Nos encontramos en un mundo altamente desigual, ya que existe un reparto inequitativo de los recursos e ingresos entre la población. De acuerdo con datos de OXFAM (2020) el 99% de la población posee menos riqueza que el 1% con mejores condiciones económicas. En América Latina esta condición se acentúa por características como el género, la escolaridad o el origen étnico, entre otras (CEPAL, 2007).
Las consecuencias de este panorama son diversas. En esta edición, (Con)textos ha dispuesto señalar algunas de ellas. Hemos dispuesto para nuestros lectores una serie reflexiones acerca de las situaciones actuales que enfrentan diferentes sectores de la sociedad latinoamericana que, consideramos, deben ser detenidamente estudiadas, visibilizadas y atendidas con urgencia por los gobiernos nacionales. Tal es el caso de los mercados laborales juveniles que, en palabras de la Dra. Patricia Pozos, han incrementado el empleo precario, el desempleo y la población en condiciones de pobreza, sobre todo a raíz de la crisis por la pandemia por Covid-19; el de las trabajadoras y trabajadores del hogar, un empleo que, desde la visión de Eréndira Zaragoza y Mayra Salazar, debe ser reivindicado y prontamente regulado a fin de garantizar seguridad laboral; o bien, el caso de los repartidores de aplicaciones móviles, empleo altamente solicitado en tiempos de pandemia, pero que también requiere de una intervención gubernamental a fin de garantizar salarios justos y seguridad social, como bien lo señala Pâmella Fialho.
Por su parte, compartimos la preocupación de Helena Gallegos por las condiciones materiales y laborales de trabajadores de diferentes sectores económicos que los obliga a no tener protección alguna para evitar problemas de salud, como el cáncer. Asimismo, nos sumamos a la observación teórica de Misael Soto sobre los problemas socioeconómicos de la clase trabajadora de la industria de la maquila en México, desde una perspectiva marxista.
Todos estos fenómenos y visiones surgen de una postura por mejorar el panorama económico y social actual y se encuentran aquí contenidos para abrir un debate que dirija hacia la construcción de un enfoque común y de alternativas colectivas.
Esperamos que los artículos de esta edición sirvan a nuestros apreciables lectores como un acercamiento inicial a los problemas contemporáneos relacionados con la desigualdad que se enfrenta cotidianamente en los entornos laborales.
Introducción
Actualmente la economía mexicana, al igual que la economía internacional, se está enfrentando a una nueva crisis económica. De acuerdo con algunos analistas, esta crisis será más profunda que la que sacudió al mundo en la primera década de este siglo, además, el capitalismo no ha logrado superar todos los problemas que se le presentaron en su proceso de reproducción ampliada en la década de los años setenta del siglo pasado.
Es importante mantener una perspectiva histórica, para asegurar que el panorama crítico de empleo precario, desempleo e incremento de la población en condición de pobreza en el mundo, no son resultado de la pandemia por el contagio del virus SARS – COV-2, aunque sí lo profundiza y acelera, porque las medidas sanitarias para evitar la propagación del nuevo coronavirus: que implican el distanciamiento social, provocaron la paralización de la economía mundial en semanas, hecho inédito en la historia de la humanidad.
El actor más débil y con el futuro incierto es el sector de trabajadores más flexibles y precarizados alrededor del mundo, no solo en países periféricos. ¿Quiénes son ellos? Los estudiosos de las condiciones de vida y laborales de la clase trabajadora, señalan que ya desde hace algunas décadas, los trabajadores más vulnerables son las mujeres, los jóvenes, los desempleados (Morales, 2013, Romero y Tirado, 2016:62-65; Harvey, 2010:56; Standing, 2014:79) y los trabajadores inmigrantes (Roldán, 2013a:147).
Por ello, hoy día, los temas del empleo formal e informal, el desempleo y la subocupación de dichos grupos poblacionales, se ubican por su propio peso, como los temas más sensibles, y urgentes de atender en la academia y por los tomadores de decisiones en la política económica nacional e internacional.
El objetivo de este breve artículo, es señalar algunos argumentos de por qué es urgente, generar investigaciones sobre los mercados laborales juveniles. Lo conforman dos apartados, el primero tiene por objetivo argumentar que el desempleo, la subocupación, y la flexibilidad laboral no son fenómenos nuevos, si bien salen a la luz por la pandemia, son fenómenos de larga data. En el segundo, doy mis razones por las cuales es urgente estudiar los mercados laborales juveniles. Finalmente, la conclusión es un llamado al estudio crítico de estos temas.
I. Desempleo, subocupación y flexibilidad laboral, ¿problemas nuevos?
El contexto de la pandemia, ha puesto en los titulares de la primera plana de los diarios a nivel internacional, el crecimiento del desempleo, y han salido a la luz las condiciones de vulnerabilidad de una gran cantidad de trabajadores en condiciones de subempleo y empleos flexibilizados que, es importante señalar, no son provocados por la propagación del COVID – 19, sino de las medidas que tomaron los dueños del capital productivo en los años setenta del siglo XX para salir de una crisis igual de profunda y estructural que la actual, pero que en ese momento, fue provocada por el agotamiento del modelo de producción Fordista – Taylorista, debido a su incapacidad de seguir fraccionando el proceso de trabajo y por consecuencia, la imposibilidad de obtener cada vez más plusvalor.
Los procesos productivos se reestructuraron, y buscaron mecanismos para poder explotar aún más a los trabajadores. Se desarrollaron diversos métodos, pero el que ha logrado imponerse es el modelo de producción Toyotista, originado en Japón, y propagado a otros países a través de la industria automotriz. A través de los años, sus principios se han adoptado en los procesos productivos de diversas mercancías, y en países como México, dependiente de la tecnología de Estados Unidos, los principios del Toyotismo se han combinado con la producción Fordista.
El principal resultado, en los mercados laborales, es la flexibilización laboral, la generalización de empleos precarios, la subocupación y la eliminación de todo lo que los trabajadores habían logrado con sus luchas en defensa de sus derechos, de fines del siglo XIX y que se habían materializado en el Estado de Bienestar de los países centrales o desarrollados.
La flexibilidad laboral se refiere, por un lado, a nuevas formas del uso de la mano de obra, para que se adapte a las nuevas formas tecnológicas que se establecen en la producción de mercancías y servicios; por otro lado, hace referencia a la desregulación del mercado de trabajo, que tiene que ver con la pérdida de derechos laborales, con la finalidad de abaratar la contratación y despido de la mano de obra (Lope, Gibert y Ortíz, 2002:26). Estas dos vías para establecer la flexibilidad laboral son lo que han fomentado la emergencia de nuevos escenarios del mercado laboral, que promueven la precarización de las condiciones laborales sobre todo de las mujeres y los jóvenes.
II. ¿Por qué estudiar los mercados laborales juveniles?
La literatura actual sobre las condiciones laborales, y los mercados de trabajo, señala que es diversa la forma de los nuevos empleos y existe una gran diversidad de nuevas condiciones laborales y de contratación. En lo que todos los investigadores coinciden es que se le han arrebatado a la clase trabajadora sus derechos, y también hay acuerdo en considerar que las condiciones laborales que existían antes de la flexibilidad laboral era lo típico o normal, para señalar a los empleos que no cumplen con dichas características como lo nuevo.
Plantear los problemas de cómo se desarrolla el trabajo, sus condiciones materiales y las características de los contratos laborales, es fundamental para poder tener un diagnóstico completo de los nuevos escenarios de los mercados laborales en México, y en particular, a qué tipo de empleos se incorporarán los jóvenes. Un diagnóstico es urgente para poder intervenir en ellos con políticas públicas orientadas a los ámbitos laborales.
