Educar desde el corazón
Educar desde el corazón
“Ustedes ejercen un empleo que los pone en la obligación de mover los corazones; y no podrán conseguirlo sino por el Espíritu de Dios. Pídanle que les conceda hoy la misma gracia que otorgó a los santos apóstoles, y que después de haberlos colmado de su Espíritu para santificarlos, se lo comunique también para procurar la salvación de los demás.”
La Salle, Med. 43, 3
“¿Tienen estos sentimientos de caridad y de ternura con los niños y jóvenes que deben educar? ¿Y aprovechan el afecto que les profesan para conducirlos a Dios? Si emplean con ellos firmeza de padre para alejarlos del mal, deben también, tener con ellos ternura de madre, en su trato con ellos y para procurarles todo el bien que depende de ustedes.” La Salle, Med. 101, 3
1. La importancia del corazón en la educación.
"La fuente de la vida es el corazón." Juan Luis Vives
Hoy muchos maestros toman poco en cuenta, al educar, los sentimientos, el amor.
La escuela, heredera del modernismo y la racionalización, se ha centrado más en el entendimiento que lo afectivo.
Hoy para la moda de la calidad, todo son estándares y medidas. Pero, como decía Pascal, “el corazón tiene razones que la razón no comprende”.
Y la verdad es que la primera herramienta pedagógica del maestro, no son sus conocimientos ni su capacidad organizativa, ni siquiera sus habilidades metodológicas sino "el ganarse el corazón de sus alumnos".
Enhorabuena el Maestro que pensando en cada uno de sus alumnos se dijera: "Déjame entrar, déjame entrar, que tu corazón quiero educar".
El pedagogo Goleman llama la atención sobre la importancia de la que él llama “inteligencia emocional” que en muchos casos no es tomada en cuenta porque el mundo del cariño, de las emociones, del afecto están ausente en muchos maestros contemporáneos. No fueron formados para ello y tampoco lo aplican. Algunos, que felizmente lo descubren y se convierten en los mejores maestros.
El poeta y sacerdote español José Luis Martín Descalzo escribía una vez: En 1946, siendo casi un chiquillo, tuve la fortuna o la desgracia de visitar un campo de concentración.
Estuve, efectivamente, varios días sin poder dormir, pero más que todos aquellos horrores, me impresionó algo que leí, escrito por una antigua maestra, detenida en el campo de concentración.
“El Amor ¿definible? Algunas de las palabras más comunes y usadas no encuentran formas atinadas para definirse, sobre todo cuando se trata de un sentimiento como éste que nos relaciona de manera única con las demás personas.”
"El amor es mostrar una solicitud activa hacia la vida y el crecimiento de la persona que amamos. Cuando falta esta preocupación activa, no hay amor" afirma Erich Fromm.
Saint Exupéry en El Principito insiste en que el amor es responsabilidad: "... uno se hace responsable para toda la vida de lo que ha domesticado", le dice la zorra.
Así:
• Amor es establecer y cuidar la relación con la otra persona.
• Amor es cuidar nuestro trato con la otra persona.
• Tomar muy en cuenta que el amor va unido al respeto.
El respeto viene del latín “respicere”, que significa mirar, mirar como capacidad de ver a la persona tal y como es.
Amar no es necesitar al otro para colmar nuestras propias carencias. Amar es animar a la otra persona a que se realice evitando lo que la destruye y apoyándola en lo que le ayuda a realizarse respetando sus necesidades y expectativas.
Me asombra que en algunas escuelas se enseñe a los niños y jóvenes "todo" menos lo esencial.
Pienso en mis profesores de cuando yo era niño y definitivamente los que más me impactaron fueron los que me hablaron de su vida, de sus esperanzas, de su amor a haberse preparado para hacer el bien, de su amor al prójimo, de su amor a Dios.
Porque la verdad es que de nada sirve tener un título, si uno sigue siendo egoísta, si luego te quiebras ante el primer dolor, si eres esclavo del qué dirán, o de la obsesión por el prestigio, si crees que se puede caminar por el mundo pisando a los demás.
Alguien ha dicho que "Educación es lo que queda, después de que hemos olvidado todo". Maravillosamente, el cariño, el amor, la atención recibida del maestro es lo que nunca se olvida.
Para poder exigir amor y respeto a nuestros estudiantes, tenemos que darles primero amor y respeto. Está demostrado científicamente que lo que más hace avanzar el conocimiento, no es el aprendizaje, sino los afectos. La afectividad es la base de la educación.
¿Por qué no aprende tal o cual alumno? ¿Por qué tal estudiante es apático y parece que nada le importa? Maestro, ¿has ensayado a abrir su interés con la llave del cariño, de un detalle, de una palmada? Una sonrisa negada a un estudiante puede convertirse en una silla vacía en el aula de clases y un abrazo negado en casa, puede dejar el cuarto vacío. Esto es literalmente cierto: cuando, sin tremendismos, un estudiante se suicida es porque llega a la conclusión de que "nadie lo quiere, nadie lo toma en cuenta, sale sobrando y estorba..."
Charlie Chaplin, no sólo fue un gran actor, fue también una gran persona, él dejó escrito:
Ø Una sonrisa cuesta poco y produce mucho.
Ø No empobrece a quien la da y enriquece a quien la recibe.
Ø Dura sólo un instante y perdura en el recuerdo eternamente.
Ø Es la señal externa de la amistad profunda.
Ø Nadie hay tan rico que pueda vivir sin ella.
Ø Nadie tan pobre que no la merezca.
Ø Una sonrisa alivia el cansancio, renueva las fuerzas y es consuelo en la tristeza.
Ø Una sonrisa tiene valor desde el comienzo que se da.
Ø Si crees que a ti la sonrisa no te importa nada, sé generoso y da la tuya porque nadie tiene tanta necesidad de la sonrisa, como quien no sabe sonreír.
Para "tocar los corazones", Maestro, es preciso que primero tus alumnos toquen el tuyo; que te "mueva a compasión" su inestabilidad emocional, su carencia de afecto, las heridas que puedan tener, heridas leves o heridas serias y profundas, que los han lastimado ya, a pesar de su corta edad.
En su “Memorial sobre los inicios”, De La Salle afirma que esto fue lo que cambió su vida: "fue movido a compasión por el abandono de los hijos y de los pobres y de los artesanos..."
Reflexión personal.
1. Qué idea, qué frase te llamó la atención. ¿Por qué?
2. Piensa en alguna vivencia personal en que hayas sentido la verdad de lo leído.
3. Alguien te ha compartido lo importante que fue para él o para ella la actitud positiva, amable, atenta de un maestro o un director. Piensa en ese ejemplo.
Hno. José Cervantes Hernández