El problema de la Naturaleza y Demostración de la Existencia de Dios: Tomás de Aquino y San Anselmo.
Por Miguel Ángel García
Contexto histórico.
Características de la esencia y naturaleza de Dios.
3 - Demostración de la Existencia de Dios según San Anselmo.
Premisa de San Anselmo sobre la existencia de Dios
Clasificación de los Argumentos ontológicos.
4 - Demostración de la Existencia de Dios según Sto. Tomás de Aquino.
Premisa de Sato Tomás de Aquino sobre la existencia de Dios.
Descripción de las “cinco vías” de su libro “Suma Teológica”.
Para interpretar la documentación expuesta en este texto, se hace necesario primeramente el definir y distinguir términos como naturaleza, naturaleza humana y naturaleza de Dios, para así ponernos en situación antes de hablar de estas cuestiones, y para eso, debemos remontarnos al siglo V, cuando da comienzo la filosofía medieval, que abarca hasta el siglo XV. Este hecho se corresponde con la caída del Imperio romano en occidente, es ahí cuando Europa quedó dividida en diversos reinos cristianos, que a lo largo de los años estuvieron marcados por una fuerte influencia del cristianismo, la cual estaba presente en todos los ámbitos de la vida occidental. Uno de los rasgos principales de esta época fue el teocentrismo, debido a que Dios pasó a ser el centro de interés.
Aceptando como premisa inicial, la existencia de Dios, podemos describir la esencia de Dios “esse Deus” o naturaleza de Dios, como que Dios es el único ser totalmente necesario y que no puede no existir, ya que sin él nada existiría. Todos los demás seres creado por Dios, son contingentes, es decir, que existen, pero no tendrían, o no se hace necesaria su existencia. Por lo que podemos decir que Dios es el acto mismo de ser o de existir, mientras que, por ejemplo, una mesa sería el compuesto de una esencia. Por lo que en Dios no hay formas de composición si no que él es el todo su total, porque de otra forma si su existencia fuera diferente de su ser esa esencia condicionaría la potencia respecto del existir y como se ha comentado Dios es acto puro no hay nada potencial en él dando por consiguiente que su esencia es su ser y existimos gracias a la bondad divina de Dios que nos ha creado. Dios también es un ser trascendental, por lo que, se encuentra fuera de lo que determinamos como tiempo y espacio. Es un ser omnisciente, Él lo sabe todo y conoce todas las cosas. También es omnipotente, debido a que es un ser todo poderoso, lo que significa que lo puede todo. Él es el ser creador de todo lo que existe, gracias a su poder infinito, que le permitió crear el cosmos desde la nada. Y por último Dios es un ser omnipresente, es decir, está presente en todos los lugares y en todos los momentos al mismo tiempo.
San Anselmo (1033-1109) este santo teólogo y filósofo medieval, dedicó gran parte de su vida a argumentar de forma irrefutable la existencia de Dios, pasando a la historia de la filosofía como el primero en exponer una prueba sobre la existencia de Dios, de esta forma nos revela en su exposición la proclama de la demostración de la existencia de Dios que posteriormente argumentó de forma similar realizando algunas variaciones el filósofo francés considerado como el padre de la filosofía moderna, Descartes, en las cuales se refiere de la siguiente manera:
Sí, reconocemos la imperfección es porque conocemos la perfección y por lo tanto podemos concebir un ser totalmente perfecto. Nosotros tenemos esa idea de la perfección porque alguien con esa cualidad nos ha creado. Si es perfecto no puede tener la imperfección de no existir por lo que si Dios es perfecto existe.
San Anselmo realmente nos expone una argumentación bastante simple basándose en la razón humana que da como establecida la existencia del Ser Absoluto partiendo de la consideración de la esencia divina, al entender como concepto mismo de Dios la existencia como un elemento inseparable de su esencia.
De esta forma podríamos resumir este argumento ontológico de la siguiente manera:
Cuando pensamos en lo más grande y perfecto que pudiera concebirse, lo primero que se nos ocurre es la idea de Dios, porque evidentemente Dios es lo máximo en lo que se puede pensar ya que todos los hombres, sea cual sea su condición o su creencia tiene una idea preconcebida de Dios o de los que se puede entender por un Dios, esto es un ser único, perfecto y grandioso que no puede haber otro mayor ni mejor que él.