Guy Standing señala que la flexibilidad está generando “fenómenos extraños” (2014:78), entre ellos el aumento en cantidad de jóvenes incorporados a las empresas con la figura de becario, esto en países desarrollados como Alemania, pero el caso emblemático es China, que tiene entre 7 y 8 millones de estudiantes realizando prácticas en empresas que integran el complejo Foxconn, convirtiendo a los becarios en una reserva de mano de obra flexible y además desechable, no hay que olvidar que en el año 2010, se documentó en la prensa internacional el intento de suicidio de 18 jóvenes entre 17 y 25 años dentro de las instalaciones de dicha transnacional (Yang, 2019:20).
Los empleados con “contratos de cero horas”, es otro caso extraño que se documenta para Reino Unido (Standing, 2014:80), estos contratos permiten disfrazar el desempleo, ya que se le paga a los trabajadores solo el tiempo en que realmente están realizando alguna tarea, por ejemplo, a los que realizan trabajos de “cuidado” se les llega a pagar “minutos de cuidados reales con el cliente” (2014:81), también las filiales de McDonald´s en dicho país, “nueve de cada diez empleados” que en su mayoría son jóvenes, tienen empleos de este tipo.
Otras formas de contratación que se están masificando son: los trabajadores temporales que permanecen años en el mismo trabajo, los contratistas independientes que trabajan por lo regular para un solo empleador, la modalidad de gig economy [1] en los jóvenes, la gran cantidad de personas que obtienen trabajo a través de las plataformas digitales globales que conectan usuarios con brindadores de servicios.
El desarrollo de nuevas tecnologías también son la base para el desempleo, sabemos que es una tendencia consustancial al capitalismo. Ahora con la actual pandemia, algunas empresas están encontrando en la robótica, la automatización y el uso masivo de plataformas de teletrabajo la forma de reiniciar y de hacer más eficientes los procesos laborales, por lo tanto, la CEPAL (2020) menciona que es muy probable que se acelere la sustitución de trabajadores por máquinas.
Conclusión
El actual contexto de pandemia, sin olvidar también la lucha de clases, nos coloca frente a una ventana de oportunidades, tanto a los trabajadores como a las empresas, por ello como académicos críticos, comprometidos con la solución de problemas nacionales debemos dar propuestas. ¿Se buscarán estrategias que busquen incorporar a la población económicamente activa juvenil? en ese sentido, el estudio de los nuevos escenarios de los mercados laborales juveniles desde el pensamiento crítico es fundamental para generar propuestas en las cuales, los jóvenes sean una pieza clave en el motor del desarrollo económico nacional.
Notas
Son trabajadores esporádicos, con duración corta, el trabajador joven se dedica a realizar alguna actividad muy específica en un proyecto, esta modalidad de empleo surge en Estados Unidos a raíz de la crisis de hace 11 años y a partir de esta forma surgen plataformas que ofrecen servicios de mudanzas, trabajos de electricidad, compras a domicilio, y transporte. Obtenido de: https://www.bbva.com/es/quees-la-gig-economy/
Bibliografía
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Harvey, David (2010), El enigma del capital y la crisis del capitalismo, Akal, Madrid.
Lope, Andreu, Francesc Gibert y Daniel Ortiz de Vallacian (2002), Atajar la precariedad laboral. La concertación local ¿un marco para abordar las nuevas formas de empleo?, Icaria, España.
Morales, Josefina (2013), “Maquila, reestructuración industrial y trabajo”, en Roldán Dávila, Genoveva, La globalización del subdesarrollo en el mundo del trabajo, IIEc, UNAM, México.
Roldán Dávila, Genoveva (2013a)
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Romero Laullón, Ricardo y Arantxa Tirado Sánchez (2016) La clase obrera no va al paraíso. Crónica de una desaparición forzada, Akal, España.
Standing, Guy (2014), Precariado. Una carta de derechos, Capitán Swing, España.
Yang, Jenny Chan, Xu Lizhi, Li Fei y Zhang Xiaoqio (2019), La máquina es tu amo y señor, Virus Editorial, Barcelona.
¿Qué es el cáncer ocupacional y qué medidas se están tomando para su prevención?
El cáncer es una enfermedad producida por la transformación maligna de las células, esto se debe a una serie de cambios genéticos donde las células crecen y proliferan de forma rápida y descontrolada, dando como resultado una masa anormal, es decir un tumor. Este se caracteriza por tener un crecimiento rápido y tiene la capacidad de invadir y destruir los tejidos hasta diseminarse por todo el organismo (Granados et al., 2006; López, 2013: pp. 3). El cáncer es un problema de salud, ya que de acuerdo con Ferlay et al., (2018) se registraron 1,412,732 casos nuevos, así como 672,758 muertes en América Latina y el Caribe (LAC) a causa de esta enfermedad en el año 2018, mientras que las proyecciones indican que el número de muertes por cáncer en las Américas aumentará hasta 1.3 millones en el 2040. Esto exige generar acciones para la identificación de los factores de riesgo prevenibles, detección temprana y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados.
¿Qué es lo que causa el cáncer? Se dice que es una enfermedad multifactorial, ya que, puede ser causado por factores externos, tales como tabaco, organismos infecciosos y una dieta poco saludable, así como por factores internos, tales como mutaciones genéticas hereditarias, hormonas y afecciones del sistema inmunitario. Estos factores pueden actuar en conjunto o en secuencia para causar cáncer (Sociedad Americana Contra el Cáncer, 2018: p. 3). Con el fin de explicar la creciente incidencia del cáncer Belpomme et al., (2007: p. 415) sugiere que los factores que están asociados con el estilo de vida pueden desempeñar un papel mucho menos importante de lo que generalmente se especula y, por el contrario, propone que los factores ambientales (ya sean físicos, químicos o biológicos) pueden desempeñar un papel más importante de lo que se espera en la carcinogénesis de lo que se espera. Por esta razón se realiza un análisis de los factores ambientales, clasificados potencialmente cancerígenos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés). Belpomme et al., (2007: p. 414) encontró que los productos químicos relacionados con la contaminación ambiental parecen tener una importancia crítica, ya que pueden inducir cáncer ocupacional.
El cáncer ocupacional se desencadena por la exposición inadecuada y/o prolongada a una o varias sustancias carcinógenas ya sean, químicas, físicas o biológicas, que se encuentran presentes en el entorno laboral que generalmente aparece de forma tardía a la exposición. El cáncer ocupacional tiene un rol importante en la alta incidencia del cáncer, ya que es un factor de riesgo al que históricamente no se le ha concedido la importancia que merece, a pesar de que la evidencia científica disponible lo sitúa en una posición preponderante para el desarrollo de cáncer (Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, 2018: p. 11; Larrosa y Martínez-Jarreta, 2019: p. 23).
Los agentes cancerígenos laborales están clasificados con base en la evidencia científica sobre sus efectos en seres humanos, por distintos organismos internacionales y nacionales como la IARC, que se encarga de evaluar rutinariamente los agentes que se cree que puedan causar cáncer, donde grupos de expertos internacionales independientes realizan las evaluaciones combinado una serie de estudios humanos, animales, y otros datos pertinentes (Partanen et al., 2009; Pahwa et al., 2016: p. 8). Toda la información es integrada y cada agente (compuesto o mezcla) se clasifica en uno de los grupos para determinar si los agentes son: carcinógenos conocidos (grupo 1), probables (grupo 2A), posibles (2B), no clasificables (grupo 3), o no probables (grupo 4) (Pahwa et al., 2016: p. 8). Estos agentes incluyen exposiciones ocupacionales, el número de carcinógenos ocupacionales conocidos ha aumentado con el tiempo: se identificaron 47 agentes como carcinógenos ocupacionales conocidos en 2017, en comparación con los 28 de 2004. Estas estimaciones son conservadoras y probablemente subestiman la cantidad de agentes carcinógenos presentes en los lugares de trabajo (Loomis et al., 2018: p. 593).
