RESEÑA. Casta, raza, lazo social. El lenguaje de la pertenecía en la América española, ss. XVII-XVIII. Jean-Paul Zúñiga. Editorial Universidad de Granada. Granada, 2021, pp. 306. ISBN: 978-84-338-6517-5.
Este libro se publicó por primera vez en 2021 como parte de la colección historia de la Universidad de Granada dirigida por el catedrático de Historia Medieval Rafael G. Peinado Santaella y bajo la autoría de Jean-Paul Zúñiga. En dicho ensayo se busca a través de temas diversos mostrar la complejidad de los estudios historiográficos, en los que la heterogeneidad es el pan de cada día.
Jean-Paul Zúñiga es un historiador miembro del Centre de recherches historiques (CRH), director de estudios en el Centro de Estudios y de Investigaciones sobre los Mundos Americanos (EHESS) y forma parte del Grupo de Estudios Ibéricos. Ha dedicados su vida a los estudios de migraciones, identidades, sangre, linaje y las diferentes lógicas sociales que se construyeron dentro del Imperio hispánico en contraposición a otras conformadas dentro de los imperios contemporáneos.
¿Qué se encontrará el lector, si decide introducirse en el interesante mundo que nos presenta Zúñiga? Para empezar, se encontrará una gran diversidad de temas, pero no por ello debe pensar que no tienen relación entre sí, sino todo lo contrario, pues esta complejidad permite entender el proceso de mestizaje de manera más sencilla. Para ello el libro se divide en tres puntos clave: las circulaciones humanas y conceptuales, la naturalización de las pertenencias y maneras de denominar el lazo social y categorías identitarias e Imperio.
La disertación del autor se inicia con un capítulo centrado en la pintura de castas, elemento esencial para comprender el lenguaje que comenzó a conformarse en torno a la mezcla de culturas y que nos permiten realizar una aproximación a las mentalidades de las sociedades de ese tiempo. Así las cosas, la sangre pasa a ser un elemento esencial dentro de la clasificación de los grupos que estratifican la sociedad. Con esto, Zúñiga nos muestra la gran importancia que tiene la iconografía a la hora de conformar y difundir el lenguaje mestizo.
Siguiendo con su discurso, el ensayo nos hace reflexionar sobre los viajes migratorios que se desarrollaron a lo largo de los tres siglos de vigencia del Imperio español, en los que la direccionalidad fue normal, siendo Cádiz y Sevilla las ciudades que más colonos americanos recibían. Esto se circunscribía dentro de un Imperio con un vasto territorio, y donde la circulación de personas era esencial para comprender el territorio sobre el que se gobernaba. En esta misma línea, el autor incidirá en el tema de las Relaciones geográficas de la Indias. ¿Qué genera esto? El nacimiento de un sentimiento de hispanidad que englobaba todo el territorio imperial, y que para el caso de las Indias fue un pilar esencial dentro de su integración en las dinámicas de la Corona.
Sin embargo, la orografía del terreno influirá en el desarrollo de estas migraciones, dando lugar a fronteras internas dentro del propio continente americano, que condicionarán el flujo de personas e ideas. Estos elementos fronterizos se establecen como elementos claves en la obra Cautiverio feliz de Núñez de Pineda. Con este ejemplo, Zúñiga argumenta la necesidad de incluir la literatura dentro de la investigación histórica, pues permite indagar de manera más directa y profunda en las mentalidades de la sociedad que escribe y lee esas obras. Esta permite ver que las fronteras no únicamente son físicas, sino que las propias personas funcionan como frontera, y como estas construyen lo que se conoce como Nuevo Mundo.
Pero, cómo casa esta mezcla, esta interacción entre sociedades heterogéneas, dentro de una España que se ve abocada en la modernidad a la limpieza de sangre. ¿Cómo se concibe el mestizaje cuando se busca separar a la sociedad entre impuros y puros? Aquí es donde entra en juego la religión, todo cristiano que generación tras generación se ha mantenido en la línea correcta, debe ser considerado puro, siendo aquellos que no han respetado esta senda divina unos impuros, y esta se transmite en la sangre. Siguiendo este principio, los enemigos de la fe sería los musulmanes y los judíos, pero ¿y los indios o los mestizos? Estos se ven como paganos, no como impuros, lo que hará necesario la creación de otra serie de dinámica a su alrededor para incluirlos dentro de las dinámicas de pensamiento de la época.
¿Cómo se puede llegar a entender un suceso tan abstracto como la creación de una mentalidad mestiza? Zúñiga llega a la conclusión de que lo mejor son los ejemplos, para ello tomara las acciones de la Compañía de Jesús en el virreinato del Perú y la importancia de los esclavos africanos dentro de los países de la América meridional destacando especialmente la zona de Santiago de Chile.
Para finalizar su obra Zúñiga acudirá a los padrones empleados en América como medios para ordenar la sociedad. Así como las pinturas de castas funcionaron para la introducción de un lenguaje mestizo, los padrones serán reflejo de esa mezcla dentro del nacimiento de la nueva sociedad americana tras la conquista. Además, estos padrones son un medio de conocer a la población sobre la que la Corona española tiene control. Pero, ¿de dónde nace esa acuciante necesidad? De la inestabilidad, la guerra estará muy presente dentro del siglo XVIII español, conocer a su población se transforma en un elemento esencial para evitar los ataques de enemigos tanto internos como externos.
¿Qué puede esperar el lector de esta obra? Si decide darle una oportunidad, se hallará ante una magna obra centrada a mostrar la complejidad y pluralidad de procesos que se dan dentro de una sociedad, y que, por consiguiente, nos ayudan a comprender nuestra realidad actual. Para ello, el lector hará un viaje a través de la literatura y la pintura haciendo pequeñas paradas en distintos territorios americanos con el fin de entender las dimensiones de un proceso de mestizaje que marcará los siglos modernos de la historia tanto de América como de España.