Identificar y evaluar las posturas de trabajo consideradas forzadas o inadecuadas.
Cuantificar el riesgo de carga postural en términos de la frecuencia y la gravedad de las posturas adoptadas.
Clasificar las posturas en categorías de riesgo para determinar la necesidad y urgencia de realizar acciones correctivas ergonómicas.
Servir de base para proponer y aplicar acciones correctivas (mejora en los métodos de trabajo, diseño de puestos, o capacitación) que busquen eliminar o reducir las posturas críticas y, por ende, el riesgo de trastornos musculoesqueléticos.
Evaluar de forma global las posturas de todo el cuerpo (espalda, brazos y piernas), junto con la carga manipulada, a lo largo de la jornada.
El método OWAS (Ovako Working Posture Analysis System) es una herramienta ergonómica diseñada para evaluar la carga física que soporta una persona debido a las posturas adoptadas durante su trabajo. A diferencia de otros métodos de evaluación postural, como RULA o REBA, que analizan posturas específicas y aisladas, OWAS se caracteriza por evaluar de forma global todas las posturas que se adoptan a lo largo de una jornada o una tarea completa.
Esa visión integral permite identificar patrones de riesgo postural en el tiempo, en lugar de limitarse a una única observación. Si bien su análisis es menos preciso que el de métodos que se enfocan en una postura específica, su capacidad de considerar la dinámica real del trabajo lo convierte en una herramienta muy útil y aún vigente, incluso varias décadas después de su creación.
El método fue desarrollado en 1977 en Finlandia por un grupo de ergonomistas, ingenieros y trabajadores del sector del acero, en la empresa Ovako Oy, de donde proviene su nombre. Inicialmente fue diseñado para analizar tareas industriales pesadas, pero rápidamente se demostró que era aplicable a diversos entornos laborales, como la agricultura, la salud, la construcción o la manufactura ligera.
Su sencillez de aplicación, junto con la aparición de una versión informatizada en 1991, contribuyó a su rápida adopción internacional. Desde entonces, ha sido objeto de numerosos estudios científicos que validan sus resultados en diferentes tipos de trabajos y contextos ergonómicos.
En resumen, OWAS sigue siendo hoy en día uno de los métodos más utilizados en ergonomía aplicada para la valoración de posturas de trabajo y la planificación de mejoras que reduzcan el riesgo de lesiones musculoesqueléticas.
Fundamentos del método
El método OWAS es un método observacional, es decir, se basa en la observación sistemática de las posturas reales que adopta el trabajador mientras realiza su tarea. No requiere equipos sofisticados ni mediciones con instrumentos; basta con observar, registrar y clasificar las posturas de forma ordenada.
Durante la observación, se registran las posturas del cuerpo a intervalos regulares, por ejemplo, cada 30 o 60 segundos, durante un período que puede variar entre 20 y 40 minutos. Este registro permite obtener una muestra representativa de las posturas más comunes y de las que podrían implicar mayor esfuerzo físico.
Las posturas observadas se clasifican en 252 combinaciones posibles, derivadas de la posición de:
La espalda (recta, inclinada, girada, doblada con giro).
Los brazos (ambos bajos, uno elevado, ambos elevados).
Las piernas (de pie, flexionadas, arrodilladas, caminando, etc.).
Y la carga manipulada (menos de 10 kg, entre 10 y 20 kg, más de 20 kg).
Cada postura recibe un código de cuatro dígitos que representa la combinación de estos factores.
A partir de dicho código, se determina el nivel de riesgo postural, clasificado en una de las cuatro categorías de riesgo definidas por OWAS:
Categoría de Riesgo Descripción Acción Correctiva
1 / Postura normal, sin riesgo significativo / No requiere intervención.
2 / Postura con ligera incomodidad o riesgo bajo / Se recomienda revisar y corregir en el futuro cercano.
3 / Postura con efectos dañinos sobre el sistema musculoesquelético / Se deben realizar acciones correctivas lo antes posible.
4 / Postura altamente perjudicial o insostenible / Requiere intervención inmediata.
El primer paso consiste en definir si la evaluación se realizará sobre una tarea simple o una tarea multifase.
En una tarea simple, el trabajador realiza un conjunto homogéneo de actividades repetitivas, con posturas similares.
En una tarea multifase, el trabajo se divide en diferentes fases o actividades con características posturales distintas (por ejemplo: levantar, ensamblar, transportar).
