Algunas reflexiones en torno a la Evaluación del Aprendizaje:
La evaluación del aprendizajes en el aula tiene un potencial único para mejorar el aprendizaje de los alumnos.
No obstante, para que la evaluación en el aula explote su potencial se requiere que esté estrechamente ligada a los procesos de enseñanza y aprendizaje.
De esa forma, los diferentes actores que intervienen en el quehacer educativo (docentes, alumnos, padres de familia y la escuela como institución) se verán beneficiados.
La evaluación formativa o para el aprendizaje sucede mientras el aprendizaje va en marcha con la intención de planear el siguiente paso en la enseñanza, en especial, para proporcionarle al alumno retroalimentación a fin de mejorar la calidad de su trabajo y ayudarlo a sentir el control de su proceso de aprendizaje.
Cada una de estas utilidades generales revela logros en el desempeño del alumno y orienta sobre cómo mejorar el trabajo docente en ocasiones posteriores.
Es fundamental que los propósitos, objetos y métodos de evaluación se encuentren alineados. La manera como se lleve a cabo la evaluación debe tener presente para qué se evalúa y los usos de la información resultante de la evaluación: para valorar el aprendizaje (evaluación sumativa) o para apoyar el aprendizaje (evaluación formativa).
A través de los resultados de las evaluaciones, se envían señales continuas a algunos alumnos cuando su nivel de desempeño no es el adecuado, lo cual puede generar una autoimagen de incapacidad, y dificultar aún más que los alumnos consigan el nivel de dominio esperado.
Desde la perspectiva formativa, si se evalúa para apoyar el aprendizaje, la intención es detectar áreas de oportunidad y luego generar acciones de mejora.
Algunos materiales asociadas a la Evaluación de los Aprendizajes en el aula:
Trayectos y Rúbricas Ciclo 2023-2024:
Materiales de apoyo:
Videos asociados a la Formación en materia de evaluación de los aprendizajes por parte del CONAFE: