OBJETIVOS
3.1. Comprender por qué todos los centros educativos deben ser Escuelas Promotoras de Salud.
3.2. Valorar por qué es tan importante un enfoque global de escuela para la salud del alumnado.
3.3. Analizar el modelo de Escuela Promotora de Salud que se propone en España de acuerdo con las recomendaciones internacionales.
3.4. Identificar los componentes de una Escuela Promotora de Salud para ser más efectiva y sostenible.
3.5. Cómo valorar el progreso en una Escuela Promotora de Salud.
3.1. Escuela Promotora de Salud: Un compromiso con el bienestar educativo
1. ¿Qué es una Escuela Promotora de Salud (EPrS)? Una Escuela Promotora de Salud es un centro educativo que integra la salud y el bienestar en su Proyecto Educativo. No solo se trata de transmitir conocimientos, sino de generar un entorno favorable donde alumnado, profesorado, familias y comunidad puedan adoptar hábitos saludables.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como un centro que mejora continuamente sus capacidades para ser un entorno saludable donde vivir, aprender y trabajar. Esto implica acción en distintos ámbitos como la alimentación, la actividad física, el bienestar emocional, la seguridad y las relaciones interpersonales.
2. Principios y pilares de una Escuela Promotora de Salud Según la Red Europea de Escuelas por la Salud (SHE Network), una EPrS:
Fomenta la salud y el aprendizaje con todas las herramientas a su alcance.
Implica a todos los agentes educativos y comunitarios en la promoción de la salud.
Proporciona un entorno saludable, educación para la salud y servicios de salud escolar.
Aplica políticas y prácticas que respetan el bienestar y la dignidad de todas las personas.
Promueve la salud del profesorado, el alumnado y las familias.
3. ¿Cómo puede nuestro centro convertirse en una Escuela Promotora de Salud? Para avanzar en esta dirección, podemos trabajar en las siguientes líneas de acción:
Alimentación saludable: Mejorar la calidad de los almuerzos y del comedor escolar.
Vida activa: Reducir el sedentarismo y fomentar el movimiento en el día a día.
Bienestar emocional y convivencia: Reforzar los protocolos contra el acoso escolar.
Vinculación con la comunidad: Involucrar a las familias y colaborar con centros de salud y entidades locales.
4. Rol del profesorado y la comunidad educativa El profesorado desempeña un papel clave en la promoción de la salud a través de su ejemplo, la integración de contenidos en el aula y la coordinación de iniciativas. Las familias y profesionales sanitarios también tienen un papel esencial en la educación para la salud y el desarrollo de iniciativas conjuntas.
5. Siguientes pasos El equipo directivo, junto con el claustro y la comunidad educativa, puede solicitar información a la Inspección Educativa y al Centro de Formación del Profesorado sobre cómo formalizar este proceso. Además, se pueden explorar experiencias de otros centros que ya trabajan bajo este modelo.
Avanzar hacia una Escuela Promotora de Salud supone un compromiso colectivo para mejorar la calidad de vida de nuestro alumnado y de toda la comunidad educativa.
Ilustración 1. Valores de la escuela promotora de salud. Red Europea de Escuelas por la Salud (Dadaczynsk, 2019)
Ilustración 2. Pilares de la escuela promotora de salud. Red Europea de Escuelas por la Salud (Dadaczynsk, 2019)
3.2. ENFOQUE GLOBAL ESCUELA
Un enfoque global de escuela: La educación inclusiva y el entorno como facilitadores
El enfoque global de escuela (Whole School Approach) va más allá de los procesos de enseñanza y aprendizaje en el aula, incluyendo todos los aspectos de la vida en el centro educativo. Se trata de una perspectiva integradora y colaborativa adoptada por la comunidad educativa para mejorar el aprendizaje, el comportamiento y el bienestar del alumnado, así como las condiciones de apoyo.
Según la UNESCO (UNESCO-IBE, 2013), este enfoque supone abordar las necesidades del alumnado, del profesorado, del personal del centro educativo y de la comunidad en general, no solo dentro del currículo, sino en toda la escuela y el entorno de aprendizaje. Su aplicación implica una acción colectiva y colaborativa por parte de la comunidad escolar para mejorar el aprendizaje, el comportamiento y el bienestar del alumnado, así como las condiciones que los sustentan.
