Orfeo, uno de los personajes griegos más característicos de la mitología griega, destacado por su capacidad para conmover a todo ser vivo con su canto y música, tenía una trágica historia de amor con Eurídice y no era para menos.
Cuando Orfeo volvió a Tracia de su viaje con Jasón y los argonautas, quedó completamente enamorado de una bellísima ninfa, Euridice, y para la alegría de Orfeo el sentimiento que tenía hacía ella era mutuo.
Conforme iba pasando el tiempo más enamorados estaban, así que, como era de esperar, un día deciden casarse. Pero para sorpresa de los novios el día de la boda una serpiente venenosa muerde a Euridice en el pie, provocando así la muerte.
Orfeo, al no soportar aquel inmenso dolor por la muerte de su amada, tomó la decisión de bajar al mundo de los muertos, donde pide a Hades, a través de su música y sus cantos, que devuelva a Euridice al mundo de los vivos y la libre de aquella horrible muerte. Hades, conmovido, permite a Eurídice volver, con una condición, que no miren atrás cuando salgan del mundo de los muertos.
Mientras se iban Orfeo se percató de que Euridice, debido la picadura de serpiente, iba más lento y cuando echo la vista atrás para ver a la ninfa se desvaneció. Orfeo intentó volver al inframundo para recuperarla pero esta vez no lo dejaron pasar, la había perdido para siempre.
Cuando Orfeo regresó a Tracia, decidió que no quería saber nada de mujeres nunca más, el amor de su vida sería siempre Euridice. Esto no les hizo ninguna gracia a las Ménades, unas mujeres con las que tuvo relaciones en una fiesta en honor a Baco, por ello decidieron matarlo y tirarlo al río Hebro donde las corrientes lo arrastraron al mar y finalmente a la isla Lesbos.
La lira de Orfeo se quedó en el cielo como constelación y su alma encontró a Eurídice en el mundo de los muertos y desde entonces pudieron estar juntos el tiempo que no pudieron estar unidos en vida.
Orfeo y Eurídice
Eurídice regresa al Hades
Saliendo de los Infiernos
Amansando a las fieras