Por ejemplo esto:
si al color de la medianoche
que es una más que oscuridad (que
es yo y es París y todas
las cosas) le sucede
la brillante
lluvia
profunda, hermosamente
y yo (que estoy en una ventana
esta medianoche)
sin ningún motivo me siento
profunda, completamente consciente de la lluvia o más bien
de Alguien que usa los techos y calles con sabiduría para hacer un
sonido posible y hermoso:
si un (quizá) reloj da la hora, que en la frescura
viva apenas se oye y
al final a través de delicadísimos gestos de la lluvia
asoma un color, que es la mañana, Oh no te asombres
si (justo en el borde del día) estoy
haciendo el millonésimo poema que no va a extrañarte
por completo, o si invento definitivamente, señora,
uno de los mil yoes que son tu sonrisa