Esta disciplina de la semiótica es un recurso para comprender mejor la cultura y su papel en la sociedad. Asimismo, puede servir como una herramienta para el cambio, para crear un clima social más justo y equitativo.
De acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua, la cultura puede ser definida como el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social. Y en ese sentido, la semiología de la cultura otorga importancia que adquieren los signos dentro de un definido conglomerado.
Por consenso, muchos antropólogos sociales aceptan que la cultura es un fenómeno semiótico: diverso y variado, que agrupa todas las arterias de un colectivo. El estudioso del tema Umberco Eco afirmaba “que la cultura por entero es un fenómeno de significación y comunicación y que la humanidad y la sociedad existen solo cuando se establecen relaciones de significación y procesos de comunicación”.
Se puede afirmar que la cultura abarca el conjunto de los procesos sociales de significación, o de un modo más complejo, la cultura abarca el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social.
En una cultura existen una serie de convenciones o acuerdos de conjunto compartidos por la colectividad que la conforma. En ese sentido, los significados se expresan a través de una variedad de signos, incluyendo el lenguaje, el arte, la música, la moda, la arquitectura, las costumbres y los rituales.
En sentido estricto, los signos culturales están presentes en todos los aspectos de nuestra vida, desde la ropa que vestimos hasta los alimentos que comemos. Estos signos nos transmiten mensajes sobre quiénes somos, qué valores compartimos y cómo debemos comportarnos.
Tal como precisa Andreas Pickel, autor de La cultura como sistema semiótico: una redefinición de la idea de cultura desde la perspectiva sistemista, los miembros de cualquier sistema social utilizan una variedad de sistemas semióticos: algunos de ellos son más generales, como los concernientes al estatus, género, etnicidad o clase; otros son más específicos, como los de origen, familia o profesión.
Uno de los objetivos primordiales de la semiótica de la cultura es analizar, comprender y explicar cómo los signos se emplean en una determinada población para construir una realidad social. Dentro de una sociedad, los signos no solo representan la realidad, sino que aportan en su construcción.
Entonces, ese “interés de relacionar a la semiótica en los procesos de comunicación dentro de las culturas, se debe a que la semiótica describe procesos de comunicación, no en términos de intercambio de mensajes, sino en la producción de sentido, de acción de los signos, de semiosis, de producción de significados y sistemas de significación dentro de los procesos culturales, como parte de su naturaleza”, tal como precisa Umberto Eco.
Orígenes
Es imposible desligar semiótica del concepto cultura. Desde la perspectiva de Umberto Eco, la semiótica se convierte en una teoría general de la cultura y en último análisis un sustituto de la antropología cultural.
De acuerdo a un informe publicado en el portal web de la Universidad Complutense de Madrid, la perspectiva de la semiótica de la cultura se funda en los trabajos de la escuela de Tartu-Moscú, y en particular en la obra de Yuri Lotman. “Nacida de la fusión entre el formalismo ruso y el estructuralismo, esta tradición se propone estudiar el funcionamiento de la cultura, entendida como un espacio en el que coexisten distintos sistemas de significación. En este sentido, se suele afirmar que la semiótica de la cultura estudia la correlación funcional de los diferentes sistemas de signos, centrándose en los mecanismos y los procesos de significación que caracterizan las culturas”, cita el documento.
Yuri Lotman entendía que “El `trabajo' fundamental de la cultura consiste en organizar estructuralmente el mundo que rodea al hombre. La cultura es un generador de estructuralidad; es así como crea alrededor del hombre una socio-esfera que, al igual que la biosfera, hace posible la vida, no orgánica, obviamente, sino de relación”.
Lotman entendía que, para cumplir esta función, la cultura dispone de un "dispositivo estereotipador" estructural, el lenguaje natural. El lenguaje está pues, en el centro de la cultura misma: es su núcleo, y funciona como “un manantial vigoroso de estructuralidad”.
Lotman sentencia que las practicas humanas se desarrollan como un sistema donde todo está conectado, donde se establecen diversas dinámicas de producción de sentido. Desde su definición, la semiósfera es el espacio donde se desarrollan diversos procesos comunicativos, y diversos procesos de producción, y que no se debe pensar en la semiósfera como un espacio cerrado, sino con la idea de que todo se conecta con todo: esto permite establecer diálogos y la traducción de diferentes informaciones a través de la semiótica.