Según la evidencia existente (Cefai et al., 2021; St Leger et al., 2010; Brooks, 2014; WHO, 2020), este enfoque puede:
Aumentar el rendimiento académico y la permanencia del alumnado en la educación.
Proporcionar beneficios para la salud y el bienestar del alumnado, del profesorado y del personal del centro educativo.
Favorecer una mejor cohesión dentro de la comunidad educativa.
El abordaje de problemas de salud y bienestar como el acoso escolar, la obesidad, el sedentarismo, la discriminación por género u orientación sexual y la salud mental requiere un enfoque global de escuela. No son suficientes intervenciones esporádicas o puntuales, sino que se necesita una estrategia coordinada e integral.
La OMS y la UNESCO (2022) recomiendan una serie de principios para implementar un enfoque global de escuela:
Inclusión y equidad: Una Escuela Promotora de Salud debe incluir a toda la comunidad educativa en su funcionamiento, con especial atención al alumnado más desfavorecido.
Gobernanza integrada: La gestión de la salud en la escuela debe estar integrada en el sistema educativo y debe contar con la cooperación del sector de salud y los recursos locales.
Compromiso integral: La salud y el bienestar del alumnado deben ser una prioridad en todos los aspectos de la vida escolar, no solo en el aula.
Participación de la comunidad: Es fundamental involucrar a las familias, personas cuidadoras y demás actores educativos en el desarrollo de estrategias de promoción de la salud.
Proceso continuo y progresivo: La promoción de la salud es un proceso iterativo y en evolución, que permite responder a las necesidades y prioridades del contexto propio del centro.
El desarrollo de una Escuela Promotora de Salud no se limita a la realización de acciones puntuales de educación para la salud. Los centros educativos deben analizar su contexto y trayectoria para identificar los elementos y factores que ya favorecen la salud y el bienestar de la comunidad educativa. A partir de esta base, se pueden promover procesos innovadores que incorporen nuevas prácticas para abordar los retos de la promoción de la salud.
Para garantizar la sostenibilidad de estas acciones, es clave integrarlas progresivamente en los proyectos y programaciones del centro educativo, de manera que pasen a formar parte de la cultura organizativa del mismo. Este proceso permite fomentar una educación inclusiva y un entorno escolar que facilite la salud y el bienestar de toda la comunidad educativa.
1. Origen y evolución del enfoque
Creación en Europa en 1991 (OMS, Consejo de Europa y UE).
Consideración del centro educativo como un escenario clave para la salud y el bienestar.
Cambio de denominación en 2017: Fundación Red Europea de Escuelas Promotoras de Salud (Red SHE).
Necesidad de inversión y sostenibilidad en los centros educativos.
2. Iniciativa OMS-UNESCO (2021)
Programa Hacer que todas las escuelas sean promotoras de salud.
Publicación de pautas e indicadores mundiales.
Evidencia sobre beneficios en salud y bienestar infantil y adolescente.
Importancia de invertir en el presente para asegurar un desarrollo saludable del alumnado.
3. Justificación de la inversión en Escuelas Promotoras de Salud
Mejora de la calidad educativa.
Promoción del sentimiento de pertenencia y conexión del alumnado.
Creación de espacios seguros y acogedores.
Aprendizaje de habilidades para la toma de decisiones sobre salud y bienestar.
4. Beneficios y determinantes de la salud en el entorno escolar
Espacios donde el alumnado vive experiencias coherentes con la salud.
Desarrollo de capacidad crítica y recursos para afrontar retos.
Abordaje de determinantes de salud como:
Alimentación.
Acoso escolar.
Salud ambiental.
Participación activa del alumnado según su madurez.
5. Experiencias educativas posibles en los centros
Establecimiento de normas de convivencia.
Procesos de mediación y ayuda entre iguales.
Práctica de habilidades sociales y emocionales.
Prevención de adicciones.
Elección de actividad física saludable adaptada a intereses.
Educación sexual integral basada en derechos humanos.
