Valorar el grado de confort postural del trabajador, centrándose exclusivamente en la evaluación postural.
Evaluar el estrés postural en tareas donde el componente de carga (peso manipulado) es bajo, pero la exigencia postural (posturas forzadas o incómodas) es elevada o sostenida.
El método LUBA (Evaluación de la carga en la parte superior del cuerpo), es una herramienta ergonómica desarrollada por Kee y Karwowski en el año 2001.
Su propósito principal es evaluar el nivel de incomodidad o disconfort postural experimentado por el trabajador en las diferentes regiones del tronco y las extremidades superiores durante la ejecución de tareas laborales.
A diferencia de otros métodos ergonómicos como OWAS, RULA o REBA, el método LUBA no evalúa las cargas físicas manipuladas ni el tiempo de exposición, sino que se centra exclusivamente en las posturas adoptadas y su desviación respecto a la posición neutral.
De este modo, permite detectar con precisión aquellas posturas que podrían generar fatiga, molestias musculares o lesiones osteomusculares en el mediano o largo plazo.
El método LUBA se centra en las partes superiores del cuerpo, ya que estas son las más expuestas a posturas mantenidas o repetitivas en trabajos manuales y de oficina.
Los segmentos analizados son los siguientes:
Cuello:
Flexión y extensión.
Inclinación lateral.
Rotación.
Provenir:
Flexión y extensión.
Inclinación lateral.
Rotación del tronco.
Hombros:
Flexión y extensión.
Abducción y aducción.
Rotación interna y externa.
Codos:
Flexión.
Pronación y supinación.
Muñecas:
Flexión y extensión.
Desviación radial y cubital.
Cada uno de estos movimientos se analiza en función del ángulo formado entre los segmentos corporales.
Las posturas cercanas a la posición neutra se consideran cómodas, mientras que las desviaciones angulares más amplias se asocian con mayores niveles de disconfort.
El método LUBA parte del principio de que la incomodidad postural es proporcional al grado de desviación de la posición natural del cuerpo.
Cuando una articulación se aleja de su postura neutra (posición donde los músculos están relajados y las articulaciones en equilibrio), aumenta la tensión muscular y la carga articular.
Este enfoque se basa en estudios de biomecánica, fisiología y percepción del esfuerzo, que relacionan los ángulos articulares con niveles de molestia percibida por los trabajadores.
El método propone un índice de carga postural total (PCI: Postural Load Index), que refleja la suma de las puntuaciones de disconfort de cada parte del cuerpo.
Este índice permite clasificar el riesgo ergonómico global de la tarea y establecer prioridades de intervención.
El analista debe elegir una tarea representativa del puesto de trabajo, preferiblemente aquella donde se sospecha la presencia de posturas incómodas o repetitivas.
También puede seleccionarse la postura más exigente o crítica dentro de un ciclo de trabajo.
LUBA puede aplicarse sobre:
El lado derecho,
El lado izquierdo, o
Ambos lados (si la tarea es simétrica o involucra ambos brazos).
Esto permite comparar si un lado del cuerpo está más expuesto a tensión o disconfort que el otro.
Se capturan las posturas mediante:
Fotografías en diferentes ángulos,
Grabaciones de video, o
Observación directa del trabajador.
Es recomendable registrar las posturas desde varias perspectivas para medir correctamente los ángulos articulares.
Para cada segmento corporal se mide el ángulo de desviación respecto a la posición neutra.
Esto puede hacerse mediante:
Software de análisis postural (por ejemplo, RULER del portal Ergonautas).
Goniometría digital.
Programas de modelado biomecánico.
Cada ángulo medido se compara con una tabla de referencia del método LUBA, que otorga un valor de disconfort postural (de 1 a 7 puntos, según la articulación y el grado de desviación).
Por ejemplo:
Cuello con flexión menor a 10° puntuación 1 (neutral).
Cuello con flexión mayor a 40° puntuación 4 (incómodo).
Hombro con abducción mayor a 90° puntuación 6 (crítico).
Una vez obtenidas las puntuaciones individuales, se suman para calcular el Postural Load Index (PCI).
Este índice refleja el nivel global de carga postural y sirve para determinar la categoría de acción ergonómica.
Según el valor total del PCI, se asigna una categoría de acción:
Índice / PCI / Categoría / Nivel de riesgo / Acción recomendada
0 – 5 / 1 / Aceptable / No requiere acción.
5 – 10 / 2 / Moderado / Revisión en la próxima evaluación.
10 – 15 / 3 / Alto / Debe corregirse a corto plazo.
> 15 / 4 / Crítico / Requiere intervención inmediata.
El analista debe elaborar un informe con:
Las posturas observadas.
Los valores de disconfort y el índice total.
Las partes del cuerpo con mayor carga.
Las propuestas de mejora, que pueden incluir:
Rediseño del puesto o herramientas.
Ajuste de alturas de trabajo.
Cambios en la organización de tareas.
Pausas activas o ejercicios compensatorios.
Capacitación en higiene postural.
Después de aplicar las medidas correctivas, se recomienda repetir el análisis para verificar si el índice PCI disminuyó y si las posturas mejoraron.
Esto permite evaluar la efectividad real de las acciones ergonómicas implementadas.
No considera el tiempo de exposición ni la frecuencia de las posturas.
No evalúa el peso de las cargas manipuladas.
No incluye los miembros inferiores.
Depende de la precisión en la medición de ángulos.
Debe complementarse con otros métodos (RULA, OWAS, REBA) para una evaluación integral.
Un trabajador de ensamblaje realiza una tarea donde debe mantener los brazos elevados a 90° durante 30 segundos cada minuto.
Tras analizar las fotografías se obtienen los siguientes valores:
Hombros: 6 puntos (abducción > 90°)
Codos: 2 puntos
Muñecas: 3 puntos
Cuello: 3 puntos
Tronco: 2 puntos
PCI total = 6 + 2 + 3 + 3 + 2 = 16 → Categoría 4 (riesgo crítico)
Esto indica que la tarea debe rediseñarse de inmediato, ajustando la altura de la superficie o cambiando la organización del trabajo.
Evalúa de manera detallada las articulaciones del cuerpo superior.
Permite cuantificar el nivel de disconfort postural.
Es fácil de aplicar con fotografías o videos.
Requiere poco tiempo y no interrumpe la actividad laboral.
Puede aplicarse tanto en trabajos industriales como administrativos.
Es útil en el diseño y rediseño de puestos de trabajo.