Se estima que los casos de cáncer atribuibles al trabajo oscilan entre un 4% y un 6 % del total de casos de la población en general, pero estos porcentajes pueden variar hasta en un 33%, pero el caso de la mortalidad por mesotelioma (es un tipo de cáncer en el que se encuentran células malignas en el revestimiento del tórax o el abdomen) esta fracción puede ser del 90%, lo cual es un ejemplo de un cáncer raro y monocausal, pues el asbesto es casi su única causa. Estas estimaciones se basan en cálculos hechos en países desarrollados, por lo tanto este número puede cambiar para países en vías de desarrollo (Chaves, 2005; Partanen et al., 2009). Esto se debe a que las exposiciones ocupacionales varían entre las regiones y los países con base en su composición económica/industrial, tasas de participación de la fuerza laboral, intereses públicos de la política sanitaria, y otros factores (Pahwa et al., 2016: p. 10). Hay que destacar que él ir a trabajar ocupa al menos la tercera parte de cada día durante gran parte de nuestra vida. Por eso, lo que ocurre en ese ambiente tiene gran trascendencia, en especial si la salud puede verse afectada, pues hay labores en las que, en caso de no aplicarse las medidas de prevención adecuadas, aumenta el riesgo de contraer diversas enfermedades (Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, 2018: p. 21). En 2010 se analizó un grupo de carcinógenos y demostró la proporción de muertes prematuras debido a riesgos ocupacionales, pérdida de años de vida saludable, y discapacidad debido a enfermedades ocupacionales. Este análisis resaltó los efectos del asbesto, la sílice, el tabaquismo ambiental, y los vapores diésel, a los cuales están expuestos trabajadores de diferentes sectores y a continuación se darán algunos ejemplos.
En el caso de la economía informal, representa un gran problema de salud ocupacional, incluyendo los peligros cancerígenos. Este sector cubre dependiendo del país el 35% y 65% de la población económicamente activa en LAC (Partanen et al., 2009). En esta región, las condiciones laborales en su mayoría son precarias, con largas horas de trabajo bajo condiciones peligrosas y sin ningún medio de salud y seguridad en el trabajo y dependiendo de las actividades laborales están expuestos a diferentes carcinógenos, como los vendedores ambulantes están expuestos a la radiación solar ultravioleta, al diésel y al benceno (estas exposiciones incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de piel, pulmón y leucemia respectivamente) (Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, 2018; Pahwa et al., 2016)
Otro sector que es de gran importancia para la actividad económica en LAC y que se ve afectado por esta situación es el de la agricultura. Los riesgos cancerígenos especiales para agricultores y peones agrícolas incluyen cáncer de piel, labio y pulmón, así como de cerebro, de próstata, de estómago, linfoma de Hodking, entre otros (Partanen et al., 2009). Los trabajadores están expuestos a los plaguicidas, a la radiación solar ultravioleta, a la descarga del motor diesel, y al arsénico. Sin embargo, las exposiciones a los plaguicidas pueden ser diferentes entre los países debido a la legislación heterogénea, los tipos de cultivos, y los enfoques para el manejo de las plagas. Por ejemplo, el pentaclorofenol, el 2,4,6-triclorofenol y el plaguicida DDT, pueden estar prohibidos en algunos países y en algunos otros no. El peligro de los pesticidas también recae en que son Compuestos Orgánicos Persistentes (POPs, por sus siglas en inglés) y pueden permanecer por largos periodos de tiempo en el ambiente, contaminando el agua y la comida, sin embargo, la política es insuficiente para controlar el uso de plaguicidas en muchos países. Mientras que la relevancia de estos en la carcinogénesis aumenta constantemente y pueden contaminar el cuerpo no solo por ingestión, sino también por inhalación y contacto con la piel, así como acumularse en el tejido adiposo (Belpomme et al., 2007: pp. 419-420; Pahwa et al., 2016: p. 10).
Hay muchos ejemplos más sobre los diferentes agentes carcinógenos que están presentes en el lugar de trabajo y como afectan la salud de los trabajadores, incluso las madres al estar expuestas a estos agentes pueden afectar la salud de fetos y niños, esto se debe a la exposición se puede dar a través de la placenta y la leche materna. Estas exposiciones son de mayor riesgo en esta población en comparación con los adultos por las diferencias de las dimensiones físicas, inmadurez del sistema inmunológico entre otras (Belpomme et al., 2007: pp. 419-420; Partanen et al., 2009).
Desafortunadamente, poco se sabe sobre la prevalencia y el impacto de exposiciones relacionadas con el trabajo en el desarrollo del cáncer en LAC, esto se debe en parte a la precariedad de los servicios de salud y seguridad ocupacional, la invisibilidad del sector informal y de los trabajadores rurales, la exclusión de los trabajadores no afiliados a la seguridad social y los riesgos del trabajo, al desconocimiento de los profesionales de la salud (especialmente en ALC) y las deficiencias de los sistemas de información, vigilancia y registro en los países son las principales causas de este problema (Organización Panamericana de la Salud, 2017).
Debido a la magnitud de este asunto y ante la falta de visibilidad general de este problema, muchos países, incluyendo los de la Unión Europea se han volcado en la mejora del marco jurídico existente y en un desarrollo legislativo específico con el fin de intentar revertir la situación (Larrosa y Martínez-Jarreta, 2019: p. 24). En LAC, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha adoptado el sistema de información internacional en la metodología de exposiciones ocupacionales a carcinógenos (CAREX, por sus siglas en inglés), creada en colaboración con la IARC con la visión de un CAREX regional para las Américas, el CAREX es un marco para la vigilancia de la exposición a carcinógenos en una población. El objetivo de esta guía es generar el conocimiento que se require para calcular la cantidad de trabajadores expuestos a agentes carcinógenos conocidos y sospechosos (Pahwa et al., 2016: pp. 5-8).
Tanto el sistema CAREX, como otros autores proponen que el primero paso es identificar y establecer los carcinógenos ocupacionales, después identificar a la población que esta expuesta, considerando que un trabajador esta expuesto a un agente cancerígeno si el contacto con dicho ente es mayor al que tiene un ciudadano promedio, por ejemplo; al determinar la exposición a radiación solar es que al menos se permanezca un 75% de la jornada laboral trabajando a la intemperie y lo ideal es que eliminen estas sustancias y sustituirlas por otras, si no se debe reducir las exposiciones a agentes cancerígenos. (Chaves, 2005; Pahwa et al., 2016: p. 23).
Aunque ya hay iniciativas en LAC para prevenir el cáncer ocupacional hay que recalcar que la responsabilidad principal de la prevención no recae en los trabajadores afectados por el cáncer, sino en los fabricantes y distribuidores de sustancias cancerígenas y las empresas que las utilizan, así como en los gobiernos quienes tienen un papel esencial mediante la difusión de información sobre el control de peligros, la promulgación de normas de salud ocupacional y el apoyo a la investigación y la formación profesional en salud ocupacional, esto indica que las principales barreras para la prevención de los cánceres relacionados con el trabajo en la actualidad son más políticas y económicas que científicas y médicas. (Lamontagne y Christiani, 2002: pp. 137 y 153).
Referencias.