El tiempo total de observación debe ser suficientemente largo para representar la variabilidad de las posturas adoptadas, pero sin prolongarse innecesariamente.
Por lo general, se recomienda observar durante 20 a 40 minutos, dependiendo de la complejidad del trabajo y de la frecuencia con que cambian las posturas.
Una vez determinado el período de observación, se establece el intervalo de tiempo con el que se registrarán las posturas.
Este intervalo suele variar entre 30 y 60 segundos:
Si el trabajador cambia de postura con frecuencia, se recomienda un intervalo corto (30 segundos).
Si las posturas son estables y se mantienen durante más tiempo, puede emplearse un intervalo de 60 segundos.
Durante el período de observación, las posturas se registran en los intervalos definidos.
El registro puede realizarse mediante:
Observación directa del trabajador en su entorno real de trabajo.
Grabación en video, que resulta especialmente útil para analizar los movimientos sin interrumpir la tarea.
Fotografías tomadas desde diferentes ángulos, que permiten un análisis posterior más detallado.
Una vez recopilados los datos, cada postura observada se codifica mediante un número de cuatro dígitos, conforme a los criterios establecidos por OWAS.
Por ejemplo, el código 2-3-1-1 puede interpretarse así:
2: espalda doblada,
3: un brazo elevado,
1: piernas rectas,
1: carga ligera (menos de 10 kg).
A través de las tablas de referencia del método OWAS, cada combinación de posturas codificadas se asocia con una categoría de riesgo postural.
Este proceso permite identificar rápidamente las posturas críticas que pueden generar sobrecarga o molestias musculoesqueléticas, facilitando la toma de decisiones ergonómicas.
Después de clasificar todas las posturas observadas, se calcula la frecuencia relativa de cada una.
Este valor refleja el porcentaje del tiempo total de trabajo en el que se adopta cada postura.
Por ejemplo, si de 100 observaciones, 25 corresponden a una postura con la espalda doblada, esa posición representa el 25 % del tiempo de trabajo.
Este análisis ayuda a determinar cuáles posturas son más comunes y, por tanto, más relevantes desde el punto de vista ergonómico.
Con base en la frecuencia relativa de cada postura, se determina el nivel global de riesgo para las diferentes partes del cuerpo: espalda, brazos y piernas.
Este paso permite identificar qué zonas están más expuestas a esfuerzo o fatiga, lo cual es clave para diseñar intervenciones específicas.
Una vez identificadas las posturas y zonas corporales de mayor riesgo, el analista debe proponer acciones de mejora ergonómica orientadas a reducir la carga física del trabajador.
Algunas medidas comunes incluyen:
Rediseñar el puesto de trabajo o las herramientas para mejorar la postura.
Ajustar alturas y distancias de los elementos utilizados durante la tarea.
Implementar pausas activas o rotación de tareas para reducir la exposición postural.
Capacitar al personal en técnicas de levantamiento seguro y posturas adecuadas.
Finalmente, tras aplicar las medidas correctivas, se recomienda realizar una nueva evaluación OWAS.
Esto permite verificar si las modificaciones han reducido efectivamente la exposición a posturas de riesgo y han mejorado las condiciones ergonómicas del trabajo.
La reevaluación es esencial para asegurar una mejora continua en la salud y seguridad postural de los trabajadores.
El método OWAS no solo permite identificar posturas dañinas, sino también priorizar intervenciones según su nivel de riesgo y frecuencia.
Por ejemplo:
Una postura de Categoría 4 que solo se adopta el 5 % del tiempo puede ser menos urgente que una postura de Categoría 3 que ocupa el 60 % del tiempo.
De esta manera, OWAS ayuda a optimizar los recursos ergonómicos, enfocando las mejoras donde realmente se necesitan.
Además, el método ofrece una visión comparativa entre trabajadores, puestos o fases de trabajo, lo que facilita tomar decisiones de rediseño o justificación técnica de inversiones en ergonomía.
No considera los movimientos dinámicos ni la duración exacta de cada postura.
Su clasificación puede resultar menos precisa que otros métodos como REBA o RULA.
No evalúa aspectos como la velocidad de trabajo o el estrés físico acumulado.
Sencillo y rápido de aplicar.
No requiere instrumentos de medición.
Permite analizar tareas completas con múltiples posturas.
Se adapta a cualquier tipo de industria o sector.
Está validado científicamente en numerosos estudios internacionales.
Facilita el diseño de estrategias de prevención frente a lesiones musculoesqueléticas.