3.4. Diferencias entre la salud escolar tradicional y la Escuela Promotora de Salud
La salud escolar tradicional ha estado centrada en intervenciones preventivas, principalmente a cargo de profesionales sanitarios, con exámenes de salud, diagnósticos precoces y programas de vacunación. También ha incluido actividades puntuales de educación para la salud, como charlas o talleres impartidos por personal externo, pero con escasa integración en la planificación educativa del centro.
En cambio, la Escuela Promotora de Salud adopta un enfoque integral, involucrando activamente a toda la comunidad educativa en la promoción de la salud. Más allá de la prevención de enfermedades, busca generar un entorno que favorezca el bienestar y el aprendizaje, integrando la salud en la programación del centro y en sus dinámicas organizativas.
A continuación, se presenta una tabla comparativa que resalta las principales diferencias entre ambos enfoques:
https://iris.paho.org/handle/10665.2/49146
La Guía de Escuelas Promotoras de Salud (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y Ministerio de Sanidad, 2024) incluye una serie de aspectos a promover y a evitar en los centros educativos (pág. 68-69). Entre los aspectos a evitar señala: las actuaciones aisladas y descontextualizadas, las intervenciones que no contemplan un concepto de salud integral y una educación inclusiva para todo el alumnado, iniciativas que no implican al centro educativo, iniciativas que no implican al alumnado, familias y la comunidad local, y realizar actuaciones sin contar con los recursos adecuados (formación del profesorado, recursos educativos vinculados al currículo, …).
3.5. Ideas Clave: Estándares de las Escuelas Promotoras de Salud (EPrS)
1️⃣ Política escolar y estructura organizativa
Compromiso institucional con la salud y bienestar.
Integración en el Proyecto Educativo de Centro (PEC).
Normas y recursos para promover la salud de toda la comunidad educativa.
2️⃣ Liderazgo del centro
Modelo de escuela integral (salud y bienestar en la vida escolar).
Liderazgo distribuido → participación de toda la comunidad.
Formación del profesorado e integración con el sistema sanitario.
3️⃣ Participación y alianzas
Implicación activa del alumnado, familias y comunidad local.
Coordinación con servicios de salud, sociales y asociaciones.
Trabajo en red con otros centros educativos.
4️⃣ Programación educativa
Salud y bienestar integrados en todas las programaciones.
Desarrollo de competencias clave para la alfabetización en salud.
Temas clave: alimentación, actividad física, bienestar emocional, prevención de adicciones, convivencia, equidad de género, sostenibilidad, etc.
5️⃣ Entorno físico y socioemocional
Espacios seguros, accesibles, saludables y sostenibles.
Diseño de entornos que promuevan la actividad física y la socialización.
Clima escolar inclusivo, participativo y de confianza.
Prevención del acoso y fomento del bienestar emocional.
3.6. El valor de los progresos: un motor que necesita combustible sostenible.
1. Introducción
Breve explicación del concepto de Escuela Promotora de Salud (EPrS).
Importancia de la evaluación como herramienta para la mejora continua.
Analogía: "El motor que necesita combustible sostenible" → Sin seguimiento ni evaluación, el progreso se detiene.
2. La evaluación como compromiso de toda la comunidad educativa
Necesidad de acuerdo y compromiso del claustro y la comunidad educativa.
Monitorización de los cambios para garantizar impacto real.
Perspectiva de los diferentes actores:
Profesorado: Integración en la organización escolar, mejora educativa, relaciones con el alumnado.
Alumnado: Relevancia de los aprendizajes en su vida, participación y sentimiento de pertenencia.
Personal no docente: Clima escolar saludable y seguro.
Familias: Comunicación con el centro, participación en decisiones.
Comunidad local: Sinergias y colaboraciones con el entorno.
3. Diseño del sistema de seguimiento y evaluación
Creación de un equipo motor de salud con personas motivadas.
Apoyo del equipo directivo y coordinación con otros órganos del centro.
La evaluación como proceso de diálogo y mejora, no solo de "control".
Pensamiento evaluativo: Enfoque sistemático hacia los resultados.
4. Integración de la evaluación en el centro educativo
La evaluación debe estar alineada con el sistema de calidad del centro.
Incorporación de valores clave: inclusión, equidad, participación, sostenibilidad.