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Sociedad Americana Contra el Cáncer. (2018) Datos y Estadísticas sobre el Cáncer entre los Hispanos/Latinos 2018-2020. Atlanta: Sociedad Americana Contra El Cáncer
Introducción.
El trabajo es una actividad del humano, sin el cual no se podrían obtener los bienes y servicios para vivir, esta actividad puede desarrollarse en todas las perspectivas y escenarios que conforman a la sociedad, en este caso, el trabajo del hogar será nuestro escenario. Esta labor es una de las actividades esenciales que se viven día a día en un hogar, consistiendo en lavar ropa, hacer comida, limpieza de pisos y ventanas, cuidado de niños, adultos mayores y la administración del hogar.
Para poder iniciar un análisis de lo que supone realizar el trabajo del hogar, debemos partir desde una perspectiva de género, ya que de esta forma se puede mostrar la violencia, discriminación, precariedad laboral y salarial a la que se enfrentan las empleadas y empleados de este sector.
“El género es una categoría utilizada para analizar cómo se definen, representan y simbolizan las diferencias sexuales en una determinada sociedad. Por tanto, el concepto de género alude a las formas históricas y socioculturales en que mujeres y hombres construyen su identidad, interactúan y organizan su participación en la sociedad. Estas formas varían de una cultura a otra y se transforman a través del tiempo” (INMUJERES, 2007: 7).
Las relaciones sociales de género se encuentran determinadas entre la vida pública y la privada, siendo la esfera pública donde se produce el reconocimiento y ejercicio de los derechos y, la privada, donde satisfacen los intereses particulares de las personas y las familias; las mujeres han estado encasilladas a esta última, llevando tareas como administración del hogar y la crianza de los hijos.
“La existencia de dos esferas tampoco significa el reconocimiento de dos fuentes de autoridad. Sólo los varones son capaces de igualdad y libertad en el Estado, lo que supone admitirse entre ellos las jerarquías legítimas, y también detentan la autoridad en el orden familiar” (Valcarcel, 2001: 21).
La división de tareas que se ha ido desarrollando con el paso del tiempo ha designado a lo masculino como superior y a lo femenino como inferior, creando desigualdades y discriminación hacia el papel de lo femenino en la sociedad. El desprecio al trabajo del hogar es una desigualdad evidente, un ejemplo de ello es México, en el año 2018 el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas fue de 5.5 billones de pesos, lo que equivale al 23.5% del PIB del país. (INEGI,2018)
El Convenio 189 en América Latina y el Caribe.
Actualmente, en América Latina y el Caribe, hay entre once y dieciocho millones de personas empleadas como trabajadores y trabajadoras del hogar, donde el 93% de estas son mujeres. Actualmente los países que tienen el número más alto de mujeres trabajadoras del hogar son Paraguay, Argentina y Brasil. (MUJERES, O., & CEPAL, N, 2020) Por esta razón se hará uso del término en femenino de trabajadoras del hogar en este texto.
En las regiones mencionadas, las trabajadoras del hogar laboran bajo condiciones precarias y sin acceso a la protección social, sin embargo, este empleo representa entre el 10,5% y 14,3% de la población. Las empleadas del hogar tienen un ingreso menor o igual al de otras personas en ocupación, a pesar de la existencia de un salario mínimo establecido por cada país. (MUJERES, O., & CEPAL, N, 2020)
A esto se le añade que es un sector laboral sin regulaciones, donde las empleadas laboran sin salario mínimo, sin acceso a servicios de protección social y sin un horario establecido. Estas características ya exponen por sí solas la violación a los Derechos Humanos que todo individuo tiene, como lo son: el derecho a la protección contra la discriminación, a seguridad social, al trabajo y protección contra el desempleo, al descanso y al disfrute de tiempo libre, y al bienestar. (ACNUR, 2016)
En 2011 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprobó el Convenio 189, un tratado que
“ofrece protección específica a las trabajadoras y los trabajadores domésticos. Establece los derechos y principios básicos, y exige a los Estados tomar una serie de medidas con el fin de lograr que el trabajo decente sea una realidad para trabajadoras y trabajadores domésticos” (OIT, 2011).
El documento señala los derechos básicos que toda trabajadora debe tener, como lo son: promoción y protección de los derechos humanos de las trabajadoras, el respeto y protección de los derechos y principios en el trabajo (libertad de derecho a la negociación colectiva, eliminación de todo trabajo forzoso u obligatorio, la abolición del trabajo infantil, la eliminación de la discriminación por empleo y ocupación), protección contra toda forma de abuso, acoso y violencia; y condiciones justas de empleo que incluyan el goce de una vivienda digna. (OIT, 2011)
Se aclaran que las horas de trabajo deben ser igual a la de los demás trabajadores y no exceder, o en todo caso, si se trabajan horas extras que sean remuneradas; deben tener un descanso semanal y vacaciones anuales pagadas, tener un salario mínimo entregado en tiempo y forma, contar con protección social, seguridad social y prestaciones de maternidad. Se establece que no deben existir menores de 18 años laborando. (OIT, 2011)
Las trabajadoras del hogar en México: condiciones laborales y desafíos.
En México, se estima la existencia de 2.3 millones de personas laborando en el trabajo del hogar, donde el 92% son mujeres (INEGI, 2018), el 51% son migrantes del interior del país (CONAPRED, 2014) y en promedio 8.2% de las mujeres trabajadoras de 18 años y más hablan alguna lengua indígena. (INMUJERES, 2018: 8)
“Es importante mencionar que las mujeres indígenas, por su condición de mujeres y de indígenas, sufren doblemente la discriminación social y hasta familiar o comunitaria. Y, como empleadas del hogar, sufren aún más, no sólo la discriminación, sino también la explotación, el maltrato y hasta el acoso laboral y sexual por parte de sus patrones. Esta situación NO es correcta, ni justificable, ni aceptable. NO debe ser permitida, sino que es y debe ser castigada conforme a las leyes” (CACEH, 2018).
El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) señala que 6 de cada 10 trabajadoras mantienen en promedio a 2 personas (principalmente hijos) y recibe un salario promedio de $1264.20 MX (58.27 USD) a la semana. La falta de regulación en este campo laboral provoca que dentro de los acuerdos no se estimen los derechos esenciales como servicio médico, aguinaldos ni vacaciones; además de horarios de trabajo, descanso, ni medidas de seguridad dentro de la casa.
