El término “mosaico” tiene origen griego y significa etimológicamente hablando “musa”, esas patrocinadoras del arte hijas de Zeus. En un principio fueron tres: Aedea, la musa del canto y la voz, Meletea, la musa de la meditación y Mnemea, la musa de la memoria. Al ser este arte tan representativo y hermoso, se cree que podría estar inspirado en ellas.
Ahora bien, el mosaico es una decoración de una superficie por medio de piedras de distintos tamaños y colores, pues cada uno usaba el material, pigmento o dimensión que más gustaran.
Este arte se caracteriza por destacar en ciertas épocas del año y otras en las que no es relevante.
En la Grecia Clásica, el arte de pintar con piedras se uso sobretodo en pavimentos realizados por guijas de río con las que diseñaban las distintas geometrías
Por último, en el periodo Helenístico, el mosaico se comienza a emplear y a difundirse para todo tipo de formatos, que trajo consigo novedosos temas, como la cultura egipcia.