Evaluación de:
Organización y gestión del centro: implicación docente, formación, equipo de salud.
Programación educativa: integración de la salud en las áreas y la acción tutorial.
Intervención en salud: Alimentación, actividad física, bienestar emocional.
5. Evaluación en la práctica: un ejemplo concreto
Objetivo: Mejorar el almuerzo escolar.
Estrategia:
Objetivos realistas y progresivos (ejemplo: "Miércoles de fruta").
Acuerdo del profesorado y comunicación con familias.
Implicación activa del alumnado.
Evaluación de impacto y ajuste de estrategias.
6. Conclusiones y llamado a la acción
La evaluación es una guía para la mejora y la sostenibilidad de la EPrS.
Definir objetivos claros y medibles facilita la evaluación y la transformación.
Reconocer avances y dificultades es clave para el progreso.
Necesidad de compromiso del claustro y la comunidad educativa para consolidar el proceso.
7. Debate y reflexión final
Preguntas abiertas para el claustro:
¿Cómo podemos integrar mejor la evaluación en nuestra dinámica escolar?
¿Qué iniciativas actuales podríamos mejorar con un sistema de seguimiento?
¿Qué barreras y oportunidades identificamos en nuestro centro?
8. Cierre
Invitación a la participación activa en la evaluación y mejora continua.
Disponibilidad de materiales de referencia (anexos de la guía EPrS).
Coordinación de próximos pasos para la implementación del sistema de evaluación.
El estándar 6 de la guía de Escuelas Promotoras de Salud tiene que ver con la evaluación de las iniciativas y actuaciones de promoción de la salud. Apostar por ser una EPrS implica generar cambios en el centro educativo. Por eso es muy importante que haya un acuerdo de la comunidad educativa para implicarse en este proceso. Una vez que existe el compromiso de trabajar por la salud y bienestar del alumnado es clave ser conscientes de la importancia de monitorizar los procesos y los cambios que se van produciendo.
La participación e implicación de la comunidad educativa es necesaria para identificar los progresos, analizar las barreras y dificultades, y comprender el significado de lo realizado. El valor de los procesos y resultados depende del enfoque y la mirada de los diferentes grupos implicados. Por ejemplo, el profesorado puede valorar cómo las diferentes iniciativas se integran en la organización escolar, mejorando la calidad educativa, aumentando las relaciones con el alumnado y el resto de la comunidad educativa, y reforzando sus competencias profesionales.
El alumnado puede valorar cómo sus necesidades y preferencias son tenidas en cuenta, hasta qué punto el aprendizaje resulta útil para su vida cotidiana y cómo evoluciona el sentimiento de pertenencia y conexión con el centro educativo. El personal no docente puede valorar tanto su participación en las iniciativas de salud y bienestar como su contribución para generar un clima escolar saludable y seguro.
Las familias y personas tutoras del alumnado pueden valorar la comunicación y la acogida del centro, así como la percepción de su contribución al diseño e implementación de las actuaciones y mejoras en la salud y bienestar del alumnado. Los otros grupos interesados de la comunidad local pueden valorar la apertura y la aportación del centro educativo y las sinergias producidas con las actuaciones y recursos comunitarios.
Recibir las aportaciones de los diferentes miembros de la comunidad escolar supone tener organizado un sistema de seguimiento y evaluación. El equipo de escuela promotora de salud lo puede diseñar y poner en marcha con el apoyo del equipo directivo y otros órganos del centro educativo.
El motor para realizar este proceso es que haya un equipo que aglutine a las personas motivadas de la comunidad escolar, que genere cohesión y confianza para formular propuestas realistas. La mejor energía que facilita la sostenibilidad de este proceso es que haya una buena comunicación y feedback de la información del seguimiento y evaluación.
Evaluar supone un proceso de obtención de información y diálogo acerca del valor de una intervención o proceso de cambio. Las finalidades de la evaluación pueden ser diversas según la situación y recorrido de un centro educativo. El equipo de escuela promotora de salud puede orientar su desarrollo.
Entre otros fines, es importante comprender los procesos, valorar los efectos y el impacto, adecuar la intervención a los cambios en el contexto creando ciclos de mejora y permitir la participación en la evaluación, socializando los resultados entre la comunidad educativa y la comunidad local.
Cuando se entiende la evaluación como espacio de diálogo, comprensión y mejora, como considera Santos Guerra (1995), se reduce el miedo que puede despertar la evaluación entendida como un juicio de valor sobre las prácticas que no orienta ningún cambio.
El pensamiento evaluativo que define Patton (2017) es la antítesis de considerar la evaluación como una actividad de cumplimiento de requisitos. Se trata de un pensamiento sistemático orientado a los resultados: cuáles se espera conseguir, cómo se obtienen, qué pruebas se necesitan para fundamentar próximas acciones y juicios, y cómo pueden mejorar los resultados en el futuro.
El seguimiento y evaluación de una Escuela Promotora de Salud tiene que estar integrado en el sistema de calidad y evaluación del centro educativo. El enfoque y diseño de la evaluación tiene que incluirse desde el principio. Los criterios de evaluación tienen que incorporar valores clave como la inclusión, la equidad, la participación, el empoderamiento, la efectividad, la pertinencia y la sostenibilidad.
El estándar 6 define que el centro educativo evalúa las iniciativas y actuaciones implementadas de promoción de la salud, destacando que la evaluación está incluida en el ciclo de acción de una escuela promotora de salud, se valoran los avances en la consecución de los objetivos previstos y el alumnado participa activamente en la evaluación de las actuaciones de promoción de la salud.
Se puede valorar el proceso de convertirse en escuela promotora de salud siguiendo los estándares definidos. El anexo 1 de la Guía de escuela promotora de salud ofrece una lista de comprobación y revisión de dichos estándares que ayuda a realizar un proceso de mejora.
El anexo 4 de la Guía de Escuelas Promotoras de Salud plantea una orientación para planificar e integrar la evaluación en el ciclo de acción a partir de las preguntas clave de la evaluación. Los aspectos que hay que evaluar dependerán de las prioridades de evaluación. Por ejemplo, sobre la organización y gestión del centro educativo, se puede analizar la implicación del profesorado y su formación, el funcionamiento del equipo de la escuela promotora de salud, la integración en la dinámica del centro educativo.
Sobre la programación educativa se puede analizar la integración de la educación para la salud en las diferentes áreas y materias y en la acción tutorial también el desarrollo de las habilidades para la vida del alumnado. Para la valoración de la intervención sobre los determinantes de salud (alimentación, actividad física, bienestar emocional...) será importante determinar objetivos concretos y pertinentes que permitan valorar su alcance y su evolución entre el momento inicial y el final.
Es importante observar los resultados obtenidos a corto plazo en las intervenciones educativas, para valorar sus efectos y reorientarlas si es necesario. Se pueden analizar los cambios en los espacios y los entornos, la interacción y participación significativa del alumnado, los materiales elaborados por el alumnado, la implicación y cooperación de las familias en las iniciativas de salud y bienestar.
Por ejemplo, el objetivo de mejorar el almuerzo escolar, debe ser al principio realista y viable para reducir que el alumnado lleve bollería o zumos industriales y conseguir que de manera conjunta un día o dos a la semana el almuerzo sea con bocadillos o con fruta.
Por ello es conveniente que la definición de los objetivos no sea genérica o ambigua: mejorar la alimentación saludable en los almuerzos, informar a las familias. Se pueden definir objetivos realistas a partir de la situación de partida: conseguir que los miércoles los almuerzos del alumnado sean con fruta, aprovechando el plan de frutas en los centros educativos.
Progresivamente se puede avanzar hacia toda la semana, hasta que sea una práctica mayoritaria. Por supuesto se pueden integrar aspectos relacionados con la salud ambiental, reduciendo los envases desechables. Para ello es clave el acuerdo del profesorado, informar y llegar a acuerdos estables con las familias para hacerlo posible y sobre todo implicar al alumnado.
La evaluación y seguimiento de la escuela promotora de salud aporta una guía para mejorar la calidad de las intervenciones y promover la implicación de toda la comunidad educativa. La definición de objetivos realistas y viables facilita la evaluación y generar un proceso de cambio sostenible. El reconocimiento de los avances y la identificación de las dificultades proporcionan una visión amplia que facilita el progreso de la EPrS.