El 3 de julio del 2020, México se convierte en el trigésimo Estado miembro de la OIT y el decimoséptimo país de las Américas en ratificar el Convenio sobre las trabajadoras y trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189). Anterior a esta acción, en 2019, el Instituto Mexicano del Seguro Social lanzó el Programa Piloto para la Incorporación de Personas Trabajadoras del Hogar, este evento esperaba impulsar al Gobierno de México a la ratificación del Convenio 189 de la OIT. (IMSS, 2019)
En el país las trabajadoras del hogar tienen perfiles distintos, una de las más preocupantes y que refleja la explotación infantil es el rango de edad que va de los 12 hasta los 78 años; además, se estima que en promedio el 5% de los trabajadoras del hogar son menores de edad, esto solo en zonas urbanas. (CONAPRED, 2014)
Las razones por las cuales se toma el empleo son: la falta de dinero, educación, oportunidades, la necesidad de mantener a sus familias y en caso de los adultos mayores, la discriminación por edad. Algunas personas trabajadoras del hogar trabajan de entrada por salida y otras trabajan de planta (residen en la casa del empleador). Llegan a laborar más de las ocho horas establecidas por ley y, en el caso de las trabajadoras de planta 12 o más horas. (CONAPRED, 2014)
Además de lo mencionado, se han enfrentado a situaciones de conflicto con sus empleadores o empleadoras como acusaciones falsas de robo, despidos injustificados, revisiones de pertenencias, maltrato verbal, el uso de palabras ofensivas como “chachas” o “gatas”, trato con desprecio por ser trabajadora del hogar, por su apariencia y por ser mujer, accidentes de trabajo por los que sus empleadores no se responsabilizan, maltrato físico; además, se le discrimina por ser indígena o por hablar alguna lengua indígena y sufren situaciones de acoso sexual y despidos por embarazo. (CONAPRED, 2014)
En el año 2000, Marcelina Bautista Bautista fundó el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH, A.C), un espacio independiente y autónomo que está integrado por y para las empleadas del hogar. Dentro de esta organización se promueve el aprendizaje sobre ser mujer, trabajadora y empleada del hogar en medio de un contexto donde no se valora y reconoce su labor. Además, trabaja en conjunto con el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINACTRAHO) que promueve el conocimiento de los derechos humanos y laborales. (CACEH, 2020)
En 2019, durante la propuesta de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) no se contempló a las personas trabajadoras del hogar, a pesar de que la aprobación de dicha propuesta beneficiaría al 61% de las personas que realizan esta actividad (CACEH, 2019). Uno de los logros más grandes por los que ha luchado desde su creación la CACEH, A.C es la ratificación del Convenio 189, lograda recientemente.
Actualmente, frente a la pandemia de la covid-19 se hicieron más evidentes las irregularidades a las que se enfrentan las trabajadoras del hogar. Con el comienzo que dio el gobierno a la Jornada Nacional de Sana Distancia para detener de manera temporal las actividades no esenciales y promover a la población a quedarse en casa para reducir los contagios, miles de personas quedaron sin empleo temporal o definitivamente; resguardarse en casa no es una opción para muchos mexicanos, quienes viven con el sueldo del día a día.
Esta es la realidad a la que se enfrentan miles de trabajadoras del hogar que quedan alejadas de lo que aconseja el gobierno mexicano, la crisis de esta pandemia las ha llevado a sufrir despidos injustificados, bajas de sueldo y reducción de días de trabajo, sin tener la oportunidad de reclamo por falta de un contrato. Además, las irregularidades de este campo laboral las expone a un mayor riesgo por falta de derechos esenciales como es el seguro social.
Ante la situación actual de México, con un alto nivel de contagio superando las 75 mil muertes y 755 mil casos confirmados [1], la CACEH, A.C lanza la campaña “Cuida a quien te cuida” junto con otras organizaciones como Participant, Los Hijos de la Malinche y figuras como el director de cine Alfonso Cuarón, para hacer un llamado a la población mexicana que reconozcan la importancia de las empleadas y noten las circunstancias a las que se arriesgan para realizar el trabajo en esta época, además de otorgar los derechos que por ley les corresponden.
Dignificando el trabajo del hogar.
El trabajo es una actividad clave para el desarrollo de las sociedades, puesto que genera ganancias y por medio de estas satisface las necesidades básicas para vivir. A lo largo de la historia se ha podido contemplar que la división del trabajo cambia en cada región del mundo y avanza a diferente velocidad, donde las relaciones sociales de género establecieron actividades para lo masculino y femenino. En los últimos años, gracias a la lucha feminista, se han abierto mas oportunidades académicas y ofertas laborales más amplias en puestos de trabajo que inicialmente eran para un perfil masculino, obstante a esto las desigualdades de genero aún son evidentes en muchos ambientes de trabajo.
La integración de la mujer al mercado laboral y su creciente profesionalismo ha modificado en algunos aspectos la perspectiva y procedimientos de la vida pública y privada, ya no sólo es el hombre el quien trabaja y se permite la integración de terceros al circulo del hogar, como son niñeras o niñeros, cocineras o cocineros y trabajadoras del hogar. El trabajo del hogar al ser un empleo informal y de fácil acceso ha permitido que varias mujeres que no tienen la oportunidad de educación, desarrollo profesional, estén en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, laboren en este sector a cambio de una remuneración.
Sin embargo, las condiciones bajo las que laboran las empleadas del hogar son precarias y atentan contra su dignidad. La existencia de dos modos de empleo, de planta (viven dentro de la casa del empleador) y entrada por salida, no suponen un menor riesgo. Ambas modalidades presentan irregularidades como lo son: la falta de un horario establecido, goce de un salario mínimo, vacaciones pagadas y días de descanso, maltratos y discriminación.
Frente a esta situación que deshumaniza a las trabajadoras, en México la CACEH A.C inicia como una organización civil que lucha por los derechos de las trabajadoras del hogar. Durante su lucha buscan que el gobierno de mexicano reconozca el trabajo de las empleadas del hogar como una labor fundamental y respetar los derechos que todo trabajador tiene. A esto, debe reconocerse que la ratificación de México en el Convenio 189 es el inicio de un gran cambio en el desempeño del trabajo de las empleadas del hogar.
Al exponer las condiciones laborales en las que se encuentran las trabajadoras del hogar, se pretende visibilizar la importancia del trabajo de las mujeres dentro de la sociedad, además, mostrar la existencia de la discriminación por origen, condición económica y de género. Estos factores reflejan la falta de atención por parte de los organismos gubernamentales, así como el compromiso del empleador o empleadora, y la sociedad en general con las empleadas del hogar. Las irregularidades a las que se enfrentan las trabajadoras del hogar y los riesgos que pueden llegar a sufrir, son un claro ejemplo de discriminación sistemática que existe en una de las regionales mas desiguales del mundo, como lo es América Latina y el Caribe.
Además de las condiciones precarias bajo las que se encuentran las trabajadoras del hogar, existe otro factor sociocultural que refleja y refuerza las relaciones de poder asimétricas, como son los estereotipos que se pueden encontrar en el contenido audiovisual. Algunos ejemplos sobre la imagen generalizada que se tiene sobre las trabajadoras del hogar en varios productos de televisión mexicana son María la del barrio (1955), María Isabel (1968), Mujer casos de la vida real (1986-2007), La rosa de Guadalupe (2008-2020) y Corazón indomable (2013).
La visión que se tiene sobre las empleadas del hogar en el contenido audiovisual juegan un papel muy importante en la normalización de estas desigualdades y contribuyen a perpetuar los modelos de conducta que se tienen hacia las trabajadoras.
Para todas las organizaciones, sindicatos, instituciones, civiles y trabajadoras el reconocimiento del trabajo del hogar como un trabajo “real” y digno es una lucha constante. Es pelear por algo que debería estar regulado por la ley, pues reconocer el trabajo del otro es reconocer a la persona como un sujeto de derechos. Por el contrario, el despreciar el empleo y a la persona refleja, en gran medida, la deshumanización que existe por parte de la sociedad y órganos gubernamentales que componen a la sociedad mexicana.
Notas.
Cifras tomadas el día 25/9/09/2020 de Covid-19 México. https://coronavirus.gob.mx/datos/
Referencias.
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Valcárcel A. (2001). La memoria colectiva y los retos del feminismo. Santiago de Chile: CEPAL.
¿Sabes qué es una economía colaborativa? Puede que nunca hayas oído hablar de este término, pero ciertamente lo conoces y has usado mucho sus productos. La economía colaborativa surgió como una nueva forma de producir riqueza después de la crisis de 2008. Es un modelo de negocio que busca compartir bienes y servicios en lugar de adquirirlos; esto se puede hacer en forma de alquiler, préstamo o negociación. De esta manera, las empresas también pueden participar al compartir el uso o compra, de un producto o servicio. Por lo tanto, hay un aumento de la productividad pero una reducción de los costos. Un buen ejemplo de ahorro colaborativo son las aplicaciones de alquiler de vivienda s como Airbnb. Parece que hemos encontrado una salida a un sistema de economía capitalista mayoritaria, para resolver nuestros dilemas contemporáneos. Bueno, parece, ¡pero no lo hemos encontrado!