Por otro lado, si Dios existe en nuestra mente, ya que podemos pensar en él, esto es porque es un contenido mental de nuestro pensamiento, pero si además Dios existe fuera de ese contenido mental, esto nos lleva a que sería más grandioso, único o perfecto. De esta forma nos encontramos con que tenemos uno que existe y otro que no, por lo que por lógica nos lleva a afirmar que el que existe es más grandioso y perfecto que el que no existe. Lo que nos lleva a que la perfección es la característica que resume los atributos esenciales de Dios (omnipotente, omnisciente y omnipresente)
Por último, si Dios tan sólo existiera en nuestra mente, esto podría dar lugar a que pudiéramos pensar en otro ser superior a él, que pudiera existir en la realidad. Claro que, si Dios es a lo máximo que podemos llegar a pensar, es decir que no podemos concebir en nuestra mente algo más perfecto, ha de existir por tanto también en la realidad, ya que de lo contrario se generaría una gran contrariedad ya que entonces no sería lo máximo que puede dar nuestro pensamiento. Por lo que Dios necesariamente ha de existir.
Santo Tomás de Aquino (1224 – 1274) fraile, teólogo y filósofo fue el máximo representante de la filosofía escolástica medieval. Dentro de su obra, hace referencia en la primera parte de su libro “Suma Teológica”, el cual es un tratado de teología, encontramos formuladas las cinco pruebas que según Santo Tomás de Aquino demuestran la existencia Dios, estas son conocidas como “las cinco vías” las cuales se definen de la siguiente manera:
- La primera vía se basa en el movimiento: todos los seres de este mundo se mueven, esto es debido a que son movidos por otros, y podemos deducir que esta sucesión de causa por las cuales todo se mueve son infinitas, por lo que no podemos concebir la existencia de un primer motor que no haya sido movido por otro. Quien mueve todo sin moverse, ese primer motor inmóvil, es Dios.
- La segunda vía se basa en la eficiencia: tenemos la constancia de causas eficientes que no pueden ser causadas por sí mismas, ya que para poder existir tendrían que haber existido antes, lo cual se hace imposible. Por lo que tampoco podemos concebir una serie infinita de casusas eficientes, lo que nos lleva a que tiene que existir una primera causa eficiente incausada. Afirmando que esa causa incausada es Dios.
- La tercera vía considera el ser posible o contingente: En la naturaleza hayamos cosas que pueden existir o no existir, seres que se producen y que se termina destruyendo, dando así la posibilidad de que existan o de que no existan, se puede decir que son prescindibles, ya que si todos los seres fueran contingentes o posibles, no existiría ninguno, sin embargo existen, ya que lo que no existe no comienza a existir más allá de lo que ya existe, y, por tanto, si nada existía, es totalmente imposible que empiece a existir y esto nos llevaría que ahora no existiría nada, cuestión que es falsa. Esto en definitiva nos da pie a que no todos los seres son contingentes o posibles por lo que por fuerza ha de existir uno necesariamente. Y este ser necesario es Dios.
- La cuarta vía nos refiere los grados de perfección: Los seres de este mundo poseen diversos grados de perfección como puedan ser la nobleza, la belleza o la bondad, lo que implica la existencia de un ser con el cual hagamos esta comparación, un ser supremo al que no le falta ninguna perfección por desarrollar. Y ese ser prefecto es Dios.
- La quinta vía nos argumenta sobre la finalidad: todos los seres inorgánicos actúan con un fin; estos seres son dirigidos por un ser inteligente, debido a que estos carecen de conocimiento e inteligencia. Por lo que debe existir un ser absolutamente inteligente que dirige y ordena a todas las cosas naturales hacia su fin. El que determina la finalizada del resto de los seres, esa ley que determina todo lo que hay, es Dios.
Se hace necesario resaltar que estas argumentaciones que presenta Santo Tomás, van dirigidas a las personas que no creen en Dios, para así, poder convencerles de la necesidad de su existencia. Estos razonamientos no parten de tener que imaginarse a Dios, si no que parten de la observación de la propia naturaleza.
Para concluir, tomando como eje la naturaleza de Dios en el enclave histórico en el que nos argumentan tanto San Anselmo como Sto. Tomás de Aquino, podemos llegar a la conclusión de que para ellos la existencia de Dios es un pilar indiscutible y que tratan de basar sus argumentos en la definición metafísica del ser por encima de ser, de la existencia por encima de la existencia hacia algo superior que termina siendo inexplicable y por esta misma premisa es explicable, dando como resultado como fin último a lo que hoy, podríamos considerar o denominar como fe.
1. Filosofía en la Edad Media
2. Demostración de San Anselmo
a) Explicación de Descartes
b) Resumen de la idea
3. Demostración de Santo Tomás de Aquino
a) Crítica al argumento ontológico
b) Como debe explicarse la existencia de Dios
c) Pasos de la demostración
d) Explicado según la vía del movimiento
Durante la Edad Media todo el conocimiento pasaba por las manos de la Iglesia. En ese momento la filosofía era esclava de la teología, la cual estudia lo divino y busca respuestas que se ajusten a la religión, y los teólogos solamente utilizaban de la filosofía aquello que les convenía para apoyar sus ideas. En ese momento, el tema más importante era la naturaleza de Dios. Se preguntaban quién era. Por ello, se intentó explicar la naturaleza y la existencia de Dios haciendo uso de la razón. Las dos demostraciones de la existencia de Dios más importantes son el argumento ontológico de San Anselmo y la demostración de Santo Tomás de Aquino.
