Todos los comienzos son difíciles, pero algunos niños tienen más facilidad para adaptarse a personas y ambientes distintos y a otros les cuesta algo más. El periodo de adaptación corresponde al proceso de transición mediante el cual el niño debe abandonar su entorno familiar, que le proporcionaba seguridad y confianza, para ir descubriendo y adaptándose progresivamente a un nuevo medio desconocido: la escuela infantil.
¿QUÉ ES?: Es el tiempo que transcurre desde que el niño llega a la escuela por primera vez hasta que se desenvuelve con normalidad dentro de ella, en el que los padres tienen un papel fundamental. Por regla general, todo niño pasa por un período de adaptación más o menos largo hasta que asimila los cambios y se adapta a ellos. Durante este período iremos viendo pequeños y grandes avances, en ocasiones observaremos en nuestros hijos algún retroceso en su adaptación escolar que nos puede confundir. En general, todo entra en la normalidad de dicho período de adaptación.
Durante el inicio del periodo escolar, la Escuela es una gran desconocida para los niños/as, tanto en su estructura como en su funcionamiento, y esta es la razón de que el proceso de adaptación y comprensión sea fundamental en el centro.
Para un gran número de padres y madres, los inicios de su hijo/a en el centro escolar son fuente de una gran ansiedad y desde el primer momento viven esta situación con sentimiento de culpa. Uno de los temores más frecuentes de los padres y madres es el "supuesto" abandono afectivo en el que cae el niño/a.
Este temor es infundado ya que la incorporación del niño/a al centro no supone en ningún momento un abandono o quiebra afectiva para ellos. Los padres deben tener presente en todo momento que su hijo/a está en buenas manos.
Debemos considerar que el niño/a, que en un determinado periodo no puede distinguir entre un abandono definitivo y otro temporal, se encuentra con una situación tan desconocida como amenazante para su persona, situación que en algunos casos vivencia como un abandono. Es lógico que en tales circunstancias el niño/a emplee todos sus recursos para defenderse y oponerse a este hecho: Lloros, no comer, pataletas, no dormir, pegar, hacerse pipí, aislarse, ...
En definitiva, por regla general, todo niño pasa por un periodo de adaptación más o menos largo hasta que recobre la seguridad en sí mismo y la confianza.
PADRES: La actitud de los padres mientras completamos este proceso de adaptación a la vida escolar es muy importante. Durante este período experimentamos muchos sentimientos encontrados: temor, expectativa, ansiedad, seguridad o inseguridad, alegría o tristeza, confianza... que fácilmente son captados y transmitidos a los hijos. En este aspecto es importante seguir las pautas marcadas por el tutor/a y el centro mostrando tranquilidad y confianza en ellos.
EL CENTRO: El Equipo de Educación Infantil establece una pautas de actuación necesarias para que el período de adaptación se resuelva de forma satisfactoria y los niños/as se beneficien de las ventajas que supone su incorporación a la escuela (aprenderá a compartir, a esperar, a respetar, conocerá nuevos amigos, jugará, aprenderá a colorear,...). Mantenemos una actitud abierta y receptiva con atención individualizada, reforzando la confianza del niño en sí mismo y potenciando su autoestima de modo que progresivamente vaya adquiriendo seguridad en sus capacidades y en el desenvolvimiento con su entorno.
El primer día los niños entrarán a la clase con los padres, estarán un rato y se irán con ellos.
Los horarios de septiembre SERÁN MÁS FLEXIBLES en cuanto a recreos,... Es importantísimo que a partir del primer día los padres dejen a los niños/as en la puerta del colegio y no entren al patio para que su adaptación al Colegio sea más adecuada.
A TENER EN CUENTA EN LOS PRIMEROS DÍAS: Los horarios de septiembre SERÁN FLEXIBLES solo para los alumnos/as que el tutor/a estime necesario. Es importantísimo que a partir del primer día los padres dejen a los niños/as en la puerta del colegio y no entren al patio para que su adaptación al Colegio sea más adecuada.
La entrada en la escuela infantil implica un gran cambio para el niño: sensaciones nuevas, conflictos, cambios, …
La acogida de los primeros días deja una profunda huella sobre el sentimiento de seguridad de los niños más pequeños.
La implicación de los padres en este periodo es una de las actividades de cooperación más importantes.
Según como vivan los padres la separación, la respuesta del niño será de una u de otra forma. Si la separación es vivida por los padres de manera angustiosa, y con ansiedad, el niño vivirá el colegio con dificultad, como un espacio inseguro, hostil, y peligroso.
Intentar no prolongar el momento de la separación: despedirse del niño sin angustias, sin llantos prolongados y, si es posible con una sonrisa, con afecto y seguridad.
Es conveniente que antes de la entrada primera al centro se hagan varios contactos casa-centro, para facilitar su transición.
Transmitir sentimientos de seguridad y confianza.
Proporcionar información acerca del colegio: cómo es, con quién se va encontrar allí, qué cosas hará…Hablar de la escuela en términos positivos.
Preparar al niño por la mañana para ir al cole con tiempo suficiente, evitando prisas y carreras.
En caso de regresiones o conductas de rechazo del niño respetarlas y aceptarlas como normales, consultando con el tutor/a para conocer los motivos y actuar en consecuencia. Ante cualquier situación particular que llame la atención, o ante cualquier inquietud, no hay que dudar en acudir al tutor/a.
Interesarse y valorar lo que hace en la escuela. Terminada la jornada, conversar acerca de lo que hizo en la escuela, felicitarlo por sus logros y por los juegos y actividades que realiza.