Cuestión nº 6. Un dato sorprendente sobre la inmigración procedente de la península en el siglo XVI, es respecto a la diferencia de número entre hombres y mujeres. Los primeros superarían en diez a una a las mujeres hasta el final de la conquista, mayoritariamente fueron los varones los que entrarían en contacto con los indígenas durante el siglo XVI. Los clérigos frente a las relaciones que mantuvieron muchos españoles casados con indígenas, insistieron en la restitución de sus matrimonios en América. Las mestizas entonces se enfrentarían ante la restitución de una vida familiar cristiana, en la que quedarían en segundo plano como concubinas o hijas ilegítimas, salvo que estas relaciones no fueran extramaritales (Céspedes del Castillo, 2021: 173-200).
Cuestión nº 8. Los términos de significación racial, hacen referencia a conceptos y prejuicios sociales, pero no biológicos (Céspedes del Castillo, 2021:189). Cómo hemos señalado antes, en la relación entre los españoles y las indígenas muchas veces no contrajeron matrimonio, los hijos fruto de esa relación serían ilegítimos a ojos de esta sociedad, es decir, bastardos. La Malinche llego a ser la amante de Cortés y a tener un hijo bastardo, Martín, finalmente contrae matrimonio con Juan Caramillo, con quien tuvo una hija (Bernand y Gruzinski: 2005: 512). Ninguno de los grandes conquistadores llego a casarse con una indígena, los que comenzaron a contraer matrimonio con las hijas de caciques fueron los conquistadores segundones. Los mestizos que lograron cierta posición social son reconocidos por sus padres y logran dicha posición con su apoyo, pero esto no fue la realidad de la mayoría (Rodríguez Jiménez, 2008:285-287).
La realidad de los mestizos estaría marcada por como eran identificados, para ser reconocidos como españoles, bastaba con ser hijo legítimo y cristiano. La cuestión de la descendencia fue fundamental, muchos mestizos hicieron frente a las normas más rígidas utilizando el vestido, la lengua o incluso la conducta para moverse en ambos grupos. Los mulatos tendrían más dificultades, necesitaban varias generaciones para que la huella de su aspecto no les suponga un problema frente a los prejuicios sociales que surgirían respecto a su descendencia (Céspedes del Castillo, 2021: 190).
Cuestión nº 9. El mestizo pudo tener cierta movilidad al principio, cuando la conquista fue estabilizándose, la sociedad iberoamericana reproduce el patrón aristocrático dominante en la Península Ibérica. Esta se convirtió en una sociedad jerarquizada y estratificada, con posiciones sociales adscritas a los diferentes grupos raciales que la formaban (Esteva Fabregat, 2013: 209).
Sobre las cuestiones 10 y 11. Curiosamente una de los obstáculos que se encontraron los misioneros en Nueva España, así como en otras zonas de América, fue la variedad lingüística de estos territorios. La ventaja que encontraron en Nueva España, fue el uso más o menos generalizado del nahuatl, antigua lengua del imperio mexica. Los religiosos que emprendieron esta empresa se dedicaron al estudio de los grupos indígenas, y en especial, sus lenguas (Armillas Vicente, 2004: 17).
La religión católica se extendió por estos territorios desde el siglo XVI, imponiéndose sobre la religiosidad indígena. Ante estas circunstancias tendría lugar una reinterpretación simbólica, los elementos prehispánicos se ubican dentro de los nuevos ritos. Por ejemplo, la ritualidad indígena estaba muy ligada a los ciclos agrícolas, ese calendario coincide con festividades del rito católico. Hay muchos casos, pero aquí mencionamos la petición de lluvias que coincide con San Marcos. Por otra parte, el panteón prehispánico es asimilado con el santoral cristiano, a su vez, la continuidad de la celebración de ritos en espacios naturales ya sacralizados desde el periodo prehispánico, es también un signo de sincretismo (Broda, 2003: 16-21).