Exposición: implosión e inundación.
La implosión consiste en someter imaginariamente a la persona a la situación que causa la respuesta ansiógena, y mantenerla en ese afrontamiento durante largos periodos de tiempo. El objetivo es provocar la respuesta emocional hasta conseguir que se produzca su extinción. Esta técnica procede de una orientación psicodinámica y la situación que se trabaja suele ser algún evento traumático que la persona ha estado evitando (un recuerdo, por ejemplo).
La inundación consiste también en exponer a la persona al estímulo temido. El objetivo, en este caso, es impedir la respuesta de evitación más que acostumbrarse a la reacción emocional. Puede aplicarse tanto en fantasía como en vivo.
iv.2. La preparación de las prácticas de exposición
Para optimizar la eficacia de las prácticas de exposición, es importante determinar los parámetros específicos que afectan al temor concreto del paciente.
Por ejemplo, algunas personas con fobia a las alturas tienen más miedo cuando se encuentran al borde de un desnivel sin protección. Otras informan de un mayor temor cuando conducen en lugares elevados (p. ej., puentes, carreteras empinadas). Algunos sujetos se ponen más ansiosos cuando están solos; otros se sienten peor cuando se encuentran acompañados. La identificación de las variables que influyen sobre el miedo de un individuo ayudará al desarrollo de ejercicios prácticos relevantes y a la identificación y prevención de conductas sutiles de evitación (p. ej., mirar hacia otro lado) durante esas prácticas. El cuadro 1.2 enumera algunas variables que podrían influir sobre los niveles de miedo en las fobias específicas. Se incluyen los ejemplos de una fobia a las serpientes y de una fobia a volar.
Ya que los pacientes suelen evitar las situaciones que temen, puede ser difícil identificar todas las variables que influyen sobre el miedo de un individuo. Por consiguiente, podría ser útil un test de aproximación conductual (tac). Durante el tac, se expone al paciente al objeto o situación temidos y se le pide que relate sus experiencias. Los tac pueden ser una estrategia útil para ayudar a los pacientes a identificar las sensaciones, los pensamientos y las conductas ansiosas.
Manipulan do los parámetros específicos, el terapeuta puede examinar el efecto de estas variables sobre el miedo del paciente. Por ejemplo, cuando se trata una fobia a las inyecciones, el terapeuta puede evaluar si el punto donde se inserta la aguja afecta al temor del paciente colocando una jeringa en distintas partes (p. ej., en el brazo, en el antebrazo, etc.). Si el paciente está demasiado ansioso para pasar por un tac antes de la intervención, entonces se puede responder a muchas de estas preguntas conforme progresa el tratamiento.