Project 5
"Plantains in Heaven" by Kenechi Udogu
Project 5
"Plantains in Heaven" by Kenechi Udogu
Source Language (English):
The expected reprimand for my backtalk came, and I listened quietly, my arms pushing metal oars into murky water. The slush of the blades slicing through liquid was already loud enough to draw peeks from windows. Especially at that time of year when the water level receded enough for my oars to occasionally collide with roofs of long abandoned cars.
I wouldn’t have minded on most days, but prying eyes weren’t needed for this trip.
I arrived at my destination just as Mum’s voice cut out from my earpiece.
“Was that your mum?”
My head snapped in the direction of the speaker. Adriana perched on the first-floor window ledge of a semidetached brick house, her rubber-booted feet dangling above a moored tandem kayak. My lips turned up. They always did when I saw her. 7
“Are you psychic now?” My canoe bumped her hull, my fumbled actions failing to match my unflustered tone.
She chuckled and dropped into my wobbling vessel, tying back her thick, dark hair with a scrunchie that circled her wrist. “Your scowl gave it away.” Grabbing my second set of oars, she helped me steady the canoe.
Matecat:
La reprimenda esperada por mi insolencia llegó, y la escuché en silencio, mientras mis brazos empujaban remos de metal en el agua turbia. El chapoteo de las palas cortando el líquido era ya lo bastante fuerte como para atraer miradas desde las ventanas. Especialmente en esa época del año, cuando el nivel del agua bajaba lo suficiente para que mis remos chocaran de vez en cuando con los techos de autos abandonados hacía mucho tiempo.
No me habría importado en la mayoría de los días, pero ojos curiosos no eran necesarios para este viaje.
Llegué a mi destino justo cuando la voz de mamá se cortó en mi auricular.
—¿Esa era tu madre?
Giré la cabeza hacia la dirección de la voz. Adriana estaba encaramada en el alféizar del primer piso de una casa adosada de ladrillo, con las botas de goma colgando sobre un kayak tándem amarrado. Se me curvaron los labios. Siempre lo hacían cuando la veía.
—¿Ahora eres psíquica? —pregunté, mientras mi canoa chocaba con su casco y mis torpes movimientos traicionaban mi intento de parecer tranquilo.
Ella soltó una risita y saltó a mi tambaleante embarcación, atándose el espeso cabello oscuro con una goma que llevaba en la muñeca.
—Tu ceño fruncido te delató —dijo, agarrando mi segundo par de remos para ayudarme a estabilizar la canoa.
DeepL:
La esperada reprimenda por mi descaro llegó, y yo escuché en silencio, con los brazos empujando los remos metálicos en el agua turbia. El chapoteo de las palas al cortar el líquido ya era lo suficientemente fuerte como para atraer miradas desde las ventanas. Especialmente en esa época del año, cuando el nivel del agua bajaba lo suficiente como para que mis remos chocaran ocasionalmente con los techos de coches abandonados hacía mucho tiempo.
La mayoría de los días no me habría importado, pero en este viaje no necesitaba miradas indiscretas.
Llegué a mi destino justo cuando la voz de mi madre se cortó en mi auricular.
—¿Era tu madre?
Volví la cabeza rápidamente hacia la persona que había hablado. Adriana estaba sentada en el alféizar de la ventana del primer piso de una casa adosada de ladrillo, con sus botas de goma colgando sobre una piragua doble amarrada. Se me esbozó una sonrisa. Siempre me pasaba cuando la veía.
—¿Ahora eres psíquica? Mi canoa chocó contra su casco, y mis torpes movimientos no coincidían con mi tono tranquilo.
Ella se rió y se subió a mi embarcación tambaleante, atándose su espeso cabello oscuro con una goma que rodeaba su muñeca. —Tu ceño fruncido te delató. —Agarrando mi segundo juego de remos, me ayudó a estabilizar la canoa.