Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU dentro de Santander Capital Natural, desarrollado a partir de un concurso para la renaturalización de patios escolares, que premiaba las propuestas capaces de transformar una mayor superficie impermeable en espacios naturales.
El colegio se sitúa sobre una ladera orientada al sur, con una sucesión de patios aterrazados a diferentes cotas. Esta compleja topografía supuso tanto un reto como una oportunidad para el proyecto. El centro tenía una visión clara de la necesidad de incrementar la superficie verde y fomentar la biodiversidad, mientras que el proceso de diseño permitió explorar nuevas posibilidades para el aprendizaje y el juego al aire libre.
En colaboración con la comunidad educativa, el proyecto dio lugar a una secuencia de espacios exteriores de distintas escalas y carácter, combinando amplias zonas de estancia para clases al aire libre con espacios más íntimos destinados al trabajo en pequeños grupos y al juego.
La intervención redujo entre un 30 % y un 50 % las superficies pavimentadas de los dos patios principales para crear nuevas zonas verdes, mejorar la biodiversidad y aumentar la capacidad del colegio para gestionar el agua de lluvia, contribuyendo también a la resiliencia del entorno frente a episodios de inundación.
Completado en 2025.