Los espacios públicos son mucho más que lugares de paso: son el escenario donde se desarrolla la vida cotidiana de una comunidad. Una plaza, una calle o un espacio común entre viviendas bien diseñados pueden favorecer el encuentro, el juego, el descanso y la convivencia, al tiempo que mejoran la biodiversidad y la resiliencia frente al cambio climático. Priorizar a las personas sobre los vehículos y crear espacios accesibles, confortables y llenos de vida contribuye a construir ciudades y pueblos más saludables, inclusivos y atractivos.