Las ceremonias en las que la Inquisición juzgaba a los herejes se denominan Autos de Fe.
Además de las torturas, son conocidas las Ordalías o Juicios de Dios, que eran pruebas imposibles que debían realizar las personas juzgadas para probar su inocencia. La finalidad de estas ordalías era que si Dios consideraba que eran inocentes los salvaría de estas pruebas imposibles.
Aunque comúnmente se cree que la Inquisición se ocupaba de cazar brujas, expulsar judíos o detectar a personas que se dedicaban a la magia, estos casos son anecdóticos. Su finalidad era preservar la doctrina de la Iglesia.
Hay personajes famosos que se las tuvieron que ver con la Inquisición. Santa Teresa de Jesús fue investigada por la Inquisición española; Galileo Galilei tuvo que retractarse de sus doctrinas heilocéntricas para que la Inquisición no lo condenara a muerte; juana de Arco fue condenada a morir en la hoguera por la Inquisición.