La primera fue pensada en el siglo XI por el filósofo cristiano San Anselmo de Canterbury, y posteriormente fue explicada de nuevo por Descartes con su propia versión, que se llama argumento gnoseológico. Esta se enuncia de la siguiente forma: los humanos podemos concebir lo perfecto y lo imperfecto. Cuando pensamos en la idea de Dios, pensamos en un ser más perfecto que ningún otro: tiene que ser omnipotente (que lo puede todo), omnisciente (que lo sabe todo), tiene que ser sumamente bueno, ser eterno, saberlo todo, etc. Pues bien, siendo la existencia también una perfección, Dios debe existir no solo como idea, sino también en la realidad, porque si no fuera así, cualquier otro ser por el hecho de existir sería más perfecto que él, lo que estaría en contradicción con la idea que tenemos de Dios como ser perfecto. En consecuencia, Dios existe no sólo en la mente (como idea) sino también en la realidad. Además, otra de las razones por las que Dios existe consiste en el hecho de que ésta idea de perfección que tenemos es nuestra mente no puede salir más que de un ser perfecto, puesto que la perfección no existe en el este mundo pero aun así tenemos la noción de perfección. Y ésta solo puede haber llegado a nuestra mente porque un ser perfecto la ha puesto ahí. Este es otro motivo por el que Dios existe.
El argumento se desarrolla, pues, a partir de una definición de Dios que, a juicio de San Anselmo, puede ser comprendida y aceptada por cualquiera. En un segundo momento se centra en el análisis de esa idea y en sus implicaciones, recalcando lo absurdo que resultaría concebir mentalmente un ser perfecto y negarle la mayor perfección: la existencia. Concluye afirmado la existencia necesaria de Dios como una exigencia de la razón para evitar tal absurdo. Todo el desarrollo del argumento transcurre en el ámbito del pensamiento, progresando de la simple idea a la necesidad de admitir la existencia de Dios, basándose en nada más que la razón y uno de sus principios fundamentales: el de no admitir la contradicción.
Sin embargo, este razonamiento fue bastante criticado, siendo uno de los críticos Santo Tomás de Aquino, que decía que el argumento de San Anselmo toma como punto de partida la idea de Dios como ser perfecto, pero tal idea procede de la creencia, de la fe, y no tiene por qué ser aceptada por un no creyente. Pero además, el argumento de San Anselmo contiene un paso ilegítimo de lo ideal a lo real: pensar algo como existente no quiere decir que exista en la realidad; el paso de lo ideal (lo pensado) a lo real (lo existente) no está justificado, dado que dichos elementos no son homogéneos. Para Santo Tomás, la existencia sólo puede ser alcanzada si partimos de la existencia y argumentamos a partir de ella. Y la única existencia indudable para nosotros es la existencia sensible.
Por ello, Santo Tomás afirma que no es una verdad evidente para la naturaleza humana (para la razón,) por lo que, quienes la afirmen, deberán probarla. La existencia de Dios, nos dice, es evidente considerada en sí misma, pero no considerada respecto al hombre y su razón finita y limitada. Tanto es así que ni siquiera las diversas culturas o civilizaciones tienen la misma idea de Dios (judaísmo, islamismo, cristianismo, politeísmo...) e, incluso, ni siquiera todos los hombres pertenecientes a la misma cultura poseen la misma idea de Dios. Y esto es un hecho ante el que no cabe discusión. Con ello pretende recalcar tanto la importancia del tema como la legitimidad de solicitar una garantía de la razón, independientemente de lo que afirme la fe. Si la existencia de Dios no es una verdad evidente para nosotros es necesario, pues, que sea demostrada de un modo evidente para la razón, de un modo racional, en el que no intervengan elementos de la fe.
La demostración de la existencia de Dios según Santo Tomás de Aquino se vale de varios pasos y él decía que tenía que partir de la realidad. Por ello, el primer paso es la afirmación de un hecho. El segundo consiste en el establecimiento de un principio metafísico, el tercero de retroceder en la línea causal, el cuarto en la demostración de la existencia de una cualidad de Dios y por último llegamos a la conclusión de que Dios existe. Esta demostración se puede aplicar mediante cinco vías, las cuales son el movimiento, la causalidad, la perfección, la necesidad y la finalidad.
Explicado según la primera vía la del movimiento, la afirmación sería que todo cambia y se mueve. El principio metafísico es que todo lo que se mueve es movido por algo. Y si todo lo que se mueve es movido a su vez por algo, se puede retroceder así infinitamente. Por ello, tiene que haber un motor primero inamovible, lo que nos lleva a la conclusión de que Dios existe.