Los jubileos comenzaron en la Iglesia el año 1300 con el Papa Bonifacio VIII. Se trató de un "año santo", en el que el objetivo y centro era la peregrinación de los fieles cristianos a Roma. La afluencia de peregrinos para visitar las tumbas de San Pedro y San Pablo fue tal, que decidió que se convocarían cada cien años. Posteriormente este tiempo se acortó a cincuenta años y después a veinticinco. Además de estos jubileos ordinarios, en ocasiones se convoca alguno extraordinario, como hizo el Papa Francisco en 2015 en torno a la misericordia.
El origen de este tipo de celebraciones se remonta al antiguo pueblo de Israel, en concreto a un texto del libro del Levítico en el que se habla del "Jobel", un cuerno de carnero que resonaba por todo el pueblo de Israel para convocar ese año santo (Lv 25) relacionado con tres asuntos: el descanso de la tierra de las labores agrícolas, la restitución de los bienes a sus propietarios originales y la liberación de esclavos. Por eso, en su origen, se trataba más de una renovación a nivel ético que de un conjunto de celebraciones vacías (si quieres profundizar más y entender el origen de los jubileos, pincha aquí).
El Papa Francisco convocó el Jubileo 2025 con la Bula "Spes non confundit" (la esperanza no defrauda), con la intención de "que pueda ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación (cf. Jn 10,7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1 Tm 1,1)", porque piensa que "la vida cristiana es un camino, que también necesita momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza". El jubileo se desarrollará desde el 25 de diciembre de 2024 al 6 de enero de 2026.
Este texto de convocatoria del jubileo nos deja muchas ideas interesantes, pero destaco que de fondo el Papa insiste en que los cristianos "estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria". Y piensa especialmente en los presos, en los enfermos, en los migrantes (exiliados, desplazados, refugiados), en los ancianos y en los pobres. Todos los colectivos que tienen amenazado el objetivo común y el anhelo profundo de toda la humanidad, que no es otro que la felicidad. Una felicidad que "No se trata de una alegría pasajera, de una satisfacción efímera que, una vez alcanzada, sigue pidiendo siempre más, en una espiral de avidez donde el espíritu humano nunca está satisfecho, sino que más bien siempre está más vacío. Necesitamos una felicidad que se realice definitivamente en aquello que nos plenifica, es decir, en el amor, para poder exclamar, ya desde ahora: Soy amado, luego existo; y existiré por siempre en el Amor que no defrauda y del que nada ni nadie podrá separarme jamás".
El Papa afirma que el jubileo nos invita a vivir "anclados a la esperanza", pues "La imagen del ancla es sugestiva para comprender la estabilidad y la seguridad que poseemos si nos encomendamos al Señor Jesús, aun en medio de las aguas agitadas de la vida". Si miramos solamente las cosas malas del mundo, podemos caer en la tentación de pensar que todo está mal o que nada tiene sentido, incluso podemos llegar a creer que luchar por hacer el bien es una tarea sin futuro. Pero si permanecemos anclados a la esperanza y ponemos atención a todas las cosas buenas que también hay en el mundo podremos transformar la realidad que está a nuestro alcance en positivo. De hecho el logotipo del Jubileo 2025 representa a cuatro personas (de los cuatro puntos cardinales) abrazadas y aferradas a una cruz-ancla (abajo del todo lo tienes).
Dentro de los símbolos y actos del jubileo hay dos conceptos interesantes a conocer y tener en cuenta: la puerta santa y la indulgencia plenaria.
La puerta santa es la puerta de una iglesia que se abre solamente con motivo del año santo. Es un símbolo que remite al texto de Jn 10, 9-11 en el que Jesús dice "Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos". Pasar por esta puerta es llegar a la meta de la peregrinación del año santo. Originalmente la única puerta era la de la Basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma, pero actualmente se abren en Roma las de las otras tres basílicas mayores (San Pedro, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros) y una especial en una prisión por expreso deseo del Papa Francisco. Por otros motivos, hay otras puertas santas en el mundo, y una la tenemos en España. Se encuentra en la Catedral de Santiago y se abre cuando se produce un "año santo compostelano" (año jacobeo), que se da los años en que la fiesta del apóstol Santiago cae en domingo.
Las indulgencias son un concepto relacionado con la escatología cristiana (=teología del "más allá"). Según ella, al final de la vida de una persona puede ocurrir que antes de ser acogido en el paraíso necesite una purificación durante un tiempo por causa de sus pecados (=purgatorio). De ese modo, la indulgencia "es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en lo referente a la culpa que gana el fiel, convenientemente preparado, en ciertas y determinadas condiciones, con la ayuda de la Iglesia, que, como administradora de la redención, dispensa y aplica con plena autoridad el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos". La indulgencia plenaria sería el perdón total de esas penas. Este concepto ha sido muy controvertido en la Historia de la Iglesia, de hecho estuvo en la base de las protestas de Lutero que llevaron a la división de la Iglesia en el siglo XVI y con ella a la aparición de multitud de Iglesias Reformadas que conocemos como Protestantes. En esa época era común conceder indulgencias a cambio de donativos, por ejemplo para construir un templo, y el asunto se convirtió en un negocio y un escándalo. Todo esto se ha revisado mucho, y hoy "El fin que se propone la autoridad eclesiástica en la concesión de las indulgencias consiste no sólo en ayudar a los fieles a lavar las penas debidas, sino también incitarlos a realizar obras de piedad, penitencia y caridad, especialmente aquellas que contribuyen al incremento de la fe y del bien común" Si quieres conocer cómo ha quedado la doctrina de las indulgencias en la Iglesia Católica después de su última revisión por el Papa Pablo VI en 1967, pincha aquí (de ese documento están sacados los textos entre comillas de este párrafo).
Para terminar, os dejo con una última idea del Papa que personalmente me encanta: "necesitamos recuperar la alegría de vivir, porque el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26), no puede conformarse con sobrevivir o subsistir mediocremente, amoldándose al momento presente y dejándose satisfacer solamente por realidades materiales. Eso nos encierra en el individualismo y corroe la esperanza, generando una tristeza que se anida en el corazón, volviéndonos desagradables e intolerantes".
Si quieres tener una información completa y detallada del Jubileo (fechas, logotipo, historia...), aquí tienes un enlace a la página oficial en español. Debajo de la imagen del logo tienes unas preguntas de comprensión y reflexión sobre el tema.
Opción A
1. ¿Qué significa la frase “spes non confundit”?
2. ¿Por qué hay cuatro personas en el logotipo?
3. ¿Qué quiere decir según el Papa “vivir anclados a la esperanza”?
4. ¿Qué año fue el jubileo más reciente? ¿Era ordinario o extraordinario?
Opción B
1. ¿De quién se acordaba el Papa cuando escucha “condiciones de penuria”?
2. ¿Cómo nos invita el Papa a vivir el jubileo?
3. Explica el logotipo del jubileo con sus símbolos.
4. ¿Qué tienen en común los presos, enfermos, migrantes, ancianos y pobres…?
Opción C
1. ¿Con qué bula se convocó el jubileo?
2. ¿Cuándo fue la última revisión de las indulgencias y quién la hizo?
3. ¿Qué opinas sobre el jubileo?
4. ¿En qué consiste para ti vivir anclados a la esperanza?