformación social que beneficie al bien común y, en último término, a la realización del reino de Dios, de justicia y paz, "así en la tierra como en el Cielo" (Mt 6, 10).
La fe adulta produce frutos de evangelización. Aunque respetando la libertad religiosa y el derecho de escoger de los demás, tú como maestro, adulto en la fe, das testimonio al mundo, pero particularmente a tus alumnos, del don de tu fe y del tesoro que has encontrado en Jesús y en la comunidad de sus discípulos. Hoy día, el testimonio de vida al servicio del amor y la justicia, da un poder especial para proclamar la Palabra. Esta es tu carta de presentación ante tus discípulos.
¿Cómo actúa Jesús?
En la pedagogía de Jesús encontramos las siguientes características:
• Total coherencia entre vida y palabra: encarna Él mismo su doctrina. Cree en las posibilidades del otro.
• Deja libertad de decisión y genera responsabilidad. No duda en corregir cuando es necesario. Muestra siempre una actitud de misericordia. Usa un lenguaje vivo, concreto, accesible a todos.
• Genera recursos pedagógicos novedosos que concentran la atención de las personas, como las parábolas.
• Propicia espacios de diálogo.
• No teme invertir la escala de valores habituales en la sociedad de ese momento, para manifestar su amor al prójimo.
Conclusión:
Mover los corazones es un don y un arte. Como don, lo recibes de Dios y debes también pedirlo instantáneamente. Como arte, es necesario que lo cultives, que tengas sensibilidad, cariño, empatía, actitud positiva y esperanzadora. Y, como todo lo que se cultiva, con el tiempo y esfuerzos crece, se vigoriza y da fruto abundante. Siempre es tiempo para principiar.
Para meditar
Plenitud en el amor
Existe una estrecha relación entre amor y libertad. De hecho, el amor es el acto supremo de la libertad. También hay una gran relación entre amor y el bien. Frente a la libertad de tener, fomentada por el consumismo, está la libertad de querer, la libertad para amar, la libertad para servir,
Toda buena educación busca la plenitud del ser humano. El amor a los seres humanos es inseparable del amor a Dios. Es. Por lo tanto, básico, que promuevas la educación para alcanzar la plenitud del amor. Esta educación se inicia en la familia y se continúa a lo largo de toda la vida.
Preguntas.
1. ¿Cómo entiendes que Jesús es modelo para todo Maestro?
2. El texto invita a papás y a maestros a “No hablar, sino dialogar”.
¿Qué ventaja tiene para el Maestro dialogar con sus alumnos, mas que simplemente hablar para que lo escuchen?
3. Señala una o dos características de la pedagogía de Jesús y menciona de qué manera las puedes aplicar en tu vida de Maestro.