Ruinas del Castillo con la Atalaya al frente
FORTALEZA
En época medieval la villa estuvo defendida por un castillo cuyos orígenes se remontaban al siglo X. Su emplazamiento era encima de la peña que domina la población, y que todavía se conoce como “la Atalaya”. En época de Teobaldo I, en 1237, era gobernador de la fortaleza el caballero Hurtado de Mendoza, que tenía también a su cargo la de Caparroso. En 1256, la guardaba Corbarán de Leet.
Siendo alcaide Diego Pérez de Sotés, en 1280, se hizo un horno nuevo para cocer pan, y un postigo “contra el mont”. A la vez, se preparó un lugar para hacer una cisterna o algibe. Por entonces, la retenencia suponía 15 libras y 75 cahíces de trigo al año.
En 1307, siendo alcaide Juan Ruiz de Funes, se recubrieron las casas y las dos torres del castillo. En 1315 pasó a ocupar el alcaidío Ferrán Ruiz de Peñalén, con 7 libras y 35 cahíces de asignación por la guarda “del castieillo et de la torr”. Continuaba en 1321. Carlos II confió la guarda en 1351 a Martín Pérez de Urabáin, con 4 libras y 20 cahíces. En 1366 le sucedió Pero Sánchez de Caparroso, escudero, al cual se le entregaron ballestas y artillería para defender el castillo, ante el temor de las Grandes Compañías.
La villa de Peralta fue sitiada por las huestes castellanas en 1378, siendo defendida por sus habitantes, que tras resistir al asedio salieron a recobrar la plaza de Funes, que había caído en poder del enemigo. La torre o atalaya estaba en ruinas ya en el año 1400. Cinco años más tarde dice una cuenta que “caída es grant tiempo ha”. Sin embargo, el castillo permaneció en pie.
En 1423, por expreso deseo de Carlos III el Noble, la villa y su castillo quedaron integrados en el Principado de Viana, erigido por el rey en favor de su nieto Carlos de Aragón. Más tarde, en 1430, con ocasión de la guerra con Castilla, llegaron a formar la guarnición de Peralta 45 hombres, a las órdenes de Guillén Arnaut de Santa María; aparte, se destinaron cinco ballesteros al castillo. Ese mismo año, los reyes Juan y doña Blanca dieron el señorío de esta villa y la de Funes, con sus castillos y jurisdicción, a mosén Pierres de Peralta, por sus servicios en las negociaciones con los reyes de Castilla y Aragón.
Al tiempo de las luchas civiles, en 1457, era alcaide Gil de Inchaurreta, con 3 hombres de armas y 5 jinetes a su servicio. Más tarde, en 1469, se alzó mosén Pierres en armas con éste y otros castillos, a una con el mariscal y otros caudillos agramonteses, en contra del acuerdo de paz suscrito por la princesa doña Leonor con los beaumonteses. La princesa se vio obligada a poner sitio a la villa para dominar la insurrección. En 1470, tras este episodio, los de Peralta, queriendo evitar cosas parecidas en el futuro, pidieron a la princesa que el castillo fuese derruido, “en tal manera que por jamás non sea fecha nin rehecho a perpetuo”. Al propio tiempo, solicitaban ser vinculados perpetuamente a la corona, y no al dominio señorial.
La petición de demoler el castillo no debió de tener efecto. En una relación de fortalezas existentes en Navarra al tiempo de la conquista del Reino por Fernando el Católico, conservada en Simancas, se cita la de Peralta como perteneciente al marqués de Falces. Fue derribada, al parecer, en 1516, junto con otras varias del Reino.
PALACIO
El que existió figuraba como de cabo de armería en la nomina oficial del Reino. En tiempos medievales hubo unos palacios del rey, que por donación real pertenecían en 1377 a García Martínez de Peralta, consejero de Carlos II. Según el rolde del tesorero del ario 1513, había en esa fecha varios caballeros cuyas casas gozaban de remisión de cuarteles, como los palacios, entre ellas las de Martín y Roldán de Goñi y Johan Romeo. El año 1744 ordenó el Consejo Real que los palacios de Peralta y Vidaurre se anotasen entre los de cabo de armería: los poseía por entonces el mariscal de Navarra, duque de Granada de Ega. Según el Libro de Armería, en el siglo XVI el escudo del palacio era de gules y un grifo rampante de oro, con el pico, alas y garras de azur; bordura lisa de plata, que en otras variantes es de azur, con diez sotueres de oro. Mosén Pierres de Peralta, al cual donó la villa Juan II en 1430, por privilegio del mismo rey, le añadió las armas de Navarra, con protesta del Príncipe de Viana como heredero del Reino.