Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la que Alemania fue derrotada, su economía quedó arruinada. Alemania fue forzada a ceder parte de su territorio y pagar deudas enormes a los países victoriosos, particularmente a Francia y Gran Bretaña, según el Tratado de Versalles (1920). Además del desempleo y la dramática devaluación de su moneda, había una gran desmoralización. Fue en ese momento cuando Adolf Hitler empezó su campaña para ascender al poder.
A comienzos de la década de 1930, el clima en Alemania era lúgubre. La depresión económica mundial había golpeado muy duro al país y había millones de desocupados. Los alemanes no confiaban en su débil gobierno, conocido como la República de Weimar. Estas condiciones propiciaban el surgimiento de un nuevo líder, Adolf Hitler, y su partido, el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, o partido nazi de manera abreviada.
Hitler era un orador potente y cautivador que atraía a un gran séquito de alemanes desesperados por un cambio. Les prometió a los desencantados una mejor vida y una nueva y gloriosa Alemania.
El ascenso al poder del partido fue rápido. Antes de que la depresión económica golpeara, los nazis eran prácticamente desconocidos, y habían ganado apenas el 3 por ciento de los votos para el Reichstag (parlamento alemán) en las elecciones de 1924. En las elecciones de 1932, los nazis ganaron el 33 por ciento de los votos, más que cualquier otro partido. En enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller, el jefe del gobierno alemán, y muchos alemanes creyeron que habían encontrado al salvador de la nación.
Las ideas de Hitler se plasmaron en su libro Mein Kampf. Según él, en la pureza de la raza está la superioridad de una nación. Usaba este argumento para decirles a los alemanes que ellos, los arios, eran una raza superior. Para Hitler, la presencia de la raza judía en Alemania, explicaba la decadencia económica del país. Por ello, consideraba una prioridad devolver la pureza racial a la población. Creía que los judíos tenían que ser eliminados.
Los judíos fueron un blanco sencillo y conveniente a quien culpar y él inculcó las actitudes antisemitas que ya habían existido durante los siglos pasados.
Las ideas de Hitler llegaron a ser populares entre la población desmoralizada.
Cuando el partido de Hitler (NSDAP), fue el más votado en las elecciones de noviembre 1932, el canciller alemán, Hindenburg le entregó el gobierno en enero de 1933 y Hitler empezó a poner en práctica sus ideas.
Hitler decide concentrar en sus manos todos los poderes gubernamentales, por lo cual ordena disolver el Reichstag y llevar a cabo nuevas elecciones en marzo de 1933. Estas elecciones, llevadas a cabo en un ambiente de terror e intimidación le permiten reunir una mayoría parlamentaria. En muy poco tiempo, Alemania, deja de ser una república democrática y se convierte en un estado totalitario.
Hitler decide concentrar en sus manos todos los poderes gubernamentales, por lo cual ordena disolver el Reichstag y llevar a cabo nuevas elecciones en marzo de 1933. Estas elecciones, llevadas a cabo en un ambiente de terror e intimidación le permiten reunir una mayoría parlamentaria. En muy poco tiempo, Alemania, deja de ser una república democrática y se convierte en un estado totalitario.
La población judía de Alemania sumaba por entonces unas 525.000 personas, cifra que en realidad suponía un 1% de la población. La ideología racista y antisemita del partido nazi era uno de sus principios básicos y una de sus principales motivaciones en la definición de su política en general y de la política antijudía en particular.
El Nazismo adoptó la teoría racial que se venía desarrollando en Europa desde el siglo XIX. Estas teorías hablaban que la preponderancia de algunas sangres sobre otras era un fenómeno natural, qué existía una jerarquía entre las razas. De ahí vendrá su deseo de certificar la pureza de sangre. Según la ideología nazi, la mezcla de sangres llevaría llevaría necesariamente a la decadencia de la humanidad.
Primer escrito político de Hitler
"El Judaísmo es inevitable una raza y no una comunidad religiosa.... todo lo que empuja al hombre a lo mas sublime sirve al judío como medio para conseguir su objetivo: la satisfacción de su codicia por el dinero y el poder"
"Si el judío emergiera victorioso sobre los demás pueblos del mundo, su corona sería la corona fúnebre de la humanidad y este planeta volvería a girar como hace miles de años, en un éter vacío de seres humanos"
Mein Kampf , Adolf Hitler
Poco después de tomar el poder en enero de 1933, Adolf Hitler y los nazis tuvieron éxito en destruir la vibrante y diversa cultura de la prensa alemana.
Der Stürmer fue el periódico antisemita más tristemente célebre de Alemania. El periódico se publicó durante más de 20 años, de 1923 a 1945, y publicaba historias espeluznantes sobre “asesinatos rituales”, delitos sexuales y desfalcos financieros cometidos por judíos.
Una ilustración de un libro para niños. Los titulares dicen "Los judíos son nuestra desgracia" y "Como engaña el judío". Alemania, 1936.
El libro infantil “Der Giftpilz” (El hongo venenoso)
Niños frente a los posters públicos del semanario Der Stürmer, común en algunas ciudades de Alemania durante el nazismo.
Nazi caricature. Inside the star of David appears the inscription: "Roe the nations of the world"
El 15 de septiembre de 1935, el régimen nazi anunció dos nuevas leyes:
La Ley de Ciudadanía del Reich
La Ley para la Protección de la Sangre Alemana y el Honor Alemán.
Estas leyes se conocieron informalmente como las Leyes de Nuremberg o las Leyes Raciales de Nuremberg. Esto se debe a que se anunciaron por primera vez en un mitin del Partido Nazi celebrado en la ciudad alemana de Núremberg.
Esta ley definió a un ciudadano como una persona que es “de sangre alemana o afín”. Esto significaba que los judíos, definidos como una raza separada, no podían ser ciudadanos de pleno derecho de Alemania. No tenían derechos políticos. Del mismo modo, prohibió futuros matrimonios mixtos y relaciones sexuales entre judíos y personas “de sangre alemana o afines”.
Para conseguir sus objetivos, Hitler también se valía del terror. Atraídos por el pago, un sentimiento de camaradería y los llamativos uniformes, decenas de miles de jóvenes desocupados se pusieron las camisas marrones y las botas altas de cuero de las Tropas de Asalto nazis (Sturmabteilungen) o SA. Estos policías auxiliares tomaban las calles y golpeaban y mataban a los oponentes al régimen nazi. Por puro miedo a las SA, muchos alemanes que no apoyaban a los nazis se mantuvieron en silencio.
En 1933 el primer campo de concentración, Dachau, fue construido para encarcelar a aquellos que se opusieran políticamente a los nazis, principalmente los comunistas y socialistas. Las condiciones en el campo eran brutales, y Dachau serviría como ejemplo disuasorio para los que se atrevieran a oponerse al régimen nazi.
Durante los años 30, los judíos alemanes sí trataban de emigrar del país, pero la mayor parte de los países extranjeros les cerraron las puertas. ¿Por qué? Otra vez, el antisemitismo era un fenómeno común entre los gobiernos internacionales.
Estados Unidos sufría su propia crisis económica llamada la Gran Depresión y el gobierno bajo el presidente Franklin D. Roosevelt no quería permitir emigrantes durante una temporada de gran desempleo.