Una foto de portada increíble de Martin Furhman, que nos acerca a una de las metáforas más utilizadas en Educación: la metáfora del barco, la navegación, la hoja de ruta.
Te doy la bienvenida a este espacio de gestión educativa, que tiene por propósito contribuir a la reflexión sobre la tarea de conducir una escuela, desde los aportes de distintos autores. Ya seas parte de un equipo directivo, o estés pensando en migrar del aula a la dirección, el material que compartiré forma parte de mi propia hoja de ruta, que también comenzó en el aula, luego la coordinación de área y de proyectos, para finalmente incursionar en los mares de la gestión educativa (que es lo que me apasiona).
De docente a docente, espero que sea de tu agrado y una verdadera aventura.
Si hay autoras consultadas cuando se trata de ver por dónde empezar en la gestión educativa, son Silvina Gvirtz, Ivana Zacarías y Victoria Abregú. En su libro Construir una buena escuela: herramientas para el director, se brindan múltiples herramientas de profundización sobre aquellos aspectos de la vida escolar en los que trabaja un director/a, entre otros.
"Una buena escuela es donde todos los niños pueden ingresar sin ser discriminados, se gradúan en tiempo y forma, pueden continuar con éxito el nivel siguiente de enseñanza, aprenden contenidos socialmente significativos, disfrutan del conocimiento y pueden aplicarlo a nuevas situaciones (S. Gvitz)"
El material tiene ya algunos años, pero sigue vigente, ya que surge de exhaustivas investigaciones de Sammons, P., Hillman, J., y Mortimore, P. (1998).
Estos autores advierten que los factores no deben considerarse como independientes unos de otros, sino que existen vínculos entre ellos que pueden ayudar a comprender mejor los posibles mecanismos de efectividad.
La lista proporciona un resumen de la evidencia de investigación como un antecedente útil para quienes están relacionados en la promoción de la efectividad y el mejoramiento escolar, así como los procesos de autoevaluación y revisión de escuelas.
Sin dudas, en el punteo 9, parece asentarse lo que para las familias es una buena escuela, una escuela en la que los padres, madres o quienes asuman este rol, participen de manera activa.
Es difícil responder a la pregunta de si mayores niveles de participación de los padres redundan en lo que es una buena escuela, ya que puede significar una multitud de cosas en diferentes contextos y probablemente existirían marcadas diferencias entre escuelas primarias y secundarias en lo que respecta a la naturaleza de la participación de los quienes desde el hogar acompañan las trayectorias de los estudiantes.
Sin embargo, y sin intención de agotar este debate, me gusta lo que dice Laura Pitluk (2016) en un trabajo en el que es compiladora. El libro es una compilación en la que participaron Blejmar, Anijovich, Brener, entre otros. Parafraseando a Laura, algunos postulados a tener en cuenta en la búsqueda del encuentro familias-escuela podrían ser:
Lograr que las familias confíen en la institución.
Conocer las principales características de la comunidad con la que trabaja.
Pensar en la educación como herramienta clave de integración e inclusión social.
Reconocer e interpretar las necesidades de las familias en su realidad contextual, fomentando situaciones pedagógicas que convoquen a la participación social y a un trabajo interinstitucional que optimice los recursos de diferentes sectores comunitarios.
Siguiendo a Isabelino Siede (2017), antes que cualquier enseñanza o formación, las familias esperan que las escuelas cuiden a sus hijos. El cuidado es condición de posibilidad de la tarea escolar y fundamento de la delegación de familiares a docentes. Si la escuela no puede garantizar el cuidado, difícilmente podría defender su propuesta pedagógica o esperar confianza de los grupos familiares. Al hablar de cuidado, nos referimos a una dimensión compleja de la relación entre los adultos y los niños o adolescentes que tienen a su cargo. El cuidado implica diversos niveles y modalidades, entre los cuales hay que hallar una posición prudente, pues tanto daño puede hacer la falta de cuidado, como el celo excesivo que impide a los sujetos desarrollar su autonomía y sus propias modalidades de cuidado personal. Teniendo en cuenta los riesgos de ambos extremos, cabe considerar que el primer rasgo de cuidado es la integridad física, precisamente lo que se pone en juego en esta escena. A ello se agrega, entre los matices que abarca el cuidado de niños y adolescentes, el reparo de posibles riesgos del entorno y la protección frente a desequilibrios emocionales provenientes de las relaciones sociales internas o externas al ámbito escolar.
Aquí retomaremos la tercer pregunta, que formulamos en la introducción. ¿Qué es para vos una buena escuela? Responder a esta pregunta implica:
🤓 Formarse contínuamente.
🤓 Promover el liderazgo democrático y participativo.
🤓Capitalizar la experiencia propia y la de los demás colegas y coequipers.
🤓 Abrir el diálogo con la comunidad educativa y las familias, para detectar sus necesidades.
En definitiva: construir una visión compartida de lo que es una buena escuela se trabaja desde el colectivo, y no de manera individual. Ya que desde el colectivo institucional se dirigirán todos los esfuerzos en la concreción de lo que consideran una buena escuela, es indispensable que como director/a convoques esas voces.
Hay muchísimos puntos pendientes en este tema...esto es sólo el comienzo.
Gvirtz, Silvina; Zacarias, Ivana;Abregú, Victoria. (2018). Construir una buena escuela: herramientas para el director. Buenos Aires:
Aique Educación.
https://blogfcbc.wordpress.com/wp-content/uploads/2012/03/16-sammons-caracteristicasclave.pdf
Sammons, P., Hillman, J., y Mortimore, P. (1998).Características clave de las escuelas efectivas. México : Secretaría de EducaciónPública.
Pitluk, L. (Coord). (2016). La Gestión Escolar, el desafío de crear contextos para hacer y estar bien. Homo Sapiens Editores.
Siede, Isabelino A.. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP-CONICET); Argentina.