1. Identidad
Contempla los diferentes aspectos que el ser humano necesita conocer de sí mismo y aquellos en los que necesita identificar y practicar su derecho de pertenecer a una familia, una comunidad, un Pueblo y una nación, sin discriminación.
2. Educación para la unidad, la diversidad y la convivencia
Incluye acciones orientadas a la aceptación de la particularidad y el fortalecimiento de las diferentes culturas presentes en la escuela y en la comunidad y a la promoción de su desarrollo diferenciado.
El proceso educativo intercultural se concreta con la utilización del idioma propio de la región paralelamente con el idioma español como instrumentos de comunicación y para el desarrollo afectivo, cognitivo y social.
3. Derechos de los Pueblos
Se orienta al desarrollo de formas de pensamiento, valores, actitudes y comportamientos de respeto y solidaridad hacia todos los pueblos y culturas del país. Se propicia el conocimiento del tipo de relaciones que se han dado entre ellos, prestando especial atención a las causas y efectos de la asimetría sociocultural y a la búsqueda de formas de solución con el fin de que sus potencialidades económicas, políticas, sociales y culturales puedan desenvolverse en toda su magnitud.
E. Tylor, en Primitive Culture, considera que la cultura se relaciona con “las capacidades y los hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad” (1920: 1).
NOTA: Entre las capacidades que menciona Taylor se pueden mencionar: conocimientos, creencias, arte, moral, leyes y costumbres.
“La educación intercultural ha de significar un análisis crítico de los modelos pedagógicos imperantes, de los programas y proyectos elaborados para afrontar los retos de la pluriculturalidad; una educación intercultural capaz de interpretar la complejidad, evitando la tradicional simplificación que significaba la educación compensatoria”. (García, 2008: 124).
“Para apostar por la educación intercultural, debemos procurar compromisos activos entre todos los que conviven en un mismo espacio” (Lynch, 1986). Ello requiere la puesta en práctica de unos mínimos indispensables de actuación (García y Sáez, 1998: 214; Aguado, 1991: 90):
a) Reconocer y garantizar el derecho de las minorías étnicas a incorporar al sistema educativo, en particular, y a la sociedad, en general, sus peculiaridades lingüísticas, religiosas y culturales, sin discriminación.
b) Incorporar y dar respuestas a los problemas de identidad cultural delas minorías desplazadas de su lugar de origen.
c) Atender las necesidades educativas especiales derivadas de la diversidad humana dentro de una misma cultura, es decir, de las minorías marginadas de cada cultura específica.
d) Responder a las necesidades de las nuevas minorías.
e) Promover el respeto por todas las culturas coexistentes, así como condenar las medidas políticas asimilacionistas.
f) Plantear la educación intercultural como materia relevante para todos, no sólo para personas inmigrantes o las minorías culturales.
g) Sensibilizar y concienciar de que ninguno de los problemas planteados por la diversidad étnica y cultural de la sociedad tiene una solución unilateral.
h) Desarrollar esquemas conceptuales transculturales para demostrar en la práctica educativa que el conocimiento es propiedad común de todas las personas, más allá de la cultura particular de un grupo concreto” (García, 2008: 128-129).
"Debemos educar a los ciudadanos en el convencimiento de que las culturas no se contraponen, sino que se complementan y se enriquecen mutuamente. El sistema educativo juega un papel crucial para lograr el encuentro entre las culturas mayoritarias y las minoritarias, colaborar en la lucha contra el racismo y la xenofobia y contra cualquier tipo de discriminación". (García, 2008: 14).
La interculturalidad es definida (Antón, 1995; Aranguren y Sáez, 1998) como el conjunto de procesos políticos, sociales, jurídicos y educativos generados por la interacción de culturas en una relación de intercambios recíprocos provocados por la presencia, en un mismo territorio, de grupos humanos con orígenes e historias diferentes. Ello implicará el reconocimiento y comprensión de otras culturas, su respeto, el aumento de la capacidad de comunicación e interacción con personas culturalmente diferentes y el fomento de actitudes favorables a la diversidad cultural (2008: 90)
"La interculturalidad aún no existe. Se trata de un proceso por alcanzar por medio de nuevas políticas, prácticas, valores y acciones sociales concretas y conscientes que se pueden construir no en “abstracto” sino en medio de procesos formativos colectivos, en los que se relacionen miembros de culturas diversas, así como sus maneras de ser y estar en el mundo". (Walsh, 2009, citada por Cuji, 2011: 7-8)