La Educación Comunitaria para el Bienestar es una perspectiva amplia que trasciende la modalidad escolarizada a una más incluyente, flexible y popular, en la que toda la comunidad tiene la posibilidad de aprender y enseñar. Es producto de la evolución del Conafe mediante la relación tutora en los últimos años. Comprende los niveles de educación inicial, preescolar, primaria y secundaria que el organismo otorga, considerando las necesidades y características de la población en condiciones de vulnerabilidad sin acceso a la escuela convencional.
¿Qué es la relación tutora?
Es el acompañamiento personal donde se brinda al aprendiz la ayuda necesaria para construir su propio conocimiento. Es mediante esta que se establece un compromiso de ambas partes (tutor y aprendiz), y donde están presentes el interés por aprender y el gusto por enseñar. De este modo se crean puentes culturales, a través del diálogo personalizado. En esta atención personalizada se generan las condiciones que permiten que el aprendiz desarrolle su autonomía en el aprendizaje.
Por otra parte, un elemento fundamental en la relación tutora es que exista un rango de elección del desafío. Dicho desafío será motivo de la construcción del conocimiento, pues ello asegura no solo la actitud para participar de las actividades de aprendizaje con interés y responsabilidad, sino que propicia condiciones mentales favorables para que el aprendizaje se produzca.
El diálogo tutor
Fundamentalmente, el aprendizaje basado en el diálogo brinda seguridad personal al estudiante; lo motiva a continuar aprendiendo y compartir con otros lo aprendido.
El carácter elemental del diálogo está en que tutorado y tutor, cada uno desde su particular entorno, construyen la autonomía que necesitan para aprender, al margen de cualquier interferencia externa.
En el diálogo, el tutor pone de manifiesto la manera en cómo aprende el estudiante, de tal forma, que este se dé cuenta de sus logros; posibilita la construcción del conocimiento, desde el mismo desafío, y usa como última alternativa la investigación bibliográfica. Por otra parte, el aprendiz tiene la libertad de expresar lo que sabe del tema, así como el proceso mental al que se enfrenta al trabajar en el desafío a su propio ritmo, para lograr comprender un nuevo conocimiento. Todo esto se desarrolla en un ambiente de confianza y afecto que genera el tutor, de esta manera se fortalecen nuevos vínculos.
Por lo anterior, se puede afirmar que el diálogo es el valor máximo de la tutoría, pues se da entre personas y permite la reflexión de lo trabajado, lo que se siente y desea; es la expresión de lo que se entiende y comprende, para confrontarlo con lo que otros piensan y sienten; de esta manera, se comprueba y enriquece lo aprendido.
El ciclo de la Tutoría:
Los principios pedagógicos:
Vivenciando la Relación Tutora: