Es la más habitual para trabajar con problemas obsesivos. Se anima a la persona a exponerse a los estímulos que provocan la compulsión o rituales, pero sin permitirle que los haga para que se habitúe a la ansiedad (por ejemplo: se ensucia las manos de la persona y se le impide que se las lave). El objetivo es extinguir los componentes motores de la respuesta de ansiedad y demostrar que no ocurre nada si no se realiza el ritual.