Por supuesto, el crecimiento de este mercado de plataformas digitales en los últimos años es innegable. La idea es buena, pero necesita personas y mano de obra barata, especialmente en países afectados por la desigualdad social donde hay personas que aceptarán tales condiciones debido a la falta de empleo o de complementación de renta, lamentablemente una característica muy común en América Latina. Incluso hoy, América Latina cuenta con grandes empresas de plataformas en el campo de la entrega a domicilio: Pedidos Ya [1] (2009 - Uruguay), IFood [2](2011 - Brasil) y Rappi [3] (2015 - Colombia). Estas empresas ganaron rápidamente un gran mercado, y ya están presentes en varios países latinos.
Hoy en día contamos con una multitud de aplicaciones de movilidad y entrega a domicilio y cualquiera puede trabajar en ellas, pero hay que tener en cuenta que el nuevo mercado es legal, pero no tiene normativa estatal. Es decir, volvemos a un escenario muy cercano al de la Revolución Industrial del siglo XVIII, donde la gente trabaja sin horarios definidos ni leyes que aseguren su bienestar, pero con una diferencia: un mercado ilusorio que vende la imagen de emprendimiento donde se trabaja el horario que quieres, pero con un sueldo de miseria.
Empresas como Rappi, Glovo, Uber, Pedidos Ya, Cabify, entre otras, son los ejemplos más actuales de este paralelo entre aumentar la productividad “versus” reducir costos. Aumento de la productividad, porque mejores condiciones para el consumidor generarán ciertamente un aumento de la demanda. Acerca de la reducción de costos, pensamos en un ejemplo: si el valor que paga un comprador en la aplicación Rappi es de bajo costo, pero esta tarifa de envío se divide entre la empresa Rappi y el proveedor del servicio. Este proveedor no recibe nada más que eso por el mantenimiento de su equipaje de trabajo... No es difícil ver que alguien sufrirá pérdidas, ya que el saldo no será positivo —y ciertamente no será la empresa la que pierda las ganancias—.
Hablando de números para un mejor entendimiento, según una entrevista realizada por la revista argentina de crónicas digitales, llamada Anfibia (2020), un repartidor de Rappi que trabajó durante 10 días puede tener una facturación de en promedio ARS $2300. Puedes recibir cerca de ARS $50 por cada envío, teniendo que contar con la suerte de ganar una propina de los clientes para recibir un poco más. Todo esto para trabajar en días soleados, fríos o lluviosos, en moto o bicicleta, con tiempos cronometrados para garantizar agilidad y buen servicio, se alquila una mochila personalizada en la espalda que ni siquiera es regalada por la empresa. El soporte por accidentes de trabajo, o daños a su equipaje de trabajo (teléfono celular, bicicleta/motocicleta), no es responsabilidad de estas empresas. Después de todo, el repartidor trabaja de forma independiente y es dueño de “su propio negocio”. Una vez más liberó la trampa del capitalismo que explota con buena publicidad.
La precariedad del trabajo está entre las líneas de esta actividad. Sin regulaciones y con la idea de que eres dueño de tus horas, las empresas utilizan las bonificaciones como medio de manipulación para estimular la productividad de los proveedores de servicios, como bonificaciones por tiempo y cantidad de entregas. En la ciudad de São Paulo, Brasil, esto resultó en un aumento del 18% en 2018 en comparación con el año anterior, en el número de accidentes mortales entre motociclistas. En el mismo año, el gobierno de la ciudad convocó a las empresas a un acuerdo por la seguridad de sus empleados, proponiendo el fin de estos bonos. IFood y Loggi aceptaron el acuerdo, pero Uber y Rappi se negaron. Las empresas utilizan la justificación de que no hay vínculos laborales y las personas consumen los servicios de la plataforma de trabajo cuando quieren.
Las empresas inventan sus propias reglas. La idea de emprendimiento no es más que una falacia. Los emprendedores pueden definir el valor de sus servicios, tienen la libertad de diseñar sus propias estrategias de mercado. Los repartidores solo asumen el costo de la inversión inicial y aceptan ofertas de entrega que aparecen en la pantalla de su teléfono celular, que los algoritmos envían. Sin embargo, si no aceptan estas ofertas o son notificados con una mala evaluación por parte de un cliente (sea hasta por tiempo de entrega en una noche lluviosa) pueden ser penalizados o incluso suspendidos e impedidos de usar la plataforma.
Con la pandemia del Covid-19, la profesión que antes tenía poca visibilidad ha ganado una mayor importancia en las grandes ciudades. Si la recomendación del gobierno decía “quédate en casa”, alguna otra persona tenía que hacer el trabajo de ir hasta el mercado por las compras esenciales o en los restaurantes por la comida. Los trabajadores tomaron la calle desierta debido a la distancia social y además de eso, muchos encontraron en este trabajo una salida al desempleo que fue una de las consecuencias de la pandemia. Con el aumento en el uso de las plataformas, los problemas que ya eran visibles se volvieron aún más, motivo de demanda de mejores condiciones.
Según los repartidores, las empresas no hacen encargo ni siquiera de los elementos de protección necesarios para enfrentar el virus exponiendo así miles de trabajadores al riesgo de contagio de coronavirus - pues están siempre en contacto con mucha gente y muchas veces pasan todo el día en la calle -. Sindicatos de varios países de América Latina, como Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Costa Rica y México, comenzaron a movilizarse por medio del WhatsApp y Twitter para el paro internacional el 1 de julio. Con el objetivo de detener los servicios de entrega contra la precarización laboral, requieren ajustes de valor, fin de suspensiones y bloqueos arbitrarios, entregas de equipo de protección personal, un bono de emergencia por trabajo esencial, la declaración de insalubridad de la actividad ante la pandemia y el otorgamiento de seguros de vida, contra robo, accidentes y enfermedades.
Los reclamos son muy similares al paro que los conductores de Uber, 99, Beat, Cabify, entre otros, hicieron anteriormente pero tuvieron un alcance limitado. La cuestión, es que las huelgas sólo tendrán resultados positivos si la sociedad demuestra apoyo al movimiento. Esta, no es solamente una lucha de las personas que están en las calles insatisfechas con la precariedad, o de aquellas personas que no pueden dejar de trabajar un día para participar en el paro; pues aquel pequeño valor hace falta en su renta. Mientras haya gente que utilice la plataforma para hacer pedido en día de paro, habrá gente que se verá obligada a regresar al sistema.
Pero no todos piensan de la misma manera y apoyan la causa. Quizás por la falta de visibilidad ya que la manifestación no tuvo tanto alcance en los principales medios de comunicación, o por la falta de empatía por la causa, ya que es muy fácil pagar poco, por algo que llega a tu casa super rápido, y si te demoras un poquito te puedes quejar. No es la billetera del comprador la que sufre. Un ejemplo, no solo de no adherencia, sino también de falta de respeto, fue el caso de la humillación a un repartidor en el interior de São Paulo, Brasil, en agosto. Matheus, fue víctima de racismo y llamado de “basura” mientras intentaba realizar una entrega y tuvo problemas con el intercomunicador del condominio. Incluso después de que el video se volviera viral, el usuario de IFood (también llamado Mateus) que cometió el crimen de racismo contra Matheus, permanece con el caso abierto en la corte.
