Todos los Colombianos tienen derecho al acceso oportuno, eficaz, de calidad y en igualdad de condiciones a todos los servicios, facilidades, establecimientos y bienes que se requieran..
sin consideraciones financieras.
Y listo. Sentenciado por nuestros ilustres Magistrados, queda garantizada la salud de todos.
Cuando esto se le explica a directivos y planificadores de la Salud de otros países, se quedan boquiabiertos. Aun en los sistemas más socializados, en los que el acceso a los servicios de salud son gratuitos y está prohibida la medicina privada.
¿Cómo pueden afirmar semejante sandez? ¿Cómo se puede ofrecer un servicio a una población sin proceder, acto seguido, a programar como se paga? Como no se va a entender que las necesidades de salud y bienestar son casi infinitas y los recursos son bien finitos? Especialmente en un país que ocupa el puesto # 90 con sus $6.472 de ingreso per cápita? ¿Un país pobre en el contexto mundial?
Pero el asombro se torna en carcajada cuando explicamos que para lograr esa excelente y oportuna atención a toda la sociedad, nuestros planificadores definieron que para esa atención se asignan US 280 por persona (UPC).
Los países que tienen un gasto en salud per cápita de US $5.000 sonríen. Los de US 9.000 lloran. De la inocencia de las pretensiones. Con un gasto en salud per cápita aproximado de US 374 (es difícil saber cuánto es el gasto de bolsillo propio), cualquiera sabe que es imposible satisfacer los celestiales deseos de nuestros jueces y magistrados. Y hay que decir que también de los médicos, quienes son en buena parte responsables de este marco legal y jurídico garantista. De hecho, es con buena ayuda de los médicos que se ha llegado donde estamos. ¿Quién puede tener mejores intenciones que estos abnegados personajes que le dedican su vida al servicio de los demás? Estudian largos años una difícil e imprecisa ciencia y hacen enormes esfuerzos por aliviar el sufrimiento. Por eso y porque en su formación, poco se tratan las finanzas, son los perfectos agentes de las buenas intenciones, desconectadas de la realidad. “La Salud no puede ser un negocio”, afirman con solemnidad, asumiendo que se están adhiriendo al más ético de los pronunciamientos. Cuando la salud tiene que ser un negocio. Tiene costos. Los hospitales cuestan, la energía y los insumos que consumen cuestan, los médicos y personal cuestan. Y cuando todos los costos se tienen en cuenta, se puede establecer cuánto cuesta cada acción en salud: una consulta, una prescripción, una cirugía. Y alguien la tiene que pagar. De algún lado tiene que salir la plata. “La responsabilidad es del estado, la salud debe ser gratuita y universal”, ripostaron con angelical entusiasmo. En el mundo, no hay un solo país que tenga los recursos para semejante sueño. Este afán, supuestamente ético, de no mirar números, cuando se habla de Salud es generador de dramáticos desequilibrios. “Lo que no puede ser es que hospitales o Aseguradoras hagan utilidades” afirman los más moderados, ignorando que en una economía libre y abierta, es eso lo que atrae inversión y estimula el crecimiento. El resultado de aplicar esta forma de pensar es una medicina gratuita, miserable y corrupta.
Pero parece que es mejor imaginarse las arcas del estado como un baúl infinito de monedas de oro, que tiene, por decreto, que pagar todas nuestras ilusiones.
Nuestro modelo es Canadá, que tiene un gasto en salud per cápita 12 veces mayor, tiene claras limitaciones a los servicios que cubre y prohíbe la práctica privada
Y si se revisan datos de otros países: Francia tiene un gasto per cápita en salud (GPS) de $4026. La deuda del país como porcentaje del producto interno bruto (D%GDP) es de 97% El sistema de salud establece topes de lo que paga por cada servicio. Los prestadores son libres para definir sus tarifas. Los usuarios ponen la diferencia.
Gran Bretaña tiene un GPS de US 4353. La deuda ( D%GDP) es de 85%. El instituto NICE hace análisis costo beneficio de un buen número de servicios y decide que se justifica. La oferta está racionada.
Estados Unidos tiene un GPS de US 9536. La D%GDP es de 73%. El 30% de la población no tiene cubrimiento.
China tiene un GPS de US 426 la D%GDP es de 20%. No hay garantía de cubrimiento ni para las urgencias.
Los países no tienen los recursos para cubrir sus gastos de salud y se endeudan progresivamente. ¿Hasta cuanto? (Japón 253%). ¿Hasta cuándo?
Colombia tiene un GPS de US 374. La deuda en %GDP es de 50%. En este momento la deuda con los prestadores está rondando los 3.000 millones de dólares, y nadie, ni las EPSs, ni el Presidente, ni Ministros, ni Magistrados tienen propuesta alguna para hacer aparecer estos recursos.
Miremos un solo ejemplo que salió a la luz en un reciente evento de patología de Mácula patrocinado por Bayer y con participación de ACOREV: se estima que en Colombia puede haber 3 millones de diabéticos. De estos, 1 millón puede tener retinopatía diabética y de estos unos 400.000 pueden tener la visión afectada por edema macular. Se presentaron datos muy convincentes de que el mejor tratamiento para el edema macular son las inyecciones intravítreas repetidas de aflibercept. Con un estimado 14 inyecciones por paciente en los primeros 5 años. Con un costo de US 1000 la inyección , esto representa unos 5.600 millones de dólares (400.000x14.000) o 1.120 al año.
El presupuesto de Salud de Colombia es de 7.400 millones de dólares y el gasto total en salud es de unos 16.000 millones de dólares.
Esto significa que si fuésemos exitosos en detectar y tratar de la mejor manera posible todos los pacientes que en Colombia hay con edema macular diabético, cumpliendo lo que nos mandan las Cortes, estaríamos induciendo a que se gaste el 15% del presupuesto de salud y el 7% del gasto total en salud, para una manifestación de una complicación ocular de una enfermedad.
¿Será que seguimos aceptando que violamos la ley si actuamos teniendo en cuenta las consideraciones financieras de nuestras decisiones médicas?
¿Será que seguimos en esta danza celestial de derechos y buenas intenciones en la que nos hemos metido médicos y abogados, y solo vamos a aterrizar cuando la mitad de los hospitales y clínicas, cierre por quiebra?
O será que somos capaces de tomar la decisión ética de aprender y entender las implicaciones financieras de nuestras decisiones, de tal manera que se le puedan racionalizar los recursos y ofrecer los servicios, más necesarios, más urgentes o más prioritarios a la población más necesitada.
Cada decisión que desconozca estas implicaciones, está quitando recursos de donde más se necesitan o está contribuyendo a la desaparición de organizaciones indispensables de salud.
Datos:
Gastos per cápita en salud OMS 2015
Deuda como % del PIB 2017
Presupuesto de Colombia 2017
Cálculos con 1 dólar= 3.000 pesos