Mantener una buena higiene postural ayuda a disminuir la fatiga, aumentar el rendimiento escolar y la concentración, mejorar la digestión, la respiración, y favorecer el descanso, entre otros beneficios.
Cada vez que iniciamos un curso nuevo con niños/as de 3 años hay un tema importante a tener en cuenta, si de la salud de los niños se trata, la postura al sentarse en su escritorio o mesa de trabajo.
Tener una postura adecuada tanto en el aula como en casa influye positivamente en los niños: en el aprendizaje, en la atención, en facilitar el proceso de escritura y lectura y, no menos importante, en la salud de sus huesos y músculos, y el confort a la hora de enfrentarse a sus tareas.
Lo primero a tener en cuenta para conseguir que nuestros hijos adopten una postura ergonómica y cómoda es la elección de la mesa y la silla, que han de tener una altura y distanciamiento adecuado a la estatura del niño: la silla debe tener la altura con la que el niño pueda reposar los pies en el suelo y no le cuelguen, los glúteos bien apoyados en la parte trasera de la silla y las rodillas dobladas en ángulo recto; la mesa debe llegar aproximadamente a la altura de los codos cuando están doblados.
Ello contribuirá a que nuestro hijo mantenga la espalda recta (aunque como es normal escribiendo, esté ligeramente inclinado hacia adelante), pueda distribuir el peso de su cuerpo y pueda tener un campo visual adecuado. Por otro lado, debemos tener en cuenta la colocación de los objetos en la mesa.
En los últimos años, se han reportado varios casos de dolor de espalda en los escolares, niños y adolescentes, como consecuencia de la mala postura el sentarse, tanto en el aula como en el hogar, cuando realiza las tareas escolares.
De acuerdo a cifras brindadas por el área de Ergonomía del Instituto Nacional de Salud, los niños pasan en la escuela alrededor de mil horas por año sentados frente a su escritorio o mesa de trabajo, por lo que una mala postura constituye un factor de riesgo para su columna vertebral.
La educación postural en los niños/as es muy importante, pues ellos se encuentran en una etapa de crecimiento donde las actividades que realizan, van a repercutir especialmente en su estructura corporal.
En resumen, la postura correcta para sentarse en la mesa de trabajo es:
Las plantas de los pies apoyadas en el suelo, con los pies paralelos y al mismo nivel. De no llegar al suelo porque la silla es demasiado alta, usar un reposapiés. Los pies nunca deben quedar colgando.
Rodillas flexionadas a 90º, es decir, tienen que formar un ángulo recto con los fémures. Entre el asiento y la parte posterior de la rodilla ha de haber un espacio para no comprimir la zona poplítea y evitar así problemas circulatorios o nerviosos.
Evitar cruzar las piernas, porque hacerlo provoca compresión en los vasos sanguíneos así como la alteración de los puntos de presión en un glúteo más que en el otro.
Repartir el peso en ambos fémures, sin apoyar el peso en el cóccix y manteniendo los glúteos al fondo de la silla.
La espalda, apoyada en el respaldo, ajustando su posición en la zona lumbar. Mantener una postura erguida y alineada.
Mantener en lo posible los hombros relajados, colocando los antebrazos sobre la mesa o las manos sobre el regazo.
La cabeza, recta. La zona cervical tiene que quedar alineada con el resto de la columna. Si desplazamos la cabeza hacia delante aumenta la exigencia muscular en esta zona, acrecentando la presión en los discos intervertebrales así como el incremento del cansancio muscular.
Si el niño es diestro debe colocar el libro de consulta a su izquierda (al contrario, si es zurdo), en las actividades realizadas sobre un papel, éste debe estar recto y, si se escribe en él, el peso debe reposar sobre el brazo que no escribe, a la vez que queda inmovilizado. La inclinación del papel es importante, ya que nuestros hijos tienden a inclinarla, obligando a tronco y extremidades a postura incómodas.
Debemos cuidar la postura de la muñeca y de los dedos a la hora de agarrar el lápiz, reposando el brazo y la muñeca y haciendo una correcta pinza con los dedos y el pulgar (sin apretar excesivamente o tener dedos y muñeca en tensión).
Si el niño es diestro debe colocar el libro de consulta a su izquierda (al contrario, si es zurdo), en las actividades realizadas sobre un papel, éste debe estar recto y, si se escribe en él, el peso debe reposar sobre el brazo que no escribe, a la vez que queda inmovilizado. La inclinación del papel es importante, ya que nuestros hijos tienden a inclinarla, obligando a tronco y extremidades a postura incómodas.
Debemos cuidar la postura de la muñeca y de los dedos a la hora de agarrar el lápiz, reposando el brazo y la muñeca y haciendo una correcta pinza con los dedos y el pulgar (sin apretar excesivamente o tener dedos y muñeca en tensión).
Ahora bien si el dedo índice se ubica más cerca a la punta pero no tanto que la del pulgar a la punta ayudará a que se puedan dar giros y dirección más rápidos y certeros.
En cambio si el dedo pulgar se encuentra más cerca a la punta del lápiz que la del índice se perderá el control del lápiz e impedirá dar rapidez y agilidad en los trazos de la escritura. Esto justifica que la mala postura provoque lentitud al escribir, y que muchos de nuestros niños y niñas se retrasen en clases al no lograr terminar sus trabajos a tiempo, también la mala postura provoca cansancio, la ya mencionada lentitud, dolor en la columna, en el cuello, hombros también, dolor en los dedos, manos y muñeca, formación de callos.
Hay lápices en el mercado que son triangulares (TRIPLUS), uno puede pensar que es tan solo por dar un aspecto llamativo, pero en realidad lo que permite este aspecto de lápiz es justamente propiciar que el niño o niña se acostumbren a cambiar la postura de tomar el lápiz.
Muchas veces esta mala postura no es ni siquiera tomada en cuenta y piensan que es un asunto de vagancia del estudiante o descuido del mismo niño. Pero en realidad es porque cuando empezaron a tomar el lápiz lo hicieron a su modo y en algunos casos les va bien hacerlo así, pero en otros cuando justamente empiezan a demorarse en copiar materia, realizar ejercicios en clase, no copiar las tareas, no hacer las tareas porque el dolor es hostigante y la fatiga es mucho más, es importante fijarse en este pequeño aspecto olvidado de la escritura y corregirla para poder dar fluidez, rapidez y seguridad al escribir.