Es decir, después de la humillación y el trabajo precario, nada se resolvió. Las empresas insisten en decir que los repartidores son socios, mientras que los estados intentan proponer acuerdos. Pero la cuestión es que la decisión de regularizar una profesión no puede tratarse como algo voluntario. Si hay manipulación de la productividad y control laboral, se deben aplicar las leyes laborales y adaptarla al nuevo contexto. Los gobiernos de los países que participan en el paro internacional - Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador y México - siguen negociando y discutiendo leyes y proyectos, pero nada definido. Mientras tanto, los trabajadores siguen la reproducción de una industria dedicada a generar mayores ganancias a costa de la precarización del trabajador.
Notas
Argentina, Bolívia, Chile, Panamá, Paraguai y Uruguai. Fue comprada por IFood en Brasil en 2018.
Argentina, Brasil, México y Colombia
Argentina, Brasil, Chile, Colômbia, Equador, México, Peru, Costa Rica y Uruguay
Referencias
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GULLO, Emiliano. Emiliano Gullo se metió a trabajar en Rappi durante diez días: hizo 2300 pesos. De la ansiedad de los primeros pedidos a odiar un trabajo que paga mal y que evidencia lo peor del capitalismo: explotación con buena cara. Entre GPS y algoritmos, crónica en primera persona sobre la aplicación más salvaje de la economía de plataforma. [S. l.],. Disponível em: http://revistaanfibia.com/cronica/capitalismo-traccion-sangre/. Acesso em: 15 set. 2020.
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PROYECTO de ley busca terminar con precarización laboral de las y los trabajadores de plataformas. [S. l.], 17 set. 2020. Disponível em: https://rhmanagement.cl/proyecto-de-ley-busca-terminar-conprecarizacion-laboral-de-las-y-los-trabajadores-de-plataformas/. Acesso em: 20 set. 2020.
PARO internacional de repartidores y repartidoras de aplicaciones: Este miércoles primero de julio se llevará a cabo una huelga mundial de los repartidores de aplicaciones Rappi, Glovo, Pedidos Ya y Uber Eats.. In: Enfoque Sindical. [S. l.], 1 jul. 2020. Disponível em: https://enfoquesindical.org/paro-internacionalrepartidores-repartidoras-aplicaciones. Acesso em: 17 set. 2020.
TRABAJADORES de Ecuador piden respuestas ágiles a demandas laborales y educativas. [S. l.], 19 set. 2020. Disponível em: Trabajadores de Ecuador piden respuestas ágiles a demandas laborales y educativas. Acesso em: 3 set. 2020.
UNZUÉ, Martín; CHÁVES MOLINA, Eduardo. La ilusión de un mundo sin trabajadores es la salida por arriba a más de un siglo de regulaciones laborales en esta nueva fase del capitalismo, dicen los especialistas Martín Unzué y Eduardo Chávez Molina. Un ensayo sobre la famosa y mal llamada “economía colaborativa". [S.l.]. Disponível em: http://revistaanfibia.com/ensayo/todesemprendedores/. Acesso em: 14 set. 2020
Introducción.
Por muchos años, y quizás desde los orígenes de la teoría marxista, se ha criticado gran parte de las tesis que ésta explica. Actualmente, algunos justifican que el pensamiento marxista no puede abordar de manera compleja, e inclusive exacta algunas de las situaciones y problemáticas que suscitan en pleno S. XXI. Dicha aseveración, puede juzgarse de ser una completa falsedad.
Según varios textos de B. Echeverria, los conceptos, categorías, tesis, tendencias y leyes que Marx abordó a lo largo de sus textos, son mero reflejo de la modernidad. Si bien, es cierto, muchas problemáticas específicas que han suscitado recientemente no han sido descritas o explicadas por el mismo Marx (por obvias razones); pero ante este inconveniente, habrá que recurrir cuando H. Lefebvre (1973) explica que el camino al que Marx dio apertura como corriente de análisis, ha sido abordado por varios académicos, pensadores y estudiosos, creando de este camina una vasta carretera de conocimiento. Dentro de dicho recorrido teórico, me es necesario repensar las tesis de Ruy Mauro Marini quien situó grandes elementos para las explicación de diferentes contextos del capitalismo de América Latina, en específico, sus tesis sobre la dependencia.
El objetivo de este texto, es proponer algunos de los enunciados teóricos que Marx abordó y que junto a las tesis de Marini, pueden analizar y explicar uno de los problemas socioeconómicos que se desarrollan dentro de diferentes sociedades mexicanas, este problema, puede determinarse como uno de los principales causantes de: desigualdad, precarización y problemas de reproducción de la clase trabajadora. Estamos hablando de la industria maquiladora.
De la naturaleza del capitalismo, al desarrollo de las tesis de dependencia.
Gran parte del trabajo de Marx se centró en la explicación del funcionamiento de las relaciones sociales de producción que se encuentran dentro del sistema de producción capitalista, así mismo, Marx se esforzó en encontrar las leyes, tendencias y naturalezas que hacen del capitalismo un sistema diferente a los modos de reproducción esclavista, feudalista, entre otros.
Una de las naturalezas específicas que Marx aborda y que posteriormente una gran parte de teóricos rescatan, es: la naturaleza expansiva del capitalismo. Es fundamental hablar de esta naturaleza en específico puesto que a partir de ella, es como conocemos el mundo actualmente, es decir, —¡el capitalismo está presente en todo rincón del mundo!—. Según algunos teóricos, la génesis de este sistema data en el continente europeo, y sin embargo, lo podemos encontrar actualmente en el país mexicano, en Latinoamérica, América, y demás continentes del orbe. La razón es simple pero compleja de explicar, el capitalismo no logra saciarse de mercados locales en un largo periodo, por ello, le es necesario expandirse a otros mercados. Observa la etiqueta de alguna de tus indumentarias, quizá esté hecha en algún país asiático como Vietnam o Taiwán.
Como dijimos antes, el capitalismo se encuentra en todos lados, y relaciona la mayoría de las economías internacionales entre sí, a través de comercio o procesos de inversión, pero, el hecho de que el capitalismo sea global y relacione las economías mundiales no significa que sea un capitalismo homogéneo o con las mismas dinámicas en un país u otro.
Retomando a Marini, éste destaca dos diferencias elementales que surgen entre las economías internacionales, unas son economías desarrolladas, definiéndolas como economías centro o metrópolis, mientras que las otras son dependientes. Marini (1971) expone que el capitalismo latinoamericano se encuentra en una fase de estancación perpetua debido a las necesidades de desarrollo de las economías centrales.
De esta forma, el autor afirma que los discursos que califican a las naciones como “en vías de desarrollo” son discursos que de cierta forma, ocultan y niegan el verdadero funcionamiento del capitalismo global. Para Marini, la relación que existe entre economías centro y dependiente es un eslabonamiento de los mercados internacionales, en donde por una parte, las economías desarrolladas o metrópoli, trasladan inversiones de capital a ciertos espacios estratégicos ubicados dentro de las economías dependientes; mientras que por el otro lado, las economías dependientes permitirán que la inversiones entrantes fungiesen para producir mercancías destinadas al consumo de los mercados de la metrópoli. Un caso específico de que sustenta la tesis de esta visión, es la reorganización industrial internacional, los traslados de ciertas ramas industriales a diversos países dependientes, es decir, el asentamiento de las industrias maquiladoras alrededor del mundo, las cuales realizan la búsqueda de la reducción de los costos.