Objetos de estudio diversos
De acuerdo al doctor en filología Odalís Pérez “es importante apreciar lo que puede explorar la semiótica como teoría y práctica de los signos y también como dinámica de la producción de sentido que involucra lo social, lo simbólico y por lo mismo los demás sistemas culturales. La teoría general de los signos puede alcanzar un rango de conocimiento dialógico, técnico, educativo, iconográfico y otros que cobran valor en los distintos niveles de uso y necesidad en las relaciones de intercambio social”.
Según Umberto Eco, la cultura divide todo el campo de la experiencia humana en sistemas de rasgos pertinentes. Así, “las unidades culturales, en su calidad de unidades semánticas, no son sólo objetos, sino también medios de significación y, en ese sentido, están rodeadas por una teoría general de la significación”.
La semiología de la cultura también tiene como objeto de estudio cómo los signos se utilizan para el poder y el control. Los signos pueden utilizarse para manipular a las personas, para reforzar las desigualdades sociales, y para promover ciertos valores y creencias. Por ejemplo, la publicidad emplea signos para crear deseos y necesidades en los consumidores.
Esta disciplina se utiliza para comprender mejor la cultura y su papel en la sociedad. Puede usarse, además, para analizar cómo la cultura nos construye, cómo nos controla, y cómo podemos utilizarla para cambiar el mundo.
La semiótica cultural es una herramienta crítica permite cuestionar los significados que nos imponen los signos culturales. Los signos culturales pueden ser utilizados para reforzar el statu quo o para desafiarlo. La semiótica propone una perspectiva reflexiva, que nos permite comprender cómo estos signos nos moldean y definen.
Aplicación de la semiología de la cultura
La semiología de la cultura se puede aplicar a una variedad de fenómenos culturales. Algunos ejemplos incluyen:
El análisis del lenguaje: Se puede utilizar para indagar sobre el lenguaje utilizado en la publicidad, los medios de comunicación, y la política, para analizar cómo el lenguaje se utiliza para crear estereotipos, para manipular la opinión pública, y para promover ciertos valores.
El análisis del arte: Es posible emplearla para analizar el significado de las obras de arte, tanto visuales como literarias, de un país o colectivo. Es decir, cómo el arte se utiliza para expresar ideas, para explorar la identidad, y para cuestionar el status quo.
El análisis de la moda: Para analizar el significado de la moda, o cómo esta se utiliza para expresar la identidad, para comunicar estatus social, y para crear tendencias.
El análisis de la arquitectura: A través de ella, se puede analizar cómo la arquitectura se utiliza para expresar ideas, para reflejar la cultura, y para crear espacios públicos.
El análisis de los rituales: Permite analizar cómo los rituales se utilizan para crear comunidad, para transmitir valores, y para marcar el paso del tiempo.
¿Cómo usar la semiología de la cultura?
La semiología de la cultura puede utilizarse como una herramienta para el cambio. Al comprender cómo los signos se utilizan para construir la realidad social, podemos empezar a cuestionar estos significados y a crear nuevos significados. Es posible usarla para:
Desmantelar los estereotipos: Una vez que entendamos cómo se construyen los estereotipos, es posible empezar a desafiarlos hasta diluirlos.
Promover la igualdad: Podemos analizar cómo los signos se utilizan para reforzar las desigualdades sociales, en ánimo de crear nuevos significados que promuevan la igualdad.
Crear una cultura más justa: Con ella es posible crear nuevos significados que promuevan una cultura más justa y equitativa: como promover un lenguaje más inclusivo, para estimular el arte que represente la diversidad, y para diseñar una arquitectura que sea accesible para todos.
“La cultura es un sistema de signos que nos permite comunicarnos, construir significados y comprender el mundo que nos rodea”.
Roland Barthes
“Los signos culturales son una forma de poder que nos moldea y nos define”.
Michel Foucault
“La semiología de la cultura es una herramienta indispensable para comprender la sociedad contemporánea”.
John Fiske