Proyecto encargado por el Ayuntamiento de Westminster tras comprobar que las propuestas anteriores, desarrolladas exclusivamente por fabricantes de juegos infantiles, no habían respondido a las necesidades y expectativas de los vecinos.
El diseño se desarrolló mediante un amplio proceso de participación con residentes, familias y usuarios del parque. La propuesta organiza una extensa área de juegos, diferenciando espacios para menores y mayores de cinco años, integrada en un conjunto cuidadosamente diseñado donde el mobiliario, los pavimentos y la vegetación desempeñan un papel tan importante como los propios elementos de juego.
El resultado es un espacio atractivo y acogedor tanto para los niños como para sus familias y cuidadores, concebido como un lugar donde permanecer y disfrutar, más que como una simple zona de juegos.
Completado en 2006