En el caso de México, dichas industrias se trasladaron en un primer momento al área norte del país, en donde Baja California, Chihuahua y Nuevo León son los estados con mayor número de parques industriales en dicha región del mismo. Mientras que, en la actualidad se plantea el asentamiento de industrias similares o megaproyectos (producto de inversiones extranjeras y nacionales) en la región sur del país, firma característica de la Cuarta Transformación que propone el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Las situaciones de la clase obrera maquiladora en México.
La creación de nuevos espacios de producción en la frontera con Estados Unidos, a partir de la mitad de los años sesenta, ha afectado profundamente la estructura económica y política de México, produciendo importantes transformaciones socio-territoriales: flujos migratorios masivos, desde todo Centro-América han poblado la zona fronteriza ofreciendo a las maquiladoras mano de obra dócil y barata, sin experiencia en el trabajo industrial. (Marinaro, 2015).
Dicha aseveración de Paolo Marinaro es una característica particular de las personas que se emplean en la industria maquiladora: mano de obra “dócil” y “barata”. Estas características son piedras angulares para que la reproducción de la situación de desigualdad entre los obreros de dicha industria siga perpetuándose. Una de las problemáticas, que se pueden encontrar dentro de las maquiladoras son los sueldos bajos y las características precarias del trabajo. La precariedad y la impotencia de los trabajadores es estructurada institucionalmente por las irregularidades contractuales y la ausencia sindical. (Marinaro, 2015).
Otro problema, radica en las cuestiones de género, por una parte, la industria maquiladora en Tijuana ha estado reclamando aglomeraciones cada vez más grandes de poblaciones de escasos recursos que suponen la posibilidad de ser absorbidos por una amplia oferta del trabajo. Especialmente, encuentra en la población tijuanense femenina una fuerza subvalorada, altamente vulnerable a la explotación y casi inagotable, que representa el motor principal del modelo de acumulación (Andrade, 2017:22). La demanda y atracción de fuerza de trabajo femenina, no sólo tuvo repercusiones en los bajos salarios y abusos de las empresas empleadoras. Las repercusiones del uso de una fuerza de trabajo altamente vulnerable en un país en el cual la estructura patriarcal es una situación de violencia altamente mortal y normalizada se encuentra evidente en el estado de Baja California. Éste se convirtió en uno de los espacios donde el feminicidio se hizo presente de una manera de alto riesgo, situando a la ciudad de Tijuana como una de las ciudades más peligrosas para las mujeres en el país. Dicho fenómeno necro-social y económico, es la repercusión del patrón de reproducción y acumulación capitalista (Andrade, 2017).
En resumen, las consecuencias sociales y económicas que la industria maquiladora ha sido responsable en comunidades y ciudades mexicanas, varían desde ser un problema de precarización y “superexplotación” de la clase trabajadora, sea nacional o inmigrante hasta el incremento de los feminicidios en dichos espacios. Si, es necesario cuestionar estas dinámicas, y de manera tajante, erradicarlas, pero para ello es necesario entender por qué se siguen reproduciendo. Una respuesta breve, es que, los estudios políticos y económicos han descrito ampliamente las políticas globales que subyacen a la hegemonía del capital extranjero en el territorio mexicano, esclareciendo detalladamente los mecanismos perversos a través de los cuales las complejas geometrías de poderes trasnacionales se traducen a nivel local, en la vida cotidiana de los trabajadores, forzándolos a una condición subalterna. (Marinaro, 2015).
Sin embargo he de creer que ésta, a pesar de ser una buena explicación, es en cierta forma, precaria. Si hacemos un análisis, la explicación no atiende de manera entera la esencia del capitalismo como tal, sino que esboza una parte superficial del mismo.
Explicaciones y esperanzas.
Es necesario recalcar que el proceso de la lucha de clases entre opresores y oprimidos es una característica que se ha hecho de manera transhistórica (Marx, 1872:17). Dentro del capitalismo, la lucha de clase se expresa entre burgueses y proletarios, poseedores de los medios de producción y los desposeídos. Es a partir de la relación entre ellos dos, en donde, se encuentra la apropiación y hurto de la plusvalía expresada en ganancia en los procesos productivos. Este proceso de enajenación se puede expresar a través del pago mínimo para la reproducción del obrero, un claro ejemplo es el pago en salario mínimo, característica que se presenta en la mayoría de los trabajos de la industria maquiladora.
Marx, explicó que, en el caso de los burgueses, estos están impulsados por un fanatismo por la generación de la ganancia. Como fanático de la valorización del valor, el capitalista constriñe implacablemente a la humanidad a producir por producir, y por consiguiente a desarrollar las fuerzas productivas sociales y a crear condiciones materiales de producción que son las únicas capaces de construir la base real de una formación social superior cuyo principio fundamental sea el desarrollo pleno y libre de cada individuo. (Marx, 1975:731)
De igual forma, Marx supo que la reproducción del capitalismo no es responsabilidad única de la clase burguesa, sino que, es una relación dialéctica de reproducción y destrucción entre la burguesía y el proletariado. Este último, no es consciente de la cosificación que ha sufrido a lo largo del proceso productivo y fuera de éste. La razón de esta falta de conciencia es explicada por Marx a través de sus tesis sobre la alienación del proletariado, en donde las relaciones sociales de reproducción parecieran estar basadas en la libertad involucrada en cada individuo. De esta forma, El esclavo romano estaba sujeto por cadenas a su propietario; el asalariado lo está por hilos invisibles (Marx, 1975:706).
Dicho esto, es necesario destacar una aseveración a las que llega el autor. El proceso capitalista de producción, considerado en su interdependencia o como proceso de reproducción, pues, no sólo reproduce plusvalor, sino que produce y reproduce la relación capitalista misma: por un lado el capitalista, por la otra el asalariado.(Marx, 1975:712)
Retomando a Marini y sus explicaciones sobre el comportamiento y composición del capitalismo latinoamericano, éste expresa la dependencia como un estado del subdesarrollo causado de manera intencional por las economías desarrolladas. Para poder trascender este estado, es necesario erradicar toda representación de las relaciones capitalistas en los espacios latinoamericanos. Esta aseveración podría asimilarse como un llamado utópico, propuesto por Marini, Marx, o inclusive el planteamiento mesiánico de Benjamin, pero no cabe duda que al mismo tiempo, este llamado puede utilizarse como una guía hacia un sociedad basada en relaciones sociales de producción que se propongan el rechazo de lo injusto.
Después de todo:
La felicidad utópica radica esencialmente en la llegada mesiánica de aquél que nos liberará de las cadenas y se alzará con nosotros, los subsumidos.
Referencias.
Andrade Olvera, María Guadalupe, “Los espacios del feminicidio en México: condiciones económicas de la vulnerabilidad”, Revista Vigencia y Retos año 2 núm. I, Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2017.
Benjamin, Walter, “Tesis sobre la historia y otros fragmentos”, Itaca, México, 2008.
Echeverria, Bolivar, “Utopia y valor de uso”, Siglo XXI Editores, México, 1998.
Lefebvre, Henri, “EL pensamiento Marxista y la Ciudad” Ediciones Coyoacán, México, 2014.
Marini, Muy Mauro, “Dialettica de la dependencia” Era, México, 1973.
Marx, Karl, Engels, Fredrich, “Manifiesto del partido comunista”, Alpa Corral, México, 1988.
Marx, Karl. “El Capital, critica de la Economía Política. tomo I, vol. 2., sección séptima, capítulos XXI-XXII, Ed. Siglo XXI, México, 1981
Marinaro , Paolo “Las luchas obreras después de la clase obrera”, Revista Memoria, 2015. Disponible en: http://revistamemoria.mx/?p=354 obtenido el 15 de septiembre del 2020.