(Fragmento)
Señor Equis: Ya son más de las doce, y no llega…. Caramba, que siempre es la misma historia, una y otra y otra vez. Así no se puede calmar la inquietud de la espera… y espero, esperando la espero… Las doce y tres minutos exactamente. Y ella me dijo que estaría puntual: “medio día nos vemos, mi amor”. Y claro, yo estúpido, “sí mi amor, allí estaré puntual”. Qué puntual ni que puntual, estoy desde las doce menos cuarto, por si acaso, en este calcinante sol, parado como una estatua, esperando que llegue dizque el amor de mi vida. En cambio, ella, sólo Dios sabe qué estará haciendo. Las doce y cinco, y la muy… muy… muy fresca… ¡FRESCA! Ni se asoma ni se apersona, la muy calentona… Doce y seis, ya como que la cosa está clara. ¡No puedo creer!... Y ella sabe lo mucho que me atormenta y me desespera que me deje espere que te espera, como si fuera yo no se qué. Doce y siete, no, y ocho, casi diez minutos y no se aparece, no me llama, no me da señales de vida… Y ayer ¿qué me decía?: “no te voy a dejar esperando, mi amor, te lo juro”, ahí está su “te lo juro”. Juramentos a la nada, promesas insensatas… no, el insensato soy yo que me creo sus mentiras, sus patrañas, sus torcidos engaños cobardes y maliciosos. Además, estoy seguro que está con ese, ESE, su “ex novio”… Ya falta un minuto para que den las doce y diez…. Y… y…. ya está. DIEZ PUTOS MINUTOS ESPERANDO EN LA CALLE COMO UN REVERENDO COJUDO… eso soy, un pobre y solemne cojudo. Quién me manda a meterme con esa mujerzuela… No, no puede ser. Es mi amor, es mi angelito, es la luz de mi abismo oscuro y tenebroso. No sería capaz de dejarme por ese idiota… o a lo mejor le ha pasado algo… Ayyy ¿y si le pasó algo? Dios mío, me muero si le pasa algo a mi princesita… Qué le va a pasar algo a esa. Debe estar fornicando. Además, ella sabe, sabe, mi sensibilidad es diferente a la del resto, yo soy un artista, un poeta… Hacerme esto a mi, un ser noble y puro… qué vergüenza, que barbaridad, esa no se merece nada, ojala le de cistitis o chancro o se le caiga una teta por ZORRA. Doce y cuarto, es el colmo, 25 segundos más y me voy y entonces me va a escuchar, ahí sí que me conocerá… vas a ver, vas ver lo que te pasará. Y para variar ni se da la molestia de llamar… Con las ganas que tengo de ir al baño y me las aguanto como mero macho… hay que ser medio idiota para soportar este maltrato y abuso que ella… ahí está… es ella. Por fin, llegó… acompañada de no sé quien… es ella, claro que es ella. Sí, es su polerita roja que le regaló su “Mauricio”, ese maldito ex novio… y como no podía ser de otra manera llega acompañada de su ex. Carajo, que cinismo el suyo. Con su santa gana, ni siquiera me mira, se pone a conversar… ¿Qué hacen? Se dan la mano, se están dando la mano, la está susurrando al oído… Qué maldita mujer, en mi delante, con el descaro más grande, ya es el colmo. EL COLMO. Ahora me van escuchar ese par de… Oigan ustedes dos, carajo, sí ustedes dos ¡Qué se han creído para manosearse así en mi delante como si fueran…! Ay caramba, me van a disculpar, los confundí con otras personas. Je, je, disculpe caballero, no se ofenda señorita, una leve confusión… no, no. no, perdone, en serio, disculpe, pero no es para que se ponga grosero… y bueno, lo siento, es que… permiso, mil disculpas… Ya decía yo que mi amorcito no era capaz de hacerme esto, si ella es en realidad una flor de terciopelo, dónde tengo mi cabeza. Ufff, que papelón, si en realidad ella me quiere……. Ya son las doce y veinte, dónde carajos estará esa zorra.
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