Este curso académico hemos afrontado la transición a la normalidad, tras meses muy difíciles. Comenzamos con respeto a las medidas sanitarias, temerosos ante la necesidad de ir eleminando restricciones por la responsabilidad que teníamos de cuidar y de cuidarnos.
Un año más, todos y todas, docentes y alumnado, hemos afrontado un exigente reto que inebitablemente ha marcado nuestro modo de comportarnos, manteniendo distancias a pesar de añorar los abrazos, pero, poco a poco, hemos podido ir retomando las dinámicas de trabajo que veníamos haciendo como identidad de centro desde hacía ya algunos cursos, basadas en el fomento de la convivencia, como nuestros talleres navideños, la manifestación del 25N, la carrera solidaria, jornadas de senderismo, excursiones o la Semana Cultural, disfrutando mucho más de esos momentos compartidos.
Como coordinadora de este proyecto educativo, no puedo más que felicitar al alumnado por su implicación con todas las propuestas de trabajo en coeducación que se llevan a cabo en nuestro instituto.
Cuando sientes que el alumnado solicita que trabajes por y para hacer notar sus demandas y sentirse ayudados en aquellos temas que les preocupan y que no tienen la suficiente madurez para gestionar emocionalmente, cuando trabajas por ellos y ellas y ves gratitud en sus gestos y que disfrutan con las actividades, sesiones o dinámicas que se trabajan, entonces sientes que ha merecido la pena y los objetivos se han alcanzado.
Al margen de la difícil situación de pandemia que hemos vivido, la principal dificultad encontrada quizá sea la necesidad de empatía que se necesita lograr con aquel alumnado adolescente que no atienden a comprender valores de convivencia porque, por egoísmo o por miedo, no creen necesitarlos. Por ello, debemos seleccionar muy bien las charlas que les vamos a plantear, los recursos que van a visualizar y los mensajes que les vamos a hacer llegar; un verdadero reto, pues debemos luchar contra otros muchos mensajes a los que están expuestos, en las redes sociales o en su entorno más cercano, y que no compartimos.
Para el próximo curso el reto de retomar lo que nos vimos obligados a dejar aparcado, nos anima, aún con más fuerza y ganas, a seguir contagiando de energía a nuestro alumnado para trabajar por y para la convivencia educativa, en la que los valores de tolerancia, respeto, empatía y paz sean protagonistas fuera y dentro de nuestro centro.
Beatriz Lucas Santamaría
Coordinadora de Escuela Espacio de Paz del IES Los Montes